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El tecnofeudalismo como capítulo local del Proyecto-Mundo en curso.

Vulneraciones a la soberanía nacional y mecanismos de control poblacional en la Argentina contemporánea

Fuentes: Rebelión

INTRODUCCIÓN: DE LA CRISIS COYUNTURAL A LA CRISIS CIVILIZATORIA INTEGRAL

El artículo analiza la configuración de una amenaza sistémica a la soberanía nacional argentina, entendida no como un proceso de desregulación de mercado, sino como la construcción deliberada de una plataforma de extracción y ocupación territorial.

El hecho disparador -la derogación del marco histórico de protección territorial argentino, Ley 26.737, en articulación con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones [RIGI], no puede leerse de forma aislada. Constituye la inscripción local de un Proyecto-Mundo en curso.

Entendemos por Crisis Civilizatoria Integral, siguiendo a Edgar Morin, Enrique Dussel y Boaventura de Sousa Santos, no una crisis económica, sino el agotamiento simultáneo y entrelazado de cuatro pilares de la modernidad capitalista: climático-energético, político-democrático, epistémico y de reproducción de la vida.

Nuestra tesis sostiene que lo que se presenta como inversión tecnológica extranjera es la forma periférica que adopta la transición del capitalismo de plataformas al tecnofeudalismo, donde la soberanía ya no se conquista con ejércitos, sino con contratos de adhesión, enclaves jurídicos y extracción de datos. A la Argentina dependiente se le asigna un rol específico: territorio de sacrificio hídrico, energético y de datos para la infraestructura de la Inteligencia Artificial [IA].

EL PROYECTO-MUNDO EN CURSO

Lo que hoy presiona sobre la Argentina no es una simple inversión tecnológica. Es un proyecto-mundo, una arquitectura completa que articula filosofía política, modelo económico y ocupación territorial. Para entenderlo hay que leerlo en tres capas superpuestas.

1. El sustrato filosófico-político: la Ilustración Oscura.

La matriz ideológica del capital tecnológico que desembarca en el país proviene de la corriente neorreaccionaria conocida como NRx o Ilustración Oscura.

Su primer teórico es Curtis Yarvin, que bajo el seudónimo de Mencius Moldbug escribió en su blog Unqualified Reservations la doctrina central del movimiento: la democracia es un mecanismo ineficaz e irresponsable para dirigir un país y debe ser reemplazada por una estructura accionarial donde el Estado funcione como una empresa y los ciudadanos como clientes. Es el neocomeralismo, la justificación directa de las ciudades chárter, esos enclaves privados y autónomos que ya se ensayan en distintas partes del mundo.

El filósofo Nick Land le dio densidad teórica a esa intuición. Desde el aceleracionismo, sostiene que la libertad debe ser impulsada a través de la tecnología hasta hacer estallar la propia democracia. Su libro La Ilustración Oscura es el puente que conecta la crítica reaccionaria con el futurismo de Silicon Valley.

El cierre del triángulo lo aporta Peter Thiel. En un célebre ensayo de 2009 para el Instituto Cato, el fundador de Palantir sentenció que ya no cree que la libertad y la democracia sean compatibles. Su propuesta es el escape. Acuñó la fórmula Exit over Voice, preferir irse y fundar tu propio enclave antes que discutir democráticamente. De ahí nacen proyectos como el Seasteading Institute, financiado por él para crear ciudades flotantes en el mar, y la arquitectura ideológica de Palantir Technologies.

La academia ya tiene un nombre para este corpus: tecnofascismo. No se trata de tomar el Estado para gobernarlo, sino de desertar de él y recrearlo como propiedad privada.

2. El sustrato económico-tecnológico: del capitalismo de vigilancia al tecnofeudalismo.

Si esa es la filosofía, este es su modelo de negocios.

Shoshana Zuboff demostró en El capitalismo de la vigilancia que corporaciones como Palantir no son simples empresas de software. Son máquinas de expropiación de la experiencia humana. Reclaman unilateralmente nuestra vida como materia prima gratuita para convertirla en datos de comportamiento. Lo que se presenta como modernización del Estado es, en realidad, la fase superior de ese modelo.

