Atilio A. Boron

Artículos

Guerras, crisis económicas, desastres naturales y pandemias son acontecimientos catastróficos que sacan lo peor y lo mejor de las personas –tanto de los dirigentes como del común de las gentes- y también de los actores e instituciones sociales. Es en esas circunstancias tan adversas como las bellas palabras se desvanecen en el aire y dan lugar a las acciones y comportamientos concretos.

La situación de los últimos días nos ofrece un ejemplo de una perversidad pocas veces vista: en medio de una pandemia global la mayor superpotencia del planeta persiste en la aplicación de una política de bloqueo y sanciones económicas contra terceros países que impiden, o dificultan enormemente, acceder a los medicamentos necesarios para defenderse de la mortal amenaza del coronavirus.

La tesis de que Estados Unidos había comenzado una lenta pero irreversible declinación como superpotencia fue descalificada por los portavoces de lo «políticamente correcto».

Cuba

El peligroso proceso de descomposición del precario orden internacional sigue su curso. La presencia en la Casa Blanca de un personaje como Donald Trump le agrega notas extravagantes y macabras a lo que es una tendencia profunda del imperio dirigida a evitar lo inevitable: su irreversible declinación. Ningún estudioso serio, mismo en Estados Unidos, pone en duda este diagnóstico. Lo único que realmente está en discusión es la forma o el ritmo del declive, no su concreción histórica. No podrán evitarlo las clases dominantes de Estados Unidos, pero sin duda harán todo lo que sea necesario, aunque esto requiera atropellar cualquier principio moral o estatuto legal, para dilatar lo más posible el fatal desenlace.

En una entrevista reciente que me hiciera la Televisión Pública por primera vez en algo más de cuatro años me extendí en una argumentación tendiente a demostrar la absoluta e impostergable necesidad de auditar la deuda externa contraída por el macrismo antes de negociar con el FMI, investigar su génesis, los objetivos que se perseguían […]

Este 2 de febrero se cumplió un aniversario que, según pude constatar, fue por completo ignorado por la mentirosa prensa hegemónica mundial: la finalización de la batalla de Stalingrado (según los historiadores la más sangrienta de la historia de la humanidad) con la derrota de la Wehrmacht de Hitler a manos del Ejército Rojo y […]

Luego de unas necesarias (no sé si merecidas, que suena demasiado arrogante) vacaciones la semana pasada retomé mi insalubre rutina de leer los periódicos nacionales y, muy especialmente, La Nación y Clarín, los más letales instrumentos de la (de)formación permanente a que está sometida la opinión pública en la Argentina. No haré un recuento histórico […]

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