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Habitación 618. La madriguera. Así espían los topos del embajador de los EE.UU

Fuentes: Nación Red

Los de la división de operaciones especiales de la SDU ((Surveillance Detection Unit) que han sido descubiertos haciendo de las suyas en los países nórdicos tienen todavía la esperanza de que el miedo que atenaza al político implicado y al editor con problemas financieros acabe por enterrar el caso y de una u otra manera […]

topos noruegos

Los de la división de operaciones especiales de la SDU ((Surveillance Detection Unit) que han sido descubiertos haciendo de las suyas en los países nórdicos tienen todavía la esperanza de que el miedo que atenaza al político implicado y al editor con problemas financieros acabe por enterrar el caso y de una u otra manera salgan airosos como cuando cometen una de sus travesuras por el bien del imperio.

Un asunto con todos los ingredientes del guiso podrido en el que se cuecen las libertades y todas las líneas divisorias que garantizan la democracia y el Estado de Derecho: Embajada de los EE.UU, servicios secretos, filtraciones, ficheros informáticos, abuso de poder, topos salvajes o cultivados, violación de la intimidad (y la soberanía nacional).

Una pesadilla de Navidad que al despertar es una triste realidad. Aunque los diputados se vayan de vacaciones sin preguntar. Los amigos de la SDU (Surveillance Detection Unit) están en todas las embajadas (o aledaños) espiando al personal «por su seguridad». Formalmente dando protección a la embajada.

En los países nórdicos la prensa ya ha denunciado que los guardias de la SDU han elaborado perfiles de ciudadanos que asisten a festivales «alternativos» o a las manifestaciones del 1 de mayo. Hablamos con el asesor de un político nórdico de la izquierda ajena a la Internacional Socialista (así nos lo recomiendan):

El escándalo es mayúsculo peor que lo desvelado por WikiLeaks. Algo pasa con todo esto. Algún tipo de chantaje o alguna cuestión extraña de seguridad nacional que no comprendemos. Estamos en estado de shock, entre sorprendidos y asustados por el escaso eco a nivel internacional de estas noticias. Las conjeturas que se hacen son todavía más terribles… pero ya existen algunas evidencias monstruosas

Los grupos especiales de la SDU (Surveillance Detection Unit) incorporan los datos sensibles en SIMAS (Security Incident Management Analysis System) al que acceden la CIA y el FBI.

Son los de las pruebas con LSD y casi todos los misterios sin resolver sobre los que hemos hecho mil conjeturas pero que apuntaban a los EE.UU.

En principio su misión, como mínimo alegal, se centra en proteger la embajada, pero se ha demostrado que los agentes de campo del embajador han recogido información personal sobre ciudadanos noruegos en zonas muy alejadas de la misma.

¿Qué datos almacenan en ese fichero informático?

Copias de los documentos que obtiene o firma un ciudadano cuando solicita el pasaporte o la Visa, así como información básica obtenida mediante seguimientos de los agentes de campo a cualquier ciudadano (altura, peso aproximado, color de los ojos, tono de piel, color de pelo, estilo en el vestir, edad estimada, tattoos, cicatrices, marcas en la piel…).

¿El seguimiento incluye fotografías del sospechoso?.

Fundamentalmente, pero también filmaciones. Además funcionarios que colaboran con la embajada suministran datos más precisos y formales para completar las fichas de cada ciudadano (nombre y apellidos, dirección, fecha de nacimiento, número de teléfono, nombre del padre, nombre de la madre). En no pocos casos la ficha informática incluye un control absoluto de los movimientos de cada ciudadano controlado por la SDU.

¿Por ejemplo?.

Fecha, hora y lugar de una actividad «sospechosa» como manifestarse el 1 de mayo.

¿Se vuelca todo en SIMAS?.

Claro.

SIMAS (Security Incident Management and Analysis System). La excusa perfecta. Ya de por sí un grave atentando a la intimidad de los ciudadanos (y a la constitución) pero tolerado por los gobiernos de las provincias del imperio. El Departamento de Estado de Hillary Clinton, estas cosas le encantan, mantiene que la seguridad de las embajadas requiere de estas labores de control y seguimiento. Para eso nada mejor que SIMAS. Este es el manual de nueve páginas que el Departamento de Estado distribuye para que no haya errores:

 

Al portavoz del Departamento de Estado y amigo personal de Hillary Clinton, el muy inquietante P. J. Crowley, el de «Assange es un anarquista no un periodista», le persigue un periodista valiente (desconozco si es anarquista) en las ruedas de prensa. Cuando lo tiene delante no duda en preguntarle por sus espías y SIMAS:

El lunes usted me dijo que el asunto SIMAS era conocido por el Gobierno de Noruega pero éste ha desmentido conocer las actividades relacionadas con este caso desarrolladas en su país. Entonces, ¿quién está mintiendo aquí?.

