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Sobre los recientes tiroteos entre universitarios

Objetivo: ¡disparen contra Chávez!

Fuentes: Rebelión

  La República Bolivariana de Venezuela sigue adelante en su proceso de construcción del socialismo. De forma bastante original y nada apegada a los manuales de anteriores revoluciones socialistas, el proceso político que vive el país parece no tener vuelta atrás. Ahora, a un año de su reelección presidencial donde se impuso con mayoría aplastante, […]

 

La República Bolivariana de Venezuela sigue adelante en su proceso de construcción del socialismo. De forma bastante original y nada apegada a los manuales de anteriores revoluciones socialistas, el proceso político que vive el país parece no tener vuelta atrás. Ahora, a un año de su reelección presidencial donde se impuso con mayoría aplastante, el presidente Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI que encabeza se encaminan a nuevo triunfo: el 2 de diciembre el país va a un referéndum para decidir si se aprueba una reforma constitucional (69 artículos) que profundiza los avances político-sociales en curso y sienta las bases sólidas para la edificación de una sociedad y un Estado socialistas. Todo indica -encuestas previas mediante- que la amplia mayoría de la población votará por un contundente «sí».

Las alarmas están encendidas tanto en la aristocracia local como en la Casa Blanca, quienes ven que el proceso, en vez de debilitarse o caer bajo las interminables maniobras de desestabilización a que fue sometido -golpe de Estado, paro empresarial, para petrolero, guerra mediática continua-, por el contrario se fortalece. Y más aún: se expande. La Revolución Bolivariana no está sola. Ahí está Cuba con su revolución sobreviviendo pese a todo, Bolivia y Ecuador con ricos procesos que vienen desde abajo con toda la fuerza, un movimiento social que recorre toda Latinoamérica, la idea de una integración continental en el proyecto del ALBA que comienza a tomar forma, todos sumando fuerzas en una nueva alternativa al capitalismo salvaje que se sintió imbatible a fines del siglo pasado luego de la caída del campo socialista europeo y donde la figura de Chávez, sin dudas, juega como referente y aglutinador.

Los medios de comunicación juegan un papel clave en estas estrategias de guerra psicológica, de guerras culturales a las que cada vez más los ciudadanos de a pie nos vemos sometidos. Guerras, se podría decir, de desinformación, dándose la paradoja que los medios masivos de información lo que más hacen es desinformar. Medios, claro está, que son parte de la estructura del gran poder global dominante, medios que muy lejos están de brindar objetividad periodística.

 Todo, absolutamente todo lo que pueda contribuir a poner piedras en el camino en Venezuela para obstaculizar la revolución en marcha, viene bien a las fuerzas de la derecha en esta lógica de guerra mediática. Si se cae un puente construido hace cincuenta años por razones de fallas ingenieriles, si llueve mucho o si hay sequía, si el metro viene con atraso o si un músico desafina cuando hace un solo con su orquesta, todo es culpa del «dictador» Chávez. La prensa opositora ha hecho de esto una profesión de fe, con lo que se contribuye a polarizar el país creando una infranqueable barrera entre «chavistas» y «antichavistas».

Es ridículo… pero es así. Además, lamentablemente lo sabemos -ese es el corazón de las técnicas comunicacionales modernas- de lo que se trata no es de la objetividad sino de la repetición. «Una mentira repetida mil veces termina siendo una verdad».

El día viernes 2 de noviembre en la Universidad del Zulia, el Estado más rico en petróleo gobernado actualmente por la oposición política a través de Manuel Rosales -ex candidato presidencial derrotado en diciembre pasado- se dieron confusos incidentes con el resultado de dos jóvenes muertos y varios heridos de bala. De inmediato esa prensa interesada presentó los hechos también como producto del «desgobierno». En la versión digital del diario español «El País» rápidamente pudo leerse un título ya de por sí interesado: Al menos dos estudiantes mueren durante una protesta ente chavistas y antichavistas en Venezuela .

De lo que se trata es de mostrar la «fiereza» de la lucha entre chavismo (oficialismo) y antichavismo, de cómo la sociedad se encuentra -según esa versión interesada- desangrada en una virtual guerra civil. Lo cierto es que el enfrentamiento fue… entre dos grupos opositores a la revolución. Periodismo irresponsable, por cierto; tan irresponsable como aquellos medios que, al momento de los bombazos en la estación de Atocha en marzo del 2004 en Madrid, y en consonancia con el por aquel entonces presidente José María Aznar, salieron a «informar» que los hechores eran miembros de la ETA.

 Revelador sobre la falta de profesionalidad periodística en juego es el comunicado que hizo circular un grupo de alumnos luego de los acontecimientos.

«En vista del proceso anárquico que vive la Universidad del Zulia (LUZ), los estudiantes se dirigen a la comunidad universitaria y en general al pueblo Venezolano para repudiar las acciones vandálicas que traen como consecuencia la muerte de estudiantes inocentes de esta Alma Mater, los hechos acaecidos el día de ayer viernes 02 de noviembre, en las instalaciones de la Universidad del Zulia, específicamente en la Facultad de Ingeniería Núcleo Técnico Maracaibo y en las dos sedes del Rectorado de dicha casa de estudio, por disputas entre bandas rivales, como son el Grupo Ingenio 13, apoyado y financiado por el Rector de la Universidad del Zulia, Leonardo Atencio, y UN NUEVO TIEMPO, apoyado y financiado por el Gobierno Regional de Manuel Rosales, con la participación de la DCU grupo juvenil de COPEI.

Estos grupos han sido creados como brigadas de choque de las autoridades universitarias y de sectores que mantienen el poder dentro de la universidad, declararon los estudiantes. Estas bandas estudiantiles se han mantenido en el poder por mas de 4 años en la presidencia de la FCU y Centros de Estudiantes teniendo al frente al estudiante JULIO SOTO (actual presidente de la FCU), a Yorman Varillas (actual candidato a la FCU), el cual es protegido por el grupo 13 y por un sicario el cual se llama Altamar, quien a diario ingresa al recinto universitario armado intimidando a la población universitaria.

Los estudiantes se preguntan: ¿qué destino ha tenido el multimillonario presupuesto designado por el Estado Venezolano a través del Gobierno Bolivariano para la seguridad integral de la Universidad del Zulia y de su comunidad Universitaria? si reina la inseguridad en LUZ.

Ante esta situación los estudiantes hacen un llamado al país, a los obreros, empleados y profesores Universitarios a no dejarse confundir por estos grupos, y a construir una universidad más humana, participativa democrática, popular e incluyente y hacerle frente a los oscurantistas que hoy dirigen la LUZ».

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