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Conflicto con el sector agropecuario

Paren la mano. El camino es el diálogo y no la violencia

Fuentes: Alai

  Es necesario hacer un llamado a la serenidad y al diálogo entre el gobierno nacional y los productores agropecuarios, a fin de resolver el conflicto vigente desde hace más de 13 días.Reclamar que «paren la mano» quienes pretenden imponer su voluntad a través de la violencia y no por el diálogo. Es lamentable la […]

 

Es necesario hacer un llamado a la serenidad y al diálogo entre el gobierno nacional y los productores agropecuarios, a fin de resolver el conflicto vigente desde hace más de 13 días.

Reclamar que «paren la mano» quienes pretenden imponer su voluntad a través de la violencia y no por el diálogo. Es lamentable la prepotencia de grupos piqueteros liderados por Délia, al igual que dirigentes camioneros, de los Moyanos, que no ayudan con su actitud y que son grupos de choque para defender al gobierno.

Es el peor de los caminos elegido. Igualmente el cacerolazo con ollas de acero inoxidable que salieron a defender sus intereses sectoriales y no a buscar soluciones justas y dignas para todo el pueblo. Recordemos que fueron los que aplaudieron y acompañaron la «mano dura» que quiso imponer Blumberg y para condenar la pobreza.

Existen medios para avanzar en el diálogo, y el gobierno es responsable de asumirlo y evitar que se llegue a un enfrentamiento entre trabajadores. Es un retroceso en la vida democrática del país. No todos los productores rurales están en las mismas condiciones.

Los grandes productores rurales y empresas transnacionales se enriquecen a través de la soja y las exportaciones ganaderas, privilegiando el capital financiero sobre el capital humano. Los hechos son más que elocuentes. Están transformando el país en productor de monocultivo de soja transgénica, con las graves consecuencias que tiene esa explotación irracional con daños irreversibles sobre el medio ambiente y los recursos naturales, la devastación de los montes naturales y de la biodiversidad. Provocando la expulsión de los pueblos indígenas y campesinado. Esos sectores en estos últimos años han ganado fortunas que no están dispuestos a distribuir y se oponen a las retenciones. Las retenciones son necesarias para que el país salga del pozo en que lo han sumergido los sectores canallas que lo han saqueado con total impunidad, generando el hambre, la miseria y pérdida del patrimonio del pueblo.

Otra situación que es necesario diferenciar es la que viven los pequeños y medianos productores rurales. Muchos de ellos con el campo hipotecado y sin recursos. Las retenciones no pueden ser de la misma magnitud que para los terratenientes. La equidad y justicia de políticas diferenciadas es lo que el gobierno debe establecer, entre los que más tienen, con los que menos tienen.

Otro punto crítico es saber que se hace con las retenciones, dónde se destinan y cual es su impacto social, en educación, salud, trabajo y desarrollo del pueblo. No olvidemos la crisis del 2001 y el saqueo que sufrió el país.

Se está en una etapa de recuperación económica sostenida y es necesaria la redistribución de la riqueza en políticas superadoras, coherentes con las necesidades del pueblo y poner como prioridad el pago de la deuda interna. Evitar que mueran niños, indígenas y ancianos de hambre y enfermedades evitables. Generar fuentes de trabajo genuino y no el clientelismo político que tanto daño hace al país.

Si las retenciones se dirigen correctamente en bien del pueblo, en la redistribución de la riqueza para hacer realidad el país que queremos, será un triunfo de todo el pueblo argentino. Por eso les digo: Paren la mano. El camino es el diálogo y no la violencia

Adolfo Pérez Esquivel es premio Nobel de la Paz.