Esa lógica evoluciona. Nick Srnicek explica en su obra sobre capitalismo de plataformas cómo estas compañías dejan de competir dentro del mercado para convertirse ellas mismas en el mercado. Yannis Varoufakis lleva la tesis un paso más allá y habla de tecnofeudalismo: ya no hay ganancia, hay renta. El capital tecnológico no quiere invertir en la Argentina en el sentido clásico. Quiere cobrar una renta perpetua por el uso de su nube, su energía y su tierra, como un señor feudal. Como él mismo lo resume, el capital ya no domina a través del mercado, lo ha reemplazado por feudos digitales en la nube.

A esto se suma la dimensión del control. El filósofo Byung-Chul Han aporta la clave de la psicopolítica: el poder ya no necesita ser disciplinario y represivo, sino predictivo. El software de minería masiva de datos como Gotham, la plataforma de inteligencia para defensa y seguridad, o Foundry, su plataforma de integración de datos para empresas, no necesita reprimir una protesta. Le basta con predecirla y neutralizarla antes, gestionando los flujos de información.

3. El sustrato territorial latinoamericano: extractivismo y zonas de sacrificio.

En América Latina, esta arquitectura no es nueva. Es la actualización de una vieja lógica.

Como han señalado Maristella Svampa, David Harvey y Horacio Machado Aráoz, se trata de extractivismo en una nueva fase. Antes se extraían carne, trigo y soja. Hoy se extraen tres commodities nuevos: agua dulce para enfriar servidores, energía en gigavatios para alimentar el cómputo y datos humanos para entrenar inteligencias artificiales. Svampa lo denomina el Consenso de la Descarbonización: el Norte Global necesita al Sur para sostener su transición verde y digital. Harvey lo llama, con precisión clásica, acumulación por desposesión.

Falta la última pieza: el tiempo. Por qué ahora. Aquí es imprescindible Naomi Klein y su doctrina del shock. Solo una crisis, real o percibida, produce un cambio verdadero, advertía. Y cuando esa crisis ocurre, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente.

Ese es el momento que vivimos. Las ideas de la Ilustración Oscura ya flotan. La crisis les abre la puerta.

LAS TRES VULNERACIONES ESTRUCTURALES

La ofensiva no es genérica. Avanza sobre tres pilares concretos de la soberanía argentina. Cada uno abre una puerta distinta a la misma forma de sometimiento extranjero: la conversión del país de Estado-Nación a plataforma de extracción.

1. Soberanía territorial y jurídica: del Estado-Nación al enclave corporativo. G

Hasta hace poco, la tierra en la Argentina era un bien estratégico. La ley que regulaba su propiedad establecía tres límites claros: ninguna persona o empresa extranjera podía concentrar más del quince por ciento de las tierras rurales del país, no podía poseer más de mil hectáreas en la zona más fértil del núcleo agropecuario y tenía prohibido comprar tierras que contuvieran cuerpos de agua o que estuvieran en zonas de frontera. Esa arquitectura legal entendía que el territorio no es una mercancía más.

Su derogación elimina esa concepción. La tierra vuelve a ser un activo comprable sin restricciones, susceptible de ser adquirida por fondos de inversión extranjeros en las áreas más sensibles del país.

La vulneración se consuma con el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones. Este régimen opera en la práctica como un tratado de claudicación soberana. Les otorga a las grandes corporaciones treinta años de estabilidad fiscal inamovible, la libre disponibilidad de sus divisas sin obligación de liquidarlas en el país y, sobre todo, la prórroga de jurisdicción. Esto significa que cualquier conflicto con el Estado argentino no se dirime en los tribunales nacionales, sino en tribunales arbitrales del Banco Mundial con sede en Washington.

