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Entrevista al economista de izquierda Claudio Katz

«Guernica fue una decisión de clase: palos a los pobres, derechos de propiedad a los acaudalados»

Fuentes: Rebelión

M.H.: Se está realizando una elección en los EE UU y me gustaría que hicieras una reflexión. 

C.K.: Es sumamente complicado el análisis previo porque las cartas ya están jugadas, ahora tenemos que ver qué pasa y cómo continúa esto. Hasta ahora lo llamativo es la enorme participación de los votantes. Un récord en la historia estadounidense que tiene un sistema electoral que expulsa a los ciudadanos, que prácticamente los induce a no concurrir a las urnas. Acá viene una reacción y lo más llamativo parecería ser la gran participación de la juventud. La pregunta es si eso volcará o no la elección contra Trump. Es una elección altamente politizada, una verdadera grieta absoluta. Lo interesante de esta participación es que ya nos está diciendo, más allá del resultado, toda la experiencia acumulada por este último año de gran rebelión en las calles, de manifestaciones anti racistas con una participación multiracial, va a continuar.  

El otro gran dato es que Trump ya dijo que él ganó. No le interesan demasiado los resultados, viene preparando una maniobra para perpetuarse en el gobierno y al menos que haya un aluvión de votos para Biden que inclinen categóricamente el resultado, especialmente en esos Estados que cambian tradicionalmente las elecciones. A menos que haya resultados muy contundentes, Trump tiene montada una estructura para violar los principios básicos de cualquier elección. Ya tiene mayoría en la Corte Suprema, ya sugirió que su gente saldrá a la calle. Un escenario latinoamericano en EE UU, así que en los próximos días vamos a tener mucho que hablar sobre el tema. 

M.H.: No volvieron mejores, me refiero al Frente de Todos (FDT). 

C.K.: Lo más impactante es lo sucedido en Guernica, si bien hay muchas cosas, creo que esto tiene un impacto simbólico que lo convierte en un punto de inflexión porque es la primera represión del gobierno por exigencias del poder. Y no fue una improvisación o un desborde resultado de un conflicto que se descontroló. Fue una decisión premeditada al más alto nivel. Se estuvo negociando hasta último momento, había posibilidad de un acuerdo, se podían postergar todas las decisiones, seguir acercando posiciones y se resolvió un operativo represivo para mandar un mensaje a los poderosos, fue una decisión de clase, palos a los pobres, derechos de propiedad a los acaudalados.  

Y vimos esa terrible imagen, de balas de goma, gases lacrimógenos. Una topadora contra modestas casillas de gente que demanda tierra para vivir, arrasando la casa de los humildes. Evidentemente no tienen la misma actitud con John Lewis que se apropió del Lago Escondido, o con los dueños de Vicentín que arrasaron con la empresa, o con los Bancos que fugaron capitales, con Caputo o con Macri.  

Yo creo que el gobierno está dando muestras de sumisión a los poderosos. La empresa que pidió desalojar Guernica se apropió de esas tierras en la época de la dictadura cívico-militar, porque el empresario era funcionario de Videla. Y a esa gente se le protegen las tierras cuando el propio gobierno reconoce que hay infinidad de tierras usurpadas de los countries a los que a lo sumo se les dice “a ver cómo regularizamos la situación”.  

Lo más impactante es Berni, no cabe dudas. Berni haciendo gala de brutalidad, llevando a los periodistas al lugar como si fuera un campo de batalla y después como una especie de macartismo desatado que es el que pedía Pichetto, con una campaña burda, payasesca, acusando a la izquierda de tirar gases lacrimógenos sin ninguna prueba.  

Y fíjate que no hubo grieta en la cobertura de los medios, todos actuaron como alcahuetes del poder, ninguno repudió el desalojo. Así que es duro. Es muy impactante, es una hipocresía decir que cumplieron la orden de un juez. En Argentina sabemos que los jueces toman decisiones según el poder político y si se hubiera enviado otro mensaje otro hubiera sido el mensaje de los jueces.  

No hay que perder de vista lo central, aquí se ha criminalizado una demanda social de una familia empobrecida que se mete en un terreno por necesidad y presentar a las víctimas como culpables es una bajeza moral. En vez de solidaridad y dar auxilio, en vez de escuchar el grito de los excluidos se les manda palos.  