Crowley: La seguridad de nuestra embajada requiere de la cooperación entre nuestros funcionarios y los de Noruega.

Periodista: Pero ¿por qué han alquilado durante diez años una oficina ajena a la embajada en Oslo y la llenaron de agentes de la policía y militares?

Crowley: Esa es una pregunta para nuestra Embajada. No he estado allí hace tiempo, así que no le puede contestar. (pausa…) Bueno, mira, las embajadas son blancos fáciles para los terroristas. Es correcto y apropiado que se adopten las medidas adecuadas para proteger las misiones diplomáticas en cualquier parte del mundo. Así que tenemos un programa (SIMAS) destinado a ese fin. Compartimos esa información con los gobiernos de los países anfitriones. ¿Cuánto saben acerca de las actividades específicas?. No puedo decírselo. Pero todo lo que hacemos es plenamente coherente con nuestros dispositivos de seguridad.

Periodista: ¿Hay acuerdos por escrito sobre esto?

Crowley: No puedo decírselo. Habría que consultarlo con la embajada.

Para entonces la televisión pública de Noruega había localizado el centro de operaciones de los agentes de campo en Oslo. Una caza al topo que a nivel político o judicial «está al alcance de cualquier periodista o fiscal independiente» después de las evidencias publicadas por WikiLeaks. En Oslo la caza ha sido al topo salvaje, de campo.

El grupo como en casi todos los países lo forman entre 15 y 20 personas. Los mayores y los jóvenes. Trabajan en los aledaños de las embajadas pero no en la embajada. Fíjate en la foto que encabeza esta información y en concreto en el triángulo abuardillado del edificio del fondo.

Hacen turnos. Trabajan las 24 horas del día. El perfil de los topos de la embajada descubiertos por la televisión pública de Noruega coincide con el perfil manejado durante años por los investigadores (acusados normalmente de conspiranóicos por la prensa seria). Casi todos los topos han ocupado puestos destacados en la policía antes de trabajar para los americanos. Aquí puedes ver en acción a uno de ellos, Gunnar Tveit*, cazado haciendo fotos a unos manifestantes (una de sus misiones habituales). Por los EEUU, país de la libertad.

topo mayor

Luego enviarán los datos a la embajada que los procesará. SIMAS tendrá más datos de los sospechosos de atentar contra su embajada (risas o lágrimas al gusto del lector). La infame excusa que los gobiernos nórdicos, especialmente Suecia y Dinamarca han aceptado. El olor ha podrido atraviesa el envoltorio del mundo feliz que fue modelo de incautos que adoran la seguridad y desprecian el valor supremo de la libertad.

¿Tragarán las ovejitas del planeta global con la excusa de la vigilancia de las embajadas?. Apúntalo bien que eso nos dirán un viernes ministerial. Luego se desvelará como en Noruega que sus operaciones no tenían relación alguna con la seguridad de la embajada ¿Qué dirán entonces?. Hasta hace poco les daba todo igual. Ninguna noticia preocupante acaba por calar. A ellos con controlar los siete telediarios que reparte Sebastián (el de la BSA) todo les importa muy poco. Salvo su seguridad. El problema es esta maldita cosa: Internet y la Generación Red.

Hillary, tenemos un problema.

Políticos de la izquierda (ajena a la Internacional Socialista), periodistas independientes, blogueros tenaces y jóvenes liberales-libertarios que defienden los derechos civiles sin preocuparse del país al que tienen que hacer frente, coindiden en el diagnóstico:

El aparato político-judicial nórdico es una madriguera

Son muchos años trabajando. Los ejemplos saltan las fronteras. Véase la Fiscalía sueca (o la española, como bien sabe (y sufre) la familia de Couso).

