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Marshall Berman, un mes después

Fuentes: Rebelión

Han sido dos los obituarios que el global-imperial publicó el pasado 12 de octubre, un mal día para todo o casi todo (no para la fraternal unión de Socialismo XXI y XSUC desde luego). El primero de los textos, sin firma, está dedicado al nazi Erich Priebke [1], un oficial de las SS nacido en […]

Han sido dos los obituarios que el global-imperial publicó el pasado 12 de octubre, un mal día para todo o casi todo (no para la fraternal unión de Socialismo XXI y XSUC desde luego).

El primero de los textos, sin firma, está dedicado al nazi Erich Priebke [1], un oficial de las SS nacido en 1913 «implicado en una de las matanzas contra civiles más conocidas de la II Guerra Mundial» [2]. Sentenciado en Italia por esos hechos, medio siglo refugiado en Argentina, Priebke era uno de los últimos criminales de guerra nazis que quedaban con vida. El gobierno argentino ha informado de que no permitirá que su cuerpo entre en su país.

En 1995 Argentina «facturó a Priebke a Roma y dio comienzo un largo procedimiento que, tras episodios rocambolescos, concluyó en 1998 con cadena perpetua para él y para Hass. Ambos cumplieron muy confortablemente sus penas; Priebke llegó incluso a obtener un permiso de trabajo». Durante las vistas judiciales, Priebke reconoció haber dado muerte con sus propias manos a varios rehenes.

La fotografía de un joven y hermoso EP, con cara risueña y angelical, una foto de la época en la que estuvo destinado en la embajada de Roma. acompaña la necrológica.

El segundo obituario está dedicado a «Marshall Berman, el filósofo que llevó a Marx al Bronx» [3]. Está firmado por Jesús Alborés.

Marshall Howard Berman, nacido en el Bronx en 1940, fue un «filósofo radical que cobró fama internacional en los años ochenta por su obra principal, Todo lo que es sólido se desvanece en el aire: la experiencia de la modernidad«. Fue traducida y publicada por siglo XXI en 1991 (el original en inglés de 1982). Profesor distinguido de Ciencia Política en el City College de Nueva York, señala el autor, «Berman supo tomar el pulso a las paradojas de la modernidad y a las corrientes culturales que han moldeado el tejido de la urbe moderna».

El punto de esta nota:

Erich Priebke murió el viernes 11 en Roma a los 100 años. La información está dada el 12. Marshall Berman el 11 de septiembre, a los 72 años. La información se publicó el mismo día 12 de octubre. ¿Es razonable que El País, el gran diario global, publique un obituario del gran filósofo usamericano un mes después de su fallecimiento? ¿Al lado, precisamente al lado, de Erich Priebke?

De hecho, ¿tiene sentido un obituario de un criminal de estas característic as? ¿La fotografía por cierto es la más adecuada?

 

Notas:

[1] http://internacional.elpais.com/internacional/2013/10/11/actualidad/1381498255_399790.html

[2] En marzo de 1944 Italia se encontraba ocupada por Alemania. El 23 de ese mes una bomba colocada en via Rasella (Roma) explotó al paso de tropas de las SS. Como respuesta, Hitler ordenó ejecutar a 10 italianos por cada alemán muerto (33 en total). El jefe de la policía y los servicios secretos alemanes en Roma, Herbert Kappler, fue el encargado de ejecutar la represión. Para ello seleccionó a 335 presos de varias cárceles romanas. El día siguiente, «fueron conducidos por los hauptsturmführer (capitán, en el escalafón militar nazi) Priebke y Karl Hass en camiones hasta unas minas abandonadas a las afueras de Roma conocidas como fosas o cuevas Ardeatinas. Allí, tras ser introducidos de cinco en cinco, eran ejecutados con un disparo en la nuca, muchos de ellos arrodillados sobre los cadáveres de quienes les habían antecedido».

[3] http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/11/actualidad/1381526114_835859.html

 

Salvador López Arnal es miembro del Front Cívic Somos Mayoría y del CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra, director Jordi Mir Garcia).

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.