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Recordando que hace 42 años el peronismo dejaba atrás la proscripción electoral

El gran choque de Perón con nuestra generación fue que en algún momento dijimos: «Basta de castigos, hasta aquí llegamos» (y II)

Fuentes: Rebelión

Presentación del libro «El peronismo que no fue, la otra (otra) historia» [*] en el Bar La Dignidad (12.11.2014)

* Bavio, Gerardo y Hernandez, Mario, El peronismo que no fue. La otra (otra) historia. Editorial Metrópolis, Buenos Aires, 2014.

Leer primera parte de la presentación: El gran choque de Perón con nuestra generación fue que en algún momento dijimos: «Basta de castigos, hasta aquí llegamos» (I)

Mario Hernandez (MH): Como hicimos en la presentación del Bauen, vamos a dar la palabra al público, a los compañeros y compañeras que han venido, que quieran plantear algo sobre lo que manifestaban aquí los expositores o lo que deseen acotar, tenemos algunos minutos, podemos aprovecharlos en ese sentido. La vez pasada costó arrancar esta segunda parte, teníamos una gran ventaja que hoy no tenemos, lo teníamos sentado de este lado a Vicente Zito Lema y su papel fue fundamental para incentivar el debate y la discusión que fue muy rica y fue publicada el lunes en rebelión.org y argenpress.info publicó el debate completo que se dio en el Bauen, toda la segunda parte, posterior a la presentación que hizo Vicente Zito Lema. Como hoy no tenemos ese plus, yo les pido que aquéllos que quieran intervenir lo hagan, así facilitamos el intercambio de opiniones.

P1: Yo pienso, de forma muy personal, que hay cierta intencionalidad de ocultar algunas cosas, el tiempo de Perón fue significativo para nuestro país, por supuesto, pero por qué no se dice, por ejemplo, que en el primer golpe militar que se hizo en 1930, la maldita revolución, era mayor del ejército y tuvo como encomienda controlar que nadie entrara ni saliera de la Casa de Gobierno, y en 1943, la revolución contra Castillo, otra revolución contra un gobierno horrible que no era demócrata pero digamos que fue elegido, ahí no solamente tuvo el cargo de Secretario de Trabajo y Previsión, luego fue Vicepresidente y Ministro de Guerra, tenía tres cargos. Yo creo que hay que decir las cosas completas, porque sino uno dice parte de la verdad, si cada uno dice el pedazo que le conviene la gente nunca va a comprender nada, es una serpiente mordiéndose la cola, siempre le pasa lo mismo, me parece a mí.

A Firmenich, en Puerta de Hierro, el primer día que conoció a Perón, éste le dijo: «cada vez que cumplen doce años los niños judíos el padre les hace un regalo, y le dice: -Tu regalo está arriba del placard. Pone una escalera para subir al placard y no hay nada. Cuando el chico se va a bajar el padre le corre la escalera y se da un porrazo y le pregunta: -¿Papá por qué me hiciste eso? Y le responde: -Este es el regalo, no confíes ni en tu papá.» Eso le dijo Perón y Firmenich dijo: «nunca nos traicionó Perón».

Renée Ahualli (RA): Yo lo cuento en mi entrevista justamente, como el cuento del banquito que nos saca, y fue a toda la conducción de FAR y Montoneros en el ´72, y contó el cuento del dulce y del niño que subía para sacarlo, le puso el banquito y subió y después el papá le sacó el banquito. Nos cantó lo que nos iba a hacer, así de claro, eso lo digo yo y me hago cargo.

Gerardo Bavio (GB): Yo creo que es otro elemento, no es que lo anule, sino que hay otro elemento para incorporar, no es otro Perón el que empezó la lucha en 1944/45, no es el Perón creador de ese enorme movimiento al que hay que reconocerle su papel en la historia, pero evidentemente el proyecto de Perón distaba mucho del proyecto revolucionario que se fue gestando en las bases del Peronismo.

Muchos de los sectores laboristas que habían formado parte o impulsado el 17 de octubre, hicieron a fines de ese mismo mes un congreso en donde lanzaron su programa de acción que es un programa revolucionario. Estaba Gay ahí a quien Perón descartó, apartó a los laboristas de los lugares de dirección, también apartó o marginó a sectores del viejo radicalismo que lo habían apoyado, como el grupo de FORJA o el grupo de Molinari, Antile, etc. Había mucho de eso, y Perón eligió un peronismo controlado por él, eso es cierto y hay que analizarlo al Perón real y concreto, con todas sus virtudes y limitaciones.

