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Crisis en dos economías regionales

Fuentes: Rebelión

El presidente de la Asociación Viñateros de Mendoza, Eduardo Córdoba, se refirió a que la vitivinicultura mendocina atraviesa un momento crítico marcado por bajos precios, caída del consumo y alta presión de costos.

En Misiones, la caída del consumo y la pérdida de competitividad se combinaron con la desregulación del precio de la yerba mate, medida que el sector considera el detonante de una crisis profunda.

Las dificultades también incluyen al rubro cárnico.

Eduardo Córdoba explicó que los viñateros enfrentan incertidumbre en la comercialización de la uva. “La mayoría de los casos no están definidos los precios, te dicen que van a ver lo que salga del mercado al final”, afirmó.

Según detalló, la urgencia de la cosecha obliga a entregar la producción sin un valor definido. “Uno, cuando llega el momento de cosecha, la uva se madura, tenés que coordinar con el camionero, pero que no haya lluvia porque si no, no se puede entrar, cuesta muchísimo, entonces uno se apura a entregarla y va a resultar después”, explicó.

El problema central es la brecha entre costos y precios. “Nosotros tenemos una estructura de costo importante que la ha sacado el INTA, que está rondando los $360 por kilo, y sin embargo, nos están ofreciendo menos de 240 pesos, $160, menos que el año pasado”, aseguró Córdoba. Y advirtió: “Van a seguir quedando productores en el camino, lamentablemente, eso es lo que va a suceder en la práctica”.

En esa línea, alertó sobre el impacto territorial de la crisis: “Van a haber productores que no van a poder levantar la cosecha y van a haber, que van a quedar en el camino, o sea, van a andar por acá por los caminos de Mendoza y van a ver fincas abandonadas”.

También cuestionó la distribución de la renta dentro de la cadena vitivinícola. “Si vos ponés una botella de vino y vas sacando los costos, vas a ver que en la materia prima lo que nosotros recibimos significa el 3 o el 4% del valor de esa botella que vas a comprar en el supermercado”, sostuvo.

Ante este escenario, reclamó la intervención del Estado provincial y de la industria para establecer mecanismos de referencia. “Nos dijeron reconversión varietal y sin consumo, como entonces son las bodegas y los distribuidores los que tienen que hacer la movida, y también las autoridades provinciales a nuestro juicio, llamar a una mesa de concertación, como se hace en Francia, y listo, y sobre eso, una pequeña rentabilidad para el productor para seguir existiendo”, planteó

El sindicato de vitivinicultores relativizó la crisis de Bodega Bianchi

En medio de la preocupación generada por la delicada situación financiera que estaría atravesando la Bodega Bianchi, el gremio vitivinícola FOEVA (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas) buscó bajar el tono de alarma y planteó que este tipo de escenarios forman parte de una dinámica habitual del sector en el arranque del año productivo.

Desde la FOEVA señalaron que no les resulta llamativo que, en esta época del año, algunas empresas adviertan sobre una crisis profunda. Según explicaron, la previa de la cosecha y la negociación paritaria suele estar atravesada por este tipo de discursos empresariales.

“El planteo de crisis en esta instancia del año es parte del folclore de la actividad”, sostuvo Daniel Romero, vocero del sindicato. “Entendemos que la situación es difícil, pero coincide con el inicio del año productivo y la discusión salarial”, agregó.

Al referirse específicamente al caso de Bodega Bianchi, desde FOEVA fueron más duros y desligaron la situación de factores estructurales del sector. Según Romero, las dificultades de la firma responderían principalmente a decisiones de gestión y endeudamiento tomadas en el pasado, más que a un deterioro coyuntural del negocio vitivinícola.

“La situación de Bianchi es el producto de una administración basada en la especulación, con poca proyección al momento de endeudarse”, afirmó el dirigente sindical. No obstante, destacó como un elemento positivo que la empresa haya manifestado la existencia de una propuesta para regularizar sus deudas, lo que abre la posibilidad de encauzar el conflicto y despejar incertidumbres.

Ese punto, señalaron desde el gremio, introduce interrogantes sobre el trasfondo de la difusión pública del conflicto. “Esto nos hace preguntarnos cuál es la verdadera intención detrás de estas noticias”, advirtió Romero.

