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La imposibilidad de reeditar un peronismo

Fuentes: Rebelión

La devaluación de la moneda argentina durante todo el periodo de gobierno de Mauricio Macri fue del casi 500%, porcentaje similar al acumulado por la actual administración Fernández / Fernández, nada más que con el detalle que aún es necesario continuar 17 meses en el poder para dar comienzo a una nueva administración gubernamental a partir del 10 de diciembre de 2023.

Si un mes es una eternidad en la Argentina no imaginemos lo que pueda suceder de aquí al estipulado cambio de mando.

Del derrotero inflacionario ya es un fenómeno que insume un poco mas de los últimos 10 años sin encontrar una solución concreta pues en vez de inferir sobre una de sus reales causantes se atañe a la formulación de técnicas macroeconómicas arraizadas en la modelización econometrista que dista de la realidad económica local y efectiva.

El ciclo de alta inflación radica en efecto directo sobre la perdida de poder adquisitivo de la mayoría de la población que se ve privada de acudir al dólar salvador o a la indexación del peso vía la transitoria solución del famoso plazo fijo que a lo largo del tiempo puede lograr alguna ventaja transitoria monetaria pero que luego es perdida por la elevación de la cotización del dólar que es de otra manera la devaluación continua de nuestra moneda.

Enfatizo, este ciclo lleva lustros en la Argentina tan solo pudo ser atenuado durante las administraciones presidenciales de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner mientras el país pudo acumular reservas y desde allí establecer una serie de políticas públicas en favor del ingreso popular y de la expansión productiva.

Al modificarse el modelo de acumulación previo a la administración macrista los viejos resquemores económicos volvieron a ser moneda corriente y hasta el día de hoy no han sido pasibles de solución.

En efecto, de dicha situación hay beneficiarios concretos a los cuales no se pone en duda si sus intereses serán objeto de indagación por una administración gubernamental que sufre el mismo proceso devaluatorio que la moneda en este caso en términos de poder político.

El afán por cambios de figuras trae consigo una ilusión momentánea pues las condiciones estructurales y los fenómenos de crisis se mantienen inalterados bajo una espiral sin fin.

El inconsciente argentino sabe de la gravedad y profundidad del fenómeno por lo que asiste atónito a los cambios gubernamentales y vacila en el fin del proceso o el estallido incalculable que es acumulativo y atraviesa varios años de gestión.

La ilusión peronista de un recambio a su favor dista lejos -por ahora- de ser cierta pues existe un cúmulo muy significativo del electorado que no simpatiza con ninguna de los dos polos de la grieta y puede inclinarse por una otra postura o algo de termino intermedio.

Sin implicar soluciones de carácter «lunático» como respuesta posible a dicha inquietud política la posible emergencia de un polo político enraizado históricamente en internismos y decepciones políticas puede ser un elemento de resurgimiento ante el evidente fracaso del macrismo y del albertofernadismo-cristinismo.

De dicha maduración depende mas tiempo de acumulación del polo y a su vez de un mayor deterioro de la actual administración algo que el paso del tiempo seguramente propenda.

La búsqueda de un «Tercera Posición» políticamente interna puede permitir la re constitución del histórico movimiento político argentino en el mediano plazo cruzado por infinidad de internas y de un notorio desgaste.

Los acuerdos por los compromisos externos casi se mantendrán inalterados por el paso de las futuras administraciones a menos que el país sea capaz de suspenderlos algo que seria un caso inédito en la historia económica mundial.

Sus consecuencias internas serian aun peores de los actuales padecimientos convirtiendo a la Argentina en una «Gran Cuba».

Solo resta » austeridad » en el manejo de la cosa publica por parte de lo que resta del designio y atender a la cambiante coyuntura política argentina tan atenta a los cambios imprevistos.

Ezequiel Beer. Geógrafo UBA. Analista Político.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.