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Centenario y manía por Frida Kahlo

Fuentes: IPS

Al cumplirse un siglo de su nacimiento, la pintora mexicana Frida Kahlo aparece en perfumes, camisetas, corbatas, muñecas, tazas y tequilas, obras de teatro, libros y películas. Son expresiones de una «fridomanía» que ha banalizado la obra de la creadora, dicen los críticos.

Este viernes es el centenario del nacimiento de Kahlo. Exposiciones, filmes, piezas teatrales y de danza se llevan a cabo en México, Argentina, Brasil, Cuba, Estados Unidos y Filipinas, entre otros países.

La fama de la pintora es global y va en aumento, algo que quizá ella nunca imaginó, aunque gozó en vida de una cierta celebridad internacional.

Alrededor de 80.000 personas han visitado desde el 12 de junio los salones del imponente Palacio de Bellas Artes, en la capital mexicana, para ver un conjunto excepcional de pinturas, cartas y fotografías de Kahlo, muchas de ellas en manos privadas. Se dice que es la mayor exposición sobre la artista montada hasta ahora. Algunos expertos advirtieron que varias piezas podrían ser falsas, pero eso no mermó la concurrencia. Kahlo, muerta en 1954, adquirió relativa fama en su tiempo, pero no «en la medida ni con la frivolidad con que ha impregnado a su persona y arte la explosiva fridomanía actual», señaló el columnista del diario Reforma y del semanario Proceso, Miguel Granados.

Para Nancy Jáuregui, estudiante de arte que desarrolla una tesis doctoral sobre Kahlo, alrededor de la creadora se creó una mercadotecnia que la ha banalizado. «Todo el mundo dice ahora que la conoce, pero pocos saben de su obra artística», dijo a IPS.

«Parece que lo que realmente importa ahora de Kahlo es sacar dinero, lo que nos alejó de su verdadero valor como artista», señaló.

Junto a su marido, el muralista Diego Rivera, con quien militó en el Partido Comunista, Kahlo dejó una vasta y reconocida obra.

Rivera se dedicó sobre todo a los grandes murales con motivos sociales, mientras Kahlo –marcada por un grave accidente de tránsito en su juventud por el cual fue sometida a más de 30 operaciones y a largos periodos de inmovilidad– desarrolló su arte en sus singulares autorretratos y en temas y personajes de corte más íntimo.

Ambos creadores, iconos de la cultura mexicana, son el centro de algunos negocios. Por ejemplo, la firma mexicana Godven International, pagó en 2002 derechos para usar sus imágenes en ropa y perfumes.

Las obras de Kahlo, marcada por adjetivos como surrealista, lesbiana, masoquista, feminista o comunista, se cotizan hasta en millones de dólares.

Con la fama, la celebración del natalicio de la creadora tuvo este viernes rango global. Una muestra con 45 óleos de Kahlo inició un recorrido por museos de las ciudades estadounidenses de Minneapolis, San Francisco y Filadelfia, mientras en Washington se abrió una exposición de cartas y fotografías inéditas de la artista.

En Brasil se montó el espectáculo teatral «Frida Kahlo, una mujer de piedra da a luz por la noche». En Cuba, 40 artistas plásticos prepararon la muestra «Frida y Diego, voces de la tierra» junto un ciclo de cine.

En Filipinas, el Instituto Cervantes presentó el ciclo «Queremos Tanto a Frida. Homenaje a Frida Kahlo», con proyección de cintas y danza.

Mientras en Argentina se la recordó con una presentación que mezcla danza y teatro titulada «Su-Frida, Viva la Vida».

En el Museo Frida Kahlo – Casa Azul, su casa paterna, ubicada en el sur de la capital mexicana y en la que vivió también con Rivera, se abrió una muestra con objetos personales, cartas y fotografías. Además, se proyectaron varias películas y documentales por televisión.

Kahlo tuvo una vida marcada por el dolor físico. De niña fue afectada por la poliomielitis, de la que se recuperó, pero a los 18 años sufrió las consecuencias del accidente que afectó su espalda. Gran parte de su obra refleja esa condición.

Condenada a pasar muchos meses en cama, pintaba en ese lugar, para lo cual adaptó mecanismos especiales con el fin de tener a su alcance los lienzos y las pinturas.

La pintora y su esposo, un mujeriego empedernido, fueron parte de las elites intelectuales y políticas de los años 30 y 40, cuya producción y pensamiento ha erigido algunos rasgos de la cultura mexicana actual.

En su obra siempre estuvo presente la reivindicación de la iconografía del arte popular mexicano.

Kahlo acostumbraba a vestirse con ropas de hombre, pero sobre todo con prendas multicolores de estilos indígenas, joyería llamativa y cintas en su cabello, y así se retrataba, construyendo un sello de identidad que hoy ha pasado a ciertas modas en varios lugares del mundo.

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