El siguiente texto forma parte del libro ’30 años de Rebelión. Información alternativa y emancipadora’
En 2026 se cumplen 30 años de la creación de rebelion.org, aunque llevo casi la mitad de ese tiempo apartado del proyecto, los actuales miembros han tenido la amabilidad de pedirme unas palabras como fundador. De modo que creo que me corresponde hacer el papel de abuelo cebolleta y contar las batallitas de sus inicios.
Así que vayamos al principio de esta historia.
Septiembre de 1996, el neolítico de Internet, un informático y un periodista charlan en la barra de un puesto callejero de un barrio popular de Madrid. Ambos pertenecen a la misma organización política y llevan años trabajando juntos en ese distrito. El informático le insiste al periodista que, técnicamente, es posible sin necesidad de recursos económicos y con muy poca tecnología hacer un medio de comunicación escrito disponible vía ordenador, que puede ser leído desde cualquier parte del mundo mediante Internet. Le pregunta si cree que se puede encontrar un grupo de periodistas con capacidad de conseguir informaciones con regularidad para darle contenido. No existen apenas páginas web, menos todavía de los periódicos o medios de comunicación, tampoco existe Google. Nadie te encontraría si pusieses en marcha una página web porque no hay buscadores.
El periodista, recién llegado de un viaje de Colombia, no entiende que se pueda hacer un periódico, ponerlo en Internet y costar cero euros —entonces cero pesetas—, pero le confirma que sí es posible escribirlo, el correo electrónico ya empieza a ser habitual y los colectivos sociales internacionalistas ya lo utilizan sobre todo para denuncias urgentes de derechos humanos. Es el caso de los zapatistas, mandan sus informes a algunas organizaciones que cuentan con recursos informáticos y estos se llevan a las reuniones, el público en general todavía no dispone mayoritariamente de internet y correo electrónico. Ningún colectivo dispone de página web y de tenerla no la actualiza con seriedad.
La idea es crear un medio con funciones de agencia que nutra de informaciones a radios libres, boletines locales y otros medios alternativos y comunitarios. Estos medios manejan muy buena información local pero no tienen capacidad técnica ni humana para cubrir la información internacional.
Se diseñan las mínimas secciones y se plantea una reunión de los que serían los fundadores de algo que aún no se sabía qué iba a ser. Con un ideario político bastante coincidente, dos informáticos, dos periodistas de medios escritos, otro de radio y un cantautor inventan algo en el sótano de un local político alquilado por el partido comunista desde la clandestinidad franquista. Ha nacido rebelion.org.
En octubre de 1996, el periódico rebelion.org y el servidor Eurosur se presentan conjuntamente en la fiesta del PCE en Madrid. La dirección web de rebelion.org era en aquel momento www.eurosur.org/rebelion. La organización del Partido Comunista no entendía muy bien qué cosa íbamos a presentar, nos dieron una sala a una temprana hora de la mañana por amistad y confianza ciega. Era la primera vez que entre el centenar de actividades de la fiesta del PCE se incluía una en la que Internet tuviera un papel.
Las primeras semanas de rebelion.org nos vimos desbordados. Tecnológicamente porque los problemas técnicos nos sobrepasaban y periodísticamente porque no cesaban de llegarnos cartas de lectores y colaboraciones desde todo el mundo. Todo eso que ahora parece normal, entonces era impactante. Nosotros creíamos que estábamos creando una agencia para poner noticias a disposición de algunas radios y publicaciones, y resulta que nos leían y escribían desde Australia y Colombia. Nos pedían asesoramiento para sus webs, nos solicitaban contactos. Decían escribir en nombre de organizaciones, algunas armadas. No había modo de contrastar sus identidades, nuestra desconfianza era absoluta. ¿Cómo saber que alguien era quien decía ser?
Nuestro crecimiento como modelo informativo que estaba dando voz a organizaciones y analistas proscritos en los grandes medios nos convirtió en objeto a derribar. El periódico más importante de Colombia, El Tiempo, publicaba que una guerrilla tenía una página en Internet y adjuntaba nuestra dirección web. Comenzaron los correos con insultos y amenazas. Algunas no eran anónimas, las firmaban sin problema altos mandos del ejército colombiano. Investigamos la autenticidad de las amenazas, no había duda, eran verdaderas. Nuestro delito fue informar de una propuesta de paz de las FARC, algo prohibido entonces en Colombia.
Se nos recomendó no viajar a ese país, ocultar la identidad de muchos de nosotros y desconfiar de cualquier intento de colaboración o incorporación a rebelion.org. Nos preocupaba mucho la reacción del servidor ante esa campaña, afortunadamente no cedieron a las presiones.
Dos años después se repitió la historia, fue la prensa española la que afirmó que Rebelión era la página de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, lo firmaba la corresponsal de El Mundo en Bogotá. De nuevo la mano negra de Colombia volvía a desautorizarnos. Puestos en contacto con la dirección del periódico en Madrid, se publicó nuestra rectificación. Los intentos de doblegarnos relacionándonos con organizaciones que ya estaban proscritas siguieron repitiéndose.
Por entonces se vivía la euforia de las empresas de Internet. Mientras algunos encontraban el vellocino de oro en lycos o yahoo, nosotros seguíamos a lo nuestro. Al hilo de esa euforia empezaron a llegarnos ofertas de publicidad, la decisión unánime de rechazarla apenas nos ocupó unos segundos.