Además de cuestionar la gestión empresaria, FOEVA apuntó contra la falta de una estrategia preventiva por parte del Ejecutivo provincial. En ese sentido, llamó la atención sobre la ausencia de un plan de contingencia para enfrentar crisis empresarias en un sector clave para el empleo y la economía regional.

“Resulta llamativo que el ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, empapado de la realidad de la actividad, no presente una propuesta concreta para estas situaciones”, sostuvo el vocero sindical.

La vitivinicultura es una de las principales actividades productivas de Mendoza y concentra miles de puestos de trabajo directos e indirectos, por lo que desde el sindicato reclamaron mayor previsibilidad y herramientas de intervención temprana ante conflictos empresariales.

Por el momento, FOEVA aclaró que no fue notificada oficialmente por la empresa ni por las autoridades provinciales sobre medidas concretas que afecten a los trabajadores. Tampoco hubo contactos formales con los sindicatos de base.

“Ni FOEVA ni el SOEVA hemos sido comunicados directamente, pero estamos alertas a cualquier situación”, concluyó Romero.

Mientras tanto, el caso Bianchi vuelve a poner en agenda las tensiones recurrentes de la industria vitivinícola argentina: endeudamiento, márgenes ajustados, negociación salarial y el rol del Estado en un sector estratégico que atraviesa un nuevo año productivo en un contexto económico desafiante.

Qué pasa con Bodegas Bianchi

En las últimas horas comenzaron a aparecer informaciones que dan cuenta de que la empresa atraviesa una delicada situación financiera mientras acumula cheques rechazados por más de $1.000 millones y se encuentra negociando con proveedores. De todos modos, la empresa aún figura sin atrasos formales en su deuda bancaria, con lo cual los documentos impagos estarían exponiendo una fuerte situación de iliquidez, justo en el momento en que comienza la etapa de la cosecha de uva y se requiere contratar más mano de obra.

Más bodegas en dificultades

Tras el antecedente de Bianchi, la bodega sanjuanina Casa Montes adeuda $ 460 millones. Fun dada en 1992, es una de las más conocidas del Valle de Tulum y dueña de los vinos Fuego Negro, Ampakama y Baltazar. Registra más de 280 cheques rechazados por falta de fondos, según la Central de Deudores del Banco Central. Desde la compañía explicaron que ya están funcionando «con recursos propios y asistencia financiera puntual», aunque aclararon que «la situación de las bodegas en San Juan y el país sigue siendo compleja debido a la caída del consumo y los crecientes costos».

Carnes

El Frigorífico Pico, de La Pampa, adeuda más de 30.000 millones por 1.033 cheques rechazados, según el Banco Central. La caída en la faena diaria lo llevó a suspender a 450 trabajadores en su planta de Trenel en enero.

También en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, el Frigorífico Euro atraviesa un conflicto ligado a problemas financieros, con un recorte del plantel de trabajadores el año pasado y retrasos en los pagos salariales, que provocaron medidas gremiales.

El deterioro del consumo se refleja con fuerza en el Nordeste argentino. Así lo advirtió el empresario supermercadista Ricardo Cáceres, titular de cadenas con sucursales en Corrientes, Resistencia, Formosa y Posadas, quien describió un escenario de ventas retraídas, subas abruptas de precios y márgenes cada vez más ajustados en toda la región.

La mirada del empresario adquiere peso por su presencia en las cuatro capitales provinciales del NEA, lo que le permite trazar un diagnóstico regional del comportamiento del consumo y la dinámica de precios en góndolas.

El empresario opera supermercados en las cuatro capitales del NEA, lo que le permite trazar un diagnóstico regional del consumo.

Cáceres fue contundente al describir el panorama: “El consumo está planchado”. Según explicó la caída ya no es una percepción aislada sino un fenómeno visible en todas las sucursales que la cadena posee en el Nordeste. El foco principal está puesto en la carne vacuna, producto que sufrió una suba cercana al 80% en los últimos meses, lo que reconfiguró la estructura de precios y golpeó directamente el poder de compra de las familias.

El empresario graficó el impacto con un ejemplo concreto: el asado, uno de los cortes más populares, llegó a valores cercanos a los 30.000 pesos en algunos mercados. En el NEA, sin embargo, los supermercados intentan amortiguar la suba. “Estamos vendiendo la costilla a 21.000 o 22.000 pesos el kilo. Si no absorbemos parte del aumento, la gente directamente no compra”, explicó. Pero esa estrategia tiene límites: trasladar completamente los incrementos implicaría una caída aún mayor en las ventas.

