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Se presentó “La Pasión del Piquetero” de Vicente Zito Lema

Darío y Maxi no gozarán del mundo nuevo pero sin ellos tampoco se haría

Fuentes: FM La Boca

El pasado martes 21, a pocos días de cumplirse el 9º aniversario de los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en Puente Pueyrredón, se presentó en la fábrica recuperada IMPA, Rawson 106 de la CABA, sede de la Universidad de los Trabajadores, el libro de Vicente Zito Lema, «La Pasión del Piquetero» con la […]

El pasado martes 21, a pocos días de cumplirse el 9º aniversario de los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en Puente Pueyrredón, se presentó en la fábrica recuperada IMPA, Rawson 106 de la CABA, sede de la Universidad de los Trabajadores, el libro de Vicente Zito Lema, «La Pasión del Piquetero» con la participación de Alfredo Grande, Néstor Kohan, el propio Vicente Zito Lema y Alberto Santillán (el papá de Darío).

A continuación las intervenciones de Alberto Santillán y Vicente Zito Lema.

Alberto Santillán

Quiero referirme a Darío. Hace 9 años que no lo tengo, pero puedo decir que tengo el orgullo de ser su padre. En su corta pero intensa vida, porque cuando lo mataron tenía 21 años nada más aunque parecía mucho más grande, siempre se destacó por ser un desprendido de sus cosas, por estar cerca de los que menos tenían.

Su vocación de servir empezó en la escuela secundaria donde descubrió un mundo nuevo, que la historia no es como la enseñan, también empezó a descreer de la Iglesia y se empezó a volcar hacia lo que sentía. Con 14/15 años nos había pedido permiso a su mamá y a mí para hacer un curso de primeros auxilios, lo que a esa edad es medio raro, pero se ve que ya tenía algo en su interior que era el hecho de servir a los demás.

Cuando terminó la secundaria creo que la más contenta fue la directora por las cosas que decía en los actos, el centro de estudiantes trabajó como nunca, cuando se recibió Darío festejaba porque iba a tener menos problemas. La militancia, ayudar a los inundados, pedir para que en las iglesias y escuelas les hagan un lugar o en los mercados y almacenes para ayudar a organizar una olla popular.

Es muy difícil cuando uno está viviendo una situación límite, porque todos hablamos lindo, decimos cosas y estamos del lado de los que menos tienen, pero a la noche queremos llegar a nuestra casa y dormir tranquilos, tener un plato de comida y no quedarnos con los que atraviesan esa situación. Darío dejó su casa para vivir con ellos. Yo estoy orgulloso. Lo extraño muchísimo. Sé que sin la ayuda de los compañeros no podría estar acá, siempre me he apoyado en ellos y siempre me han ayudado.

Darío hablaba mucho del Hombre Nuevo. Para él el Che era un referente. Creo que su vida tenía algo del Hombre Nuevo del que tanto hablaba. Si tuviera que cambiar algo de su vida no cambiaría nada porque había logrado ser una persona libre y son muy pocos los que logran serlo de la manera en que lo fue Darío.

A 9 años estamos esperando la justicia de los políticos pero sabemos que no nos van a ayudar, por eso la lucha. La acción de Darío ha creado, sobre todo en la juventud, una conciencia nueva. Es increíble que pasaran 9 años y la juventud se siga acercando al Frente (FPDS) y siga participando, siendo solidaria, comprometiéndose en serio.

Estoy esperando que el juez Lijo y el fiscal Osorio se pongan los pantalones largos y podamos llevar adelante lo que venimos señalando desde hace 9 años: la culpabilidad de los autores intelectuales del cobarde asesinato de Darío y Maxi. Estamos hablando del ex presidente Duhalde, del ex gobernador Solá, del ex ministro Atanasoff y tantos otros que hoy por hoy se siguen presentando como garantía de gobernabilidad como es el caso de Duhalde, actual candidato a presidente, quien dice que durante su mandato no hubo muertos ignorando a Maxi y Darío.

Les agradezco a todos por estar siempre nombrando a mi hijo porque nos quieren sacar de todos los medios, sobre todo cuando apuntamos al gobierno que había prometido investigar a Duhalde y no lo hizo. Por esa razón, como padre de Darío, sostengo que se volvieron cómplices por prometer y no cumplir. Más allá que la justicia no actúe como tiene que hacerlo, tienen la condena social, pero con eso no nos conformamos. Vamos a seguir estando en las calles y no un solo día sino todos los que sean necesarios. Es importante que el próximo 25 y 26 la justicia vea que no olvidamos ni perdonamos.