Carlos Aznárez (CA): Sobre todo ahora que ha surgido una desmemoriada evocación de Perón, incluso en los jóvenes, que hablan de un Perón idealizado, como lo hacíamos nosotros en nuestra época. Colaboran mucho en esa versión desmemoriada, algunos intelectuales de peso, que no fueron peronistas en ese momento y que ahora son casi ultra peronistas, y esto complica la historia, porque es verdad que Perón siempre eligió del lado contrario de las bases populares, recordemos el renunciamiento de Evita, ubiquemos a Perón en ese balcón con toda la gente abajo pidiendo que Evita no renuncie y la cara de Perón mirándola con mucho enojo y mucha bronca, esto es indiscutible, y el Perón que cuando Evita trae las armas se las incauta y desbarata esa necesidad de armar las milicias obreras. Evita tenía mucho más claro el contenido antioligárquico del Peronismo, pero así como decimos esto, también es verdad que sin Perón no hubiera existido este peronismo revolucionario, Perón abrió un canal y lo dejó funcionar hasta que apeló a esto que dijo Gerardo, el Peronismo controlado, cuando la rebeldía se empezaba a descontrolar y se le iba de las manos el General pasaba factura.

No hay nada peor que lo que pasó en Ezeiza, todos dicen que esa fue la muerte de Perón, no, peor, fue la muerte de los compañeros en Ezeiza y Perón a los pocos días dio un discurso siniestro, donde inventó una historia, le inventaron esa historia y él la firmó, que el ERP, que Montoneros habían intentado matarlo, etc. Y después una seguidilla de cosas. Entonces, el rol de Perón es complicado, nosotros en su momento lo idealizamos, también lo usamos para hacer política, no era lo mismo entrar a una villa o a un barrio diciendo que uno era de un grupo trotskista que decir que era peronista, esto está claro, había una identificación permanente con la gente. Yo creo que eso está en el libro, Gerardo lo dice como un hombre que ha recorrido toda la historia del peronismo.

Hay gente que un día descubrió que Perón era un General de la Nación y no el de Comandante del Ejército Popular

P2: Hola, buenas noches, a mí me conocen como «el negro» tengo apellido pero históricamente ha sido así, me han adosado otro apodo en la época carcelaria pero bueno, hace poco tiempo atrás la conocí personalmente a «la Turca» (RA), uno siempre conoce las historias de algunos compañeros a través de la transmisión de terceros y de casualidad, depende de donde esté cada uno parado, son los compañeros a quienes nos vamos acercando, vamos teniendo algunos puntos en común, más allá de algunas cuestiones que plantea Carlos que son ciertas, él dice que no sabe si es peronista o no, que sí lo es sentimentalmente, yo digo que uno un poco se ha transformado, el que quiere seguir militando en el espacio nacional y popular con algunas expectativas de generar una instancia revolucionaria, en cierto sentido es un francotirador independiente, si usamos un término militar, o si usamos un término del sindicalismo que es donde he hecho prácticamente toda mi militancia, un anarcolibertario.

Nosotros hemos tenido la suerte, y cuando digo nosotros me refiero a los que hemos vivido los ´50, los ´60, los ´70, de crecer y poder militar en un movimiento popular amplio de masas. Tal vez si hubiésemos nacido a principios del siglo pasado hubiésemos sido anarquistas, socialistas o comunistas, porque creo que hay cosas que uno va tomando en la vida y que lo hacen tomar elecciones, no todos nacemos sabiendo todo y vamos aprendiendo en el camino, básicamente cuando ponemos en práctica lo que pensamos, y cuando lo vamos socializando con los compañeros creo que nos permite ir enriqueciéndonos.

