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Del impulso de Lacalle Herrera al disimulo de Lacalle Pou

La influencia oriental sobre Milei

Fuentes: Rebelión

Las incomodantes payasadas del orador estrella

Al alba siguiente de los violentos exabruptos con los que la dupla presidencial argentina replicó a la histórica marcha universitaria del 23A, reconfiguró su estrategia modificando interlocutores y discursos. Posiblemente haya reconocido entre los asistentes a una fracción de su base electoral, carente de encuadramientos, que espontánea y capilarmente se sintió convocada por la causa que motivó la movilización: la amenaza a la continuidad del funcionamiento del sistema universitario público. En particular algunos deciles correspondientes a capas medias y sectores populares, laboralmente activos y en franca declinación, quienes están sumidos en un hartazgo y desazón ante el paulatino aunque inexorable deterioro de sus condiciones de vida durante toda la última década, o más largamente aún. Aquellos que optaron por un cambio radical aún con la incertidumbre y la dosis de riesgo de todo salto al vacío.

Porque a pesar de la agobiante pesadumbre, el acceso a la universidad se le presenta como una suerte de refugio, un bastión de contención y proyección de futuro para vastas masas de poblaciones, particularmente en el conurbano y las provincias más rezagadas, donde justamente se inauguraron las más recientes nutriendo la explosión de la matrícula. Son al conocimiento y la formación, pero más aún, al sueño de progreso social, más de lo que las ollas populares lo son a la alimentación cotidiana que perpetúa el punto de partida. Al día siguiente se retorna al comedor popular con el hambre arribado en la víspera. Es paliativamente necesario. En la universidad -y en todos los niveles educativos- se acumula algo de una espiral ascendente de socialización, civilidad y aprehensión cognitiva. El hambre que reaviva, es siempre sobre un peldaño cognoscente y afectivo superior. Por esta razón resulta artero interrogarse exclusivamente por cuántos se gradúan, cuando el solo tránsito por la escalera ya es una verdadera conquista.

Sugiero que tales difusos y aún inconmensurables sujetos permanecen aún permeables a la narrativa acusadora de “la casta” y a su pretendida aniquilación, aunque sin embargo excluyen a la universidad de los privilegios atribuidos a ella. Si alguna consistencia tuviera tal tipología y su analogía con el sistema de las tradicionales cinco castas hindúes, en este caso los asistentes aludidos serían parias, es decir precisamente aquellos excluidos de toda estratificación en el inmenso país asiático. Se trata de la primera expresión masiva de que no todo ajuste se aceptará pasivamente. Por eso el propio Milei, una vez que acusó el golpe, dejó de ironizar con las “lágrimas de zurdos” para llamar al reclamo “causa noble” aunque “políticamente manipulada”.

Principio del formulario

Aún no ha producido proporcional indignación la continuidad de los privilegios de casta, cuanto la vertiginosa incorporación a ella de los más recientemente incorporados a la política. Como el de la senadora del partido gobernante “la libertad avanza” (LLA), la pastora evangélica salteña Vilma Bedia quien para extrañar a sus queridos por la distancia, incorporó al personal del senado a sus tres hijos, a un hermano, una sobrina y su cuñada. Varios integrantes más de su familia se sumaron como asesores de otros senadores de LLA mientras ella hizo lo propio con parientes de los que ofrecieron tan cara hospitalidad laboral. El propio vocero logró que su hermano fuera contratado en el ministerio de defensa, entre tantos otros. En el senado se trató el proyecto sobre tablas S-615-/24 firmado por la totalidad de las bancadas y votado a mano alzada unánimemente en 49 segundos, sin siquiera mencionar su carácter, triplicándose su propia dieta, además de incluir un 13° estipendio anual. Los supuestos anticasta arguyeron que no sabían qué votaban. Es a la vez curioso que educación, trabajo y cultura ya no son ministerios sino simples secretarías de un ministerio a cargo de una amiga presidencial llamado “capital humano”. Inversamente, la secretaría general de la presidencia tiene rango de ministerio a cargo de la hermana, al igual que el amigo vocero presidencial. La draconiana motosierra no se ensaña con la casta sino con particular filo sobre recursos vitales como las jubilaciones y pensiones.

