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Argentina en construcción

Es el momento…

Fuentes: Rebelión

Argentina en construcciónEs el momento…                                                                                                                                          Actos de soberanía… El momento político que estamos transitando, es el que nos permitió salir de la crisis, desencadenante de la revuelta del 2001. Se restauró la autoridad del estado destruida a consecuencia de las políticas privatistas consignadas en los 90. Se recuperaron para el Estado varias empresas cuya privatización […]

Argentina en construcción
Es el momento…             
                                                                                                                           
Actos de soberanía…
 
El momento político que estamos transitando, es el que nos permitió salir de la crisis, desencadenante de la revuelta del 2001. Se restauró la autoridad del estado destruida a consecuencia de las políticas privatistas consignadas en los 90. Se recuperaron para el Estado varias empresas cuya privatización había mellado los derechos ciudadanos. Se recompuso la economía y la producción alejándose diametralmente del neoliberalismo económico. La industria recuperó su papel fundamental en los intereses nacionales. Se recuperó la política en desmedro de los interese económicos. Por primera vez en muchos años, pudo visualizarse la división entre poder político y económico. En los años anteriores, los gobernantes actuaron en función de los intereses marcados por los grandes grupos económicos.

Se implementaron claras mejoras sociales a la luz de una gran recuperación económica. En este sentido, la Asignación Universal por hijo, es un claro ejemplo de inclusión social. También, se recuperó para el estado las jubilaciones estatizando las AFJP y se implementó su movilidad dos veces al año.

Los logros en lo económico y social obtenidos para la mayoría de la población, son claramente palpables.
Aunque existe aún inequidad y precariedad laboral, disminuyeron la pobreza y el desempleo.
 
A partir del papel de los grandes medios en la confrontación con «los sojeros», se disparó el proyecto ya considerado, de establecer una nueva Ley de Medios que sustituyera la ley de la dictadura. La ley tuvo en cuenta las peticiones surgidas, después de discusiones y foros de opinión, de los movimientos sociales, volcadas en 21 puntos. Con la Ley de Medios la comercialización está delimitada, se acrecientan las frecuencias disponibles para las organizaciones comunitarias y los espacios. Se incita a la desconcentración de los medios y se  desmonopoliza. Se limita la publicidad y se estimula el contenido nacional.

Otro logro es el «Fútbol  para todos», que permitió que el más popular de los deportes y entretenimiento nacional, pasara de manos privadas a públicas, con lo que se logró que todos puedan verlo sin pagar ningún extra.
 
En derechos humanos, es mucho lo que se ha avanzado en este período: los juicios a los genocidas, la recuperación de la identidad de muchos hijos de desaparecidos, el rechazo a la teoría de los dos demonios, la creación del Museo de la ESMA, la no represión a las movilizaciones populares, la instauración del 24 de marzo como una fecha de rememoración imprescindible para la historia del país, el matrimonio igualitario.
 
En lo internacional, la participación en la UNASUR, en el MERCOSUR, la firme actitud en contra de cualquier intento golpista en la región: Honduras, Bolivia, Ecuador, asilo político a Apablaza.
 
A pesar que en el 2008, por el mencionado conflicto sojero, predominó una gran obstrucción derechista, debido a la gran reacción del gobierno impulsando las medidas más importantes en lo social económico, se ha logrado instalar un clima de avance más progresista.
 
Este clima, tuvo su máxima expresión en los festejos del Bicentenario. Pese a que los grandes medios trataron de impedir la concentración espontánea de miles de argentinos que se sintieron felices de festejar, repitiendo la cantinela de la inseguridad y propiciando no concurrir al centro de la ciudad, en donde se realizaban los festejos, la gente se volcó con alegría a las calles. Se sintió argentina, y orgullosa de serlo.

El sueño latinoamericano, fue resaltado en el festejo. Los presidentes latinoamericanos compartieron la celebración, y dejaron ver el compromiso de todos con este camino hacia la Patria Grande. Todos la están forjando, esta vez, en los hechos. Las Madres y Abuelas también tuvieron su lugar destacado. Los pueblos originarios, dieron el presente con preponderancia. No fue casual que este fenómeno se haya dado, en este momento, con este gobierno. Estos nuevos aires se han creado, justamente, desde este período gubernamental. Las consignas antiimperialistas resurgieron con el ánimo de consumar la historia inconclusa.
 
Los partidos opositores, se muestran sometidos a las grandes corporaciones que les marca la agenda. De este modo, no han encontrado su lugar, situándose en las antípodas aún cuando lo que se celebra sea un suceso histórico tan indiscutible como lo fue la Revolución de Mayo. No vivieron ni sintieron  el clima popular espontáneamente surgido.
 
Desdichas…
 
La Ciudad de Buenos Aires, en donde gobierna uno de los mayores exponentes de la derecha del orden y la gestión, fracasa, precisamente, en la gestión. Lo hace con cánones a los privados y disminución del presupuesto público y pretende dirigir a la ciudad como si fuera una empresa y resulta un fiasco.  El escándalo de los espías, de las pistolas eléctricas y demás elementos represivos,  no aportan al prestigio del gobierno de Macri.