Los accesos a Rebelión no cesaban de aumentar. Cada crisis internacional subía nuestras estadísticas y se consolidaban en un número mayor. Ocurrió con la independencia de Timor, con el asalto a la embajada japonesa en Lima, con la guerra de Yugoslavia. Al mismo tiempo, cada vez más firmas reconocidas entre la izquierda nos mandaban sus colaboraciones. Nunca agradeceremos bastante la generosidad de los cientos de autores que compartieron sus textos con nosotros, algunos desconocidos, otros consagrados, nadie pidió nunca derechos de autor.
Los que nos conocían nos preguntaban cómo se financiaba rebelion.org. Pero Rebelión era —y es— un proyecto al margen del mercado, un medio que nunca movió una moneda. Ni costaba ni pagaba, ni ganaba ni perdía. Bien es verdad que todos nosotros teníamos otras fuentes de subsistencia que nos permitía seguir en la brecha.
Aunque al principio la idea no era editar informaciones diarias, vimos que los lectores nos empujaban a ello, eran lectores fieles cuyos accesos se disparaban cuando actualizábamos con frecuencia y que bajaba cuando no lo hacíamos. Era evidente que la ciudadanía estaba pidiendo a gritos otra información diferente de la que proporcionaban los grandes medios. Sin duda, el acierto de Rebelión era la sinergia entre informáticos y periodistas que compartían una misma inquietud por informar sobre lo que los demás callaban.
El equipo de Rebelión fue aumentando, con mucho miedo a las nueva incorporaciones, pero finalmente con compañeros valiosísimos gracias a los cuales la supervivencia del proyecto ya es indiscutible.
Se contrató el dominio definitivo de www.rebelion.org y se fueron poniendo en marchas nuevas secciones como «Libros libres» o «RebelArte». Siempre con la generosidad de los autores.
Las páginas especializadas sobre autores consagrados, por entonces James Petras, Noam Chomsky, Marta Hanecker o Heinz Dieterich, tenían una acogida desmedida entre los lectores.
El número de textos que se incorporaban diariamente era de medio centenar y eran incontables los medios de comunicación con los que teníamos relaciones y cooperación conjunta.
Los sistemas de medición de audiencias situaban a Rebelión como la página de información alternativa en español más leída del mundo con lectores procedentes de más de cincuenta países.
Rebelión tuvo que afrontar duros momentos en los que el mundo ha necesitado más que nunca una información diferente. Aunque con limitaciones, intentábamos dar respuesta a esa necesidad. Momentos como el golpe de Estado en Venezuela en abril del 2002 con un control mediático espeluznante contra los que defendían su legítimo gobierno; las diferentes agresiones a Cuba, donde el pensamiento único impedía que hubiese lugar para que el pueblo cubano se pronunciase. Y por supuesto, las políticas de agresión de EE.UU. y sus acólitos en Iraq, Yugoslavia o Afganistán. En todos esos acontecimientos contamos con amigos valientes y laboriosos que nos enviaban la verdad de los hechos o los análisis lúcidos para que rebelion.org compartiera con sus lectores.
No quiero olvidar el trabajo ingrato de la legión de traductores a los que siempre acosábamos con nuestras prisas.
El gran reto de rebelion.org, y lo seguirá siendo, es la coordinación. ¿Cómo distribuir las informaciones?, ¿cómo seleccionarlas?, ¿cómo dirimir las diferencias?, ¿cómo decidir la creación de nuevas secciones o especiales informativos?
Y todo eso sin sede, ni capital, ni tecnología propia, ni ubicación física. Rebelión es un equipo de personas con un ordenador en su casa. Y nada más.
El éxito de rebelion.org, y su existencia treinta años después, es un mérito de quienes siguen todavía al frente, pero también es la confirmación de que la información de los grandes medios no es confiable ni verdadera.
Rebelion.org, en estos tiempos de bulos y fake news, tiene un doble reto: mostrar el sesgo e intereses de los grandes medios, pero también demostrar que, desde la cooperación militante, se puede hacer información y análisis con rigor.
Desde que nació rebelion.org creo que se han producido dos fenómenos negativos. El primero es que medios que nacieron con vocación colaborativa y participativa, se han incorporado al ecosistema de intereses comerciales y poderosos. El segundo, que la ultraderecha nos ha arrebatado la bandera de la denuncia del modelo informativo para arrojarnos a los brazos de los bulos y de las conspiranoias.
Es nuestra obligación mostrar que el dilema no es entre medios mainstream o redes plagadas de fake news. Existen profesionales que sirven al rigor de la información y la profundidad de los análisis que no se encuentran entre esas dos posiciones. Esa es la auténtica Rebelión.
No se olviden de mí cuando haya que escribir sobre los siguientes treinta años de rebelion.org.
Pascual Serrano es periodista. Fue uno de los fundadores de Rebelión en 1996. Hace unos 15 años que lo dejó para dedicarse a otros proyectos. Actualmente, entre otras actividades, dirige la colección A Fondo de libros de actualidad de la editorial Akal y colabora en varios medios de comunicación alternativos a los dominantes. Tiene una docena de libros publicados, la mayoría sobre comunicación.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


