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Entrevista con el delegado zero (subcomandante insurgente Marcos) /II

Los medios alternativos, columna vertebral del movimiento, estima Marcos

Fuentes: AMATE

» Ni hegemonizar ni homogenizar, reto de La Otra» «México no acaba en Tijuana»

El 16 de septiembre del año pasado, en el Caracol zapatista de La Garrucha -Resistencia hacia un nuevo amanecer- se realizaba la primera sesión plenaria de La Otra Campaña. Acudió al acto buena parte de la plana mayor de la Comandancia General: Ramona, Susana y Esther, David, Tacho y Zebedeo. También Moy, quien hasta antes de ese día era conocido por su rango de mayor, y que al reaparecer en la escena después de varios años de bajo perfil era presentado por Marcos como el Teniente Coronel Moisés. Ante más de mil adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, y un número equis de observadores, simpatizantes, indecisos y orejas, tocó a Moisés anunciar que de acuerdo a los planes delineados en la Sexta, el EZLN enviaría al Sup, ahora como delegado Zero, a recorrer los 31 estados y el Distrito Federal de México, «para escuchar a la gente sencilla y humilde que lucha».
En esa oportunidad, el teniente coronel Moisés explicó así la movida:

 

» […] es nuestro deber cumplir de explorar al terreno por donde vamos a llevar a nuestros compañeros y compañeras de nuestros pueblos, así somos nosotros los militares, siempre hay quien va de vanguardia. Vanguardia le decimos a quien va adelante y ve qué hay adelante del terreno que no conocemos todavía y su tarea el que va de vanguardia es detectar qué hay; si es terreno pantanoso, pedregoso, espinal y otras situaciones que observe la vanguardia y eso nos informa para saber qué hacer y cómo hacer. Nosotros sabemos que ustedes entienden la vanguardia por el que va a dirigir, o los que saben cómo se debe luchar o el que manda y que son los únicos y que tienen razón y los que saben más y mejores y que por lo tanto son los principales… nosotros no lo entendemos así, la vanguardia para nosotros es así como ya les dije, es quien va a conocer el terreno, para nosotros terreno no conocido y que es necesario ir en ese terreno para avanzar la lucha, ese trabajo nos toca a los militares, la exploración del terreno…El trabajo para la vanguardia de exploración del terreno sobre La Otra Campaña le ha tocado al compañero Subcomandante Insurgente Marcos. Será el primero en salir y atrás de él vamos también nosotros, turnándonos para hacer el trabajo…»

Marcos, anunció Moisés, saldría desarmado. Óiganlo bien -dijo- nuestra iniciativa es política y democrática, no de balas; el compañero Subcomandante Insurgente Marcos va a salir sin armas, nuestra lucha es de palabras y de ideas».
El EZLN, su comisión sexta, su delegado Zero, mantendrían inalterable esa premisa. Como contrapartida, y a lo largo de 2006, el gobierno mexicano desató una campaña de hostigamiento, agresiones, violaciones y represión en diversos puntos del país: San Salvador Atenco, Estado de México, Michoacán y Oaxaca, por mencionar sólo tres casos que ocuparon horario estelar en radio, televisión y las primeras planas de la prensa dominados por el establishment político y económico, tanto el nacional como el internacional.

 

En este entorno, lo que en principio sería un recorrido de seis meses – de enero a junio- se convirtió para Marcos en un tour de force que se extendió hasta fines de noviembre. El delegado Zero, en la primera parte de la entrevista que concedió a AMATE, explicó algunos pormenores en torno a los sucesos mencionados arriba, y las acciones que se delinearon durante su inesperada estancia en la Ciudad de México.

Ahora, en esta entrega, Marcos comparte sus reflexiones en relación a su recorrido por el norte de la Nación Mexicana, detalla su percepción sobre las diversas fuerzas que inciden en La Otra y retoma un aspecto que entrevistado y entrevistador abordaron a lo largo de la extensa charla: sus encuentros con mexicanos y chicanos que viven, trabajan y luchan al norte del Río Bravo. Es decir, el «otro México».

