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La hipocresía de los medios

El caso de Colombia

Fuentes: Rebelión

Hemos visto estas semanas una campaña de hostilidad mediática contra el gobierno venezolano, acusándolo de seguir prácticas represivas contra sus oponentes, habiéndose iniciado campañas de firmas para denunciar al gobierno Maduro y apoyar a sus víctimas. En España, el Congreso de los Diputados, copiando miméticamente el comportamiento del Congreso de EEUU, también aprobó una resolución […]

Hemos visto estas semanas una campaña de hostilidad mediática contra el gobierno venezolano, acusándolo de seguir prácticas represivas contra sus oponentes, habiéndose iniciado campañas de firmas para denunciar al gobierno Maduro y apoyar a sus víctimas. En España, el Congreso de los Diputados, copiando miméticamente el comportamiento del Congreso de EEUU, también aprobó una resolución con el apoyo del PP, el PSOE y UPyD condenando la violencia del gobierno venezolano. 

Pero en esta campaña se ha olvidado la represión más brutal que hoy existe en Latinoamérica, y que tiene lugar en uno de los países vecinos de Venezuela, Colombia. La campaña de asesinatos políticos es continua y sistemática, con un conjunto masivo de comunidades aterrorizadas por la enorme represión. Según Human Rights Watch, 22.028 residentes de la ciudad de Buenaventura tuvieron que dejar sus casas en 2011, 15.191 en 2012 y 13.468 en 2013 (desde enero hasta octubre). Y esta violencia es dirigida por el Estado colombiano y realizada por las fuerzas paramilitares, tal como documenta el libro Colombia, esta democracia genocida, escrito por el sacerdote Javier Giraldo. En realidad, al menos el 40% de miembros del Congreso colombiano tiene relaciones con los paramilitares, que están llevando a cabo una Guerra Sucia (ver «The Culture of Fear Continues in Colombia» de Daniel Kovalik, Counterpunch, 24.03.14).

Y estas fuerzas paramilitares fueron establecidas, formadas y supervisadas por el gobierno federal de EEUU, tal como también ha documentado mi amigo Noam Chomsky en su libro The Culture of Fear, y ello desde los tiempos del Presidente Kennedy hasta ahora, habiendo alcanzado su máximo desarrollo y brutalidad durante el mandato del gurú neoliberal, el Presidente Reagan. Esta realidad es conocida y está documentada. Chomsky cita, por ejemplo, a Alfredo Vázquez Carrizosa, que fue Ministro de Asuntos Exteriores de Colombia, el cual señala que fue el gobierno federal de EEUU el que transformó el ejército colombiano en brigadas de represión interna, incluidos los infames «escuadrones de la muerte» responsables de algunas de las mayores brutalidades conocidas en Colombia y en Latinoamérica. Ni que decir tiene que durante todos estos años, los medios estuvieron callados y continúan callados frente a aquella represión. Y en EEUU poquísimas voces se han levantado para protestar. Y no es porque no lo supieran. La brutalidad que estaba teniendo lugar en Colombia, Guatemala y El Salvador era horrible y conocida. Incluso el altamente popular programa «60 Minutes» de la CBS la presentó. Pero el establishment político y mediático permaneció en silencio. Mientras tanto, Colombia continúa siendo uno de los países latinoamericanos que ha recibido más ayuda militar de los EEUU.

Las víctimas son gente normal y corriente, trabajadores, campesinos, estudiantes, entre otros, que con sus movilizaciones amenazan la continuidad de una sociedad profundamente injusta. Pero de esto no leerá nada en los medios de información y persuasión. Así de claro.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.