La escalada bélica en Oriente Medio tras el ataque de Israel y EEUU contra Irán ha disparado la difusión de contenidos falsos. El uso de inteligencia artificial, escenas de simuladores de vuelo y fotos antiguas descontextualizadas busca manipular la narrativa del conflicto en tiempo real.
Desde el pasado 28 de febrero, cuando EEUU e Israel lanzaron su ofensiva contra Irán, matando al ayatolah Ali Jamenei y desatando una escalada en toda la región, una ola de desinformación sacude las redes sociales. Los bulos detectados por Factual, el servicio de fact-checking de la agencia AFP, muestran que el engaño digital se ha convertido casi en un frente paralelo al militar.
Uno de los casos más virales utiliza la espectacularidad de los simuladores de vuelo para suplantar la realidad. Un vídeo que supuestamente muestra a una aeronave de EEUU esquivando un misil iraní no es más que la grabación de una partida de un videojuego. Aunque la secuencia de 24 segundos acumuló miles de compartidos, un análisis detallado de los elementos del entorno, como los árboles de aspecto artificial, y una búsqueda inversa permitieron confirmar que las imágenes pertenecen a una simulación digital publicada originalmente por una cuenta especializada en contenido de aviación virtual.

La inteligencia artificial (IA) también ha jugado un papel central en la creación de falsas pruebas visuales sobre el destino de los líderes iraníes. Tras la confirmación de la muerte de Jamenei el 1 de marzo, circularon supuestas imágenes del ayatolah bajo los escombros. Sin embargo, presentan errores típicos de la IA: manos y dedos deformados o desproporcionados, además de etiquetas que indican el uso de herramientas como Meta AI.

Mientras las redes se llenaban de estas recreaciones, no existía rastro de fotografías oficiales del cuerpo, y los uniformes de los equipos de emergencia en las imágenes generadas no coincidían con los reales de las agencias iraníes.
El reciclaje de material antiguo es otra estrategia recurrente. Un ejemplo claro es la difusión de una fotografía de un portaaviones estadounidense con la cubierta calcinada, presentada como una consecuencia del impacto de cuatro misiles balísticos iraníes contra el USS Abraham Lincoln. En realidad, la imagen data de 1967 y muestra los daños sufridos por el USS Forrestal tras un incendio accidental durante la Guerra de Vietnam. El Pentágono, por su parte, ha desmentido que sus naves hayan sido alcanzadas por proyectiles en el conflicto actual.

Otro vídeo que muestra a una enorme muchedumbre cargando maletas se ha compartido asegurando que son israelíes huyendo del país por la guerra. Pero lo cierto es que las imágenes son de junio del año pasado y corresponden a la apertura de la zona de acampada del festival de música Hellfest, que se celebra en la ciudad francesa de Clisson.
En esta misma línea de descontextualización, se han difundido vídeos de supuestas multitudes rindiendo homenaje en el funeral de Jamenei en Teherán. Aunque la capital iraní sí registró concentraciones de duelo simbólico, los vídeos virales corresponden en realidad a sepelios celebrados en Irak semanas antes del inicio de la guerra, como el entierro del hermano del gran ayatolah Ali al-Sistani o rituales religiosos en Bagdad en honor al imán Musa al-Kadhim.

Incluso la supervivencia de figuras políticas ha sido objeto de manipulación. Un vídeo del expresidente Mahmud Ahmadineyad caminando por un cementerio fue presentado como prueba de que seguía vivo tras los bombardeos de marzo. No obstante, la grabación original fue realizada el 15 de febrero de 2026, dos semanas antes de que comenzaran las hostilidades.

Estas claves demuestran que, ante la velocidad de los acontecimientos, la verificación de la fecha original de los archivos y el análisis de las anomalías visuales en contenidos generados digitalmente son herramientas indispensables para no sucumbir a la propaganda y los bulos en tiempos de guerra.


