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Entrevista a Fernando Krichmar, miembro del Consejo Asesor del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales

«El INCAA subvenciona a las grandes producciones que no necesitan apoyo»

Fuentes: Rebelión

M.H.: Fernando Krichmar es asesor del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), donde se han producido una serie de novedades preocupantes, ya que el Fondo de fomento cinematográfico ya no recibe el dinero, sino que lo recaudado se dirige a Rentas generales. Hay una caída importante de la realización de películas argentinas del […]

M.H.: Fernando Krichmar es asesor del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), donde se han producido una serie de novedades preocupantes, ya que el Fondo de fomento cinematográfico ya no recibe el dinero, sino que lo recaudado se dirige a Rentas generales. Hay una caída importante de la realización de películas argentinas del orden del 40% y nuevamente los trabajadores se encuentran en estado de alerta. Recibí un comunicado del compañero Camilo Biurra, delegado de ATE del Instituto y me quedé con algo de ese comunicado, una subejecución del presupuesto atroz «si sumamos el ejercicio de 2016 y 2017 hay más de 820 millones de pesos», afirma. Supongo que tendrás una explicación.

F.K.: Ojalá tuviéramos una explicación. Tenemos muchísimas dudas. Como bien dijiste yo soy miembro del Consejo asesor del INCAA y una de las funciones es aprobar o desaprobar el presupuesto. A mí me tocó el presupuesto 2017 y por estas incongruencias yo no lo aprobé. El resto de los consejeros sí, basándose en la buena disposición de la gestión, pero lo hicieron a condición de que se formara una comisión donde se nos explique boleta por boleta en qué están gastando y en qué están dejando de gastar, porque como bien dijiste entre el 2016 y el 2017 son 820 millones de pesos subejecutados.

Ellos han actualizado unilateralmente el costo mínimo por película nacional en 12 millones y medio de pesos, siendo que el costo es prácticamente el doble. Pero suponiendo que fueran esos los costos, estamos hablando de la posibilidad de hacer 40 películas más. O fortalecer las que se están haciendo, porque en realidad el problema es ése, se subvenciona a las grandes producciones que no necesitan apoyo, porque justamente están apoyadas por el sector privado.

El sentido de la Ley de cine, que es una gran industria que mueve mucho dinero, que está en manos extranjeras en un 90% tanto en lo qué se muestra como quién lo muestra, como las cadenas Hoyts, todas tienen una gran participación extranjera en sus direcciones, sobre esa base de dinero que mueve el cine, con un 10% logramos tener una cinematografía nacional.

Ese es un círculo virtuoso que ha permitido que la Argentina tenga una cinematografía nacional que muchos países envidian, en el buen sentido de la palabra porque se producen más de 200 películas por año. Pero desde que está esta gestión hay una serie de lo que se podrían llamar errores, pero cuando se repiten continuamente se convierten en una política consciente que es justamente limitar el cine independiente que es el que prácticamente depende por completo de este Fondo que se crea que es el Fondo de fomento a la cinematografía, al cual ahora el Congreso le ha puesto una «fecha de muerte» para el 2022. Así que ahora también estamos empezando una pelea para que deroguen al menos esa parte de la Ley impositiva porque sin ese Fondo prácticamente nadie va a poder filmar porque ni siquiera las grandes productoras van a poder seguir teniendo esos 4 o 5 tanques por año, que son los únicos que son favorecidos.

Ahora está la Semana del cine argentino, el Instituto de cine pone 150 millones de pesos para subvencionar la mitad de la entrada, se lo paga a las grandes cadenas y las películas que están en cartel que son las cuatro o cinco taquilleras porque este es el mes de los «tanques», que empieza en agosto que es el enero del norte, donde hay pocos lanzamientos cinematográficos, entonces siempre se aprovecha agosto, septiembre y octubre que son los meses fuertes del cine nacional y del cine nacional industrial. Subvenciona películas como «El Angel», «Mi obra maestra», «El amor menos esperado», etc. Las grandes productoras, con actores conocidos, hechas por empresas concentradas asociadas a los grandes multimedios y a la Disney o a Buena Vista o diferentes medios internacionales que son las que están apoyadas en este Mes del Cine argentino por el INCAA.

Esa subvención va a parar a Hoyts y las distintas grandes cadenas cinematográficas. Con esos 150 millones de pesos se podría replicar la experiencia del Gaumont, alquilando algunas salas parecidas en otras ciudades del país, para que esas 200 películas que se producen, muchas de las cuales son despreciadas por estas cadenas, tengan un lugar a donde tener una media de continuidad, unas reglas del juego para estar en cartel más tiempo. Porque el problema que tienen la mayoría de las producciones independientes es que para cuando la gente se entera de que están buenas ya las sacaron de cartel, porque no tienen la posibilidad de un alto impacto publicitario en sus lanzamientos.

Nosotros siempre pedimos cambios en la distribución, más ayuda en los lanzamientos pero sobre todo eso, que haya salas nacionales, como hay en países neoliberales, en México tienen 12 salas nacionales en la Cinemateca y hay películas pequeñas que duran 10 semanas, por ejemplo, como la nuestra «Seré Millones».

