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¿Por qué un «medio alternativo» es un medio alternativo?

Fuentes: Nodo50

«Confucio alteró el texto de un viejo almanaque popular cambiando algunas palabras: en lugar de escribir ‘el maestro Kun hizo matar al filósofo Wan’ escribió: ‘el maestro Kun hizo asesinar al filósofo Wan’. En el pasaje donde se hablaba de la muerte del tirano Sundso, ‘muerto en un atentado’, remplazó la palabra muerto por ‘ejecutado’ […]

«Confucio alteró el texto de un viejo almanaque popular cambiando algunas palabras: en lugar de escribir ‘el maestro Kun hizo matar al filósofo Wan’ escribió: ‘el maestro Kun hizo asesinar al filósofo Wan’. En el pasaje donde se hablaba de la muerte del tirano Sundso, ‘muerto en un atentado’, remplazó la palabra muerto por ‘ejecutado’ abriendo la vía a una nueva concepción de la historia.» Bertolt Brecht. Cinco dificultades para escribir la verdad

Cuando pensamos en los grandes medios, los asociamos con facilidad y certeza al universo de las empresas de comunicación, los partidos políticos, la banca o el estado. Y solemos acertar, así, en una primera apreciación, al identificar a los mass media con el poder en términos generales y con algunas expresiones del mismo en términos particulares. Y al poder lo asociamos a la idea de pensamiento dominante, único; a verdades incuestionables que operan como matrices hegemónicas desde las que se explica el mundo y todo lo que nos acontece 2. Idea de poder, concepto de verdad y una responsabilidad evidente en los mecanismos de producción de sentido, que permiten a la opinión pública aceptar como inevitable la vida y el mundo que nos ha tocado vivir. Eso suele ser lo que intuimos al pensar en los grandes medios.

¿Y qué pensamos cuando nos referimos a los medios alternativos? En algunos casos, cercanía, si lo hacemos desde algún espacio de las redes sociales. Complicidad al comprobar coincidencias en su forma de abordar temas que consideramos «nuestros». Los sentimos parte de nuestra actividad, sometidos a las mismas penurias y debilidades organizativas que suelen caracterizar a los espacios de militancia y activismo que convenimos en llamar movimiento. Son algo cercano, empático, son parte de lo nuestro, por tanto en ellos hay algo de nosotros.

Sentir esto aclara, por contraste, la contraposición evidente entre los medios hegemónicos y las prácticas comunicativas contrahegemónicas, y lo hace a un nivel epidérmico, en la percepción básica. Profundizando bajo esa primera impresión podríamos establecer algunos de los elementos definitorios de esta prácticas alternativas con la idea de presentarlas como un modelo de comunicación propio de las redes sociales, de los espacios sociales desde los que se construye pensamiento y prácticas críticas con la realidad, es decir, con el capitalismo.

El modelo

Comunicación y política son conjuntos significativos superpuestos que a estas alturas de la historia se mimetizan y no pueden concebirse por separado. Cuando en los sesenta Marcuse 3 sentaba cátedra sobre el ciencia y tecnología taylorista, como proceso social de reproducción sistémica y como actualización ideológica de las fantasías progresistas decimonónicas, apenas se percibía la potencia política del desarrollo científico técnico vinculado a estrategias comunicativas. Habermas fue quizá el primero a intuir, apenas superado el 68 francés, las posibilidades liberadoras de lo técnico vinculado a procesos deliberativos. Hoy, la política , que es pura comunicación, ha incorporado la tecnología de la información como herramienta y la ha transformado en paradigma, en ideología. La red ya no es sólo un espacio ni una plataforma de interconexión; hoy las redes son modelo organizativo y referente de organización social y política tanto para teóricos de la nueva economía (que a día de hoy ya no es nueva) como para movimientos de resistencia y acción global.

Lo que solemos entender como medios de comunicación alternativos son un conjunto de webs, periódicos, revistas, radios libres o televisiones que comparten con las redes sociales discurso y formas de organización. Y no es poca cosa pues desde esas dos premisas es desde donde se construye un modelo de comunicación propio (el de las redes sociales) alternativo al de los medios de comunicación de masas (MCM). La alternatividad no explica mucho más que eso: el distanciamiento respecto al modelo mediático hegemónico y su superación política de la mano de políticas rupturistas, antisistémicas, contrahegemónicas. Lo alternativo no es una categoría política, mucho menos una corriente política definida. Es una recurso significativo que nos sirve para mencionar unas prácticas a las que hace tiempo hemos dejado de llamar revolucionarias (una renuncia a mitad de camino entre la derrota cultural y el reconocimiento de lo real) y hoy podemos englobar en la crítica organizada al capitalismo: antiglobalizadores, libertarios, autónomos, ecologistas, feministas, hackers, estudiantes, sindicalistas, comunistas… Este entramado de novísimos, nuevos y viejos movimientos sociales -difícil de definir en la precisión académica, accesible en una representación mental de tipo político o cultural- es el espacio de lo alternativo y de él parten los discursos de la alternatividad.