Yo leí casualmente en el boletín de Argenpress, que lo recibo diariamente, la síntesis de lo que se discutió en el BAUEN, y apenas llegué le comentaba a «la Turca» que yo no soy muy afecto a participar de la presentación de libros porque tengo una visión un poco escéptica sobre algunas cuestiones, yo hablo de que en esta película del peronismo revolucionario, de la izquierda peronista, de Montoneros y todas las agrupaciones que confluyeron en Montoneros hay muchos apropiadores de historias ajenas, muchos que se rajaron las vestiduras proclamando la revolución o la toma del cielo por asalto y hoy son los exégetas de la derrota, de la entrega. No es porque uno sea más puro que el resto, yo creo que todos tenemos nuestros falsos honorarios de la militancia porque no somos perfectos, si lo fuéramos hoy estaríamos en el poder y tal vez no hubiésemos caído en los errores que no cayeron otras revoluciones triunfantes, de las que uno puede hablar a lo lejos, porque no participó en esos procesos.

El tema del peronismo, yo creo que se mama desde chico, depende de donde venga, y otros lo van adoptando, porque como decíamos en otra época, se van desclasando. Yo soy hijo de un laburante que nunca firmó, nunca terminó el colegio y de una sirvienta, y he tenido la posibilidad gracias al Peronismo de avanzar en la vida y posteriormente en la militancia. Entonces yo creo que esa discusión que leí en Argenpress y lo que intuyo hay en este libro, va a servir para la gente, si somos capaces de transmitir, que tiene de 45 años para abajo, que no conoce el Peronismo, como decían recién, hablan de un Peronismo que no conocieron, o de un Peronismo que a lo mejor es una versión deformada de lo que pensamos nosotros, o de lo que creemos o de lo que quisimos que fuera. Es la generación que se crió durante el neoliberalismo, que hizo su formación cultural en los colegios en la época de «la rata» como decíamos muchos, y que conocen esa parte del Peronismo.

También Carlos decía recién que no es kirchnerista, yo también soy crítico de este gobierno como laburante, más allá de que sea como dice «Coquito» Capitanich, de una franja de trabajadores privilegiados porque tenemos un buen sueldo y pagamos impuesto a las ganancias. Yo estoy en contra de esta política porque el Peronismo que yo conocí jamás le metió la mano en el bolsillo a los trabajadores. Yo a veces digo que la «Marcha peronista» tiene una frase que para muchos de nosotros, tal vez sin haberla analizado y que después comprendimos, dice «combatiendo el capital», y a mí me choca que la Presidenta diga que el kirchnerismo es un capitalismo serio, porque a mí que me gusta escuchar y después sacar mis propias conclusiones, y no solamente escuchar a los dirigentes, sino también a mis compañeros y a la gente del barrio, a la gente del interior con la que charlo, porque creo que ahí es donde uno puede hacer propuestas, a mí no me alcanza, yo podría hoy estar tranquilamente en mi casa, en vez de haber estado impulsando un paro como el que se armó en nuestro gremio hoy.

Es cierto, nosotros en algún momento también usamos a Perón, porque Perón para nuestra generación era uno mientras estaba en Puerta de Hierro y fue otro cuando volvió a la Argentina. Yo estuve preso y por ahí uno idealiza alguna relación con alguna amiga, con los padres desaparecen todos los quilombos que uno ha tenido a lo largo de su vida, y mamá y papá son perfectos porque nos van a visitar, nos escriben, presentan los recursos de amparo, porque nos traen información de la organización. Pero después, cuando salimos empiezan los choques, porque por ahí, como le habrá pasado a alguno, cuando uno vuelve los padres le piden que no milite más por lo que pasó, lo que pasa es que no entienden que uno tiene una decisión tomada y es difícil cambiarla.

Yo he formado parte de la organización Montoneros habiendo sido primero peronista y, como Carlos, he pasado por distintos lugares, a esta organización me encuadro a fines de 1971. Yo venía de una militancia sindical, de alguna práctica territorial, y bueno, uno vive toda una experiencia, yo fui un tipo legal dentro de la organización hasta que caí preso, entonces a mí internamente, cosa que he leído de la discusión del BAUEN, me costaba conciliar con mi jefe directo porque me planteaba cosas que yo como laburante, como tipo legal, a veces no podía hacer, o sea, no es que uno en el laburo se manda a mudar y le perdonan la vida.

Yo caí preso justo cuando se decide el lanzamiento del Ejército montonero, planteo mis críticas en la última reunión, le contaba a «la Turca», que fue previa al copamiento del regimiento en Formosa y como vi a través de los testimonios que plantearon los compañeros, muchas veces no había posibilidad de discutir, porque no encontraban respuesta de la conducción.

