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¿Es la campaña militar de Estados Unidos contra Irán parte de la gran estrategia de Trump contra China?

Fuentes: Zero Hedge.

Traducido del inglés y editado por Marwan Perez para Rebelión

El objetivo es controlar, indirectamente, las enormes reservas de petróleo y gas de Irán para poder utilizarlas como arma contra China y obligarla a firmar un acuerdo comercial desequilibrado; esto haría descarrilar su ascenso como superpotencia y, por lo tanto, restablecería la unipolaridad liderada por Estados Unidos.

Trump afirmó que la campaña militar de Estados Unidos contra Irán tiene como objetivo «defender al pueblo estadounidense», mientras muchos críticos alegan (en broma o no) que lo que busca realmente es distraer la atención de los Archivos Epstein, pero … pocos observadores se dan cuenta de que, en realidad, todo gira en torno a China.

Se explicó aquí  que Trump 2.0 «decidió privar gradualmente a China del acceso a mercados y recursos, idealmente mediante una serie de acuerdos comerciales, para dotar a Estados Unidos de la influencia indirecta necesaria para frustrar pacíficamente el ascenso de China como superpotencia».

Para explicarlo mejor, “Los acuerdos comerciales de EE.UU. con la UE y la India podrían, en última instancia, resultar en que restrinjan el acceso de China a sus mercados bajo pena de aranceles punitivos si se negasen. Paralelamente, la operación especial de EE.UU. en Venezuela, la presión sobre Irán y los intentos simultáneos de subordinar a Nigeria -y a otros importantes productores de energía- podrían restringir el acceso de China a los recursos necesarios para impulsar su ascenso como superpotencia”.

La dimensión de los recursos que es relevante para Irán es la parte crucial de la “Estrategia de negación” de Estados Unidos.

Esa es una idea del subsecretario de Guerra para Políticas, Elbridge Colby, y fue ampliada en este análisis de principios de enero.

Como se escribió, “la influencia de Estados Unidos sobre las exportaciones energéticas y los vínculos comerciales de China con Venezuela -y posiblemente pronto- con Irán y Nigeria, podría ser utilizada como un arma, mediante amenazas de recortes o cortes en paralelo con presiones sobre sus aliados del Golfo para que hagan lo mismo en pos de este objetivo”, es decir, es obligar a China a asumir un estatus de socio menor indefinido frente a Estados Unidos a través de un acuerdo comercial desequilibrado.

La mayoría de los observadores no lo notaron, pero la nueva Estrategia de Seguridad Nacional exige, en última instancia, «reequilibrar la economía china hacia el consumo doméstico». 

Esto es un eufemismo para reestructurar radicalmente la economía mundial mediante los medios descritos anteriormente, es decir, restringir el acceso a China a los mercados y recursos responsables de su ascenso como superpotencia, de modo que deje de ser «la fábrica del mundo» y, por lo tanto, ponga fin a su era como el único rival sistémico de Estados Unidos. Se restauraría entonces la unipolaridad liderada por Estados Unidos.

Volviendo a Irán, según Kpler, este país «representó alrededor del 13,4 % del total de 10,27 millones de barriles diarios de petróleo que China importó por mar» el año pasado. De ahí que Estados Unidos quiera controlar, restringir o cortar por completo este flujo. El «Plan A» consistía en lograrlo por la vía diplomática para replicar el modelo venezolano que entró en vigor tras la captura de Maduro. Irán coqueteó con esta idea, pero no se comprometió, ya que implicaría la rendición estratégica del país; por ello, Trump autorizó una acción militar para lograrlo.

Para lograrlo, Trump prometió al CGRI (Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica) que tendrían inmunidad si deponían las armas, ver el vídeo que anunciaba la campaña militar de su país contra Irán. Esto refuerza la afirmación antes mencionada de que Estados Unidos quiere replicar el modelo venezolano, ya que sugiere firmemente que prevé que el CGRI, recientemente alineado con Estados Unidos, dirija Irán durante el interinato político previo a las nuevas elecciones, al igual que los servicios de seguridad venezolanos, recientemente alineados con Estados Unidos, dirigen su propio país durante el interinato político actual.

Tal escenario evitaría la posible balcanización de Irán, preservando así al Estado para, posteriormente pueda retomar su papel como uno de los principales aliados regionales de Estados Unidos, lo que podría contribuir a los esfuerzos del Eje azerí-turco por proyectar la influencia occidental a lo largo de toda la periferia sur de Rusia

En ese caso, Estados Unidos obtendría simultáneamente una ventaja incomparable sobre China en materia de recursos mediante el control indirecto de las industrias petroleras y gasíferas iraníes, a la vez que estrecharía su cerco sobre Rusia, lo que asestaría un duro golpe a la multipolaridad.

Fuente: https://www.zerohedge.com/geopolitical/us-military-campaign-against-iran-part-trumps-grand-strategy-against-china

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.