Lo que se crea, en términos del sociólogo Boaventura de Sousa Santos, es un fascismo de apartheid social: dos ordenamientos jurídicos conviviendo en el mismo territorio. Para el ciudadano común, la justicia local con todas sus limitaciones. Para la corporación extranjera, un fuero privilegiado e inalcanzable. Son zonas de excepción donde el Estado argentino pierde competencia sobre su propio suelo y donde cualquier reclamo popular debe hacerse en foros internacionales diseñados para proteger al inversor, no a la población.

2. Soberanía energética e hídrica: el rol asignado a una Argentina dependiente.

La segunda vulneración define qué papel le asigna este proyecto-mundo a la Argentina en la nueva división internacional del trabajo: no ser un país que usa tecnología, sino el territorio que la sostiene físicamente.

Un solo centro de datos de hiperescala, como ha documentado el investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts Steven Gonzalez Monserrate, consume entre diez y quince millones de litros de agua dulce por día solo para enfriamiento y exige hasta cien megavatios de potencia continua, el equivalente al consumo de una ciudad mediana.

En esa lógica, la Argentina es vista desde afuera bajo tres funciones extractivas:

Primero, como un reservorio frío. La Patagonia, por sus bajas temperaturas, es ideal para abaratar los costos de enfriamiento de los servidores que el mundo necesita para la inteligencia artificial.

Segundo, como una batería energética. Vaca Muerta, el viento patagónico y el sol del norte no son pensados para alimentar el sistema eléctrico nacional, sino para crear redes privadas, desconectadas del sistema público, que alimenten exclusivamente a estos enclaves tecnológicos. Es energía argentina que no ilumina hogares argentinos.

Tercero, como un reservorio de agua dulce. El Acuífero Guaraní, las cuencas del Río Negro y del Paraná son tratadas como un insumo industrial. El agua se toma limpia, se usa para enfriar máquinas y se devuelve caliente a los ríos, destruyendo ecosistemas completos.

Es la reprimarización definitiva. Ya no se exporta la soja o el mineral en bruto. Se exporta agua virtualizada en forma de cómputo de inteligencia artificial. Es la forma más extrema de colonialismo hídrico: priorizar el funcionamiento de un microprocesador por sobre el consumo humano y provocar un colapso hídrico planificado para sostener la infraestructura digital del Norte Global.

3. Soberanía cognitiva y control poblacional: el Estado dentro del Estado.

Es la vulneración más grave, porque no afecta lo que tenemos, sino lo que sabemos y lo que somos como comunidad política.

Palantir no es una empresa de software más. Es la columna vertebral de la inteligencia predictiva de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, del Departamento de Defensa y del servicio de inmigración encargado de las deportaciones masivas. Su tecnología fue diseñada para la guerra y el control poblacional.

Su instalación física dentro de la estructura del Estado argentino implica cuatro rupturas simultáneas:

La primera es la vigilancia predictiva sin control legal. Retomando el concepto de necropolítica del filósofo Achille Mbembe, el poder ya no es solo el de vigilar, sino el de decidir mediante un algoritmo opaco quién es visible, quién es considerado un riesgo y quién es descartable. No se reprime el delito, se predice y se neutraliza a la población antes de que actúe.

La segunda es el espionaje sobre los propios recursos regionales. Con capacidad de procesamiento satelital en tiempo real, la empresa puede rastrear reservas de agua, litio, cobre o el volumen de las cosechas antes que los propios Estados soberanos que las poseen. Es una pérdida total de la ventaja estratégica sobre el territorio.

La tercera es la capacidad de guerra cognitiva transfronteriza. Desde servidores instalados en territorio argentino, pero sin ningún control argentino, se pueden crear mapas de influencia para perfilar a la ciudadanía, identificar líderes sociales y manipular escenarios electorales en países limítrofes como Brasil, Chile, Uruguay o Bolivia. Argentina dejaría de ser un vecino para convertirse en una plataforma de intervención extranjera sobre toda la región.

