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El racismo que sabe venderse

Fuentes: Rebelión

“El infierno está vacío y todos los demonios están aquí”

William Shakespeare

En semanas pasadas, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) se vio envuelta en una situación compleja sobre una mesa de debate sobre el racismo y clasismo en el país, donde invitaron al comediante y conductor Chumel Torres, quien se ha visto envuelto en diferentes discusiones por sus tweets y comentarios segregacionistas desde diferentes ámbitos y condiciones.

Posteriormente a la cancelación del evento que costó el puesto a la titular de la CONAPRED1, Mónica Maccise Duayhe, se realizó un espacio de discusión con Tenoch Huerta, Alejandro Franco, Maya Zapata, Jumko Ogata, Mariana Ríos, Chumel Torres y Federico Navarrete, donde  pudimos observar una desvinculación de Chumel sobre sus acciones clasistas, raciales, al culpabilizar (naturalización) las condiciones de ofensa a los programas y contenido televisivo históricamente segregacionistas sobre la venta de comicidad a costa de la visibilización burlesca de una cotidianeidad muy real2 (¿Quién terminó por financiar este encuentro?). Pero ¿Por qué es importante el desarrollo de este foro y que es lo que se obtiene?

El desarrollo de la interacción de poderes del Estado en estos momentos en México resalta por su extraña particularidad del devenir del reacomodo político con miras a las próximas elecciones del 2021 en elección a gobernadores. Este hecho ha permitido visibilizar nuevamente el reajuste de partidos a través de alianzas políticas como la última recientemente comentada entre Morena / Partido Verde Ecologista de México / Partido del Trabajo. Bajo estas premisas, la depuración de los cuadros institucionales responde a estrategias políticas que dimensionan el verdadero carácter de los cuadros y no solamente las especulaciones que se presentaban a su alrededor. Al interior de MORENA comienzan a distribuirse las coaliciones que se unieron para alcanzar el poder: sea por cuestiones ideológicas, económicas, una cantidad de personajes son separados de sus cargos, dejan el partido o simplemente continúan con una guerra de baja intensidad aún, al interior del partido. Pensar que López Obrador desconoce los protocolos de reacción y reacomodo político sería un suicidio. De la misma manera, procede el youtuber y comunicólogo Chumel Torres a defender de forma acorazada en sus videos, cubriendo su postura política y tratando de hegemonizar todos los ataques que en las últimas semanas se han volcado a través de sus redes sociales. Puesto que se trata de la movilización de las diferentes formas de accionar en política institucional, junto con sus diferentes intelectuales orgánicos, existen hechos que no se pueden pasar por alto: recordar que, durante un tiempo, siendo un poco más exactos en el gobierno de Felipe Calderón, Chumel Torres fue una de las voces más feroces en la política internacional del país, así como ocupando su papel de intelectual orgánico sobre la ridiculización, banalización de las distintas protestas fuera desde el poder institucional como desde la propia resistencia popular. De ahí que su discurso clasista y segregacionista se vea “comprometido” como una de las voces reaccionarias contemporáneas y no sobre la división de clases, situación que justifica como un acto político “venido desde el poder”, pero cuya contra respuesta responde a las relaciones de poder y el mantenimiento de la división de clases sociales históricamente demostrado en el norte del país.

Ha comentado, en las últimas semanas, que no piensa modificar su forma de hacer comedia y, además, comenta que no piensa que “esté haciendo algo mal, puesto que la gente se ríe…” Por supuesto que los procesos de naturalización siempre tienen un efecto de impulso económico y el hecho de que no modifique su forma de hacer comedia, responde a la cohesión con un grupo de poder que representa en estos momentos, la última esperanza en los próximos 12 años de volver a encontrarse en las aspiraciones más altas de la política social del país.

El gran problema de una comunidad importante en el país, es que encuentran el sentido de pertenencia más allá de las raíces mexicanas, encontrando un vacío identitario que podría relacionarse con una historia repleta y plagiada de identidad colectiva, adhiriendo en el proceso síntomas identitarios de otras partes, específicamente una tendencia proveniente de Estados Unidos, al tener una frontera socioeconómica tan cerca donde el espectro sociohistórico ha marcado profundamente las raíces de pertenencia, el discurso, las conductas. De tal suerte que, ante el desarrollo de un proceso a discusión como el segregacionismo, el desde dónde se articula el lenguaje, también forma parte de una articulación dominante: pocos registros identitarios con una Nuestra América y viabilidad y preferencia eurocéntrica o estadounidense. Ahí, en ese espacio vacío, se pierden muchas memorias históricas que reculan en una población constante y empobrecida por las condiciones políticas de dominación permanente.  La memoria histórica crece y se expande para conocer a sus dominantes, ese es el ejercicio de la interpretación histórica.

