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¡El mayo que cambiará Europa!

Fuentes: Rebelión

Un mini-apunte. Más que breve. Los del País, que diría Paco Fernández Buey, nos regalaron en la edición del pasado viernes 9 de mayo tres grandes obsequios. Un artículo de Ana Palacio, la ex ministra de Exteriores con Aznar, la vicepresidenta primera del Banco Mundial y actual defensora de don Silvio Berlusconi, sobre la ruta […]

Un mini-apunte. Más que breve.

Los del País, que diría Paco Fernández Buey, nos regalaron en la edición del pasado viernes 9 de mayo tres grandes obsequios.

Un artículo de Ana Palacio, la ex ministra de Exteriores con Aznar, la vicepresidenta primera del Banco Mundial y actual defensora de don Silvio Berlusconi, sobre la ruta de la seda. Otro del «pensador sistémico y más que neoliberal» Timothy Garton Ash sobre «La fetua al WhatsApp» y, finalmente, al alimón, un escrito de Elena Valenciano y Martin Schulz. No hace falta dar indicaciones sobre ellos. ¡Tres en uno! Para que la indigestión sin protector gástrico sea más dura.

El título del último escrito -¡abróchense los cinturones!-: «El mayo que cambiará Europa». ¡El mayo que cambiará Europa, haciendo un guiño, tomando pie en aquel mayo del 68 que no tiene nada que ver, nada de nada, con lo que uno y otro pueden representar y defender!

El fragmento destacado: «Defenderemos la economía social y atenderemos a la gente corriente». ¡Economía social, gente corriente!

Valenciano es una de las máximas dirigentes de un partido que pactó con el PP, con alevosía y nocturnidad, el cambio constitucional que prioriza el pago de los intereses de la deuda pública por encima de cualquier otra consideración presupuestaria (CiU no apoyó la reforma porque no había estado en la cocina del acuerdo, no en absoluto por principios o posiciones de fondo). Schulz, entre otras exquisiteces, es miembro de un partido que forma parte de la gran coalición alemana, al lado de Frau Merkel Thatcher, y por ella dirigida.

¡El mayo del cambio, economía social, atender a la gente corriente! ¡Pero cómo se puede tener un rostro político de estas dimensiones aléficas de orden 2, superior a la cardinalidad de racionales y reales!

Pues ahí están, sin inmutarse: felices de conocerse a sí mismos, ansiosos de poder y transitando y paseando, dicen, por el jardín de la izquierda. ¡Para morirse y no decir nada!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.