¿Esto es definitivo? Veremos. Ahora tenemos una incógnita, si esto es una represión pasajera o inicia un giro. De lo que no tengo dudas es del papel de Berni. No me atrevo a hacer una evaluación de todo el gobierno, pero Berni calza a la perfección con el peronismo de derecha. Inclusive está repitiendo la trayectoria de Sergio Massa cuando se plantó frente a Cristina. Él tiene un acumulado de poder propio, como una alternativa de la derecha. Como mínimo dan lástima los funcionarios que encubren lo que ocurrió diciendo que el operativo se hizo con cuidado y limpieza. Es vergonzoso. Sobre todo porque fue el punto de arranque para hacer lo mismo en Entre Ríos.  

Y eso confirma una decisión política, porque dos operativos de la misma naturaleza prácticamente en forma simultánea, porque en Guernica hubo un desalojo pero en Entre Ríos la familia Echevehere consiguió lo que quería. Y el gobierno jugó todas las cartas para cortar lo que estaba pasando en Entre Ríos porque incluso ese hecho en esa estancia estaba empezando a generar un tipo de adhesión subterránea, el tipo de adhesión que llevó en el 2001 a formar tantas empresas recuperadas y un apoyo a esa iniciativa.  

Hubo un acto en la puerta de la Sociedad Rural que es el símbolo de los latifundistas que ocupan tierras. Es una experiencia que empezaba a ganar simpatía y por eso es que todos decidieron cortarla de cuajo. Yo creo que esta experiencia, sin embargo, va a dejar un legado, fue importante lo que mostró, quién es Echevehere, como Macri. Un retrato de quiénes son los poderosos en la Argentina, que no solo hacen estafas, despliegan violencia de género, arman estructuras de espionaje, incentivan patotas, defienden la propiedad de los ricos frente los desamparados.  

En general la gente que ha estafado al país, empezó estafando a sus propias familias. Y eso se vio en el caso de Echevehere y en el caso del hermano de Macri. Creo que mostró eso y fue muy ilustrativo, pero también el Proyecto Artigas es una idea que da para hablar, ellos plantearon un modelo de producción agraria sostenible, libre de agrotóxicos y fue un primer embrión de un proyecto de repoblación agraria.  

Yo creo que así como el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil combina cooperativas con compromiso de lucha, acción concreta de recreación de estructuras agrícolas con conductas valientes, de acción, con un discurso humanístico, es una idea que sembró un tipo de sendero interesante.  

Por lo tanto, creo que tuvimos dos importantes hechos en un contexto de luchas sociales, salariales y sindicales bastante alicaídas, en un escenario terrible de degradación de la vida popular. Entonces deja mucho para la acumulación de experiencias de lo que se viene. 

El Presupuesto es parte del giro económico conservador en curso 

M.H.: En Diputados se aprobó el Presupuesto. ¿Cuál es el contenido?  

C.K.: El Presupuesto es parte del giro económico conservador en curso. En el Presupuesto ya se anticipa la eliminación del IFE, ya se sugieren mayores recortes para la fórmula de las jubilaciones. Está en sintonía con otras cosas que aprobó el Parlamento, como los nuevos subsidios a los hidrocarburos. Esa nueva ley que simplemente es ganancia para empresas tipo Mercado Libre mientras el famoso impuesto a las grandes fortunas sigue durmiendo. Hace siete meses que se demora la aprobación, le cambiaron el nombre, le pusieron un nombre más digerible “aporte solidario extraordinario” y sigue en la penumbra, porque el gobierno está tratando de acordar con la oposición derechista.  

Primero lo cajoneó para hacer el canje, después acotó el alcance del gravamen y a esta altura está diluyendo el efecto político. Porque ese impuesto era un mensaje de redistribución del ingreso, eso se fue licuando. Además se fue licuando el efecto práctico, porque con tantas concesiones que se les está haciendo a los grandes grupos, como la reducción de retenciones, la moratoria fiscal, el Estado está perdiendo gran parte del dinero que pensaba recaudar con ese impuesto.  

A mí me parece que vamos a ver cómo termina la gran pulseada del momento que es la pulseada cambiaria. Esa va a definir todo. Ya se lanzaron los grandes grupos al terrorismo de mercado, disparando la cotización del dólar para forzar una gran devaluación. Eso es lo que ellos quieren. Ojo porque este es un escenario bastante raro. No hay cimientos objetivos, no hay compromisos inmediatos de la deuda, hay superávit comercial, no hay demanda del turismo porque está enflaquecido por la pandemia, hay depresión y bajaron las importaciones. Entonces, no es que la demanda de dólares viene por ese lado. La demanda de dólares tiene un gran determinante en los fondos de inversión que es muy llamativo lo que están haciendo, se quedaron entrampados con títulos en pesos  y quieren irse del país, quieren cambiarlos por dólares entonces empezaron una gran corrida cambiaria, quieren sacarle los últimos dólares que le queda a las reservas del Banco Central, hacer una operación bastante sofisticada en el mercado de bonos conectado con el tipo de cambio, que es el famoso contado por liquidación; y por esa vía sustraer los dólares que tiene el Banco Central.  

