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Tres al hilo

Fuentes: Rebelión

1) La OMC y la Cumbre de Buenos Aires Podrá quizás parecer poco serio para algunos o francamente exagerado para otros; habrá algunos menos estructurados pero capaces de reconocer que aún la vida politica es capaz de brindar satisfacciones sublimes. El fracaso del intento del tándem Macri-Temer de firmar el acuerdo entre el Mercosur -que […]

1) La OMC y la Cumbre de Buenos Aires

Podrá quizás parecer poco serio para algunos o francamente exagerado para otros; habrá algunos menos estructurados pero capaces de reconocer que aún la vida politica es capaz de brindar satisfacciones sublimes. El fracaso del intento del tándem Macri-Temer de firmar el acuerdo entre el Mercosur -que creen de su propiedad- y la Unión Europea fue la primer decepción, a la que le siguió la silenciosa muerte de la mismísima OMC, cuyo improductivo devenir capotó con el inesperado retiro del representante norteamericano un día antes de su finalizaclón, lo cual dejó a la cumbre sin siquiera una declaración final de circunstancias. Si bien no recomiendo confiar en los cadáveres insepultos, lo cierto es que una OMC modelada en las ultimas décadas al servicio de la globalización financiera y encomendada a alcanzar acuerdos multilaterales desreguladores y desalambradores de las fronteras protectoras de las autonomías nacionales, entraba en franca colisión con el neoproteccionismo trumperiano. El delegado representante de Donald Trump venía a expresar el desdén de la actual administración norteamericana. Y lo hizo retirándose antes de finalizar la Cumbre.

Seguramente la única huella que dejó este periplo porteño de los verdaderos CEOS de la globalización, fue el escándalo provocado por el gobierno argentino impidiendo el ingreso de importantes ONGs internacionales y el consiguiente disturbio diplomático. Pero si estos fracasos de los más connotados neoliberales de la época no constituyeran semejante satisfacción popular capaz de colmar nuestros recónditos deseos, el forzado pasaje al cuarto (intermedio) del PRO y sus aliados, impedidos al menos de momento, de aprobar el primer capitulo del paquete tripartito que le prometieron al FMI y a los acreedores financieros, para allanar la ruta del endeudamiento permanente, no digamos que lo logra pero bastante se le parece.

2) El Tratado Mercosur- Comunidad Económica Europea

Nada podrá impedir a la ex canciller Malcorra suministrarle a Mauricio Macro argumentos de ocasión que maquillen los daños de su imagen de artífice de nuestra reinserción internacional. Los sucesos de la semana culminaron poniendo en evidencia que las vigas de dicha reinserción operan como tarugos cuadrados pretendiendo introducirse en un agujero redondo. Dueño de un optimismo insensato creyó posible convencer a los europeos de hacer concesiones arancelarias a nuestros productos agropecuarios. Pero la política agrícola europea es innegociable y aunque Macri estaba dispuesto a levantar todas las barreras protectoras de nuestras industrias y riquezas por casi nada, los franceses no permitieron que exporte ni siquiera un limón. Buryaille, macrista excesivo, se quemó defendiendo la apuesta del presidente ante las entidades del agro. El enojo agrario obligó al recambio ministerial. Pareciera que ahora el Ministro es más de la Sociedad Rural que del ejecutivo. La crisis fué disimulada por la prensa adicta una vez más. Tampoco acá hubo declaración final de circunstancias. El acuerdo Mercosur CEE se disolvió en el aire. Pero aunque disimulada, una fisura en la estructura del poder como ésta, en algún momento se paga.

3) La Reforma del Sistema Previsional argentino

Y finalmente la sobreactuación del gobierno de Macri por mostrar su firmeza aplicando las recetas del FMI y el Banco Mundial en la Argentina, en la creencia que ese es el camino de inserción en la economía mundial, desconoce la naturaleza y alcance de la crisis internacional que está llevando a realineamientos impensados, incluso a países de primera linea, en la búsqueda de una salida alternativa a la que aparece como inédita e insondable. Basta con observar el acercamiento de Alemania a China o el cambio de bando de Turquía.

