Claudio Katz

Artículos

La compleja secuencia de acontecimientos que sacudió al mundo árabe en la última década suscitó intensas controversias en la izquierda. No resultó fácil distinguir las tendencias progresivas y regresivas en el disputado y cruento escenario de Medio Oriente.

Estados Unidos retiró sus tropas de Afganistán al cabo de dos décadas de guerras perdidas y observó cómo el ejército que había entrenado se pasó al campo opuesto. Esta derrota ha propinado un durísimo golpe a la dominación norteamericana.

Turquía, Arabia Saudita e Irán disputan primacía en un novedoso contexto de protagonismo regional en las tensiones de Medio Oriente. Esa gravitación es registrada por muchos analistas, pero la conceptualización de ese rol exige recurrir a una noción introducida por los teóricos marxistas de la dependencia.

El fracaso del proyecto norteamericano del “Gran Oriente Medio” tiene enormes consecuencias para la relación de la primera potencia con los tres principales jugadores globales del siglo XXI.

En noviembre del 2003 Bush presentó su gran cruzada de invasiones como un proyecto de rediseño general del “Gran Oriente Medio”. Incluyó en esa denominación a Medio Oriente, Asia Central y el Norte de África, es decir a todo el mundo árabe y al grueso del “universo islámico”.

Las protestas callejeras son datos cotidianos de América Latina que no sorprenden a ningún analista. Pero su irrupción en Cuba ha generado un inusual impacto por las consecuencias de esas marchas para el futuro de la región. Todos los actores políticos del hemisferio saben lo que se juega en la isla.

Varios integrantes o descendientes de la comunidad judía hemos suscripto un nuevo llamamiento de solidaridad con el pueblo palestino, Convocamos a multiplicar las protestas contra los asesinatos en Cisjordania, los bombardeos en Gaza y las agresiones a los árabes de Israel.[1]

La segunda ola del Covid ha generado una explosión de contagios con gran saturación de hospitales y récord de muertos. El país ha logrado evitar hasta ahora las dantescas escenas que conmovieron a otros países de la región, pero afronta una gravísima expansión de la infección.

América Latina necesita combinar la resistencia a la dominación estadounidense con la renegociación comercial con China.

La principal amenaza que afronta la restauración conservadora es la renovada oleada de movilizaciones populares.

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