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¿Quién dijo que sería fácil?

¿TeVes, mal?

Fuentes: Rebelión/Fundación Federico Engels

Como TeVes… te veo. Todo lo que le pasa a TeVes le pasa a Venezuela. Quien aproveche los apuros de este canal naciente para hacerse un lavadero de responsabilidades o una repartición de culpas a destajo (mientras se masculla silenciosamente la palabra «derrota») puede que sea victima de apresuramientos o puede que no entienda el […]

Como TeVes… te veo.

Todo lo que le pasa a TeVes le pasa a Venezuela. Quien aproveche los apuros de este canal naciente para hacerse un lavadero de responsabilidades o una repartición de culpas a destajo (mientras se masculla silenciosamente la palabra «derrota») puede que sea victima de apresuramientos o puede que no entienda el valor de espejo que tiene, a estas horas, esta experiencia magnífica y desafiante para la democratización de los mass media y para el nacimiento de la comunicación revolucionaria. ¿Quién dijo que sería fácil?

La oportunidad que se abre para la autocrítica abierta es extraordinaria, todo lo que hoy cuesta trabajo en TeVes es espejo clarito de lo que pasa en muchísimas experiencias nacientes de Venezuela… hay improvisación, desorden, limitaciones, desorientación y equivocaciones. Mucha buena voluntad no alcanza para tapar los faltantes en materia de educación, faltantes en materia de planeación, faltantes en materia de imaginación… La Revolución tiene por objetivo transformar al mundo… cambiar la vida. ¿Quién está a salvo de esto?

Esta es una oportunidad magnífica para discutir y actuar -una y otra vez-; esta es una gran oportunidad para aclarar si la televisión que queremos se parece a la televisión que necesitamos (y viceversa). Esta es, casi por primera vez, la mejor oportunidad de pensar el nacimiento de un género televisivo inédito y público… abiertamente, participativamente, con la imaginación desbordada y con las urgencias concretas bien diagnosticadas. Movilizados. ¿Quién tiene semejantes oportunidades? Lo que ande mal en TeVes en muy poco difiere de lo que anda mal, en general, en Venezuela. Gana todavía el empirismo en muchos sectores, gana la improvisación, gana la ausencia de una y muchas escuelas de «cuadros» para la comunicación revolucionaria. Entre mil problemas, propios y heredados, que enfrenta la Revolución

¿No tienen los mismos problemas -con salvedades relativas- todos los medios de comunicación del Estado? ¿Acaso los medios comunitarios y alternativos ya resolvieron los problemas cualitativos y cuantitativos de la Televisión Revolucionaria hacia el Socialismo? ¿Acaso esos burócratas, hipercríticos a destellos, tienen bajo la maga alguna solución mágica o los sectarios autoproclamados salvadores ya incuban -a puerta cerrada- un cúmulo de verdades que iluminarán nuestras ignorancias? Es una hipocresía escandalizarse porque TeVes no sea, de la noche a la mañana, la maravilla comunicacional que muchos queremos y necesitamos… es un error lógico elemental. Es una trampa también. No sea que caigamos en el garlito de pensar que si hay cosas deficientes hoy lo de antes era mejor. ¡Horror! eso es el sueño de los oligarcas a estas horas.

Debe ser preocupación profunda para todos descifrar por qué las producciones televisivas burguesas resultaban tan «entretenidas», tan «simpáticas», tan «lúdicas»… comparadas con lo que pasa hoy. Debe ser nuestra tarea no repetir el discurso del «patrón». Reconocer el grado de alienación y los daños que el modelo burgués de «entretenimiento» ha producido en el «gusto» de los usuarios, combatir ese gusto deformado y darse a la búsqueda de una comunicación distinta. Pero esto no puede ser escondite de ineficiencias, de oportunismos ni de irresponsabilidades. Hace mucho tiempo espera repuestas, sobre la mesa de debates, la pregunta ¿Es la televisión no comercial aburrida por definición? ¿Está condenado el estado y los medios alternativos, a producir comunicación tediosa o huérfana de seducción? ¿Cómo evaluamos el discurso no mercantil para entender sus valores, sus faltantes o sus riquezas, con qué métodos, reglas, parámetros…?

Todos (o más bien muchos) queremos que TeVEs sea muy vista, no sólo por usuarios especialistas, intelectuales, doctos o cultos. Todos queremos que TeVes ensaye y encuentre el modelo de Televisión Pública necesaria para la Revolución Bonita. Una televisión nítida, colorida, renovadora… con la mejor calidad formal y conceptual. Sorprendente, imaginativa, emocionante, profunda. Verdadera, abierta, poderosa… Revolucionaria pues. Todos (o muchos) queremos una TeVes pionera y frondosa que de cuentas magníficas y visibles del sentido que tiene construir medios nuevos, medios libres… todos queremos, es decir necesitamos, que este proyecto triunfe. Pero no será mágico, no será con facilismos, no será con espejismos.

La lista de tareas en larga y es compleja. Lo primero que se requiere es tiempo y mucho trabajo. No faltan talentos ni falta voluntad pero eso no alcanza para gestar una movilización social indispensable que se haga cargo de sus medios no sólo como «espectador» que «exige», al viejo modo burgués del consumismo televisivo, sino como interventor revolucionario que participa día a día en cada momento. Que toma parte dinámica de la comunicación nueva.

TeVes es responsabilidad de todo un Continente

Nadie le exija a TeVes lo que no sea capaz de proponer con firmeza para intervenir directamente, solidariamente. Eso sería no entender que la Televisión Pública requiere la contribución decidida de sus usuarios. Que requiere una movilización de los usuarios que, con este formato televisivo, deben ser motores de sus contenidos, sys hallazgos y logros. Eso incluye la crítica dialéctica, la que abre espacio para la participación desde abajo, de los obreros y los campesinos, los estudiantes y los trabajadores todos.

Es más fácil dispararle a TeVes que resolver sus problemas. Especialmente si para criticar se usan los criterios de la burguesía. Es muy fácil exigir soluciones desde la estratosfera y sin asumir compromisos. Es muy fácil la palabrería desde ciertas aulas, bajo el manto del sueldo seguro y la complicidad de ciertas ineficiencias. Es muy fácil acusar a otros para ocultar lo propio. Tan improvisado es mucho de lo que pasa en TeVes como mucho de lo que pasa en Salud, Educación, Economía, Política… negarlo es traicionar -en muchos sentidos- el proceso revolucionario venezolano que no trata de camuflar los problemas sino que se ha propuesto erradicarlos. TeVes te deja verlo clarito. Resolver los problemas de TeVes, por lo tanto, exige resolver todos los demás problemas. ¿Hay algo más importante a estas horas?

Y no es que entonces uno no pueda (o deba) ejercer la crítica fraternal… de lo que se trata es de solidarizar con la soluciones basados en un diagnóstico exigente y un programa meticuloso para la Comunicación Revolucionaria y Socialista. Eso toma tiempo y exige la intervención de muchos. Querer que lo resuelva una cúpula de notables es tanto como mandarlos al matadero. Solos jamás podrán. Una televisora Pública necesita de sus usuarios movilizados y creativos, dispuestos a cambiar de hábitos y manías consumistas… dispuestas a contribuir al nacimiento de la nueva comunicación que aun no conocemos. Tomará tiempo, con aproximaciones sucesivas, método y Programa Socialista de transición iremos inventando o errando, y viceversa. Esta vez sin amos. «¿Quién dijo que todo está perdido?»

Corriente Internacional de la Comunicación Hacia el Socialismo.