El empresario también apuntó a la dinámica de los frigoríficos, a los que acusó de retener mercadería y no convalidar bajas de precios. “Están estoqueando y no bajan los valores”, afirmó, al tiempo que vinculó este comportamiento con las expectativas de mayor rentabilidad por exportaciones, especialmente hacia Estados Unidos. Según su análisis, el escenario podría derivar en menos carne disponible y más cara para el mercado interno.

La carne vacuna subió cerca de 80% en pocos meses y arrastró aumentos en pollo, cerdo y alimentos básicos.

El encarecimiento de la carne vacuna empujó a muchos consumidores hacia proteínas alternativas. Sin embargo, el desplazamiento hacia pollo y cerdo también empieza a mostrar límites. “Repuntaron un poco en ventas, pero también están aumentando”, indicó Cáceres, sintetizando la situación con una frase contundente: “Todo está subiendo de precio”.

La fuerte suba de la carne se da después de la suba de 4,9% en enero, según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), con un aumento de 5,6% en el kilo de asado, que se ubicó en valores máximos en términos reales desde 2016. A la par, la venta cayó 13% y el consumo per cápita fue el más bajo de los últimos 20 años.

Ya en 2025, la carne aumentó más de 60%, el doble que la inflación (31,5%), según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra). En tanto, subió 5% en el Mercado Agroganadero de Cañuelas la semana pasada y casi 50% en los últimos seis meses.
 
Misiones: La yerba mate

El ministro Facundo López Sartori cuestionó la mirada centralista de las políticas nacionales y afirmó que desregular el mercado desde Buenos Aires “es como manejar el tractor desde un escritorio”. Según explicó Agro Misiones, la falta de intervención estatal dejó a los productores expuestos a una negociación desigual frente a grandes compradores.

Productores en desventaja y caída del precio

En Misiones existen alrededor de 12.500 productores de hoja verde que hoy negocian con un número reducido de grandes molinos. El funcionario advirtió que la brecha entre lo que pide el productor y lo que pagan las empresas se amplió de manera drástica: “Lo que antes se pagaba unos 50 centavos de dólar, hoy no llega a 20 centavos. Es desesperante la situación”.

López Sartori sostuvo que la eliminación del rol regulador del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) dejó al sector sin un precio de referencia que ordene el mercado. “El INYM protegía el mercado interno y generaba un precio justo para el productor. Hoy los productores se enfrentan al libre mercado con pocos compradores”, explicó.

El ministro también cuestionó declaraciones del Gobierno nacional que celebraron la baja del precio de la materia prima. “Es un error y una contradicción: el consumidor no vio una baja equivalente, mientras el productor sí sufrió la pérdida”, remarcó.

El funcionario aseguró que la provincia registró pérdidas cercanas a $300.000 millones, con impacto directo en toda la cadena productiva y en la economía regional. En este contexto, el Gobierno misionero trabaja con cooperativas e industrias para alcanzar acuerdos que garanticen precios mínimos y sostengan la actividad. Sin embargo, López Sartori insistió en que la solución depende de decisiones nacionales y reclamó mayor presencia del Ejecutivo en el territorio para escuchar a los trabajadores del sector.

En 2025 salieron de los molinos 16 millones menos de kilos de yerba mate que en 2023

El último informe del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) indica que “las exportaciones siguen marcando un récord histórico y el mercado interno continúa en franca recuperación”. Más adelante, aclara que en este último año los registros de yerba mate salida de los molinos sumaron –entre enero y noviembre de 2025– 246,9 millones de kilos, lo que representa un aumento del 3,73% respecto al mismo período de 2024 (238 millones de kilos). Pero si se hace el seguimiento un poco más atrás en el tiempo, la realidad es que este repunte no es más que una compensación tras una gran caída: respecto a 2023, en 2025 salieron de los molinos 16 millones de kilos menos que ese año –cuando la cantidad de kilos llegó a los 262,9 millones–. Esto representa una reducción del 6,1% desde el inicio de la actual gestión de gobierno.