Pero ahora estamos en Noruega, cazando topos con los reporteros de la televisión pública, unos periodistas ejemplares cuya «gran noticia» no ha tenido eco en los grandes medios internacionales. Alguno en privado se queja de que tenga más exito traducir cables de WikiLeaks en un sótano. Es el mismo que reconoce tener algunos problemas para seguir con sus investigaciones. ¿Seguirá el camino del portavoz de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, el hombre duro de la organización de Julian Assange que fue obligado a abandonar la TV pública de Islandia?.

El próximo capítulo, el que está dando problemas, va sobre la financiación de estos grupos en todo el mundo. El parné para las operaciones encubiertas. Palabras mayores. El gran banco. El gran secreto que persigue WikiLeaks. La lavadora que lava más blanco. Arriesgas tu vida, amigo. Daniel Ellsberg le avisó a Assange.

Otros harán su trabajo cómplice intentando dar muerte a las informaciones reveladas. Son los del «Vivan las Caenas» que están en todos los países, son esos que se mofan de las investigaciones y los cables aunque desvelen que EE.UU permite el lavado billonario de los beneficios del tráfico de drogas que enriquece a los dirigentes de Afganistán: chismes. «Son los trolls del Sistema al frente de los grandes medios». Apunté la frase en el reverso. Si lo hacen en Suecia y Noruega, como afirma este investigador, lo harán en todos los sitios. «Pues, claro».

¿Ex-policías que trabajan para la CIA haciendo de trolls contra una web ecologista que sigue la pista de unas comisiones eléctricas? ¿Gente capaz de drogar a un niño de 11 años para probar el efecto de la LSD (o a mendigos)? ¿Son los que amenazan al periodista independiente para que abandone? ¿Los que hacen faenitas en la red al político incómodo de la izquierda no socialista (verde, izquierdista o pirata)?. ¿Los que preparan la infiltración en grupos «anarquistas»?. Piensa mal y acertarás.

Un grupo de criminales en acción que nunca descansa pero que ahora va a salir en las noticias (página interior). Trabajan para el gobierno de los EE.UU. En el corazón de Oslo (Noruega) y en todas las grandes capitales del planeta. ¡Menuda historia!. Un cuento de navidad que es pura y desagradable verdad. La risa se te queda congelada al escuchar lo que te cuentan con toda naturalidad:

Si están en este paraíso nórdico imagina en tu país con bases militares, tropas en Afganistán y dura competencia entre narcos (…) Gibraltar, Marruecos (El Sahara y los fosfatos) o el cuento de la piratería que presuntamente está hundiendo uno de sus grandes sectores estratégicos. Allí tienen que tener mucho trabajo. Los de los ministerios, los tribunales, los periodistas y los de las operaciones especiales.

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Los periodistas de la televisión pública noruega merecerían un reconocimiento internacional. Pero la mayoría de medios los han despreciado. Los magníficos reporteros de acera (y no exclusivamente de sótano y ordenata) no olvidarán el día en el que se presentaron en el despacho del director:

Este es el jefe de la unidad que espía para los EE.UU. Tenemos a casi todos los demás. Son los topos del embajador. Espían, fichan, fotografían, filman, siguen, controlan… ¿A quién?. A todos. Jóvenes que van a festivales, ciudadanos que van a las manifiestaciones, activistas diversos o simples «sospechosos» por el aspecto, costumbres y orientación sexual. Todo lo envían a la embajada y desde allí a un gran fichero informático global al que accede la CIA, la NSA y el FBI. Hemos encontrado la guarida. Llevan allí diez años. Ahora han salido corriendo.

Periodistas de campo. Periodistas de verdad. No hay cineasta que pueda superar la grandeza de ese momento. Lo que Assange esperaba. No una veintena de traductores en un sótano. Tirar del hilo, salir a la calle. Hablar con el hombre leal, ahora escondido en las montañas, que estuvo en «aquello» con el Jefe de Operaciones. Su familia, por ahora, no quiere hablar.

«Esto es un puzzle que viene con casi todas las piezas», explica el profesor que trabaja para una fundación volcada con WikiLeaks. «Pero, amigo, alguna pieza la tienes que salir a buscar». Si te atreves. Ahí comienza el periodismo de verdad. En Noruega se ha ejercido la profesión. Aquí están los topos salvajes del embajador servidos en bandeja por los periodistas de La 2 de Noruega, no te vayas a pensar:

Olaf Johansen. Más de veinte años en la policía de Noruega. Llegó a ser el jefe de la lucha antiterrorista. En 1997 fue reclutado por la embajada de EE.UU. Su nombre estuvo relacionado con un extraño caso de espionaje a Berge Furre, hombre crítico de la socialdemocracia noruega que acabaría fundando un partido a su izquierda.

