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Hace algunos meses publiqué una columna titulada «Johannes Kaiser y la cofradía de los macholibertarios» (1), donde sostuve que La Cofradía, espacio de ultraderecha vinculado a Johannes Kaiser, funcionaba como un espacio digital de promoción de la masculinidad hegemónica, dedicado a ridiculizar lo diferente, despreciar la vulnerabilidad y demostrar virilidad mediante la humillación permanente.
Como bien nos han enseñado múltiples autoras e investigadoras ecofeministas, así como defensoras de los territorios a lo largo del planeta, no es posible comprender la dominación masculina sobre las mujeres sin entenderla como parte de un proceso más amplio de dominación de la naturaleza, iniciado con la aparición de las primeras grandes civilizaciones.
Vivimos una época marcada por múltiples crisis. La crisis climática, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el agotamiento de los bienes comunes conviven con otra crisis menos visible, pero igualmente profunda: la de las formas tradicionales de ser hombre.


