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Las grandes noticias ocultan la verdad estructural de cada día

Fuentes: Rebelión

En las semanas en que no hay golpes noticiosos sucede en silencio lo permanente. Una guerra nueva, un campeonato, una elección, algún discurso, una epidemia desconocida, un viaje del emperador, concentran el interés de los medios y el público, y buscándolo o no ocultan la base donde los ricos están explotando a los pobres y […]

En las semanas en que no hay golpes noticiosos sucede en silencio lo permanente.

Una guerra nueva, un campeonato, una elección, algún discurso, una epidemia desconocida, un viaje del emperador, concentran el interés de los medios y el público, y buscándolo o no ocultan la base donde los ricos están explotando a los pobres y destruyendo el planeta sin pausa.

Aunque los dueños del periodismo no las publiquen ocurren las cosas que son el sistema.

Extraen millones de barriles de petróleo secando los pozos, excavan la corteza por cobre, carbón, coltan, hierro, aluminio, litio, agua fósil… empobreciéndola.

Queman árboles o los asierran como madera matando de hambre, fuego y acoso animales y plantas silvestres, desapareciendo especies para siempre, creando praderas nuevas para biocombustibles, ganado, cereales.

Cazan con barcos animales marinos, los extinguen, los ahogan con trozos flotantes de plástico.

La Tierra se calienta, se derriten los hielos, aumenta el C02 en el aire, cambia el orden conocido de circulación de la atmósfera.

En los países en desarrollo pobres viven sin agua potable, electricidad, atención médica, sanidad, caminan kilómetros por un balde de agua, mueren millones de hambre y enfermedades simples.

Planifican estafas, especulaciones, negocios para vender lo innecesario, despidos por compra de máquinas, traslados de fábricas al extranjero, guerras por recursos, asesinatos por sicarios de ecologistas, defensores de derechos humanos, sindicalistas, indígenas.

Entregan dinero a políticos, militares, religiosos.

Barcos, aviones, submarinos, camiones, humanos, transportan droga, mafias acumulan ganancias, millones se enferman de dependencia.

Estados mayores preparan guerras, golpes de estado, compras de armas y coimas, cursos de tortura, controles mentales a la tropa, actos de mando o de obediencia a extranjeros, pilotos de bombarderos vuelan con cargas nucleares esperando órdenes.

En los partidos luchan por cargos, redactan proyectos para apoyar el sistema, idean ingeniosas oposiciones que son lo mismo.

Consumidores siguen cautivos de la publicidad, los informativos, las compras y los créditos, desprecian las ideas y las artes.

Un río de hechos se mueve sin estridencias, salvo cortos estallidos. Comparadas con ellos las noticias son a menudo accesorias. Los mecanismos profundos suceden sin detenerse, minuto a minuto en el planeta.

En ese transcurrir van las germinaciones que tampoco hacen ruido. Las FARC existen y piensan sin televisión, los indignados se encaminan a los barrios, los creadores imaginan, los pueblos pasivos comprenden, los intelectuales piensan, la rebeldía espera…

A veces la lluvia de noticias pone sombras sobre el movimiento callado de pasos siniestros o liberadores dirigidos a la crisis de civilización que tiene la posibilidad de lo nuevo y lo trágico.

Lo importante es no olvidar que los hechos siguen aunque no haya artículos sobre ellos.

Blog del autor: www.malpublicados.blogspot.com

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.