En un contexto donde el cooperativismo internacional comienza a plantear la necesidad de disputar poder real, cobra renovada actualidad la reflexión y trayectoria de José Yorg, referente en la construcción del pensamiento político cooperativo argentino y protagonista de la fundación del Partido Cooperativo Argentino.
Durante una reciente entrevista radiofónica, el educador social respondió:
—Entrevistador: ¿Cómo surge la necesidad de pensar al cooperativismo como sujeto político y no solamente como experiencia económica o social?
—José Yorg, La necesidad surge de una constatación histórica: el cooperativismo ha demostrado sobradamente su capacidad para organizar producción, consumo, crédito, educación y solidaridad social. Sin embargo, mientras permanezca limitado a una función meramente económica o asistencial, seguirá condicionado por estructuras políticas ajenas a su naturaleza transformadora.
Comprendí que no bastaba con administrar experiencias valiosas dentro del sistema; era imprescindible construir pensamiento político propio, dotado de doctrina, estrategia y horizonte histórico.
— ¿Cuáles son los límites del cooperativismo administrado exclusivamente como herramienta económica?
Su principal límite es la subordinación. Cuando el cooperativismo renuncia a intervenir en la disputa política, termina adaptándose a decisiones tomadas por otros actores, muchas veces orientados por lógicas de concentración y exclusión.
Ese cooperativismo puede resistir, puede mitigar daños, incluso puede generar experiencias virtuosas, pero difícilmente transforme las estructuras profundas que generan desigualdad social.
—Usted, coincide con Ariel Guarco, presidente de la Alianza Cooperativa Internacional-ACI- quien aseguró que “el cooperativismo puede disputar poder real en el mundo” (*). ¿Qué significa concretamente esa afirmación?
Sí, coincido con el Sr. Guarco totalmente, en el sentido de que el cooperativismo puede disputar poder real en el mundo, entendiendo esto como poder político”.
Sinceramente ignoro qué significa para el Sr. Guarco la definición de “Disputar poder real”, pero para mi significa-y según mi criterio-disputar poder político, intervenir e incidir en la definición de políticas públicas, marcos normativos, planificación del desarrollo, distribución de riqueza y orientación del modelo social. Construir poder político cooperativo.
No se trata de ocupar espacios por ambición de poder, sino de democratizar el poder para ponerlo al servicio del bien común.
— ¿Por qué consideró necesario la creación del Partido Cooperativo Argentino?
Porque advertimos que existía una vacancia histórica. El cooperativismo argentino posee una enorme tradición económica, social y educativa, pero carecía de una herramienta específicamente política capaz de traducir su doctrina en proyecto institucional.
La fundación del Partido Cooperativo Argentino respondió a esa necesidad histórica y coyuntural: ofrecer un cauce democrático, programático y transformador para la construcción de poder político cooperativo.
— ¿Qué representa esa experiencia dentro del pensamiento político nacional?
Representa una innovación doctrinaria. No es la mera incorporación de cooperativistas a estructuras tradicionales, sino la formulación de una propuesta política basada en los principios de ayuda mutua, gestión democrática, equidad distributiva y centralidad del trabajo asociado.
Es una contribución original al pensamiento político argentino y latinoamericano.
—Hoy referentes internacionales del cooperativismo hablan de disputar poder real. ¿Cómo interpreta usted esa convergencia discursiva?
La interpreto como una señal histórica relevante. Valoramos profundamente que el debate internacional comience a reconocer una necesidad que venimos desarrollando desde hace años. Esto demuestra que el cooperativismo está alcanzando una nueva etapa de conciencia política.
El desafío ya no es solamente reconocer esa necesidad, sino traducirla en organización concreta, programa y acción transformadora.
— ¿Puede América Latina protagonizar una nueva etapa político-cooperativa?
Sin dudas. Nuestra región posee una tradición solidaria, comunitaria y asociativa profundamente arraigada.
América Latina tiene condiciones históricas para construir un cooperativismo de nuevo tipo: no subordinado a lógicas corporativas ni reducido a nichos sectoriales, sino proyectado como actor político democrático de transformación social.
— ¿Cuál considera que es la tarea histórica inmediata?
La tarea inmediata es elevar la conciencia política del movimiento cooperativo. Debemos pasar del cooperativismo de resistencia al cooperativismo de poder democrático transformador. Eso exige formación doctrinaria, organización territorial, debate estratégico y decisión política.
El tiempo histórico reclama dar ese salto. El cooperativismo ya no puede limitarse a gestionar consecuencias; debe participar activamente en la construcción del porvenir.
—Un mensaje final
La historia demuestra que las grandes transformaciones comienzan como ideas que luego se convierten en organización. El cooperativismo está llamado a cumplir un papel decisivo en la construcción de una sociedad más justa, democrática y solidaria. La cuestión no es si puede hacerlo. La cuestión es si asumirá plenamente su responsabilidad histórica.
(*) Referencia: https://www.perfil.com/noticias/cordoba/ariel-guarco-el-cooperativismo-puede-disputar-el-poder-real-en-el-mundo.phtml
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