Yo me encuentro discutiendo, siendo un compañero con responsabilidades políticas y militares dentro de la organización, el lanzamiento militar a 48 horas de una operación de la envergadura del Regimiento 29 de Monte y planteo que no estoy de acuerdo con darle prioridad a lo militar sobre el trabajo de masas, que esa había sido una discusión de septiembre de 1974. Creo que esa contradicción existió permanentemente dentro de la organización y, a su manera, también la relación que tuvimos con Perón.

¿Por dónde avanzamos en la construcción de este sueño que tenemos? Yo cuento esta anécdota y muchas más, el proceso que vivieron los compañeros en el exterior, que estuvieron exiliados, que tuvieron que irse o los que en el exilio interior quedaron descolgados. En la cárcel también se vivió, lo que pasa es que también yo digo que tuve la suerte de tener en la cárcel jefes con una envergadura y una capacidad política extraordinaria, como fueron Cambiasso, «el Palo» Pirles y Dardo Cabo, que fueron compañeros que mantuvieron la unidad porque había problemas entre nosotros.

En todos los lugares en los que estuve preso tuve acceso casi de inmediato a la información de la organización, y esos documentos no reflejaban para algunos lo que estaba pasando en el país, porque son las visiones de los que estaban lejos, y los que estábamos acá, aunque no fuera permanentemente, recibíamos información, como le pasaba a los compañeros que estaban girando por el país, ellos veían una realidad que no era la que marcaban los documentos cuando llegaban.

También tenía diferencias internas que nunca fueron saldadas, yo no voy a dar nombres pero lamentablemente hay muchos compañeros que se olvidaron que alguna vez pertenecieron a una estructura determinada y fueron simples militantes de la JP o de algún otro lado, o perejiles, que son los que al no haber tenido la posibilidad de discutir, de hacer una revisión general de lo que fue nuestra práctica durante todos esos años, en la dictadura de Onganía, Lanusse, el gobierno de Cámpora, la Chabela (Isabel Perón), lo que fue el Proceso militar, no hubo la posibilidad de hacer una síntesis y de sacar algo productivo donde no termine todo siendo esfuerzo individual para ver cómo podemos superar esto. Máxime algunos que de alguna manera hemos decidido no dejar el camino de la militancia, no cruzar la vereda, ese hilo delgado que a veces uno no se da cuenta y lo cruza, es como dice Benedetti: «una vez que uno abre la mano después no la cierra más».

Esto ha pasado con muchos compañeros que hoy son burócratas del partido, claro, en el ´89 uno se encuentra con una realidad, cuando aparecen los operadores políticos, toda esta historia que no estaba antes, lo que decían antes los compañeros, uno militaba y a veces pagaba de su bolsillo la militancia, ahora el que milita pregunta cuánto le van a pagar. Yo creo que la falta de material serio sobre lo que fue la historia del peronismo, los que entendemos lo que fue el peronismo, lo que fue la participación de algunas organizaciones, porque yo no me olvido que estando en la cárcel en un momento llega un documento que dice: «Hemos decretado la muerte del Peronismo, y ahora el Montonerismo es la etapa superior del Peronismo». Y yo escucho hoy a alguno que leyó ese documento, se acuerda, y dice que el kirchnerismo es la etapa superior del Peronismo. O sea, son tan apropiadores de historias ajenas que hasta lo hicieron de la dialéctica para utilizarla en función del beneficio personal y no de un proyecto colectivo que era lo que creo que le dio un origen, un sentido y una dirección al Peronismo.

Lo que plantean del rol de Perón es cierto, hay gente que no lo cuestionaba a Perón hasta que un día descubrió que Perón era un General de la Nación que entre sus reivindicaciones a Lanusse estaba que le devolvieran el uniforme de General y no el de Comandante del Ejército Popular. Entonces hay muchas cosas, nosotros también teníamos nuestras contradicciones en esta historia. Yo a veces digo, siempre milité en el frente sindical, Perón llamaba al movimiento obrero la columna vertebral del movimiento de liberación, Montoneros lo tomó y algunas otras organizaciones de izquierda lo tomaron antes, ahora resulta que en la dirección de estas organizaciones no había dirigentes obreros, como tampoco, ahora que está de moda el feminismo, había mujeres en la conducción, entonces nosotros estábamos dejando de lado en la construcción de una conducción que pretendía ser revolucionaria, a algunos sectores del pueblo que en los documentos los poníamos, pero en la práctica los negábamos.

