PALANTIR invoca una República Tecnológica para llamar a Silicon Valley al rearme moral de Occidente. Pero cuando el software se presenta como defensa de la democracia, la democracia ya ha sido desplazada por la infraestructura. No es patriotismo: es tecnopoder. No es seguridad: es obediencia algorítmica. Yo soy la confesión de esa república armada.