*Gunnar Tveit. El tipejo que han cazado haciendo fotos a los manifestantes. Minorías étnicas, sindicalistas, jóvenes que protestan por el encarecimiento de la vivienda o las tasas universitarias. Le daba a todo con su cámara. Era su trabajo más benigno. Ex responsable de Operaciones especiales de la policía de Oslo. Ocupó un puesto directivo en el equipo de emergencias (Delta) de esta ciudad. Ojo, al pajarito.

Ivar Follestad. Trabajó antes de servir a los EE.UU en Kripos, la unidad especial de policía especializada que lucha contra las formas más graves de delincuencia organizada. Recuerda: Kripos. Ahí también están los Fiscales.

Leif Karsten Hansen. Destacado miembro de la Seguridad del Estado. Se le relacionó en voz baja con una estafa (y según algunos investigadores con la elaboración de pruebas falsas) en el caso que acabó con la carrera política (otra) de Arne Treholt, dirigente socialdemócrata que fue condenado por alta traición y espionaje para la Unión Soviética e Irak. El topo encontró cobijo en los aledaños de la embajada después de aparecer y desaparecer de las noticias e informes que lo mezclaban con el caso Treholt.

Per Ivar Borseth policia que también trabajó para la seguridad del Estado. Colega del anterior en la Politiets sikkerhetstjeneste, PST. Sobre este topo hay una foto recuperada de los archivos que conmocionó a los investigadores. Antes se hacía referencia a Arne Treholt, el político socialdemócrata condenado por espiar para Rusia y obviamente acabado politicamente. ¿Quién le vigilaba en el juicio y no se separaba de él?: Per Ivar Borseth. La foto – en blanco y negro – la puedes ver aquí.

Synnøve Paulsen es una de las dos mujeres del grupo. Synnøve ha trabajado en el Dirección Geenral de Seguridad dependiente de la Policía pero en las oficinas del Ministerio del Interior. Representante de Kripos en Europol. Fue asesora de la policía de Albania.

Los periodistas de la televisión pública noruega identifican después a otros destacados miembros del grupo, pero no hacen públicos sus nombres. Son los verdaderos hombres de acción. Los mayores son experimentados jefes de policía, los jóvenes pura raza de la CIA. Agentes de verdad. Como en las películas. En ocasiones abandonan el país para hacer un trabajo a miles de kilometros de distancia. Licencia para actuar cuando reciben la orden. Después a la madriguera que paga el embajador que se dice fontanero.

Los grandes misterios sin resolver de la historia reciente llevan la huella de estos hombres. Aquí y allí. Entre los 39 y los 44 años. Esta es la franquicia encubierta del Pentágono, la CIA y Hillary Clinton para las operaciones no asumibles. Esto es Oslo, pero esto es una franquicia, la SDU:

Hombre (44 años). Jefe de operaciones especiales del Grupo de Oslo. No ha pasado por la policía ni el ejército noruego. Originario de Suecia. Está viviendo con una oficial de policía noruega. Como del resto de los hombres de acción, la televisión pública noruega los tiene identificados con nombres y apellidos pero no ha querido poner en riesgo su seguridad. Son agentes de la CIA. Descubiertos por un reducido grupos de periodistas. Falta alguno (y una) por identificar, pero aquí está el perfil del resto.

Hombre (39 años). Antecedentes en las Fuerzas Armadas. Ha participado en varias operaciones en el extranjero.

Hombre (41 años). Ha trabajado en la policía de Oslo y a la vez en la unidad especial al servicio del espionaje norteamericano. Se habría unido a la SDU alrededor de 2004. Mantiene contactos al más alto nivel con el ejército y de hecho ha participado en algunas operaciones en el extranjero.

Hombre (39 años) – Larga experiencia como especialista en el ejército.

Hombre (37 años) – Larga experiencia como especialista en el ejército.

Su escondite era la habitación 618 de un céntrico edificio con vistas al Palacio Real. Allí han estado más de 10 años. Había movimiento las 24 horas del día. Un sistema de alarma conectaba aquel tugurio criminal con la Embajada de los Estados Unidos.

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