Que en pleno siglo XXI no se realice visualmente la esclavitud, no significa que haya desaparecido esa práctica: a través del ejercicio de las modas, se ha articulado al ojo humano para percibir lo que se ve, más no así lo que se oculta y dice mucho más que lo que se observa en primera instancia. No pretendo dar una revisión a casos tan sonados y documentados en la red como es el tráfico de personas en parte del África, que pueden encontrarse por internet y habla del contubernio de poderes fácticos de distintas partes del orbe mundial. Pero es una violencia/esclavitud simbólica. Un ejercicio de vuelta a condiciones de explotación medievales, donde los derechos laborales, humanos, estorban en el desarrollo y crecimiento de los objetivos empresariales y donde las tasas de crecimiento profesional se encuentran medidas y dependientes del tipo de relación que se tenga al conocer a una persona, el color de piel y el agrado de esa misma variable hacia la empresa y su proyección en la mercadotecnia. Variabilidad entre unas y otras situaciones que caen en el olvido, la suspensión del seguimiento de esos casos que encuentran en raras ocasiones salidas plausibles. Se sigue pues, como en aquellos momentos históricos de la humanidad, naturalizando por cuestiones económicas.

Pero si aún el problema fuera desde el punto de vista personal con un personaje como Chumel Torres, entonces quedaría al margen de la problematización de dicha situación, desde el punto de vista del racismo, el hecho de un personaje que reproduce un contenido normalizado en la sociedad mexicana. Porque cuando se introduce en el mundo de la política, las estructuras sociales tienen una línea marcada sobre el desarrollo de sus objetivos bañadas por aureolas de discriminación en diferentes argumentaciones, hechos y visibilidades. Encontramos a políticos en un papel de misoginia, de aborrecimiento sobre comunidades en específico, el discurso de la legitimación de la defensa de la marginalidad a pesar de jamás tocar el tema de las genealogías políticas donde podríamos analizar el contenido genealógico que estriba en más de una situación que permitiría conocer cómo esos lugares de ocupación no se desarrollan por el esfuerzo meramente propio y cómo las cúpulas de poder siguen teniendo una idea hipermesiánica de transformación (meramente asistencialista), justicia y protección de una sociedad que poco conoce de justicia, protección y transformación, pero que cultiva en una parte de su identidad comunitaria las grandes consecuencias de las decisiones políticas de marginación social: empobrecimiento precarización de servicios como salud, educación, agua, empleo, seguridad, alimentación. La pragmaticidad con que los representantes de los organismos de estructura social se amparan, apoyados del “Estado de derecho” dejan un margen raquítico de manejabilidad para desarrollar propuestas de acción participativa comunitarias ¿Cómo se puede explicar los lugares de educación que las clases políticas y aristocráticas del país tienen acceso, al estudiar en colegios exclusivos, universidades extranjeras que no pueden ni son las mismas oportunidades para todos? ¿Cómo se puede justificar que gente con grandes capacidades de creatividad y procesos de innovación no ganen económicamente lo suficiente para saldar los servicios básicos para vivir, pero sí una minoría importante se abastezca de los servicios de una gran mayoría empobrecida para generar y acumular riqueza en un país donde la brecha entre ricos y pobres es abismal? ¿Por qué se sigue vendiendo la idea del éxito cuando los estudios sociológicos se han encargado de desmentir esa falsedad y colocar en el imaginario sociológico una premisa mucho más evidendente de que el éxito depende de variables específicas como la genealogía político-familiar, el fenotipo “correcto”, los contactos adecuados?