Sin dudas es este último fracaso de la derecha que encabeza Macri, la que más satisfacciones nos dio. Fue la conjunción de un pueblo movilizado, con sus organizaciones sindicales mas consecuentes a la cabeza y con su representación política parlamentaria cumpliendo el mandato de sus representados en el marco de una unidad, amplia aunque trabajosa, marcando el camino de las alianzas que deberemos construir para retomar el gobierno y alcanzar a construir el poder indispensable si queremos transformar la nación en patria y a nuestro pueblo en protagonista.

Las derrotas, costos y conclusiones

Satisfacciones al márgen, quizás efímeras como un amor de verano, queda una primer conclusión: el ideario con que llegó al gobierno el PRO-UCR no calza como anillo al dedo en los intereses norteamericanos. Esta afirmación entra en colisión con gran parte de las miradas de nuestro espectro de izquierda y progresista que al afirmar que el gobierno actual está compuesto por los grandes CEOS de la ligazón empresaria promonopólica, cree que automáticamente esto significa que representa los intereses imperiales en la Argentina. Esto deviene de una insuficiencia en el análisis de la coyuntura internacional.

Es momento de recordar que Macri llegó al gobierno con una línea internacional de cuño demócrata y con el apoyo del establishment norteamericano que postuló a Hillary Clinton a la presidencia de USA y fué derrotado por Donald Trump. La Malcorra era la expresión de sus compromisos con los demócratas y de sus expectativas con su triunfo. En ese marco, las firmas de los Tratados internacionales, tanto el del área Pacífico cómo el que junto con Temer fogoneaba con la CEE, constituían la espina dorsal para concretar su visión estratégica de la reinserción argentina en el mundo de la globalización. Este es el proyecto que en este diciembre terminó de sucumbir. Su inconsistencia se vio potenciada porque fué precisamente en Buenos Aires- Argentina donde Donald Trump le asestó su más duro golpe a la OMC, es decir a los convenios multilaterales destinados a voltear las fronteras que restan para el libre paso de los intereses financieros más poderosos y sus aliadas megamultinacionales que constituyen la red básica de la globalización actual. Del área del imperialismo norteamericano, más bien.

Paradojas de la historia esa derrota se produce en territorios para ellos recientemente liberados del experimento populista chavista y en momentos en que su contraofensiva reaccionaria ambiciona poner el broche final en la liquidación del eje Argentina-Brasil-Venezuela, columna vertebral de dicha experiencia, volteando al gobierno de Nicolás Maduro. Señalemos de paso que en esa cruzada antilatinoamericanista no hay contradicciones relevantes entre la Clinton y Trump. Pero al momento de los negocios la Argentina actual no es complemetaria de la economía norteamericana. Por el contrario es competidora: en la reciente visita de Xing Ping a EEUU la administración de Trump abogó y logró que entre los acuerdos firmados entre las dos mayores potencias del planeta se incluyera el compromiso chino de privilegiar la soja norteamericana en sus gigantescas compras… en detrimento de Argentina y Brasil obvio. Esto no lo podrá disimular siquiera la compra yanky de algunas toneladas de limones. Y del biodiésel mejor no hablar.

En realidad Macri también vendió ilusiones en este plano: prometió lluvia de inversiones y trajo sólo capitales especulativos de corto plazo e improductivos. Prometió ser capaz de llevar al país a una inserción privilegiada con el primer mundo en una nueva versión de las relaciones carnales y terminó desairado por el representante norteamericano que se retiró días antes de terminar la cumbre sin firmar la declaración final. Mejor dicho impidiendo la existencia de la declaración final de la cumbre de Buenos Aires.

El tiempo de las ilusiones se acaba y ciertos fracasos políticos en la arena nacional, aún aceptando rebajarlos a la categoría de traspiés, cuando se conjugan con las evidencias de la inconsistencia del modelo con la coyuntura internacional requieren una reformulación del rumbo o la asimilación riesgosa de la pérdida de aliados que sólo apuestan a ganador. Macri perdió la virginidad. Fueron tres al hilo. ¡¡Qué satisfacción!!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.