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Reporteros sin caretas

Fuentes: Tercera Información

La batalla por la libertad de expresión se librará en Internet Dolores Masana, presidenta de Reporteros Sin Fronteras-España, mayo de 2010 Hace unas semanas se publicó un ingente dossier que desmontaba la versión idílica de la guerra de Afganistán. Fue justo cuando nos enteramos de que los buenos (nuestros ejércitos allí presentes) habían matado una […]

La batalla por la libertad de expresión se librará en Internet

Dolores Masana, presidenta de Reporteros Sin Fronteras-España, mayo de 2010

Hace unas semanas se publicó un ingente dossier que desmontaba la versión idílica de la guerra de Afganistán. Fue justo cuando nos enteramos de que los buenos (nuestros ejércitos allí presentes) habían matado una vez más a 39 mujeres y niños. Ni el dossier ni la matanza fueron dados a conocer por los gobiernos occidentales como sería su obligación si consideraran que la transparencia es una condición sine qua non para la democracia. Tampoco por la prensa ordinaria de nuestros países, como se esperaría si efectivamente funcionara como vigilante del poder. La matanza fue anunciada por Karzai (por alguna razón que desconocemos entre las que podemos descartar la transparencia y algún sentimiento humanitario). El dossier fue publicado por Wikileaks, un portal que aprovecha la legislación sueca para permitir la difusión de aquellos materiales que los gobiernos quieren ocultar a sus poblaciones.

El Pentágono, casi nada, se puso a trabajar en la presión contra el portal de internet. Le exigió que borrara de su web toda la documentación y entregara los papeles a EEUU, le amenazó para que no se atreviera a publicar el resto de la información que tuviera y persiguió a quien dicen que ha filtrado el dossier (mientras encarcelaba a un soldado por difundir un vídeo en el que se mostraba al ejército estadounidense matando civiles en Bagdad).

Era de esperar que una organización autodenominada Reporteros sin fronteras se pusiera del lado de quienes dan a conocer una información que demuestra las mentiras que han contado nuestros gobiernos sobre un asunto tan relevante como la ocupación militar de un país durante casi una década. Sin embargo, no ha sido así. El presidente de Reporteros sin fronteras ha escrito una carta a Wikileaks haciendo suyo el reproche del Pentágono: han puesto en riesgo la vida de los colaboracionistas con los ejércitos ocupantes, han cometido una increíble irresponsabilidad, y la publicación supone un mal precedente para el futuro de Internet (ver cita supra de lo que decía hace un par de meses sobre Internet la presidenta de RSF España: era para criticar a otros gobiernos malos, no para defender al buen gobierno estadounidense). El lema de Reporteros sin fronteras es Si no lo contamos, no existe y regañaban a Wikileaks por contar algo que hasta entonces parecía no existir.

Cuando una organización quiere vigilar al poder lo primero que intenta es ser independiente de él. Veo en la página de Reporteros sin fronteras- España la lista de socios institucionales y patrocinadores de la organización. Están casi todas las grandes empresas de comunicación (desde Sogecable a Antena 3 pasando por los grupos Godó y Zeta), canales públicos tan limpios como Telemadrid y Radio Televisió Valenciana, organismos gubernamentales como el gobierno (Ministerio de Exteriores y Ministerio de Fomento -¡?-), la Comunidad de Madrid, el gobierno Vasco y empresas como El Corte Inglés. ¿Se imagina alguien que con semejantes dependencias económicas, Reporteros sin fronteras denunciara que El Corte Inglés impida la difusión de libros sobre El Corte Inglés o que esta empresa tenga silenciados a todos los medios que necesiten publicidad para su supervivencia financiera? ¿O que criticara el reparto de licencias uniformemente ultraderechistas de la TDT en la Comunidad de Madrid?

Ya tuvimos un ejemplo sobre el rendimiento que obtiene el gobierno valenciano al financiar a través de RTVV a Reporteros sin fronteras. Hace unos meses Reporteros sin fronteras publicaba un dossier titulado Depredadores de la libertad en el que denunciaba que todos los malos del mundo eran malos de verdad, mientras que los buenos (Berlusconi, Uribe) no existen (si no lo contamos…); en Afganistan el malo es el Mulá Omar, único depredador de la libertad que aparece en el dossier, pese a que no sabemos siquiera si está vivo, mientras en Irak no hay peligro alguno: ese agradable país no tiene depredadores de la libertad (desde que sacamos de ahí a Saddam, se entiende). El mismo día que presentaban tan imparcial dossier en Madrid, se inauguraba en la misma ciudad la exposición que el gobierno valenciano había prohíbido en su territorio: una exposición de reporteros fotográficos que incluía incómodas fotos del clan Gurtel. Ni una palabra sobre esa exposición: quien encuentre un sólo reproche de RSF por la prohibición de la exposición se ganará un azucarillo.

Reporteros sin fronteras ha tomado un nombre extremadamente amable para disfrazarse de algo que no es: pasaría por ser una organización de defensa de la libertad de expresión frente al control de los poderosos pero vemos que es precisamente una organización controlada por aquellos que deberían ser vigilados por ella. No tendrán fronteras, pero las dependencias son evidentes. Es, sin más, un instrumento de quienes ponen vigas en los ojos de todo el mundo para señalar la paja en los ojos de sus enemigos.

Fuente: http://blogs.tercerainformacion.es/iiirepublica/2010/08/14/reporteros-sin-caretas/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.