En ese entramado ideológico, Chumel como tantos otros comediantes, periodistas, comunicólogos, psicólogos, se asumen desde una posición de defensa de sus espacio, que se encuentran intrínsecamente comprometidos por una u otra situación relacionadas con los aparatos ideológicos del Estado, asumiendo su compromiso, implícitamente, de defensores de la “democracia” y de la “libertad”, aunque en ello tengan el riesgo (asumido) de reproducir una instancia vacía, meliflua y de un análisis ambiguo, sin tocar las fibras sensibles de la sociedad. De ahí que esos actores, sean asumidos desde su papel como fragmentarios del corte social, explicitando y reproduciendo su bagaje discursivo, poco coherente y ajeno, en la mayoría de los casos, a la realidad cotidiana. Existe una tendencia a la obviación donde lo ingenuo parece ser el centro de atención que vende ante la mass media y del cual añaden frutos para seguir con esa reproducción del corte simbólico de manutención de división de clases, sea como forma de entrenamiento, como información precarizante, catastrófica o “filosofía de vida” patentizada sobre un recoveco de muchos lugares, sin base absolutamente sólida y con un compromiso ahistórico por antonomasia, como es el caso de “el cambio radica en uno mismo”. Ante estas interrogantes cabría preguntarse ¿Por qué las acciones participativas y de transformación social provienen del trabajo de agentes internos y externos y las personalidades (influencers) solo lo recapitulan cuando se encuentran beneficiados por la exaltación y el furor de una determinada noticia? Nuevamente la respuesta se extiende en los procesos y sistemas de objetos especificados que se han desarrollado en el periodo de consumo más importante de la historia de la humanidad, donde esa especificidad permite la construcción de un lenguaje exclusivo individual y fragmentario desde una zona de confort establecida y automarginada donde pocos pueden acercarse, mucho menos, entrar a la raíz de su territorio. En otro artículo ya mencionaba la importancia que tenía el hecho de visibilizar la fragmentación de la identidad a través de procesos ideologizadores y los efectos de la propagación de naturalización cognitiva al impulsar situaciones de agrado, pero mediante un interés de consumo3. Los principales influencers del país, tienen una propuesta de justificar las acciones políticas en una línea bastante difusa sobre lo político y económico. Línea donde ellos se benefician económicamente y las aspiraciones políticas ocultan en derrotero en materia de desarrollo comunitario en cada uno de los Estados del país.

La blanquitud tiene un poderoso aliado en las cadenas de estructuras de poder conciliadoras y defensoras de acuerdos con el Estado sobre el tema de la división de clases sociales. Pertenecientes a una idea darwinistas socialmente aceptable, donde pulveriza las intenciones de crecimiento a partir de un cierto nivel de influencia social, donde las estructuras del poder tienen, irremediablemente, un enlace con viejas cúpulas en el poder pertenecientes a genealogías de familias políticas históricas que poco o nada han dado paso a nuevas formas e ideas o personas, más allá de sus círculos sociales. Existente lastimosamente palpable en la política institucional alrededor del mundo. La cultura y el desarrollo de una mercadotécnica que se impregnó en el inconsciente colectivo que denigraba, invisibilizaba, a los grupos vulnerables se hace presente en forma de consecución de éxito, profiriendo los esfuerzos que tomó llegar a un determinado lugar de influencia a sabiendas que, en una mayoría, los contenidos marcan los procesos de naturalización legitimados por el Estado y reproducidos mediante los aparatos ideológicos del Estado, entre ellos, la educación.

El racismo también parte de las universidades, de las instituciones públicas y, el estudiar, el ser licenciado, no justifica el valor de conciencia, sino el hecho de la apreciación sobre lo que somos, de la identificación con el otro en el reconocimiento de la otredad. Ahí las academias han cometido un suicidio intelectual al marcar a través de las diferenciaciones de títulos universitarios las relaciones de poder que terminan en un burocratismo cada vez más alejados de la realidad y problematización del país. Culmina por vender la problematización al mejor postor y, en el trato de mercenarios, la educación que permitiría una reflexión consciente sobre los problemas reales que aquejan a las comunidades, en ciertos casos termina por una teorización ambigua, interpretativamente cómoda desde sus asientos de racionalización justificante ante las condiciones deshumanizantes provenientes de un capitalismo avasallador pero que, su crítica sólo es al interior de las clases y a un nivel macrosocial existe la justificación y por qué no, su acompañamiento de formas y modos. Demuestran su verdadero papel de intelectuales orgánicos al servicio del Estado y del capital privado. Pero como reflexiona Katherine Herazo habría que problematizar sobre un tercer sujeto, la tierra4, y la cosmovisión que tenemos en su conjunto que parte de un sentido de pertenencia y la construcción de una teoría crítica, participativa desde las realidades de Nuestra América.