Vicente Zito Lema

Yo creo que las casualidades no existen, acaso son un recurso para entender la realidad cuando la verdad de ésta nos supera y entonces ahí viene en nuestra ayuda la casualidad. Tampoco creo que el destino humano es lo que otros deciden por nosotros. Ni siquiera los dioses deciden por nosotros. Estoy absolutamente convencido que tanto nuestra vida como nuestra muerte son un acto de decisión humana. Aunque a veces la muerte nos sorprenda no está nunca fuera de la decisión humana, especialmente cuando en esa muerte no hay sólo la del ser sino de seres que hacen de la muerte, de la vida, de los proyectos del otro, los suyos propios.

Como dijera Rodolfo Walsh, en esta historia se trata de sentir como propio el dolor ajeno, pero también -y esto lo agrego yo-, la valentía, el coraje, la decisión y la conciencia. El otro somos nosotros y que se entienda, yo participo de la idea que el arte y en mi caso más concreto la escritura, son ceremonias de resucitación. Nadie está absolutamente muerto mientras viven sus ideas, mientras laten en el colectivo social. Yo siento que en esta Universidad de los Trabajadores podemos hablar auténticamente sin que suene a exageración retórica que Maximiliano y Darío están vivos. La muerte no es más que un accidente y las luchas de los pueblos es el sentido de las vidas.

A veces nos invade la melancolía, la tristeza, pero estoy absolutamente convencido que siempre hay una alegría detrás de esas tristezas si somos capaces de enfrentar el destino, no como obligación de dioses, sino como conciencia humana que nos sigue desafiando. La pregunta sería para qué venimos al mundo si no es para subvertirlo. No hay otro sentido en nuestras vidas. Se trata de subvertir el mundo y a esa acción no la derrota la muerte. Cuando Darío y Maxi son tomados por la desgracia con forma concreta de asesinato del poder con nombres y apellidos, me pasaron muchas cosas, entre otras, humildemente, mi necesidad de escribir.

Cuando uno se alza contra el capitalismo sabe que le puede pasar cualquier cosa

Soy de una generación que tuvo que enterrar a sus propios compañeros lo cual no es frecuente, en general los más jóvenes entierran a sus mayores o a los más viejos, pero escapa a las leyes que una generación tenga que enterrarse a sí misma. Volví del exilio sabiendo que me esperaba hacerme cargo de llevar en mi espalda a buena parte de mis compañeros. No a título individual porque cada uno de los sobrevivientes de mi generación tiene que hacerlo. No es tan sólo una obligación moral o ética o política, insisto, es el combate contra la muerte que tiene formas concretas de existir. También tiene una manera política, una ideológica, otra cultural. Más de una vez lo he escrito y lo volveré a repetir con obstinación: la muerte cobra muchas veces el rostro del capitalismo, esa es la gran muerte que nos tocó vivir en nuestro tiempo histórico. Cuando uno se alza contra ese monstruo sabe que le puede pasar cualquier cosa. Lo único que no le pasará es que pasó por la vida sin haberla sentido. Por eso ni Darío ni Maxi han sido ganados por La Parca.

También es cierto que al volver del exilio no me imaginé que iba a encontrarme con esta nueva forma de muerte que son los caídos que podrían ser mis hijos. No estaba preparado. De allí la conmoción profundísima que me causaron Santillán y Kosteki, que traté de enfrentar de varias formas. Primero haciendo público cada vez que pude hablar, que Darío y Maxi deben inscribirse en la lucha que ya lleva 15 piqueteros asesinados por el poder cuando ningún piquetero en la calle causó la muerte de nadie. Un combate más desigual que nunca. Y qué decir de las causas de la muerte cotidiana contra las que se alzaron Darío y Maxi. ¡Vaya que el sistema nos lleva ganada la partida y por mucho! ¿De qué se trata? ¿De la esperanza? No, se trata de una decidida voluntad, de una conciencia, de amor. Estamos convencidos que este mundo no va a ser siempre la pesadilla de estos tiempos. Habrá que seguir sembrando, por ejemplo árboles, como decía Haroldo Conti. Aunque esa sombra no nos toque ser objeto de goce, alguien la va a gozar, seguramente Darío y Maxi no lo harán, no gozarán del mundo nuevo, pero estoy absolutamente convencido de que sin ellos ese mundo tampoco se haría.