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30 «añotes» de Rebelión

Fuentes: Rebelión

«La persona es el árbol. Las demás, las raíces» (Proverbio de la ancestralidad afroecuatoriana)

Valga el proverbio para este portal. No sé cómo llegué al portal Rebelión ni quién me lo recomendó o lo encontré por causalidad digital y la curiosidad zurda hizo el resto. Fue a inicios de siglo, me satisfizo la oferta temática y la diversidad de escribidores, mujeres y hombres. Eran años, para este jazzman, de full times laborales: llegar muy temprano a la oficina para revisar la información de periódico en formato digital y la mensajería de las obligaciones laborales. Después, lector asiduo de sus variadas propuestas, ganar tiempo con la llegada anticipada para los minutos obligatorios dedicados al portal, aquellos artículos que me interesaban eran impresos para la lectura posterior y reposada, nunca perdí la costumbre y hasta hoy conservo carpetas con escritos descargados hace lustros. 

Rebelión. La precisión de la nominación corresponde a los hechos ocurridos donde fueran, en forma de relatos o análisis, aun el destino de la obra intelectual y los alcances políticos visibles. ¿Cuántos de sus inventores, mujeres y hombres, ahora son leyendas? Aunque sus legados están por ahí, en aquellos escritos diarios con sus referencias y mucho más en la comunidad lectora que sabe de pesimismos y triunfos en esta América. Memoria histórica intercomunitaria y diversa. Rebelión en estado puro, porque este dazibao digital, no aquieta las diferencias probables, que el total de análisis, reportajes, investigaciones y libros podrían facilitar acercamientos y diálogos con resultados.  La rebelión no es cerrazón mental o fortalecimiento de los desacuerdos, “tener razón” no siempre es aquello que cuenta. O en el supuesto valor de alguna razón pura e invariable. Supuestamente. Las verdades únicas no causan rebeldías, más bien domestican, fanatizan, limitan o paralizan. La rebeldía es la síntesis de la argumentación con sus argumentos analíticos y a veces contradictorios. Pero este nombre es un destino lógico de los avances civilizatorios de las naciones y culturas.

 Rebelión es un árbol más que imaginario real, de muchas ramas más o menos radicales, atiende a todos los izquierdismos tibios y calientes, están quienes en sus análisis prefieren la pureza del academicismo y están quienes prefieren la prosa calienta sangre; todas son válidas. En lo absoluto, porque somos sus raíces. No hay desperdicio de tiempo ni de lecturas. Y ya son 30 años, es posible que sea el diario necesario de mucha gente que está peleando batallas que solo sus creadores y realizadores conocen y hablan de aquello sin alegorías. Soy de los que cree toda rebelión antisistémica si no causa revolución la aproxima. Con el nombre que mejor la defina socialista, bolivariana, ciudadana plurinacional. O también establece condiciones políticas, sociales o culturales que facilitan o aproximan procesos revolucionarios. Unas líneas leídas con algún fervor juvenil originan modas en el vestir que completan las modas de la rebeldía. Son las escrituras y las lecturas, sus efectos intelectuales y anímicos, no es inspiración súbita o chispa inesperada, no es así ni ha sido así. Es continua Rebelión sin reparos en su continuidad, sin importar su grandeza, temporalidad, cantidad de rebeldes o metodología aplicada. Otra vez: aquello que motiva pasiones rupturistas y marchas de transformación son las lecturas catalizadoras de nuestra inconformidad y la dosis palabrera para comunicar la impaciencia revolucionaria.

Pues, de eso se tratan estos 30 añotes de Rebelión, sustentar el ánimo comunitario, colectivo e individual de la obsolescencia reaccionaria mediante la lectura.      

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