El periodismo ambiental recibe poca atención en los medios tradicionales porque se le considera poco comercial y ajeno al consumo masivo.
Los medios de comunicación pueden y deben desempeñar un papel fundamental en la conciencia ambiental de la sociedad, y sin embargo no conceden al entorno la importancia que éste merece. Por su parte, los periodistas ecológicos están mejor preparados y tienen cierta conciencia de grupo, pero aún deben enfrentarse a muchas dificultades.
En un mundo que atraviesa una crisis ambiental en Argentina, en la región y global, el periodismo cobra relevancia en cuanto a su capacidad transformadora, pues es precisamente esta la que puede llegar a impulsar el surgimiento de nuevos valores y actitudes sociales. Con un sin fin de desafíos ambientales pendientes, el incremento de los incendios forestales, fenómenos de tiempo atmosférico con mayor recurrencia e intensidad, la pérdida de biodiversidad, el aumento de la contaminación y los desechos, entre muchos otros factores, el periodismo verde se hace más necesario que nunca.
El periodismo científico es una especialización periodística que se dedica a investigar e informar sobre los acontecimientos derivados de la interacción entre factores físicos, biológicos y sociales, así como sus implicaciones en el ambiente. Además, explica las causas, consecuencias y, en algunos casos, explora posibles soluciones.
A la hora de definir periodismo ambiental hay que tener en cuenta las connotaciones que palabras como naturaleza, entorno, ecología están adquiriendo. Se trata del ejercicio o periodismo especializado que atiende la información generada por la interacción del hombre o de los seres vivos con su entorno, o del entorno en sí.
Los medios de comunicación tradicionales en Argentina relegan el periodismo ambiental a un plano secundario debido a intereses económicos corporativos, la dependencia de la pauta publicitaria, y la lógica de la inmediatez comercial, la cual prioriza el conflicto político y la crisis económica actual antes que los procesos ecológicos. Las temáticas ambientales suelen ocupar menos del 2% de la agenda mediática global, apareciendo casi exclusivamente ante catástrofes extremas o escándalos puntuales, como lo que sucedió en Nepal donde un enorme bloque de hielo se desprendió de un glaciar a más de 5.000 metros y cayó sobre un río, desplazando una gran masa de agua, piedras y barro que arrasó con poblaciones enteras.
Gran parte del sustento financiero de los medios masivos tradicionales proviene de empresas vinculadas al modelo productivo agroexportador, la megaminería, el fracking o el desarrollo inmobiliario. Investigar el uso indiscriminado de plaguicidas, la deforestación o la contaminación de cuencas impacta directamente sobre las corporaciones que pautan comercialmente en esos mismos medios de comunicación, generando una fuerte autocensura o bloqueo editorial.
¿Cómo generar periodismo ambiental en el país? Es necesario capacitarse en normativas locales, traducir datos científicos complejos a un lenguaje accesible y vincular los conflictos ecológicos con las realidades sociales del territorio.
El futuro dependerá de la capacidad de integrar la agenda ambiental en la vida cotidiana de las redacciones, los responsables de la toma de decisiones y la sociedad civil. A pesar de los desafíos, invertir en periodismo especializado y valorar el conocimiento local puede contribuir a construir narrativas más cercanas a la realidad y, sobre todo, más eficaces. La clave es intentar establecer un punto medio entre el científico y el periodista, que no se pierda la riguridad pero que permita comunicar la noticia a la mayor cantidad de población.
Hay que esperar que de los problemas ambientales actuales se debe esperar un impacto profundo y sistemático en la economía global, la salud pública y la estabilidad de los ecosistemas durante los próximos años si no se aceleran las medidas de mitigación.
Cristián Frers. Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).
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