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Entrevista a Aníbal Sicardi, director de la agencia de informaciones ecuménicas ECUPRES,sobre los seis primeros meses de gobirno Macri

«A la Berlusconi o a la Trump»

Fuentes: Rebelión

Si de evaluar la nueva etapa política argentina se trata, «nos debemos referir a las medidas tomadas y a los actos asumidos por el nuevo gobierno», enfatiza el teólogo y periodista Aníbal Sicardi. Y los ejemplos no faltan para sentenciar el balance del pastor (jubilado) de la Iglesia Metodista Argentina. Quien además es el Director […]

Si de evaluar la nueva etapa política argentina se trata, «nos debemos referir a las medidas tomadas y a los actos asumidos por el nuevo gobierno», enfatiza el teólogo y periodista Aníbal Sicardi. Y los ejemplos no faltan para sentenciar el balance del pastor (jubilado) de la Iglesia Metodista Argentina. Quien además es el Director de Agencia de informaciones ecuménicas, ECUPRES, con sede en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires.

P: ¿Cómo evalúa estos primeros meses del Gobierno de Mauricio Macri?

R: Por sus actos y medidas. Doy tres ejemplos. El levantamiento del llamado cepo cambiario peso-dólar que produjo una transferencia de fondos hacia el gran sector agroexportador en perjuicio de la mayoría de la población. Hizo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. La industria quedó desprotegida. Se abrió la importación y se redujo drásticamente el rol de las empresas que producen empleos. Por otra parte, el pago a los fondos buitres colocó a Argentina en la rueda de la deuda externa y eterna. Se toman nuevos préstamos para pagar la deuda, multiplicándola por años. Se vendió la soberanía. Además, el golpe contra los derechos humanos. A los organismos que defienden los DDHH relacionados con la Dictadura Cívico Militar se les reduce su labor mediante medidas de desmantelamiento de recursos fundamentales. Al mismo tiempo se abre la puerta a las organizaciones que defienden a los represores.

P: Cómo lo definiría en pocas palabras…

R: Este Gobierno es una continuación de la dictadura cívico militar del 76 sin la violencia militar.

P: En la reciente Feria Internacional del Libro la presidencia de la Nación organizó una tabla redonda con el título «Del nunca más a los nuevos derechos», moderada por el secretario de los Derechos Humanos Claudio Avruj. ¿Cuál es su reflexión al respecto?

R: El combate ideológico/cultural es el debate central en Argentina. Es lo que planteó desde su inicio el ex presidente Néstor Kirchner y que tuvo un mensaje simbólico-práctico cuando hizo retirar el retrato del general golpista Jorge Rafael Videla, el 24 de marzo del 2004, en la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los principales centros de detención clandestina por donde pasaron miles de detenidos-desaparecidos. Videla era la figura que representaba la concepción de país de los peores momentos de nuestra historia. Sobre lo que se da a conocer como «nuevos derechos», en verdad no los conozco. No tengo noción de que se quiere expresar con ese concepto. Lo que hay son palabras como las del presidente Macri en el 40 aniversario del Golpe Militar de 1976 cuando dijo: «Los invito a trabajar juntos para fortalecer la convivencia pacífica entre los argentinos. Digamos juntos nunca más a la división entre los argentinos, nunca más a la violencia institucional y política, nunca más a la violación de los derechos humanos», mezclando conceptos y dando un mensaje que no admite las diferencias. Son las propuestas de un patrón de estancia o, mejor dicho, ideológicamente, una repetición del armado de la reorganización nacional propuesta por la dictadura del 76.

P: Sin embargo en el discurso del Gobierno la crisis actual es simple y llanamente la herencia de 12 años de kirchnerismo  

R: Es clásico que la ascensión de un gobierno de signo distinto al anterior use el pasado para justificar las presuntas o reales dificultades que afronta. En el caso mencionado la mayor cantidad de citas sobre la «herencia» se refiere a la presunta corrupción de funcionarios del anterior gobierno. Este tema es habitual al hablar de gobiernos peronistas. Si fueran radicales se referirían a su «ineficacia». Luego de la mal llamada Revolución Libertadora de 1955, hubo una promoción similar sobre el «dictador depuesto» (Perón) y Eva Perón, a lo que se agregó la prohibición de mencionar el nombre de Perón, el de peronista e incluso de cantar la Marcha Peronista. En esta línea prohibitiva se encuentra la apelación negativa al kirchnerismo distinguiéndolo del peronismo. Se intenta erradicar lo que constituyó un movimiento fresco que se instala como el peronismo del siglo XXI. El tema de la corrupción calza en una buena parte de la población. Hay un prejuicio incorporado que permite esa posibilidad. Dado el apoyo de los medios de comunicación, la mención a la corrupción puede durar largo tiempo. Su efecto bajará en la aceptación pero servirá como argumento y defensa para los que apoyan a este gobierno.

P: ¿Lo que más le sorprendió en estos meses?  

R: La velocidad no esperada en la toma de decisiones para favorecer a una minoría de poder. Facilitada por el planteo comunicacional que mezcla conceptos, palabras, propuestas, similares a Silvio Berlusconi o a Donald Trump. Los grandes medios se constituyen en la cadena transmisora de esta comunicación.  

Publicado en el periódico suizo Le Courrier

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.