A diferencia del gobierno nacional, el de la ciudad, le dio otro contenido ideológico a la celebración del Bicentenario. Se exaltó al Centenario como el momento de construcción superior de la Argentina. Una Argentina oligárquica, clasista y elitista, que sigue siendo el sueño de algunos, a diferencia del deseo de pluralidad e inclusión que se pretende desde el gobierno de  la Nación.
 
Lamentablemente, octubre trajo la muerte de Mariano Ferreira, plantada para enlutar este tiempo, fértil en ideas, ideología, trabajo, dignidad y fortaleza. Un balazo terminó con la vida del joven militante del Partido Obrero, y con una etapa en donde la vida no estaba en juego. Nunca en el proceso comenzado en 2003, hasta la actualidad, se reprimió la protesta social. De inmediato quisieron cargarle esta muerte al gobierno a través de su líder sindical Hugo Moyano. Establecieron un paralelismo artificial, provocado caprichosamente, entre José Pedraza, líder de la Unión Ferroviaria (UF)( opositor a Moyano), con Moyano y de allí, en alegre pasaje, al gobierno.
 
Y trágicamente, también en octubre, sucedió la muerte de Néstor Kirchner.

La muerte de Kirchner, volvió a congregar multitudes que expresaron su dolor llenando «la plaza», manifestando su reconocimiento a este positivo andar del país en lo material y en la recuperación de los sentimientos de argentinidad y latino americanismo.  Mientras tanto, la oposición de derecha se lanzaba sobre el momento de conmoción para dar por hecho que Cristina debía irremediablemente abandonar la confrontación y virar hacia las políticas conservadoras. Mostraron, como últimamente siempre ocurre, que además de ser recalcitrantes, son miopes y sordos ante el clamor popular. Esperaban iniciar una época sin Kirchner distinta, tratando de sacarle a Cristina su natural protagonismo y decisión. No supieron ver la aparición de una generación de jóvenes que recuperan la militancia y protagonizan la política del país en que habitan.
 
Diciembre, también nos trajo desdicha. Macri anunció a través de los medios que iba a regalar títulos de propiedad en las villas. Esto provocó que muchos habitantes que viven precariamente se largaran a tomar tierras en el basural apodado «Parque Indoamericano». Las puertas del infierno se abrieron. La confrontación de pobres contra pobres está en marcha. La xenofobia, emergió como un torbellino. En barrios populares de la ciudad algunos vecinos se organizaban para resistir una invasión de «bolitas» y «paraguas». La desconfianza entre los vecinos no escaseaba. Se han escuchado palabras que ofenden a la dignidad. Y lo no tolerable, hubo vidas perdidas.

Los asesores le han recomendado a Macri hacer un discurso xenófobo para ganar votos. Y, sin ningún prurito, Macri lo hizo.  Cristina, en su discurso del Día de los Derechos Humanos, por el contrario, repudió la violencia desatada en la represión de la toma de los espacios y rechazó los dichos de Macri. Lo que se ve es una escalada mediocre y ruin en esta ciudad, incentivada por su gobierno. Pero la xenofobia, no se inventó ahora, estaba latente. Bastó el estímulo gubernamental para que se expresara de la peor forma. Los habitantes de Soldati discriminan a los de las villas, y los de los barrios más pudientes, a los de Soldati y los más blancos a los más negros y en España nos dicen sudacas y así esta horrible conducta de algunos humanos que cuando hablamos de ideología dicen que es una palabra perimida. Pero no. No puede haber dudas en esto, aquí hay un problema ideológico-ético.
 
Sin vacilar, el Estado debe considerar en primer término, siempre, a las víctimas sociales, a los desposeídos de la historia, a los más débiles, después se considerará si la acción, por ellos cometidos, es legal o no. El devenir de hechos desencadenados, pide a gritos, reformular las políticas sociales y de viviendas. También exigen «educar» a los «buenos vecinos». Y todo es tarea del Estado. Insistir con esto, ni una concesión ni un paso al costado.
 
Ante la protesta social, la actuación de la policía desarmada propuesta por Kirchner y ratificada ahora por la ministra Garré, va en este camino. El conflicto manifestado en el Indoamericano, nos pone de frente y sin disimulos a la dicotomía ideológica. No son sólo palabras, representan maneras distintas  de concebir la vida, implican valores contrapuestos. En la hermosa ciudad de Buenos Aires, el gobierno de derecha, elegido por los amantes del orden, hizo lo que sabe la derecha hacer. Un intento de desocupación con violencia e ineficaz. Un discurso xenófobo y una caracterización de extranjeros delincuentes y buenos vecinos, que provocaron la guerra de unos contra otros.  Por otro lado, el gobierno nacional, que elimina la violencia al intervenir en un conflicto social, y encuentra en la política, su solución. Las diferencias están expuestas. El problema no ha terminado, pero el derrotero para solucionarlo, está bien delineado.
 