Lo curioso es que esa misma gente es la que acordó hace muy poco tiempo el canje de la deuda. Y ellos aceptaron cambiar viejos títulos en dólares por nuevos títulos en dólares. Entonces, por un lado se deshacen de los títulos en pesos, y aceptaron por otro cambiar títulos en dólares. Qué está pasando, no está claro. A mí me parece, y esto es una intuición, hay muchos acreedores que están desconfiando a futuro de la Argentina, porque el gran dato es que se está cayendo la cotización de los nuevos bonos que se emitieron por la deuda y está volviendo a subir el riesgo país. Entonces quizás los acreedores suponen que la Argentina no va a poder pagar la deuda dentro de cuatro años. Están anticipando un escenario negativo de largo plazo por el terrible colapso de la economía que ha provocado la pandemia.  

Cuando se negoció el canje, mal negociado, inútilmente negociado, ya se veía venir esto. El PBI va a caer 12% peor que en 2001 y 2002 y si tenemos suerte en el 2022 y 2023, igual no recuperamos este derrumbe. Con lo cual cuando la Argentina tenga que volver a la negociación de los nuevos títulos dentro de 3 o 4 años no va a tener superávit fiscal ni ingresos porque va a tener una economía muy contraída. Yo creo que los acreedores están viendo esto. Probablemente esto esté en el trasfondo del problema y por el momento el gobierno está en un giro muy conservador, de muchas concesiones a la derecha. Cosa que la derecha lanza un griterío enorme y el gobierno empieza a concederle. Eso es lo que estamos viendo en este momento.  

El FMI está contento porque el gobierno de Fernández le convalidó la estafa que hizo con Macri 

M.H.: Y el acuerdo con el FMI. 

C.K.: Yo creo que eso puede tener consecuencias más negativas que las que ya todos pensamos. Porque hasta ahora se pensaba que iba a haber un acuerdo con el FMI donde solo iba a posponer el pago de lo que la Argentina tiene que pagar, el FMI está contento porque el gobierno de Fernández le convalidó la estafa que hizo con Macri. Ellos prestaron una cifra monumental para que Macri fuera reelegido, esto falló, todo ese dinero no se convirtió en puentes, escuelas o infraestructura sino que fue fugado, y el gobierno argentino reconoce esa estafa. El FMI está contento con que le paguemos ese dinero que nunca ingresó efectivamente a la Argentina.  

Eso es lo que iban a conversar y negociar hasta ahora, lo que ha cambiado es la pulseada cambiaria, eso ha cambiado todo. Porque con la brecha cambiaria, la presión por la devaluación, la campaña que hace la derecha atemorizando a los pequeños ahorristas de que no les van a poder pagar sus depósitos porque el BC va a usar su dinero para proteger las reservas. Con todo ese clima ya hay muchas versiones que indican que si la cosa empeora el gobierno negociaría con el FMI no sólo postergar los pagos, sino aceptar un nuevo crédito, esos millones que le iban a dar a Macri que al final no se lo dieron porque Fernández lo primero que hizo cuando asumió fue decir “nosotros no aceptamos más plata del FMI”. 

M.H.: Trece mil millones de dólares. 

C.K.: Claro, ahora están pensando en tomarlos para utilizarlos como freno de la corrida cambiaria. El problema es que si hacen eso hay una contrapartida, el FMI no te da un nuevo préstamo a cambio de nada. Y ya sabemos lo que va a pedir. Toda esta historia que cuenta que tenemos un nuevo FMI, bondadoso, sensible a los pobres es un cuento chino, ya lo vimos en el 2008, pasa la crisis y vuelven al ajuste. Además lo acabamos de ver ahora, el FMI celebró el recorte de las pensiones que hizo Bolsonaro en Brasil, suscribió con Ecuador una renegociación de la deuda que introduce enormes recortes al gasto social y creo que en la Argentina lo que tienen para poner sobre la mesa es la reforma laboral.  

