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Entrevista al periodista Sebastián Enricci, sobre la publicación digital del libro La descomposición de un Estado

«Busco comprender cómo se degrada el Estado y la legitimidad democrática»

Fuentes: Agencia Paco Urondo

APU: ¿Por qué eligió la publicación de su primer libro en formato digital y no por medio de editoriales tradicionales?

SE: Elegí publicar mi primer libro en formato digital porque entendí que era la forma más coherente con este tiempo político. El formato digital me permitió intervenir en el debate público, justamente desde esta misma Agencia cuando esta situación se iba corporizando. Publicar en formato digital también es asumir la responsabilidad completa sobre lo que se escribe, cómo se escribe y cuándo se publica. En un contexto donde el Estado se vacía y la palabra pública se degrada rápidamente me pareció fundamental.

APU: ¿Por qué escribió La descomposición de un Estado?

SE: Escribí La descomposición de un Estado por una necesidad de entender y nombrar un proceso que ya estaba en marcha y que me resultaba imposible ignorar, pero también por una urgencia histórica. No para intervenir en la coyuntura inmediata, sino para dejar constancia de algo más profundo y, justamente por eso, más peligroso. Desde la campaña presidencial, y aún antes, por las características del candidato libertario, noté que no estábamos frente a una simple alternancia electoral, sino ante una mutación en el modo de gobernar y en la relación entre el Estado, la democracia y la vida en sociedad.

APU: ¿Por qué no es un libro coyuntural ni periodístico en sentido clásico?

SE: Porque no nace del deseo de acumular denuncias ni de enumerar episodios aislados. Me interesó analizar un proceso silencioso y estructural que no siempre se manifiesta en el escándalo visible, pero que hace muy difícil la vida del ciudadano común. El libro busca comprender cómo se degrada el Estado y la legitimidad democrática más allá de la noticia inmediata.

APU: ¿Por qué decidió no incluir los casos de corrupción conocidos y difundidos?

SE: Fue una decisión consciente. No porque considere irrelevantes esos hechos ni porque subestime su gravedad, sino porque no constituyen el núcleo del problema que me propuse analizar. Incluirlos habría desplazado el eje del libro hacia la lógica del caso policial o judicial, cuando lo que me interesa es mostrar un proceso más profundo.

APU: ¿Está minimizando la corrupción del gobierno?

SE: No. La corrupción, aún en sus formas más obscenas, es un fenómeno grave. Pero también es un fenómeno conocido y no novedoso. El libro se concentra en otro nivel del problema que considero más profundo y estructural, como la pérdida constante de derechos.

APU: ¿Este libro es un panfleto político?

SE: No, no es un panfleto político. Si lo fuera buscaría adhesión y acelerar conclusiones. En cambio este libro hace lo contrario, porque no convoca, no ofrece consignas ni propone un programa de acción. Escribí para pensar un proceso histórico en curso y para describir en palabras simples la degradación silenciosa del Estado y de los derechos que pierde el ciudadano de a pie. El libro toma posición y eso no es hacer propaganda. Es asumir una responsabilidad cívica frente a la palabra pública y decir algo cuando todavía es posible pensarlo.

APU: El subtítulo del libro es muy personal y plantea una lectura fuerte de estos dos años ¿Qué lugar ocupa dentro del sentido general del libro?

SE: El subtítulo no busca convocar ni clausurar un debate, sino nombrar con precisión el campo de fuerzas que el libro analiza. Es personal porque expresa mi mirada y una experiencia de escritura situada en este tiempo histórico concreto, no porque proponga una consigna o un programa. Nombrar la exaltación cínica de la libertad, la administración del dolor o el simulacro del buen gobierno no es hacer propaganda, es hacerse cargo de lo que se observa. El libro no dice qué hacer, dice qué está ocurriendo. Además, creo que es un acierto decirlo antes de que esos procesos se naturalicen.

APU: ¿Qué entiende por “descomposición del Estado”?

SE: Entiendo la descomposición del Estado como un proceso que no se reduce a desvíos ilegales dentro del sistema, sino que expresa una concepción del poder que niega su función como organizador de la comunidad y mediador de los conflictos sociales. Es un vaciamiento que desconoce al Estado y que se produce aun dentro de la legalidad.