El número es importante porque, como explica el mismo documento, es el indicador más cercano al comportamiento en góndola, ya que “incluye tanto el volumen que se envía a los centros de distribución de las firmas yerbateras como las compras efectuadas por los mayoristas, hipermercados y supermercados”. El consumo estuvo especialmente resentido durante 2024, cuando se registró la cifra más baja desde 2016 (cuando fueron 234,1 millones de kilos).

En el marco de un mercado interno que no alcanza a recuperarse, los productores se declararon en crisis. En una asamblea realizada en Campo Viera (Misiones), acordaron el cese de la cosecha por tiempo indefinido hasta que no se responda a su reclamo: desde que el Ejecutivo le quitó al INYM la facultad de fijar y controlar precios mínimos, afirman que trabajan a pérdida.

“Hoy tenemos un costo por kilo de $ 430 y las empresas nos están pagando entre $ 180 y $ 220 en el mejor de los casos, y con cheques a 180 días”, afirmó Julio Petterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte. En este contexto, algunos productores están desapareciendo o vendiendo sus tierras, agregó. “Las industrias te dicen que no tienen para comprar la hoja verde, pero sí tienen plata (y en dólares) para comprar las tierras a nuestros productores”. Lo que está pasando “es realmente preocupante”, aseguró. “Esperamos que el INYM escuche y que los políticos actúen, son 50.000 familias las que están padeciendo. Trabajar hoy es para fundirse”, expresó.

“Si no actuamos con celeridad, vamos camino a lo que pasó en los 90 y no estamos dispuestos a volver a patear esa piedra nuevamente”, afirmó Claudio Hacklande, presidente de la Unión de Agricultores de Misiones (UDAM). Entre 1990 y 2001, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el precio de la tonelada que se pagaba a los productores por la yerba verde cayó de los $ 202 a los $ 42, lo que precisamente coincidió con la disolución de la antecesora del INYM: la Comisión de la Producción y el Comercio de la Yerba Mate (CRYM), que había sido creada en 1935. En esa época desaparecieron, según relató Hacklande, miles de pequeños productores.

“El precio que hoy nos ofrecen varía entre $ 160 y $ 220 por kilo de hoja verde cosechada y entregada a los secaderos. A eso tenemos que descontar, entre otras cosas, los aportes patronales ($ 43 por kilo), elaboración y flete hasta secadero, que depende de la distancia va entre $ 100 y $ 140 por kilo. Como mínimo, el valor debería estar entre $ 435 y $ 450 por kilo de hoja verde cosechada, aseveró.

“Este año, con los precios tan deprimidos, es prácticamente cero la cosecha de yerba mate. Declaramos un cese de cosecha hasta que el Presidente nos reciba. Esperaremos dos semanas para que tenga tiempo para contestarnos”, comentó Hugo Sand, productor yerbatero y miembro de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones.

Como Petterson, señaló que, si bien no existen estadísticas sobre la cantidad de productores que desaparecieron en los últimos meses, “en las inmobiliarias hay mucha oferta de chacras. También al costado de la ruta, en los caminos, se observan carteles que dicen ‘Vendo esta propiedad’”.

La pregunta que se hacen los productores es qué pasó con el dinero que dejaron de cobrar. Hasta agosto de 2025, según Hacklande, los valores rondaron los $ 305 y $ 285 por kilo, con costos fijos menores. “Si dejamos de percibir $ 200 por kilo y lo multiplicamos por los mil millones de kilos de hoja verde que se cosecharon ese año, son $ 200.000 millones que no ingresaron al sector de la producción”, afirmó Sand.

Pese a que las empresas afirman no poder pagar más, las exportaciones están experimentando un crecimiento exponencial, tal como detallaron en el último reporte desde el Instituto. Entre enero y noviembre de 2025 alcanzaron los 53,6 millones de kilos, un aumento del 29,7% en relación con el mismo período de 2024.

“El consumo interno fue récord en 2022-2023, de ahí para acá viene cayendo”, agregó Petterson. “La exportación crece porque los números les dan bien a los exportadores. El INYM se convirtió en una caja para la industria, dejando al pequeño productor desamparado”, concluyó.

Del 26 al 30 de enero, una comitiva conformada por ocho establecimientos yerbateros viajó para participar de la feria Gulfood, que se desarrolló en el World Trade Centre y el Exhibition Centre de la ciudad de Dubai, informan desde el INYM.

