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Entrevista al Dr. Alfredo Grande, presidente de la Cooperativa Atico

«El aborto es ilegal entre otras cosas porque sostiene la industria del aborto clandestino»

Fuentes: Rebelión

M.H.: Leí un texto tuyo “Ley del aborto, la coartada represora de la objeción de conciencia” que publicaste en Pelota de trapo y me llamó la atención porque cuando todo el mundo festejaba la sanción de la Cámara de Diputados de la ley que habilita la interrupción legal del embarazo, vos hiciste hincapié en las trampas ¿por qué? 

A.G.: Hay un viejo dicho, que no invente yo, que dice “hecha la ley, hecha la trampa”; una marca de la cultura represora. Evidentemente está muy escrito que la legalidad en sí no está exenta de la trampa. A veces no es que “hecha la ley hecha la trampa” sino que la ley es la trampa. Creo que en parte es el caso.  

Por otro lado, otra trampa de las leyes es su reglamentación, se sanciona una ley y después no se reglamenta, entonces pasa el tiempo y queda ahí. Pasó con la Ley de salud mental, que tardó muchísimo en reglamentarse. 

M.H.: Que tiene plazo de cumplimiento el próximo 31 de diciembre. 

A.G.: En algo estaban con eso. Una trampa es la reglamentación y otro tema es el veto parcial. Que es un tema muy miserable. Se aprueba la ley, pero el Ejecutivo puede hacer vetos parciales, esto pasó con la Ley de glaciares. En un momento Filmus hizo un acuerdo con un importante dirigente que después se fue del kirchnerismo (Bonasso), y Cristina vetó algunos artículos de la Ley de protección de los glaciares.  

Pasó cuando se debatió la Ley de las cooperativas y el régimen de prepagas. También se vetó un artículo y Ático estuvo en el registro de medicina prepaga, que para poder inscribirnos tuvimos que poner que teníamos un afiliado. Imaginate una prepaga con un afiliado. Recién ahora, después de años de pedirlo nos dieron de baja del registro de medicina prepaga.  

Por eso yo digo que la derecha es un delirio eterno, porque poner a una cooperativa de trabajo como medicina prepaga y aceptar que tenga un solo afiliado es delirante. Pero son las trampas de la ley.  

En el tema por el que me consultás tiene que ver con lo que yo considero la objeción de conciencia institucional, es una coartada, primero porque la objeción de conciencia siempre fue una decisión individual y además contra decisiones del Estado, con un costo individual muy profundo. Eran sancionados, perseguidos y encarcelados muchos objetores de conciencia. 

M.H.: Por ejemplo, los Testigos de Jehová que iban al servicio militar. 

A.G.: Por supuesto. Creo que se impuso esa categoría con la Segunda Guerra Mundial. La objeción de conciencia tenía un alto costo. Esto no, estos son los garcas de los hospitales, los sanatorios privados que hacen una cuestión institucional, como si las instituciones tuvieran conciencia. Otro delirio de la derecha.  

Y ha sido claramente una concesión que han tenido que hacer desde la campaña. He hablado con muchas militantes de la campaña por el aborto. Para que fuera finalmente presentado. Recordemos que tuvieron que entrevistarse directamente con Alberto Fernández para que habilitara el tema porque se venía cajoneando. 

La “objeción de conciencia institucional” es dar una herramienta legal a alguien que no quiere cumplir la ley 

M.H.: Hay otra afirmación fuerte que hacés en el artículo, decís que detrás de cada prohibición hay un negocio. 

A.G.: El aborto es ilegal, entre otras cosas, porque sostiene la industria del aborto clandestino. Cuando digo “industria” para mí es una categoría importante. Algo industrial implica que formatea su propia demanda. Se crea su propia demanda. Por ejemplo, la Coca Cola, la cerveza, a través de la publicidad siguen generando su propia demanda. No hay demanda espontánea en la industria, todo está artificialmente generado.  