APU: ¿Por qué el libro se centra en Javier Milei y no en sus ministros?

SE: Porque este gobierno se organizó desde el inicio alrededor de una centralidad presidencial absoluta. No hay un gabinete con autonomía política ni ministros con proyectos propios, sino voceros, ejecutores y figuras fácilmente reemplazables dentro de la estructura gubernamental.

APU: ¿No es una personalización excesiva del poder?

SE: No. El recorte analítico responde a una realidad política concreta y no a una voluntad de simplificación. La figura presidencial concentra el sentido, el discurso y la concepción del Estado que luego se despliega en políticas concretas.

APU: ¿Cómo define el rol simbólico de Milei en su gobierno?

SE: Milei no es solo el jefe del Poder Ejecutivo. Es el núcleo narrativo, ideológico y simbólico del gobierno. Define el tono, el sentido, la lógica de confrontación y el desprecio por la mediación institucional, y encarna una exaltación cínica de la libertad que opera en el sentido común y en el ADN de nuestra sociedad.

APU: ¿Por qué utiliza metáforas literarias en sus análisis políticos?

SE: Porque hay procesos políticos que no pueden ser comprendidos únicamente mediante los parámetros periodísticos. No creo que el lenguaje político sea neutro. Todo poder se sostiene sobre símbolos, rituales, ritos y narrativas que ordenan el sentido común. El poder también se ejerce en el plano simbólico, afectivo y cultural, a través de imágenes y relatos, como el león, el topo dentro del Estado o el Terminator. Las metáforas permiten iluminar dimensiones de la realidad que el lenguaje de la comunicación no alcanza a captar, como Diario de la guerra del cerdo, de Bioy Casares; El extranjero, de Albert Camus; o El jinete sin cabeza, de Washington Irving.

APU: ¿Las metáforas no exageran la crítica?

SE: No. Muchas de las figuras que utilizo provienen del propio lenguaje del gobierno. Las referencias literarias no son exageraciones retóricas, sino herramientas para estructurar y comprender un modo de concebir el ejercicio de la política en esta etapa histórica.

APU: ¿Por qué eligió esos textos y no otros de los que escribió en estos años?

SE: Porque no busqué una selección cronológica ni exhaustiva, sino conceptual. Elegí aquellos textos que anticipaban, advertían o conceptualizaban aspectos estructurales del proceso político en curso, y que dialogan entre sí para reconstruir una hipótesis sostenida en el tiempo.

APU: ¿Es un libro de artículos o un ensayo unitario?

SE: No se trata de una compilación de artículos, sino de una reescritura del tiempo vivido. Cada artículo de opinión cumple una función dentro del conjunto y adquiere un sentido nuevo al ser releído en relación con los demás.

APU: ¿El libro busca ofrecer soluciones o cerrar debates?

SE: No. La descomposición de un Estado no pretende clausurar un debate ni ofrecer respuestas definitivas. Busca dejar registro de una experiencia histórica y contribuir a su comprensión.

APU: ¿Qué cree que incomoda más del libro?

SE: Creo que incomoda no tanto por lo que denuncia, sino por lo que nombra. El libro pone en palabras procesos que, si no se piensan a tiempo, tienden a naturalizarse. Incomoda porque obliga a mirar de frente una degradación profunda del Estado y de la vida democrática antes de que sea aceptada como normal.

APU: ¿Qué riesgo ve si estos procesos no se piensan a tiempo?

SE: El riesgo es que se naturalicen. Y cuando eso ocurre, la degradación deja de ser una anomalía histórica para convertirse en el punto de partida, y ya no queda mucho Estado ni país que defender. Este libro no fue escrito como un trabajo académico ni como una investigación de citas. No responde a protocolos universitarios ni a la lógica de la demostración erudita. Es un ensayo político situado, escrito en tiempo real, desde una experiencia concreta y una preocupación histórica que no admite neutralidad.

Fuente: https://www.agenciapacourondo.com.ar/politica/sebastian-enricci-busco-comprender-como-se-degrada-el-estado-y-la-legitimidad-democratica

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.