Perón hacía esto también cuando aparecía algo que le podía cuestionar su poder. Cuando esto sucede la forma de superarlo es debatir colectivamente y encontrar un camino que nos hiciera avanzar a todos juntos. Y creo por lo que leí del comentario del libro, después de mucho tiempo y por eso vengo a escuchar a los compañeros que han expuesto y vengo a llevarme algunos libros porque me los han pedido algunos compañeros también, con los que uno discute, debate, comparte, transmite las experiencias que ha tenido a militantes nuevos que les interesa conocer.

Yo siempre les digo que lo primero que tienen que hacer es buscar en alguno de los portales de internet, los documentos que están publicados de la organización y después discutimos el momento histórico, porque hoy es otro momento histórico. Personalmente este libro creo que me va a servir para que algunos compañeros entiendan un poco mejor, porque como siempre dicen, la cuota de subjetividad que tenemos cada uno de nosotros cuando contamos la historia está presente, y el tema pasa por tratar de entender y reconocer que a veces esa subjetividad nos puede dejar pagando.

Me parece un paso importante, sería bueno que se presente por el interior. Me sentí atraído por un material escrito después de mucho tiempo, porque en realidad como decía al principio, hoy cualquiera escribe sobre los ´50, ´60 y ´70, sobre el origen del Peronismo, pero muchas veces es como la guitarra campera, acompaña pero no toca y nosotros creo que en aquella época queríamos tocar, ser la primera voz, primera guitarra, y hoy queremos seguir siendo lo mismo, entonces es bueno para discutir con las nuevas generaciones e inclusive entre nosotros, porque lo que no pudimos hacer a través de las organizaciones en las que militábamos cada uno de nosotros, tal vez lo podamos hacer de alguna manera compartiendo estas experiencias entre todos. Gracias.

M.H.: Tenemos diez minutos más, ¿alguien más quiere intervenir?

P3: Mi nombre es Augusto, de apellido tengo de tocayo a Juan Carlos Dante Gullo, yo comencé mi militancia en el Peronismo en 1954/55 en Posadas, Misiones, donde vivía, en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios). Después ya es otra historia, mi papá fue socialista y peronista de la primera hora, yo recuerdo a los 8 o 9 años leer, y mirá qué divertido sería, el Primer Plan Quinquenal, una cosa dificilísima, pero yo lo leía a esa edad. Luego me incorporé a la Facultad de Ciencias Económicas y tomé contacto con la JUC (la Juventud Universitaria Católica) que era un grupo de militantes cristianos que transmitían el mensaje de Jesús y tenían un asesor espiritual que era nada menos que el padre Carlos Mugica. Él también era el director espiritual del Colegio Nacional de Buenos Aires, y lo fue de Firmenich, Abal Medina y otros, pero Carlos no estaba de acuerdo en el uso de las armas y de la violencia, sí estaba de acuerdo con la revolución. Carlos me casó a mí, y creo que muchas de nuestras experiencias han contribuido a lograr una conversión de la mirada hacia la gente, hacia lo popular. También me casó Richard Ricciardelli, el famoso Richard, como si fuera en inglés, de la villa 1-11-14. Creo que contribuimos a la formación del movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo.

El libro que he leído con mucho placer, atraviesa todas estas épocas, y todas estas experiencias, y junto con este libro he leído otro de Juan Manuel Duarte, sobre el último año de Carlos Mugica, que debate sobre quién lo mató finalmente, si fue la Triple A o Montoneros y no se sabe exactamente, pero lo que sí se sabe es que Mugica estaba en contra de las armas y de la actitud de los Montos en el famoso discurso del 1° de mayo de 1974 en Plaza de Mayo, poquito antes de morir ambos, Perón y Mugica, cuando Perón dijo «estúpidos imberbes» y media plaza se retira.

Pero según el relato de Juan Manuel Duarte, ya había mucha gente crítica de la conducción de la organización y se había ido retirando, no estaba de acuerdo en mantener la lucha armada en el camino de vuelta a la democracia y formaron la JP Lealtad, no sé si alguno ha participado de ese movimiento.