La cuarta consecuencia es el aislamiento diplomático inevitable. Ninguna agencia de inteligencia seria de la región seguirá compartiendo información con un país que ha entregado el núcleo de sus datos a una corporación que responde a los servicios de inteligencia de otra potencia. Para evitar filtraciones masivas hacia servidores corporativos en el extranjero, cortarán el vínculo con la Argentina. El país quedará solo, ciego y subordinado, con un Estado extranjero dentro de su propio Estado.

CONCLUSIÓN. EL CIERRE DEL CICLO

Nada de esto es improvisado. Tampoco es una simple política económica alternativa, un programa de inversiones o una apuesta por la modernización. Es un plan doctrinario, paciente y coherente, que esperó las condiciones exactas para aplicarse: una Argentina en soledad geopolítica, sin alianzas regionales que la respalden, sin marcos legales que protejan su tierra y su agua, y sin capacidad de reacción colectiva frente al avance corporativo.

Lo que se juega aquí es el paso final que describe Horacio Machado Aráoz con precisión trágica. Ya no estamos frente al viejo extractivismo de la naturaleza, aquel que se llevaba el grano y el mineral. Estamos ante el extractivismo de la vida misma y de la soberanía política. Se extrae el agua que bebemos, la energía que nos ilumina y, sobre todo, los datos que permiten anticipar y moldear nuestra conducta como sociedad.

Es, en definitiva, la sustitución de la República. No por otro gobierno, sino por otro sistema: un modelo autoritario e hipertecnológico de gestión corporativa del territorio y de la población, donde el país deja de ser una comunidad política con destino propio para convertirse en una plataforma administrada desde afuera.

«Ali Reza» Peralta es director de la Academia del Pensamiento Estratégico, y de la plataforma comunicacional ApeTv.

BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA.

1. Yarvin, C. (2008-2013). Unqualified Reservations.

2. Land, N. (2012). The Dark Enlightenment.

3. Thiel, P. (2009). The Education of a Libertarian. Cato Unbound.

4. Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de la vigilancia. Paidós.

5. Srnicek, N. (2018). Capitalismo de plataformas. Caja Negra.

6. Varoufakis, Y. (2024). Tecnofeudalismo: Lo que mató al capitalismo.

7. Han, B-C. (2014). Psicopolítica. Herder.

8. Klein, N. (2007). La doctrina del shock.

9. Harvey, D. (2004). El nuevo imperialismo: acumulación por desposesión.

10. Svampa, M. & Viale, E. (2020). El colapso ecológico ya llegó.

11. Mbembe, A. (2011). Necropolítica.

GLOSARIO DE SIGLAS Y TÉRMINOS EN INGLÉS.

Siglas:

• RIGI: Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones

• NRx: Neoreactionary Movement / Movimiento Neorreaccionario

• MIT: Massachusetts Institute of Technology / Instituto Tecnológico de Massachusetts

• CIADI / ICSID: Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones

• NSA: National Security Agency / Agencia de Seguridad Nacional (EE.UU.)

• ICE: Immigration and Customs Enforcement / Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (EE.UU.)

• MW: Megawatt / Megavatio

• IA / AI: Inteligencia Artificial

Términos en inglés:

• Dark Enlightenment: Ilustración Oscura

• Unqualified Reservations: Reservas No Cualificadas (blog de Curtis Yarvin)

• Neocameralism / Neocameralismo: Teoría de que el Estado debe funcionar como una corporación con accionistas

• Charter Cities: Ciudades Chárter, ciudades privadas con jurisdicción propia

• The Education of a Libertarian: La Educación de un Libertario

• Exit over Voice: La Salida sobre la Voz. Concepto de Albert Hirschman reutilizado por Thiel

• Seasteading Institute: Instituto de Colonización del Mar

• Gotham y Foundry: Nombres de los dos software principales de Palantir

• The Shock Doctrine / La doctrina del shock: Libro de Naomi Klein

• Off-grid: Fuera de la red eléctrica pública / autónomo

• Data center: Centro de datos

• Commodities: Materias primas / mercancías transables

• Timing: Sincronización / momento elegido

• Necropolitics / Necropolítica: Política que define quién puede vivir y quién debe morir

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