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Posmileísmo, peronismo, alternativa

Fuentes: Huella del Sur

El declive de popularidad y el estancamiento de la política económica del gobierno de ultraderecha ha abierto el campo para la propuesta de reemplazos que prometen dejar firmes ejes centrales de la actual política.

En estas últimas semanas se ha dicho bastante sobre la aparición de un “Mileísmo sin Milei”. Lo que se menciona así es entendido como alguna floración política dentro del campo de la derecha “tradicional”.

Se inscribiría en ese campo Paolo Rocca, en procura de un gobierno con funcionarios más “racionales” y “previsibles” y la correspondiente entrevista con el expresidente Mauricio Macri.

El líder de PRO pareció adherir, con sus alusiones a la “emocionalidad” de Javier Milei y la consideración de que el actual presidente piensa y actúa a modo de “profeta”.

En el cuestionamiento a la fuerte carga emocional del mandatario lo había precedido la ex ministra Patricia Bullrich. Quien a propósito de las disidencias sobre el caso de Manuel Adorni parece hallarse en preparación de un nuevo salto de fuerza política. Otra vez con el objetivo presidencial que se le escapó en 2023 ante el crecimiento imparable del outsider a cuyo campo se pasó de inmediato.

¿Administradores peronistas de la herencia “libertaria”?

Hay otro campo de “mileísmo sin Milei” que va delineándose ya por fuera de la derecha no peronista. Fue explícito en esa línea el varias veces ministro y jefe de gabinete Aníbal Fernández. Declaró por su parte que “no tocaría nada” de lo que ha hecho La Libertad Avanza (LLA) desde el gobierno. “¿Querés saber si dejo algo de lo que hizo Milei? Todo. No toco nada”, fue su declaración textual.

No se trata de asignarle a Fernández una voz decisiva, que no posee, pero su declaración puede ser un síntoma de una movida más amplia.

Nos referimos al universo que se mueve sobre todo en torno a otro postulante presidencial frustrado en 2023, Sergio Massa. Una voz autorizada de ese espacio es el actual diputado y ex director de Aduanas, Guillermo Michel. El mismo que apareció hace días en el podio en un nuevo espacio de aspiraciones panperonistas en compañía de Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos.

Michel afirmó hace pocos días que con el R.I.G.I y sus medidas impositivas el gobierno Milei ha erigido un blindaje legal «muy sofisticado» que condicionará a las próximas administraciones. Con «Las leyes que estructuró entre Rigi y las leyes impositivas ha demostrado ser el gobierno más fuerte de la historia», dijo.

Y pidió prudencia a quienes desde dentro del peronismo proponen la derogación lisa y llana de esos regímenes si se produjera un regreso de esa fuerza. Señaló que muchas empresas prorrogaron la jurisdicción ante eventuales conflictos en el CIADI. Afirmó que romper estos contratos podría meter a la Argentina en una «maraña interminable» de reclamos judiciales.

Agregó la necesidad del respeto a los compromisos con el Fondo Monetario Internacional, aunque propició la separación de los aspectos “técnicos” de los “políticos”, una sutileza de dudosos efectos.

El mensaje es transparente. Y además de tener como destinatarios a los “compañeros”, está dirigido al establishment: Un eventual gobierno “panperonista” en 2027 preservará las grandes líneas de las reformas regresivas del mandato de LLA. Y en especial las que entrañan privilegios para los grandes inversores locales e internacionales en línea con el incremento de sus espacios de negocios y sus ganancias.

Su discurso también apuntó a moldear a la “opinión pública” con miras al sometimiento a la continuidad de ejes centrales de las políticas reaccionarias, ya que también sostuvo: “No le quiero mentir a la gente: administrar lo público no es llevar adelante cualquier política vulnerando contratos”.

Previsible y funesto

Nos encontramos ante explicitaciones de lo que ya podía preverse. Ante las circunstancias que ponen entre paréntesis las perspectivas reeleccionistas de Milei el peronismo se mueve en un sentido readaptativo que va del “centro a la derecha”.

Con estas últimas declaraciones dirigentes significativos se postulan como “herederos” de parte sustancial de las “reformas indispensables” que la gestión en curso le proporcionó al gran capital con la anuencia de aliados y “opositores amigables”.

Hacen juego con los llamados desde adentro a la “reconsideración” de algunas de las creencias del peronismo. A la aceptación por ejemplo de que “la sociedad” ha incorporado que es necesaria la “austeridad fiscal”. O la idea de revisión de las concepciones ligadas al “Estado presente”.

Claro que una herramienta política plausible para sostener la “herencia libertaria” es una confluencia sin rencores con los sectores del movimiento que en su momento se pasaron al macrismo, como Miguel Ángel Pichetto y sus aliados. Junto a los que ahora dieron “gobernabilidad” a Milei.

Y por qué no con el “cordobesismo”, de modo de poner fin a un largo distanciamiento que podría dar lugar a una confluencia depurada de ciertos elementos radicalizados de las gestiones K.

Son fuertes señales que dejan poco lugar para expectativas de que un cambio de rumbo en la votación popular abrirá un sendero de transformaciones favorables a la mayoría popular. Todo indica que se verán defraudados quienes esperan de un retorno “nacional y popular” un nuevo proyecto de país. Tal que marque un sendero de redistribución de la riqueza, desarrollo económico con elementos de autonomía. Y mayor distancia de los dictados imperiales.

El pueblo argentino necesita ir en procura de nuevos senderos. Sin temor al vuelco de sus esperanzas hacia fuerzas políticas que nunca han gobernado. Y lo que es mucho más importante, no son obedientes respecto a la preeminencia de la organización capitalista con sus consecuencias de sometimiento, desigualdad y pobreza.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.