La agenda de la protesta es amplia. Recoge el conjunto de agravios con el que el neoliberalismo ofende a la izquierda, agrede al planeta y a su gente. De la misma manera, sistematiza análisis, programas, proyectos y propuestas. La agenda de los movimientos sociales es la agenda de la comunicación alternativa que, a diferencia de los media convencionales, se presenta como un conjunto coherente de causas/consecuencias/propuestas que explican y facilitan la comprensión de la realidad que viene al caso. Frente a la barbarie que se expone como calamidad natural, encontramos contexto, datos, causas, análisis y propuestas pegados a lo real. Así, la información mercantilizada de las empresas de comunicación, cuyo efecto suele ser paralizante y desinformativo, se recupera desde la comunicación alternativa como toma de partido para la acción. En lo orgánico los proyectos asumen las pautas de funcionamiento propias de las redes de colectivos de las que provienen, lo que imprime a la organización de los medios alternativos un formato horizontal y descentralizado. Pierde fuerza la figura de la pirámide que disocia y enfrenta la figura del director y la redacción, y cobra protagonismo la asamblea a cuyo cargo está la autogestión del proyecto. En algunos nodos de Indymedia, en periódicos como Diagonal, radios libres como Elo o servidores como Nodo50 la gestión es asamblearia y la responsabilidad es colectiva. Esta opción no responde precisamente a criterios de eficiencia o en todo caso, eficiencia y eficacia se someten, en tensión permanente, a la determinación política que respeta (porque asume) las señas de identidad organizativas del movimiento al que pertenece. Las iniciativas de comunicación de las redes sociales se perfilan, pues, como áreas especializadas dentro de los movimientos, muchas veces como un proyecto más dentro de un mismo espacio político. No son empresas periodísticas, sino áreas dedicadas a la comunicación en la red social de la que son parte. En buena medida, esta posición privilegiada que le permite constituirse como proyecto dentro del movimiento, determina variaciones de fondo en la comunicación alternativa respecto a los modelos comunicativos clásicos. En la medida en que los medios de comunicación de los movimientos son protagonistas activos, las tareas convencionales de emisión/recepción se disuelven en experiencias de autoproducción informativa en la que los protagonistas de lo noticiable son al tiempo quienes lo procesan, le dan formato, lo emiten y lo vuelven a procesar en su entorno político más inmediato. Estas prácticas de autogestión empiezan a incorporarse como parte del repertorio de acción de foros sociales, semanas de lucha, congresos, encuentros, coberturas de acciones en directo. La red Indymedia marcó en este sentido una pauta que ha sido interiorizada por buena parte de las iniciativas políticas de base en los últimos años: los centros de medios independientes, la expresión más elevada de las prácticas alternativas de comunicación 4.

Verdades

Para la narrativa posmoderna cualquier pretensión de verdad universal es una manifestación de violencia cultural 5. El «derecho a narrar» situaría a la experiencia particular en la base de la credibilidad y legitimidad de un relato. Como diría Zizek con sarcasmo, sólo una mujer negra lesbiana sabe lo que es una mujer negra lesbiana. La «imposibilidad» de explicar la realidad de ese colectivo social aleja la idea de verdad e impone un estrecho margen expositivo limitado a una mera relación de puntos de vista.

En una lógica opuesta, los MCM trabajan deliberadamente en la consolidación de conceptos e ideas fuerza incuestionables. «Somos la verdad», afirman, e insisten en que «los hechos hablan por sí solos». Producen un efecto verdad en torno a personajes, acontecimientos históricos, conflictos sociales, convirtiéndolos en matrices explicativas a partir de las cuales todo cuadra en determinada forma de entender lo real 6. Así, por ejemplo, la idea de legitimidad de la Transición, construida sobre la base de escandalosas omisiones, deliberados olvidos y más de una renuncia, se presenta como un pilar incuestionable (una verdad absoluta), que confiere legitimidad por meros mecanismos de transitividad lógica a la monarquía (ilegítima y antidemocrática por definición) y sus representantes.