En el caso del aborto, al ser prohibido, genera una industria clandestina y, por lo tanto, mucho más rentable. Otro ejemplo es el consumo de marihuana, toda la gran industria, los carteles de la droga, las organizaciones policiales que son casi todas cómplices, funcionan porque la droga está prohibida, entonces es todo clandestino, más caro. Está lleno de películas y relatos sobre el tema. Es la cuna de la cuestión. Prohibí los chicles que van a seguir produciendo chicles clandestinos que van a ser más caros. La prohibición no anula la cosa, la hace más cara. Y seguramente cumpliendo menos estándares de calidad.  

Imaginate si las vacunas contra el Covid estuvieran prohibidas, aparecen los laboratorios que tienen gran poder, las hacen y las venden más caras, y las compran muchas menos personas. Eso hay que tenerlo claro, los abortos han crecido a nivel de industria por la altísima rentabilidad de esa práctica, que tiene poco riesgo, ni siquiera necesitás un anestesista y se ha practicado hace décadas y décadas.  

Cuando no es negocio son las mujeres que van en terribles condiciones sanitarias, muchas mueren o hacen septicemias importantes o enfermedades como endometritis, a algunas les sacan el útero, generan muchos más gastos en salud. Y creo que esa es una de las razones por las que finalmente se va a legalizar. Como pasó con el cigarrillo. Cuando se prohíbe el cigarrillo fue simplemente porque los costos que generaban las enfermedades que el cigarrillo producía eran imbancables. No se prohibió, se desalentó el uso. Pero hay un consumo duro de cigarrillos que, aunque estuviera prohibido se consumiría igual.  

Pero esto de la objeción de conciencia, que además me molesta mucho la grandilocuencia, “la objeción de conciencia institucional” no es tal cosa, es simplemente dar una herramienta legal a alguien que no quiere cumplir la ley.  

Acá no pasa por la discusión si es vida o no es vida. El embrión es vida, lo que pasa que no es vida humana, es potencialmente humana. Menem decretó el Día internacional del niño por nacer, en realidad el punto de inflexión es cuando el embrión se repliega sobre sí mismo y aparece el esbozo del tubo neural que luego va a ser el cerebro. Que luego en la vida unos usan y otros no tanto. Pero es tan vida como pueden ser el óvulo, los espermatozoides, los óvulos congelados. En la fertilización asistida se desechan muchísimos embriones, se implantan tres o cuatro y generalmente en el mejor de los casos uno pasa a ser viable. O sea que esto es un disparate.  

Rita Segato lo señala claramente, el tema no pasa ni siquiera por el embrión, pasa por el cuerpo de la mujer. Que alguien tiene la propiedad de ese cuerpo, un abogado, un juez, un médico, un cura, y dictamina lo que esa mujer tiene que hacer y si hace lo que no tiene que hacer la castigan duramente. Está el caso de Romina Tejerina. Un caso paradigmático. Yo escribí un artículo que increíblemente lo publicó Página 12, que se llamó “La maculada concepción de Romina” porque la pobre se chupó toda la cárcel, la Corte Suprema de Justicia no habilitó la revisión del caso. Una chica violada, el violador nunca fue preso y tuvo un momento psicótico en el parto, que tuvo que hacer sola en las peores condiciones.  

Esa chica fue presa toda la condena por asesinato en primer grado agravado por el vínculo, vínculo que no existía. Pero la derecha es un delirio eterno y todo es posible. Yo quise poner la mirada en eso. Porque creo que realmente es intolerable que se hable de “objeción de conciencia” como una virtud. En realidad, si fuera una virtud los objetores serían sancionados, castigados y se bancarían incluso que les quiten el título, porque así era cuando objetaban para la guerra.  

El agravante es que es institucional. Eso ya no se entiende de ninguna manera. Porque ¿quién es la voz de la institución? ¿El director? ¿El ministro de Salud pública? No existe la objeción de conciencia institucional, si hay algo que es individual es la conciencia.