Recomiendo:
0

Fascismo y golpismo en las páginas del global-imperial

Fuentes: Rebelión

Del global-imperial-antichavista todo era esperable. Con el cambio de dirección, con la ubicación de la derecha extrema en la dirección del diario, no sólo es esperable todo lo concebible sino incluso lo más inverosímil, lo inconsistente incluso, la misma vindicación del golpismo y el fascismo más rastrero. La catadura moral de Leopoldo López, actualmente en […]

Del global-imperial-antichavista todo era esperable. Con el cambio de dirección, con la ubicación de la derecha extrema en la dirección del diario, no sólo es esperable todo lo concebible sino incluso lo más inverosímil, lo inconsistente incluso, la misma vindicación del golpismo y el fascismo más rastrero.

La catadura moral de Leopoldo López, actualmente en la cárcel con graves acusaciones, es esta: en abril de 2002 fue uno de los políticos conservadores más destacados que llamaron a las manifestaciones opositoras que derivaron en un golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez. Ahora, muerto éste, impulsa, bajo el lema «La Salida», la táctica bien estudiada de realizar violentas protestas callejeras, abonadas y diseñadas desde despachos de derecha extrema golpista con el beneplácito y apoyo de la embajada norteamericana, para intentar forzar el derrocamiento antidemocrático del gobierno del presidente Nicolás Maduro. En las tinieblas, en las oscuridades, debe mover todos los hilos que están a su alcance para provocar el fracaso económico del país.

Vamos, ¡una joyita, lo peor de cada casa todo en uno!

Pues bien, en la edición del pasado lunes 7 de abril, el global imperial sionista, borbónico y antichavista dedicaba a «la situación venezolana» la foto de portada, un fragmento no insignificante en esta primera página, otra página en el interior, la 4, un editorial y la carta, en página 5, del «líder opositor venezolano en prisión» de abyecto título «No tengo miedo, también nos lo han quitado», algunos de cuyos párrafos de reproducen en el texto de portada. Todo lo anterior en un mismo día: el combate despiadado no cesa.

Y no se trata, por supuesto, de informar sino de vindicar, de ponerse al lado de la oposición golpista venezolana. Algo así, como si el global, en su momento o en la actualidad, hubiera vindicado protestas de Blas Piñar, Anglada, Tejero o algún potencial seguidor de Franco o Mussolini.

Algunos pasos de la carta de don Leopoldo: «A pesar de la incertidumbre que representa estar en manos de un verdugo que tiene preso a todo el pueblo venezolano, que ha expropiado el futuro de los jóvenes y pisado su presente, no tengo miedo… tengo la compañía de mi inocencia y la certeza de haber hecho lo correcto… Debemos demostrar que ya no estamos dispuestos a seguir bajo un modelo fracasado y corrupto; ni a creer en un falso intento para establecer la paz a punta de plomo… Nuestra lucha es la lucha de todos los venezolanos, una lucha para que los padres puedan ver a sus hijos dar sus primeros pasos en una Venezuela libre, segura y en paz.» La cursivas son mías. ¡Para qué seguir! No es necesaria más infamia.

Con estos mimbres se construye la información del global-imperial, un intoxicador pro-golpista de primera. Cuesta decirlo pero escuece la verdad y hay que echarla de la boca: viene a ser como El Alcázar en estos tiempos de cólera de las élites, neoliberalismo impío y antihumanista e infamia ininterrumpida, aderezado todo lo anterior con algún toque de posmodernidad. Para seguir siendo exquisitos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.