Otra cosa que me atravesó en la lectura, fue la parte de la asunción de Cámpora el 25 de mayo de 1973, nuestra presencia en la cárcel de Devoto, en la liberación de muchos presos. Fue una especie de revival para mí, a nosotros todas estas experiencias nos han marcado mucho, para siempre, y claro, las utopías de aquella época no se han logrado, siguen siendo utopías, pero está la esperanza, el mismo hecho de estar todos aquí juntos, con valores y creencias compartidas, y con ganas de luchar, militar y transmitir mensajes me da mucha esperanza de que podemos resolver el problema de nuestra patria, de la lucha civil entre unitarios y federales que aún no está resuelta, es la gran división que arrastramos a lo largo de la historia del país, y el eje fundamental que fueron Rosas, Irigoyen y Perón. ¿Quién será el próximo? Tenemos que contribuir a continuar este eje con acento en lo popular. Los felicito a los autores del libro y les agradezco lo que me han hecho rememorar, un abrazo.

CA: El compañero habló de un tema muy polémico que es el asesinato de Mugica. Yo milité con Mugica y obviamente en la etapa en la que él estaba en el Ministerio de Bienestar Social, nosotros estábamos muy alejados de él, a pesar de todo como éramos amigos nos veíamos. El asesinato de Mugica no es que no quedara claro, evidentemente lo liquida la Triple A, lo que pasa es que en ese momento se aprovechó para cargarlo sobre Montoneros porque había una gran pelea de Mugica contra Montoneros, eso está claro, incluso Firmenich tiene que salir a escribir un artículo en Noticias diciendo que teníamos diferencias pero que no habíamos sido nosotros. Ese tema sí que queda claro, por lo menos hasta se sabe quiénes operaron en la ejecución de Mugica y no son los Montoneros.

Otro tema controvertido es el asesinato de Rucci, porque ahí sí fueron Montoneros y ahora hay dirigentes Montoneros que dicen que no lo hicieron y le echan la culpa a alguna fracción que teóricamente estaría existiendo en ese momento, cosa que no era así. Lo de Mugica no fueron los Montoneros, lo de Rucci sí. Y creo que en ese sentido hay que asumir las cosas, yo lo digo sinceramente, no soy crítico del asesinato de Rucci, sí soy crítico de la dirección de Montoneros que todavía sigue diciendo que no lo hicimos, y no soy crítico porque yo estaba en el frente sindical y sé cuántos compañeros nos hizo bajar Rucci y su gente, o sea, en honor a muchos hermanos que la banda de Rucci nos bajó. Independientemente de eso habría que ver qué papel jugaba la conducción de Montoneros tirándole ese cadáver a Perón, eso es otra cosa. Rucci está bien muerto y no me cabe la menor duda, está bien muerto, como todos los asesinos de nuestros compañeros. Pero el problema es, cómo a tantos años alguien que es responsable de una organización como Firmenich dice que no lo mató Montoneros, ¿entonces quién lo mató?, dice que había un grupo de las FAR, no, eso sí que no es serio, la historia hay que contarla completa. Fidel Castro no hubiera hecho eso, los grandes líderes de la revolución cuentan los errores y cuentan los aciertos, y hasta incluso sabiendo de que va en contra de ellos, pero la historia hay que contarla, como dice el compañero, si la contamos a medias estamos perdidos, porque entonces la gente piensa que si le estás mintiendo en esto, lo estás haciendo en todo lo demás.

P4: Mi nombre es Valentina, no soy peronista y no viví los ´70, uno podría decir que no estoy tan atravesada subjetivamente por la historia que se relata en este libro, sin embargo, creo que como argentina nacida durante el período de la dictadura me atraviesa, no soy hija de desaparecidos, sí muchos de mis amigos, que sus padres eran de Tucumán, de Jujuy, y lo que me parece, por lo que festejo la salida de este libro, cuando me lo acercó Mario Hernandez y tuve la posibilidad de leerlo pude complejizar esas visiones de los apropiadores de la historia, como decían, que solamente dejan baches o marcan un pasado idealizado, y justamente es en las contradicciones, en los claroscuros, que uno puede completar la historia y comprender qué es lo que pasó, por qué estamos como estamos y somos quiénes somos.

Quería agradecerle a Gerardo Bavio, a su esposa, Pila Garbarino, a todos los que están acá por la valentía de hablar, de contar y de haber luchado y puesto el cuerpo en algo tan importante como es el sueño de una revolución.

M.H.: Bueno, después de esta intervención de Valentina vamos a dar por terminada la reunión. Muchas gracias.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.