“De momento, están en Dubai promocionando el consumo de yerba mate. Eso está bien, va a favorecer a la industria para que pueda exportar más. Pero jamás los beneficios de las ventas se derraman hacia los pequeños productores”, finalizó Sand.

Andresito, el mayor productor de yerba mate de la Argentina, hoy es un pueblo fantasma

Se lamenta Julio Petterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN). «La situación es tan grave que no solo los trabajadores, sino también los productores y los hijos se están yendo a trabajar a Brasil porque no nos alcanza, todos nos estamos empobreciendo».

El éxodo misionero hacia Brasil, para emplearse en la recolección de frutas y verduras es un paisaje de la crisis económica.

«El poco trabajo que hay no está bien pago, entonces la última alternativa es cruzarse a Brasil; ya pasaba en años anteriores, pero nunca la cantidad que se ve ahora. Allá los trabajadores están bien pagos, les dan condiciones dignas de vivir y en algunos casos hasta les cubren el transporte. Hay que reconocer que el Brasil le está dando una mano grande a nuestra gente, es un alivio dentro de una situación cada vez más difícil», admite el intendente de Comandante Andresito, Bruno Beck.

Todos coinciden en que la crisis empezó el día que Javier Milei reglamentó el DNU 70/23 que eliminó el precio sostén del Insituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), permitiendo que los gigantes de las industrias impongan valores que no cubren ni la mitad de los costos de producción.

«La desregulación que aplicó el gobierno nacional nos dejó totalmente desamparados. En 2023, un paquete de yerba de precio promedio estaba en 2500 pesos, y los productores recibíamos 400 pesos. Hoy, que el valor promedio del paquete está en 4000 pesos, la industria nos ofrece entre 180 y 200 pesos. Hace dos años que venimos trabajando a pérdida, pedimos una solución a gritos, pero no hay decisión política», se queja Petterson.

Los trabajadores emigran a Brasil

Isaías Mendoza llegó a Ilópolis, en el estado de Río Grande Do Sul, para hacer lo que ya no le sirve en su país. «Cayó mucho el precio de la yerba en Andresito, ahora se paga muy poco, podés sacar 25.000 pesos por día por nueve horas de trabajo. Acá cobramos entre 110/120.000 pesos por día, a veces un poco más, ganamos bien, nos defendemos, como venimos de lejos, si perdemos un día lindo de trabajo es mucha plata. Yo estoy con cuatro amigos, pero somos bastantes los argentinos que estamos en Brasil».

«En Misiones se gana poco, no da ni para sobrevivir. Estás hasta horas en el secadero de la yerba mate para ganar 30.000 pesos como mucho. Yo me quedo en Brasil, hasta para vivir es mejor», dice Jorge Holan, otro «golondrina» que emigró al vecino país.

Según los registros de la provincia, unos 1200 trabajadores ya cruzaron en busca del sustento que les niega la patria. Se calcula que también lo hicieron otros 2.000 «en negro». Incluso personas con empleos codiciados, como los municipales, se han mudado. El intendente de Andresito arriesga un pronóstico funesto: «En marzo empieza la cosecha, no va a haber gente para hacer la tarefa, para recoger la yerba. Ya todos se habrán ido a buscar mejores rumbos».

Carta al ministro del Interior

Organizaciones de productores yerbateros enviaron una carta al ministro del Interior, Diego Santilli, solicitándole una reunión «para comenzar a revertir esta insensata destrucción de la economía regional».

«Desde que Javier Milei asumió la presidencia, la Yerba Mate Argentina sufre un criminal deterioro. El Decreto 70/23 y medidas económicas tomadas por el actual gobierno, del que Usted forma parte, están ocasionando la destrucción de la economía regional yerbatera, arrinconando en la pobreza a miles de mujeres y hombres trabajadores del sector, y a cientos de secaderos, cooperativas y pequeñas y medianas industrias».

«A tal punto lleva el daño que están provocando, que está comprometida la inocuidad y la calidad del producto, con posibles repercusiones en la salud de los consumidores y también en la comercialización. Debe saber Usted y cada uno de quienes forman parte de esa línea de gestión que son responsables directos de esta situación».

Fuentes: Perfil, Tiempo Argentino, Clarín

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.