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Israel en Líbano: siete falacias

Fuentes: La Jornada

Algo dolido tras el dato de mi última entrega (» … apenas 92 por ciento de los judíos de Israel apoya el genocidio del Líbano»), un amigo me escribe «… a nombre del 8 por ciento restante». Tiene razón. Hay que ponderar a este puñado de judíos lúcidos y sin miedo. Sin embargo, en el […]

Algo dolido tras el dato de mi última entrega (» … apenas 92 por ciento de los judíos de Israel apoya el genocidio del Líbano»), un amigo me escribe «… a nombre del 8 por ciento restante». Tiene razón. Hay que ponderar a este puñado de judíos lúcidos y sin miedo.

Sin embargo, en el contexto a ojos vistas del genocidio en Líbano (que los medios de la sociedad «abierta» llaman «guerra»), el primer dato carece de precedentes. En Europa central, Alemania nazi ocultaba los inauditos alcances de sus crímenes. En Líbano y Palestina, Israel nazi se jacta de sus atrocidades sin tregua.

El correo del amigo sostiene que él, ni quien suscribe, podrían sobrevivir bajo un gobierno regido por Hezbollah. ¿Cómo saberlo? Por ahora, Estados Unidos e Israel representan el único terrorismo realmente existente.

Inconveniente que me obliga a postergar el soñado viaje a San Francisco (cuna de la abuela Sadie) y a Israel, país que deseo visitar antes de concretarse los temores del escritor israelí Michel Warschawski en su libro Towards an Open Tomb (Hacia una tumba abierta… The Crisis of Israel Society, 2004): la desaparición de todas las fronteras geográficas y morales de Israel.

Con los datos disponibles, creo necesario apuntar siete falacias del discurso ticket-master dominante:

1. Israel actúa en defensa propia.

Falso: desde su creación, Israel busca apoderarse de las aguas del río Litani, en el sur del Líbano. Para ello requiere de un gobierno títere en Beirut.

2. Israel es la única nación en el mundo cuya faz sobre la Tierra desea ser «borrada del mapa».

Falso: en poco más de un decenio fueron borrados de sus mapas pueblos enteros de Africa, Timor del Este, Kurdistán, Yugoslavia, Rusia, Irak, Palestina, Afganistán y Líbano.

3. Líbano fue bombardeado porque Hezbollah «secuestró» a dos soldados de Israel.

Falso: el «camino de Damasco» y los planes del «Nuevo Medio Oriente» de Washington y Tel Aviv no fueron pensados anoche y pasan por el dominio de Beirut.

4. Los muertos son el resultado del juego que se dicta desde Irán y Siria.

Falso: los muertos son resultado de los bombardeos de Israel y la resistencia popular encabezada por Hezbollah, movimiento nacionalista insurgente y partido político libanés.

5. El sueño de la «Gran Siria» sigue vigente.

Falso: el sueño de los pueblos del Levante coincide en sobrevivir y coordinar la lucha contra el terrorismo que Israel y Estados Unidos ejercen en el mundo y en la subregión.

6. El Estado hebreo cuenta con menos recursos económicos que sus vecinos árabes.

Falso: Israel figura en el puesto 16 de los países más ricos del mundo, con una renta per cápita más elevada que la de sus vecinos, incluida Arabia Saudíta. Entre 1949 y 1998, la ayuda militar de Estados Unidos a Israel sumó 84 mil millones de dólares. En 2006, la ayuda ascendió a 2 mil 700 millones anuales. Los aviones y helicópteros, el combustible de aviación, las desvastadoras bombas GBU-28 y otro tipo de armas (algunas de las cuales son de experimentación) son suministradas por Estados Unidos. Pero los medios de comunicación no hablan de esto. Hablan de los rudimentarios misiles Katiushka que dispara Hezbollah.

7. El silencio de las naciones que permitieron que Hezbollah se armara es la causa de la nueva confrontación.

Falso: la causa de la «confrontación» es la hipocresía, complicidad y silencio del llamado «mundo libre».

Noticias como las detectadas por el periodista español Pascual Serrano resumen el tenor de las cosas. Dice así: «La oficina de prensa del gobierno israelí expresa la preocupación por los ‘miles de perros y gatos abandonados en el norte de Israel a causa de esta guerra’. Según parece se habían contabilizado hasta el momento 138 animales domésticos abandonados… Con el duro calor de Oriente Próximo, los perros y gatos abandonados morirán de sed sin ayuda inmediata» (El Mundo, Madrid, 19/7/06).

Quienes descaradamente hablan «en voz alta» para homologar y descontextualizar las muertes de civiles inocentes de Israel y Líbano deberían oír a Kathleen Christison, quien por espacio de 30 años fue analista política de la CIA en Medio Oriente: «… hay que decirlo, y bien fuerte: los que preparan y realizan la política israelí han convertido a Israel en un monstruo, y ya es hora de que todos nosotros -todos los israelíes, todos los judíos que permiten que Israel hable en su nombre, todos los usamericanos que no hacen nada por terminar con el apoyo de USA para Israel y su política asesina- reconozcamos que nos enlodamos moralmente al mantenernos pasivos mientras Israel realiza sus atrocidades contra los palestinos».

En suma, nadie que se diga «sensible» puede relativizar el genocidio palestino y libanés escudándose en citas de Emmanuel Levinas, o transcribir con puntos y comas los editoriales del pasquín Tribuna Israelita. Esto es complicidad. Complicidad con la barbarie, la estulticia y la propaganda nazi de Washington y Tel Aviv.