Dos días después tuvo lugar la cena “show” de la “Fundación Libertad”, una especie de think-tank que reúne a CEOS de las principales empresas, mandatarios y exmandatarios con economistas liberales. Trajo un par de sorpresas oratorias para el Río de la Plata. Por un lado el presidente uruguayo Lacalle Pou sorprendió concluyendo que el goce de la libertad tenía dimensiones diferenciales según el nivel de acceso a los bienes y servicios básicos, lo que debería leerse como un reconocimiento del retroceso de la libertad en su país, ya que todos los indicadores económico-sociales en su gobierno registran una tendencia regresiva en la distribución de la riqueza. Dijo pelearse con Hobbes en épocas estudiantiles cuando sostenía que el “hombre es lobo del hombre” confirmando más tarde que la humanidad superó la violencia del “estado de naturaleza” demostrando la falsedad de la aserción. Sin embargo, erigió un Leviatán en materia represiva. La ley de urgente consideración dedicó las 2 primeras secciones, los 10 primeros capítulos y los 126 primeros artículos a empoderar fuerzas represivas y endurecer normas penales, algo inspirador para el protocolo represivo de la ministra Bullrich en la orilla contraria. No solo contradijo en la práctica lo sostenido en la disertación, sino que omitió los resultados obtenidos con la excusa esgrimida del combate contra la inseguridad. El año pasado la tasa de homicidios de Montevideo fue casi similar a la de Caracas (12.6 contra 13.4) donde también se aprecia el desigual impacto en la composición social ya que disminuye en la costa (sur). Del 2020 al 23 la cantidad de homicidios se incrementó, la de hurtos y rapiñas se mantuvo casi constante a pesar del gran incremento del subregistro ante la molicie para la radicación policial de denuncias. Para continuar con las sorpresas, se mostró partidario de un estado fuerte cuando en todo su mandato se viene verificando una retirada y contracción del Estado de varias de sus funciones, precisamente las más acuciantes para los arrojados a la vera del camino. En consonancia con tal foro, la libertad mentada, es exclusivamente la de empresa, como cuando consideró al mercosur como un corset que impide el juego en canchas grandes. La narrativa reciente oculta que en campaña consideraba al Estado como lastre y abogaba por su minimización, a la espera del siempre moroso “derrame”.

Ni el progresismo uruguayo ni menos aún su izquierda, lograron transmitir algo de su experiencia a pares argentinos, algo inverso con las influyentes derechas y ultraderechas. Resulta ilustrativo el caso del ex presidente Lacalle Herrera, padre del actual, a quien traigo a colación sin atribuir a la genética inclinación ideológica alguna. Además del lazo sanguíneo, resulta pública la convergencia no solo partidaria sino del lineamiento interno llamado “herrerismo”, al que debe agregarse la ausencia de toda crítica o distancia respecto a la gestión paterna. En la década del ´90, pleno auge del consenso de Washington, protagonizó el tándem con Carlos Menen que hubiera despedazado el estado uruguayo con la venta de las empresas públicas que se implementó en la otra orilla, si no fuera por el referendum revocatorio que lo impidió. Pero fue más explícito aún cuando disputó un nuevo período presidencial en este siglo contra Pepe Mujica, quien lo derrotó. Allí fue conocido el nuevo vocabulario ultraderechista que hoy utiliza Milei. Por primera vez escuche la metáfora de una motosierra (no sin antes haber favorecido el monocultivo de eucalipto como simple materia prima) como instrumento de recorte de la inversión pública, desvalorizó al entonces candidato Mujica por su vivienda a la que calificó de “sucucho” y propuso crear peluquerías y baños en los asentamientos con fines higiénicos y desodorizantes entre otras medidas y expresiones de indisimulable cuneo racista. Una razón más para una futura exploración sobre las influencias de la derecha uruguaya sobre la narrativa y programática neofascista argentina.

Cuando fue el turno de Milei, comenzó un verdadero stand-up para incomodidad de los asistentes que no sabían si acompañar sus groseras humoradas, las burlas a críticos y adversarios ridiculizando sus argumentos o ejemplificaciones con voz gangosa, muecas e infantilismos, para culminar con simplificaciones grotescas de aspectos complejos de la economía. Comenzó tratando de hacer una definición del dinero en versión kindergarden, sin advertir que culminaba expresando el concepto de “forma total o desplegada del valor” del capítulo primero de “El Capital” de Marx, categoría reapropiada en toda la vulgata marginalista de la que aparentemente abreva el presidente.

La hipotetizada influencia oriental sobre Milei me alienta a explorar en un futuro, más allá de los mohínes, vocabulario y exabruptos reaparecidos entre los tándems o trenes más evidentes de Lacalle.H-Menem y Macri-Lacalle.P-Milei, aspectos más sustantivos de las intenciones legislativas y disciplinadoras de unos y otros. ¿Cuánto se parecerán la ley Ómnibus argentina a la LUC uruguaya y sus sucedáneas posteriores?

Lacalle Pou parece haberle sugerido: “haz lo que hago, jamás lo que digo hacer, aunque di lo que digo, así no se reirán de tí”.

Emilio Cafassi (Profesor Titular e Investigador de la Universidad de Buenos Aires).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.