La lógica de las redes sociales es otra: escapa al relativismo paralizante de la narrativa posmoderna y subvierte los valores incuestionables que fabrican los MCM. El viejo Marx nos advirtió hace ciento cincuenta años que el problema de las verdades objetivas es un problema práctico: «Es en la práctica dónde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio entre la realidad e irrealidad de un pensamiento que se aisla de la práctica, es un problema puramente escolástico»7. Nada mas lejano a la escolástica que la práctica de las redes sociales que en este sentido trabajan mas cercanas a lo que ya Lenin adelantó en los primeros años del siglo XX 8, y que demostró su operatividad en tanto se incorpora de manera generalizada a la práctica política moderna. Una política de la verdad se levanta sobre la construcción colectiva de un relato que enlaza, da sentido, a las aspiraciones colectivas de un sector social en movimiento y a su percepción de lo real objetivo. La veracidad se sustenta en la capacidad del discurso compartido de dotar a colectivos sociales de herramientas para la interpretación y la intervención subversiva sobre el mundo, sus instituciones, sus iconos y sus valores imperantes. Una política de la verdad se basa así en un proceso de creación colectiva de relatos, mitos, lineas de interpretación e imaginarios en disposición de convertirse en topos conceptuales que horadan y socavan las bases conceptuales de la realidad 9.

Hace tiempo ya que los nuevos movimientos sociales se han reapropiado una serie de tecnologías de la comunicación y las han puesto a trabajar al servicio de toda una práctica comunicativa que se levanta desde el conflicto y la acción colectiva. En ese empeño se construye una práctica y una política de la verdad en que se presenta un conjunto de dignósticos, causas y responsabilidades acerca de lo real que conecta con las necesidades y las impresiones de millones de personas. Ese fue el trabajo de Lenin y los suyos, que en 1902 levantaron una organización de revolucionarios sobre la red social de lectores, redactores y distribuidores de Iskra 10. Comunicación e intervención política entrelazadas de la misma manera que a día de hoy los movimientos de resistencia global no se conciben sin la agitación, la coordinación y la amplificación de sus voces que obtienen gracias a su reapropiación de las redes de telecomunicación, donde habitan y desde las que se coordinan.

11M: un ejemplo como conclusión

Entre los días 11 y 13 de marzo del 2004 la casi totalidad de los medios electrónicos contrainformativos de este Estado trabajó en esta línea en relación a los atentados de Vallecas y Atocha, con unos resultados políticos espectaculares. Al tiempo que desde los MCM el gobierno fraguaba una gran mentira bajo el formato de una verdad incuestionable («ha sido ETA»), desde la contrainformación se ponían en marcha toda una serie de dispositivos preventivos que demostraban, como mínimo, una cierta desconfianza genética frente a la verdad oficial. Tras unas primeras horas, las reacciones de emotividad más elementales frente a la muerte abren paso a una búsqueda arriesgada de relatos alternativos. Desde las primeras horas del día 11 pudimos leer en webs como Indymedia Barcelona, La Haine o Nodo50 noticias que apuntaban en dirección opuesta a la linea oficial de investigación. A pesar de la presión mediática, la amenaza política y la presión emocional que en ciudades como Madrid incapacitaba cualquier reflexión autónoma, la contrainformación en Internet hilvana desde muy temprano una serie de datos que provienen de fuentes alternativas (extranjeras, oficiosas, históricas, testimonios personales) y que en su conjunto cuestionan y acentúan la desconfianza frente al monólogo a varias voces que impuso el Partido Popular. Estos datos se cruzaron con las declaraciones de Arnaldo Otegui el mismo día 11 y con los diferentes comunicados de ETA. En conjunto se fue conformando un relato público, diferenciado del oficial, enfrentado a él y plenamente coherente con la lógica inmediata de los acontecimientos (guerra de Iraq, elecciones, desesperación del PP ante una previsible confirmación de la pista islámica). Lo que se presentaba como verdad incuestionable se enfrenta en la red a otra verdad operativa, lógica, coherente y dinámica, que crece y se fortalece según pasan las horas.

Bertolt Brecht explicaba en 1934 cuales eran las dificultades para escribir la verdad 11 , que en situaciones de crisis política y cierres mediáticos podemos agrupar en :

1) la dificultad de reunir el valor necesario para escribir la verdad, a pesar de las presiones y amenazas. Algunos medios renunciaron a ello muy pronto el mismo 11 de marzo. 12

2) la dificultad para descubrir elementos informativos que nos permitan reelaborar un discurso veraz.

3) la dificultad a la hora de saber utilizar la verdad como un arma en el combate político.