Evidentemente los mexicanos que vienen de 30 años de neoliberalismo salvaje, de un Estado copado por los narcos con miles de asesinatos, han resuelto una cosa que debería ser bastante sencilla habiendo un fondo genuino por ley que fomenta la industria cinematográfica.

El presidente del INCAA en la última multisectorial dijo que no nos puede dar tasas subsidiadas al 6%, que era lo que hacía el INCAA antes, porque es como que fueran los kiosqueros a pedirle y les tuviera que dar créditos. Justamente los kiosqueros no se organizaron, no hay una ley del kiosco, es una actividad multinacional a la cual nosotros le estamos sacando un pequeño porcentaje para fomentar «el kiosco nacional».

No tiene nada que ver lo que dice. El ejemplo que da tiene que ver con su ideología, el que vende más sirve y el que vende menos no importa. Ese criterio economicista es tremendamente erróneo en una industria cultural, porque el cine no es solo cuántas entradas se vendieron en la Argentina, es algo muchísimo más amplio, no sólo cuánto se vende afuera, cuánto se logra de inversión en coproducciones, cuanta gente trabaja en una industria como el cine sino que además el cine es identidad cultural.

Es una mirada propia sobre Argentina que también pensándolo en términos mercantilistas como piensan ellos todo, vende el producto de Argentina en el mundo. Cuando vas al Festival de San Sebastián y las películas más interesantes son argentinas de distintos formatos, tamaños y géneros, se entiende que es un país importante. Y San Sebastián es el festival de habla hispana más importante donde el año pasado ganaron 3 películas argentinas. Eso es lo que estás poniendo en juego teniendo una industria de cine nacional, la visibilidad del país en el mundo también es un tema importante. Nada de esto está analizado o estimulado por el Estado nacional en este momento.

Raymundo Gleyzer

M.H.: Raymundo Gleizer nació un 25 de septiembre de 1941 y es como un padre para ustedes.

F.K.: Justamente estuvo presente en la Argentina Juana Sapire, su compañera de vida, de cine y militancia y la que logró preservar su obra de los genocidas. Por suerte mandaron unos milicos bastantes burros a detenerlo y no se dieron cuenta de que él era peligroso para ellos por su obra y no se llevaron las latas, se ve que eran muy pesadas, se robaron todo de la casa pero dejaron las latas. Todavía no había soportes digitales como ahora que no pesan nada, entonces las películas pesaban cada una 200 kilos dependiendo de las latas que tuvieran. Juana con mucha valentía logró preservarlas, algunas latas sacarlas del país, otras reubicarlas en copias que ya habían salido y de esa obra durante la gestión anterior se hizo una versión digital y ahora se va a publicar todo en una página que va a sacar Octubre TV así que va a estar toda su obra disponible.

En estos días estuvimos haciendo una serie de presentaciones. Documentalistas Argentinos (DOCA) que es la asociación en la que yo estoy hizo una muestra en La Plata con toda su obra, se le hizo un homenaje a Juana y a Raymundo en Caras y Caretas. Realmente su obra es tan vigente que la toman mucho los más jóvenes, que la empiezan a difundir y por suerte con internet se hace viral.

En ese sentido no es solo una obra que se logró recuperar de la oscuridad sino que está influyendo cada vez más en jóvenes generaciones. Y se ve en lo que es el desarrollo del cine documental actualmente, hay al menos 5 documentales en cartel permanentemente, algunos de una calidad tremenda que me hacen sentir orgulloso de representar a los documentalistas en el Consejo asesor.

Hay películas documentales de gran nivel y tiene que ver con retomar la idea de combate que tuvieron los compañeros del Cine de la Base. Y ahora con toda esta situación de sub ejecución y de peligro que tenemos seguimos reivindicando esa vía y a mediados de octubre vamos a hacer un festival de denuncia de toda esta situación, vamos a estar movilizados en defensa del cine documental.

También vamos a hacer acciones jurídicas, vamos a tratar de discutir en el Parlamento contra la quita del canon de la Ley de cine para 2022, sin ningún efecto, porque eso no va a cambiar nada, estamos hablando de 1.500 millones de pesos que vienen de la propia industria del cine y que se utilizan justamente para que exista una industria donde trabajan 200.000 personas. Solamente a un idiota o a un tipo realmente muy vil se le puede ocurrir quitar ese impuesto y desalentar la producción de cine en Argentina.

Pero evidentemente vamos hacia un proyecto de país con la cabeza muy chica y el cuerpo de soja. Es lo que pretende el FMI y a lo que este gobierno ha accedido y se ha arrodillado. Ralph Haiek es eso, un tipo puesto para liquidar el INCAA y se ve en otros aspectos, la secretaría de Cultura que deja de ser ministerio, se le pone entrada a las exposiciones que era algo de lo que la Argentina se podía jactar, el subvencionar el acceso libre del pueblo al arte a través de los museos y todo ese trabajo que se venía haciendo para que todo esto llegue a más sectores populares se está destrozando. Así que nosotros seguimos el camino de Raymundo Gleyzer y los compañeros del Cine de la Base y nos movilizamos y cada vez somos más y más convencidos de la obra que hacemos y de que vamos a ganar.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.