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Desde el inicio de su segundo mandato, Donald Trump está redefiniendo la estrategia internacional de Estados Unidos según una lógica brutal de relaciones de poder entre grandes potencias. Al tiempo que multiplica las políticas agresivas en Oriente Medio y en las Américas, su administración ha emprendido un reposicionamiento estratégico frente a Rusia.
Durante casi tres décadas, Washington consideró a China como un socio económico indispensable del que se beneficiaba y que estaba llamado a prosperar dentro del orden capitalista internacional dominado por Estados Unidos.
Muchas personas quieren ver en los BRICS un contrapeso al orden monetario dominado por el dólar. Sin embargo, los hechos son obstinados: en la cumbre de los BRICS en Río de Janeiro (6-7 de julio de 2025) no se expresó ninguna voluntad real de romper con la divisa “americana”. La desdolarización sigue siendo un horizonte lejano.
No ofrecen una alternativa de financiación y comercio para el Sur global


