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Colapso de industria argentina biodiésel arrastra a aceite de soja

Fuentes: Reuters

El derrumbe de la industria de biodiésel de Argentina tras la paralización de las ventas a la Unión Europea hundió los precios de su principal insumo, el aceite de soja, dejando contra las cuerdas a una industria clave para el país sudamericano. Argentina es el mayor exportador mundial del biocombustible y destina alrededor del 30 […]

El derrumbe de la industria de biodiésel de Argentina tras la paralización de las ventas a la Unión Europea hundió los precios de su principal insumo, el aceite de soja, dejando contra las cuerdas a una industria clave para el país sudamericano.

Argentina es el mayor exportador mundial del biocombustible y destina alrededor del 30 por ciento de su producción de aceite de soja a la elaboración de biodiésel.

Con una capacidad ociosa de las fábricas de biodiésel que actualmente ronda el 65 por ciento -según la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio)-, el excedente en la oferta de aceite de la oleaginosa hizo que su valor se desmoronara.

En lo que va del año, el precio FOB del aceite de soja para entrega inmediata de Argentina cayó 21 por ciento a 900 dólares por tonelada, según datos publicados el lunes por el Ministerio de Agricultura, un 13 por ciento menos que el valor que tiene el derivado en el mercado de futuros de Chicago.

«Todo el aceite que no se convierte en biodiésel se tiene que volcar al mercado internacional como aceite crudo. Tenemos más aceite para vender, por lo que tenemos que ir a conquistar mercados que consumen aceite de palma o más baratos vía precios, lo que baja el precio de todo nuestro aceite», explicó Luis Zubizarreta, presidente de Carbio.

Bruselas impuso aranceles punitivos a fin de mayo a las importaciones de biodiésel desde Argentina -y también desde Indonesia-, a la que acusa de vender el producto al bloque a bajos precios en forma desleal, aunque el país austral consideró la medida como una práctica «proteccionista».

Como la investigación europea se abrió en 2012, las exportaciones argentinas de biodiésel ya mostraron una fuerte caída del 49 por ciento en el primer trimestre de este año, a sólo 225.750 toneladas, según Carbio.

La producción de biodiésel de Argentina podría caer este año a 1,2 millones de toneladas desde 2,4 millones en 2012, cuando cerca de 1,6 millones de toneladas se exportaron por casi 1.900 millones de dólares. Alrededor de 1,4 millones tuvieron como destino Europa.

El país austral es también el principal exportador mundial de aceite de soja, un cultivo que ocupa cerca de la mitad del área agrícola del país, lo que vuelve aún más preocupante el impacto que está sufriendo un sector que aporta al Estado sumas multimillonarias en impuestos.

MERCADO DOMÉSTICO

Los más perjudicados por el atolladero son las firmas que producen tanto el biodiésel como el aceite de soja, como Bunge, Cargill , Louis Dreyfus y Noble, que tienen sus plantas en uno de los polos agroexportadores más grandes del mundo en el área de Rosario.

Una serie de cosechas adversas más las restricciones para importar granos para procesar del vecino Paraguay ya habían golpeado recientemente a la industria aceitera, que desde hace años sufre la agresiva competencia de los procesadores de China.

«Actualmente, la capacidad ociosa del sector se encuentra en torno del 25 por ciento, cuando lo máximo, para evitar encarecimiento de los costos, no debe superar el rango de entre 10 y 14 por ciento», señaló Andrés Alcaraz, portavoz de la cámara Ciara-Cec, que agrupa a las grandes firmas procesadoras y exportadoras que operan en el país.

Si bien es muy elevada, la cifra implica una leve mejora respecto del 34 por ciento de capacidad que las empresas tuvieron sin uso el año pasado por una pésima cosecha de soja.

Las empresas agroexportadoras realizaron en los últimos años fuertes inversiones en plantas que actualmente están entre las más modernas y voluminosas del mundo, con una capacidad para procesar 60 millones de toneladas anuales.

Sin embargo, la creciente competencia de las firmas de China -hasta hace unos años el principal cliente de Argentina- y las trabas europeas al biodiésel ponen en jaque al pujante sector.

«China en una época era un gran comprador de aceite de Argentina. En un momento determinado, por cuestiones técnicas empezaron a restar importaciones (…) Ahora están moliendo ellos», dijo Rogelio Pontón, analista económico de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Los envíos de aceite de soja a China pasaron a 31.300 toneladas en el primer cuatrimestre de este año desde las 47.198 del mismo período de 2012. Los embarques argentinos de porotos de soja a ese país, en cambio, crecieron un 66 por ciento interanual en el mismo lapso.

Según Pontón, la capacidad ociosa de las firmas procesadoras de granos de Argentina estará cerca del 30 por ciento este año.

Con un panorama difícil, las soluciones para el sector pasan por encontrar nuevos mercados -como Estados Unidos- para el biodiésel, aunque no sólo en el exterior.

«Parte de esa demanda perdida de biodiésel que iba a Europa sería bueno que la consumamos los argentinos con un corte (mezcla con combustible fósil) más alto. Esto también mejoraría el precio de nuestro aceite», destacó Zubizarreta, de Carbio, quien sostuvo que el biocombustible es más barato que el diésel que importa el país.

Fuente: http://lta.reuters.com/article/idLTASIE96A02H20130711?sp=true