Lavagna, que es el economista predilecto de Fernández para ocupar el timón de la economía si tiene que hacer un cambio, ya lanzó un proyecto de reforma laboral que es generalizar el sistema de la construcción a todos los trabajadores, sistema según el cual el patrón no pone la indemnización sino que el propio trabajador va ahorrando su indemnización a futuro.  

El FMI prepara eso, prepara reforzar el perfil exportador de la Argentina con esta idea de las mega granjas porcinas, ahora no solo tenemos baja de retenciones sino que tenemos proyectos de mega granjas de cerdos que deterioran el medio ambiente, el maíz transgénico; una regresión productiva impresionante. Es la convalidación del desmonte de los bosques, la fumigación de los campos.  

Por lo tanto, si se va a un acuerdo con el FMI en esas condiciones, se afianzaría el giro que empezó con Vicentín, ese fue el punto de cambio. Así como Guernica es un punto de inflexión en lo simbólico y político, Vicentín fue un giro económico, porque fue un gran test, el gobierno abandonó el proyecto de expropiación, anuló la intervención, permitió la continuidad del vaciamiento, el gobierno se desentendió del problema, dijo estar arrepentido y que la sociedad no lo entendió.  

En realidad la que no lo entendió fue la derecha. La sociedad sí entendió que necesitábamos poner un punto final a la estafa. Pero se le permitió a los estafadores seguir en la conducción de la empresa y ahora esa gente que son los que hicieron el vaciamiento, en lugar de ir presos ya están desguazando la compañía. La están entregando a un fondo de inversión que está empezando todo el proceso de venta de activos y a Glencore que se apoderó del puerto y de la línea de aceite biodiesel. Cuando termine el concurso no va a quedar nada para repartir entre el Estado y los pequeños acreedores.  

Así que ese fue el punto de giro hacia una política económica mucho más conservadora, mucho más afín al establishment. Al principio Alberto Fernández, cuando Techint no quiso aceptar la cuarentena e hizo despidos, los acusó de miserables, y ahora, pocos meses después, Alberto Fernández va a la reunión de IDEA, se reúne todos los días con algún nuevo grupo empresario y tiene una política pro mercado  con todos los grupos, con los ganadores de la década del 90, con Rocca, Bulgheroni, con Galperín, ninguno queda afuera. Hay un guiño a todo esos grupos y el efecto es una política económica cada vez más conservadora y, por lo tanto, más alejada del proyecto de redistribución del ingreso que fue el mensaje que envió el gobierno en la campaña electoral y que despertó tanto entusiasmo entre la población. 

Quiero concluir con un mensaje optimista. Creo que aunque el escenario se puso muy complicado por lo que estuvimos conversando, me parece importante no perder de vista que tenemos dos grandes noticias que están cambiando el escenario sudamericano: Bolivia y Chile. 

M.H.: Y lo de EE UU, porque aunque no creo que cambie su política, desde el punto de vista psicológico, que pierda Donald Trump sería importante. 

C.K.: Obviamente la política de Demócratas y Republicanos hacia América Latina es una política de Estado basada en la doctrina Monroe y no va a cambiar significativamente. Si gana Biden veremos el test básico que es qué dice frente a Venezuela y las declaraciones previas de la campaña electoral cuando fue a Florida para ganar el voto latino fueron terribles, hubo una competencia de discursos reaccionarios con Trump.  

Pero igual pienso que en el escenario creado por Bolivia y Chile, una derrota de Trump debilitaría mucho más a la derecha que está muy shockeada por esos dos hechos. Lo de Bolivia fue tan arrollador, que todos los proyectos que tenían de hacer lo que está pensando Trump que es perpetuarse con un golpe sobre el golpe no lo pudieron ni pensar. Ellos tenían previsto un golpe, fraude, desconocimiento de los resultados, hasta tentativa de secesión de Santa Cruz y fue tan abrumador el resultado que quedaron neutralizados por completo y lo importante para nosotros, para la Argentina, es que esa es una victoria de la lucha, no es solo de las urnas, porque con 12 días de bloqueos de ruta, con la COB participando activamente junto al movimiento campesino, lograron las elecciones y reconstruyeron ese gran poder articulador, ese archipiélago de organizaciones sociales que es el MAS que volvió a emerger como una fuerza de gran potencia. 

Y en Chile lo mismo, el triunfo del 78% del plebiscito se hizo por la lucha, porque no abandonaron las calles en ningún momento los jóvenes chilenos. Ese mensaje de Chile  de “Borrar tu legado será nuestro legado” impacta sobre la Argentina, son dos países muy próximos a nuestra realidad política y van a influir en el ánimo de la población y la acción de los movimientos sociales.