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El rey español mediará en el caso de las papeleras

El desenlace anunciado o el principio del fin

Fuentes: Rebelión

 Reunión de jefes de estado de Iberoamérica en Montevideo. Sorpresivamente se anuncia que el Rey de España actuaría como mediador, entre el Uruguay y nuestro país, en el tema de las papeleras. Tal mediación se dio a conocer en la Argentina, como que provenía del mismo rey Juan Carlos, pero ahora parece que el asunto […]

 Reunión de jefes de estado de Iberoamérica en Montevideo. Sorpresivamente se anuncia que el Rey de España actuaría como mediador, entre el Uruguay y nuestro país, en el tema de las papeleras. Tal mediación se dio a conocer en la Argentina, como que provenía del mismo rey Juan Carlos, pero ahora parece que el asunto no fue así. La pidió Kirchner y la aceptó Tabaré Vázquez, pero haciendo constar en el documento respectivo, que la intervención real era a pedido expreso de la Argentina.

Y uno se pregunta ¿no era acaso que el problema estaba sometido a la Corte Internacional de Justicia de La Haya? ¿Y entonces, para qué la mediación? La respuesta es por demás sencilla: porque el fallo del tribunal está indudablemente próximo a darse a conocer y será desde luego, en el sentido de legalizar el hecho consumado de la construcción de las contaminantes del río Uruguay, cosa que todo el mundo sabía, menos nuestra cancillería. Y en consecuencia los entrerrianos, engañados por esta, recién ahora están despertando nuevamente, sacudidos por lo inevitable. Parece mentira tanta negligencia, ignorancia, estupidez e inutilidad de los encargados de nuestras relaciones exteriores. Rodeados de papeles, no ven más allá de sus narices, hablan de derechos y de convenciones y no saben que la fuente principal del derecho internacional público es el hecho consumado.

En estos días seguramente y en todo caso antes de fin de año, saldrá la resolución de la Corte Internacional. Por eso esa medida desesperada de pedir una mediación en última instancia. La que fracasará indudablemente, porque la miopía  uruguaya tiene todas las cartas de triunfo en sus manos y la contaminación y destrucción del eco sistema del río Uruguay, no le interesa ni poco ni mucho. O por lo menos mucho menos que perdurar en el gobierno y satisfacer la egolatría de su nacionalismo de campanario.

¿Y después? O de brazos cruzados asistimos al envenenamiento del río Uruguay o bien, presionamos contra el país vecino de las maneras que estén a nuestro alcance, para evitar el funcionamiento de las papeleras. Empezando por cerrar los puentes, aunque en este caso, no se podrá contar con el apoyo ni del gobierno nacional ni del provincial, porque todo esto sería «antidemocrático» y en contra de lo resuelto. Y además tales medidas no podrían ser permanentes, por el agotamiento mismo de los entrerrianos. Así las autoridades estarían escudadas en el fallo adverso, que pasaría a ser también otro hecho consumado.

En consecuencia, estamos arribando al desenlace anunciado de esta cuestión. El principio del fin.