4) la necesidad de disponer de la astucia necesaria para difundir la verdad

5) la necesidad de que la verdad desencadene la acción

Entre el 11 y el 13 de marzo del 2004 casi todos los medios alternativos en la red superaron con inteligencia y valor las dificultades que Brecht sistematizó como el problema de los escritores bajo la Alemania nazi. Se contó con la determinación de construir un relato alternativo ante lo que se presumía era una gran mentira encubridora (1). Se buscaron en muchísimos sitios fuentes alternativas con las que poder construir esa otra verdad (2). Se utilizaron con inteligencia y habilidad nuevos y viejos canales, desde la web y los foros para la difusión (4), hasta los móviles, para pasar a la acción ante las sedes del PP de buena parte del Estado (5). Utilizar la jornada de reflexión como jornada de acción colocó al Gobierno en el peor de los escenarios posibles, con miles de personas ante las sedes de su partido, relacionando las bombas de Madrid con los bombardeos en Iraq. Efectivamente, se utilizó como un arma esa verdad construida colectivamente en el pulso que las redes sociales mantuvieron con el gobierno desde el mismo día 11 (mediante una estrategia de desobediencia informativa) y que acaba el 13 en forma de desobediencia civil generalizada 13 (3). Lo ocurrido el 14 de marzo alguna relación debe tener con todo esto.

En coyunturas de crisis como las del 11-13 M los MCM ponen en evidencia sus debilidades y limitaciones. Esas fisuras están siendo convenientemente explotadas por un nuevo modelo comunicativo emergente que refuerza día a día la conformación progresiva de esferas públicas periféricas. La fórmula que consigue desencadenar la acción masiva a partir de la comunicación política, está en la base de los temblores políticos y sociales que hemos protagonizado en estos años. Nuestra verdad, colectiva, obcecada y siempre revolucionaria, es por tanto el motor de nuestra historia.

Notas:

1 El título de este artículo es un guiño al trabajo de Noam Chomsky «Qué hace que los medios convencionales sean convencionales?» . Ha sido escrito en junio del 2006 para el número 84 de la Revista Exodo.

2 Acaba de declarar el Subcomandante Marcos ante el Loco de la Colina: » La política moderna en un monólogo a varias voces. Los medios de comunicación lo declaman, marcan la agenda. Los políticos son el coro» TVE 1 15-06-06, 23:00 hs.

3 Marcuse, H.: El Hombre Unidimensional , Planeta Agostini, 1985, Barcelona, págs. 171-197

4 La Semana de Lucha Social, Rompamos el Silencio ha incorporado en su últimas ediciones anuales un eje comunicativo propio. Periódicos como Diagonal, radios libres como Elo,servidores de Internet como Nodo50, proyectos de contrainformación como La Haine, Otro Madrid, La Plataforma o Quieres Callarte han puesto en marcha Centros de Medios que tienen como función cubrir las necesidades comunicativas de los más de 40 colectivos que participan en la campaña. Ver http://www.rompamoselsilencio.net

5 Zizek, S.: Repetir Lenin , Madrid, Ediciones Akal, 2004, págs. 15-22

6 Gándara, S., «La prensa partidaria en la izquierda. Verdad, acción, conflicto» , en Vinelli y Rodríguez: Contrainformación. Medios Alternativos para la acción política, Buenos Aires, Ediciones Continente, 2004, págs. 38-50. [valioso trabajo el de Gándara a partir del cual surgen algunas ideas para este artículo]

7 Marx, C.; «Tesis sobre Fuerbach» , en Muñoz, J.: Marx. Antología, Barcelona, Ediciones Península, Barcelona, págs. 607-608

8 Lenin, V.: Qué hacer?, Moscú, Editorial Progreso, 1981, págs. 176-189

9 Eso, cuyo significante fue desde hace un par de décadas denostado y todavía hoy, a pesar de habitar en cada una de nuestras cabezas, sigue sin ser reconocido: la ideología. Imprescindible en este sentido Therborn, G.: La ideología del poder y el poder de la ideología, Madrid, Siglo XXI, 1995.

10 Iskra, periódico de los socialdemócratas revolucionarios rusos creado por Lenin en el año 1900

11 Brecht, B., «Cinco dificultades para escribir la verdad» , en Escritos sobre teatro,2, Buenos Aires, Nueva Visión, 1970, págs. 205-6.

12 Sobre estas renuncias es de interés el siguiente texto: http://www.nodo50.org/lecturas/imposturas_dominguez.pdf

13 López, S. y Roig, G.; «Del desconcierto emocional a la movilización política: redes sociales y medios alternativos del 11 al 13M» , en Sampedro V. (ed): 13-M Multitudes Online, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2005, pág. 183

 

Gustavo Roig Domínguez es miembro de la Asamblea de Nodo50

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