Es el momento…
 
Desde el gobierno de Kirchner y siguiendo con el de Cristina se ha ido forjando esta nueva perspectiva. El tiempo que viviremos desde ahora hasta las elecciones de 2011 es fundamental. El triunfo de cualquiera de las otras fuerzas políticas que compiten en esta elección representa un retroceso. Pero lo que llamamos kirchnerismo, no se puede estancar. Cómo se relacione con otros grupos progresistas, es determinante. Si solamente se puede contar con parte del Peronismo Federal, es claro que no es lo que se necesita. Sabemos que juegan un papel importante en la provincia de Buenos Aires, fundamentalmente,  pero no puede sumar almas ser el único objetivo, si el costo es la claudicación de objetivos. La juventud, que se manifestó en las calles cuando la muerte de Kirchner, lo sintetizaba con claridad. Podíamos observar en las insignias al Che y a Evita. No se puede atravesar lo popular, la igualdad, la redistribución del ingreso, la industrialización, sin involucrar al peronismo. Tampoco se puede avanzar en todos estos rubros, y además en la democratización de los gremios, la reforma del sistema financiero, la profundización del enfrentamiento con la derecha agropecuaria, sin contar con los demás grupos progresistas. Visiblemente los que se alían a la derecha liberal, por sólo oponerse, o por el «todo o nada», o por el «cuando peor mejor», se excluyen. La reapertura de una perspectiva transversal, es vital porque, en esto, no es posible empantanarse, se impone avanzar ahondando y no concediendo.
 
Hay quienes critican al kirchnerismo, porque dicen que recurren al aparato justicialista. Creo que a la luz de lo que ocurre, esto es relativo. Si hay momentos en que acompañan y más de uno, se va pasando al lado progresista y su número contribuye, no es despreciable. Lo sería si implicara conceder o retrocede. Recordemos que Cristina cuando tuvo que cortar, cortó. Es más, fue echada del bloque de senadores peronistas, en ese momento, menemistas. También se oponen al accionar del gobierno los que le atribuyen fomentar el bipartidismo. Si la expresión del peronismo, actualmente, es el kirchnerismo y se avanza en el sentido que expresamos, junto a sectores progresistas, pareciera que el bipartidismo, no es tal, solamente es un problema semántico. Es vivificante ver como intelectuales, pensadores, periodistas, políticos de otros orígenes, a los que valoramos por calidad y no sectarismo, se ubican y apuntalan este rumbo, proviniendo de distintas corrientes pero teniendo en común la comprensión que lo que pasa tiene una importancia no meritoria de desprecio.

La centroizquierda y aún la izquierda, al caracterizar al kirchnerismo como de derecha, en su afán de oponerse, muchas veces se alía con el PRO, la Coalición Cívica, y con alguna parte del Peronismo Federal, que son la derecha, la verdadera. Otras veces acuerda con los llamados socialdemócratas, Alfonsín,  Stolvizer, Binner, que son más conservadores que el kirchnerismo. Tampoco toman una posición firme a favor de la Ley de Medios, con sus importantes elementos participativos, usando como pretexto el control oficialista de la prensa. Nuevamente, por oponerse, no priorizan lo esencial.

En lo internacional, Argentina es un contundente partícipe de la construcción de la unión Latinoamericana. No es ni la Venezuela de Chávez, ni la Bolivia de Evo, que son definitivamente antiimperialistas, ni tampoco como el Brasil de Lula o el Uruguay de José Mugica, que son más conciliadores, o como dicen «políticamente correctos». Todos los países de Sudamérica, coinciden en la valoración que tienen de Argentina en su aporte en la integración, a la UNASUR, y al MERCOSUR. Todos contribuyen a la Gran patria Latinoamericana, tan importante para el reconocimiento de la región en el concierto mundial.
 
Los que estamos aquí y ahora recorriendo el camino comenzado en 2003, sabemos que hay que avanzar. Estancarse es retroceder. Prestamos atención a las coyunturas políticas. No consideramos que todo lo que proviene de este estado, que no es socialista, es solamente una transacción burguesa. Consideramos que lo obtenido en materia social es importante y vital y profundizarlo es lo que se impone.
 
El gobierno intervino en la subjetividad de la sociedad, atravesando el descrédito de los partidos políticos y su consecuente crisis de representación. Que el peronismo y la CGT forme parte de este proceso llamado Kirchnerismo, no implica que el kirchnerismo no tiene y no busca otros componentes de distintos contextos. Los enemigos son considerables y están operando. Se necesitan muchas voluntades fuertes para combatirlos. El kirchnerismo, esta fuerza en avance, abarcativa, de muchos, debe seguir sumando y progresando para  establecerse como una nueva y distinta identidad política. Es el momento.