Queda claro que dentro de esta situación en que se encuentra perteneciente Chumel no modificará su actuar dado que sería una contradicción de clase, ideológica y económica, situaciones que históricamente han sido demostradas como una batalla férrea ante de su extinción de clases o, su comparsa en la adaptación a las circunstancias atenuantes. Pero modificar, por supuesto que no. La responsabilidad de los actos invitaría a un proceso de concientización social, donde se observaran, analizaran, problematizaran y transformaran las condiciones de clase y, ese tema, pocos dialogan al saber que el privilegio no solo es fenotípico sino, atenuantemente más problemático; de clase. Y no tanto de cómo se llegó sino de quienes respaldan, apoyan y protegen bajo el ala del dragón para continuar en el establecimiento de las posiciones ideológicas de dominación, encubiertos bajo la premisa de una defensa ilusoria de la libertad, la crítica hacia el gobierno “como acto de libertad” y sus análisis que, lastimosamente carecen de un análisis riguroso o contenido verdaderamente crítico y se basan, casi en su totalidad de simplezas o como se ha repetido innumerables veces en este artículo en la defensa ideológica de clase. Chumel publicó un video donde mencionó que “El pulso es una hiedra que si le cortas una cabeza le salen 7 más”5. En esos momentos no dejaba de reflexionar sobre lo aprendido en las comunidades zapatistas del sur del país, estados empobrecidos como medida de control social (por los mismos que han practicado el clasismo en todo su apogeo), donde se ha hablado y problematizado sobre la Hiedra Capitalista. Al final, las metáforas permiten visualizar que de un mismo hecho, bajo una reflexión al menos, terminan por asumirse en sus condiciones de clase, situación que, en su discurso, careció de una conciencia sobre el problema de burlarse de una realidad fuera de la comprensión más allá de su permeabilidad de un pensamiento colonialista, segregacionista como el de los medios estadounidenses. Más allá del sarcasmo o ironía del personaje Chumel, la reflexión queda sobre la visibilización que se da en un país racista con sus pueblos indígenas y originarios, con sus posibilidades de crecimiento, con las apuestas de beneficio y crecimiento profesional, personal y la imposición de normas que muy pocas veces se atribuyen ante las cosmovisiones tradicionales, de las comunidades alrededor de los países. ¿Sirvió de algo el foro? Por supuesto que sí: nos permite conocer el lugar de privilegio mediante los medios de comunicación, conocer las diferentes sintonías ideológicas presentes en el tema, saber que el ejercicio del combate del racismo forma parte de los privilegios que una clase política ha mantenido y cultivado durante tanto tiempo, dando una sensación de impotencia, impunidad e intolerancia social. Pero también nos da muestra del aspecto moral que tiene el internet y quienes, a través de ella, generan contenido para entretener pero que, sin conocerlo o conociéndolo, pero ocultándolo, forman parte de una manipulación que, si reflexionaran sobre su inicio de forma consciente, muy poco receptivos y consumidores del contenido serían. Ese es el juego politizante del internet, de la televisión y de sus contenidos6. Bajo esta premisa Bourdieu aclara: …la evocación periodística del mundo no está hecha para movilizar y politizar; al contrario, sólo puede contribuir a aumentar los temores xenófobos, del mismo modo que la ilusión de que la delincuencia y la violencia no paran de crecer propicia las ansiedades y las fobias que quienes temen por su seguridad. El sentimiento de que el mundo, tal como lo presenta la televisión, resulta inaprensible para el común de los mortales se une a la impresión de que… el juego político es un asunto de profesionales para impulsar, sobre todo entre la gente menos politizada, un desapego fatalista, favorable, evidentemente, al mantenimiento del orden establecido… (Bourdieu, 1996, p. 82) Justamente porque el racismo vende tanto desde el plano de su reconstrucción como de su existencia y mantenimiento mediante el standing social, el racismo se encuentra definido entre lágrimas y risas que puntualiza en los bolsillos del gran capitalismo donde todo tiene un precio, mucho más el racismo, si sabe venderse.

REFERENCIAS

1. CONAPRED [@CONAPRED]. (15 de junio de 2020).  #NoTeLoPierdasSigue la transmisión del foro “¿Racismo y/o clasismo en México?” [Imagen adjunta] [Tweet]

Twitter. https://twitter.com/CONAPRED/status/1272646841503379456?s=09

2. Racismo MX. (18 de junio de 2020). El Racismo No Es Un Chiste [Video]. Youtube. https://youtu.be/kR1QWbADX7M

3. Sixtos, D. (17 de junio de 2020).  El inaudito acto de protestar sin bajarse de la realidad. Recuperado el 10 de julio de 2020 de https://rebelion.org/el-inaudito-acto-de-protestar-sin-bajarse-a-la-realidad/

4. Maestría en Psicología Comunitaria ECSAH (27 de mayo de 2020). Reflexión y acción comunal frente a la pandeia Dra Katherine Herazo González [Video]. Youtube. https://youtu.be/SzdM15O7aKw

5. Torres, C. [@ChumelTorres]. (18 de junio de 2020). Vean el pulso de hoy. [Video adjunto] [Tweet].

Twitter. https://twitter.com/ChumelTorres/status/1273671398230114304?s=09

6.  Bourdieu, P. (1996). Sobre la Televisión. Anagrama.

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