Gustavo Duch

Artículos

Son multinacionales, a menudo españolas, las que se encuentran detrás de las muchas verduras y frutas que llegan de fuera y generan las malas prácticas que denuncian las recientes movilizaciones

Ahora hará veinte años que con otras compañeras nos dedicamos a dar a conocer el concepto de soberanía alimentaria. Y al parecer, ahora que está muy presente en los debates y declaraciones ligados a las movilizaciones del campesinado, no lo hemos hecho del todo bien. Sobre todo, cuando el concepto se lo apropian la derecha y la extrema derecha –como también ha ocurrido en Italia y en Francia– y lo traducen en una propuesta más parecida a «nacionalismo alimentario» donde lo que se defiende (supuestamente) es un autoabastecimiento del país por encima de cualquier otro criterio.

Del compost venimos y en compost nos convertiremos

El gran desfalco alimentario

Al salir de un comercio conocemos lo que marca el ‘ticket’ de la compra, pero a esta cantidad habría que añadir otros gastos ocultos de tipo sanitario, ambiental y social

Debemos ponernos en la piel de quienes viven en lugares tocados por la maldición del descubrimiento de minerales apreciados para la llamada ‘transición ecológica’

En 1948, año del inicio de la Nakba, las personas e instituciones judías eran propietarias de alrededor del 6,5% de las tierras fértiles, mientras que la población palestina poseía casi el 90%. En apenas 70 años, la situación se ha invertido

De la transición a la acción

Frente a los graves problemas derivados de la crisis climática, la respuesta que ha ganado el relato se llama “transición ecológica”, tanto entre las voces gubernamentales como de la sociedad civil. Bajo este lema tenemos desde cumbres mundiales para impulsarla y coordinar esfuerzos, hasta ministerios o asambleas ciudadanas que trabajan bajo esta denominación y, desde luego, fondos millonarios en todas las administraciones para llevar a cabo proyectos que la hagan posible.

El autor imagina (y parodia) un Norte global que, como defensa frente a la agricultura industrial, opta por retirar de sus dietas todo tipo de vegetales

La dieta industrial, la más habitual entre la población, se compone de pocos ingredientes: mucha carne barata junto con sobredosis de azúcares y aceites de palma, maíz o soja escondidos en productos de bollería y un sinfín más de ultraprocesados, todos propiedad de un puñado de empresas.

El transporte marítimo es responsable del 14% de los gases contaminantes. Ya se habla de propuestas milagrosas para dar sostenibilidad a este sector

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