El reto, ni hegemonizar ni homogeneizar
-A lo largo de tu recorrido, y después de los innumerables encuentros que tuviste con las Otras debes haberte topado con grupos que esgrimen premisas divergentes, tal vez hasta confrontacionales, y esto es hasta cierto punto predecible. ¿Qué dices al respecto?

-Esa es una tendencia que hay en todo movimiento, incluso dentro de La Otra Campaña. Hegemonizar y homogenizar. Es decir, mi idea es la que vale por sobre las demás. Por ejemplo, si nosotros dijéramos que lo más importante son los pueblos indios, entonces o todos se hacen indígenas o pasa lo que en los Balcanes, es decir, la guerra de razas. O, igual, mi idea hegemónica es que deben ser los obreros, aquí sólo hay obreros y campesinos y no importa si eres mujer, si eres anciano, si eres homosexual, lesbiana, o indígena, y tienes que entrar en ese aro. Y entonces tratar de uniformar. Esa lucha, esa tendencia está dentro de La Otra, como también se da en cualquier movimiento, y La Otra Campaña tiene que estar luchando continuamente contra esto. Por eso nosotros decimos que cada quien conquista su espacio dentro de La Otra y lo defiende. Te doy otro ejemplo. Alguien nos platicaba con cierto desencanto, no recuerdo si fue en Ciudad Juárez o en Tijuana, que escuchó que alguien de México, al llegar los del norte del Río Bravo dijo «ya llegaron los gringos», pero en realidad era la chicanada. Agrégale a eso que hablan como hablan, el español chueco o hablan mucho inglés. El comentario iba en el sentido de que este movimiento es de mexicanos, no de los gabachos, pero sin reconocer que no son gabachos, son paisanos. O ponle, incluso la gente güera que llegaba pero que está en otra pista, no en la pista del American Way of Life, sino en la construcción de una alternativa también en la Unión Americana. Ese comentario, «aquí solo estamos los mexicanos y México se acaba en la frontera», es un síntoma de hegemonía y homogenización. Por eso yo decía en Tijuana, dónde empieza México y dónde termina. Porque en la reunión alguien dijo bienvenido a Tijuana, donde termina México, y yo dije momento, porque aquí hay gente de todos lados, que va más allá.

Entonces, nosotros pensamos que lo que hay que promover en La Otra es un debate rico y una exposición de ideas lo más que se pueda. Que hablen los anarquistas, los comunistas y que expongan, que se muestren, que no haya ni izquierdistas ni todas las

tendencias que hay de closet, sino que se muestren, y que cada quien diga éste es mi espacio. Y para que renuncie a ser hegemónico y a tratar de homogenizar La Otra Campaña se necesita al otro, el otro existe, reconocer al otro, para que los heterosexuales renuncien a ver a los homosexuales y a las lesbianas como gente a la que hay que desconfiar. Y estas son palabras de un indocumentado de Chicago, que decía yo soy homosexual y pues su demanda no era para el gobierno norteamericano. «Yo le demando a mis compañeros -nos decía- que me tengan confianza. Es mi preferencia sexual pero eso no quiere decir que los vaya a traicionar o que sea inestable políticamente hablando».

Estos son lugares comunes que usa la izquierda en México, yo creo que mundialmente, pero en México yo lo sé. No hay que confiar en los homosexuales o en las lesbianas porque son raros también políticamente. Y en otra parte, en Nueva York, un indocumentado o un chicano, no me acuerdo bien, decía está este problema, entre nosotros no nos tenemos confianza por que tenemos diferencias sexuales. Entonces, hay que reconocer al otro, hay que reconocerlo como compañero. Y eso va a significar, temporalmente, renunciar a la hegemonía. Porque abriéndose el espacio se va a dar la lucha por la hegemonía entre las diferentes posiciones de izquierda. Entonces va a resaltar, por ejemplo, que lo que debe desaparecer el Estado, o que debe estar una dictadura del proletariado, o que debe ser un gobierno de transición democrática. Todas las propuestas que se presenten van a tratar de decir, esto es lo que tiene que ser. Cuando ese momento llegue, debiera haber dentro de La Otra, dentro de este movimiento que tenemos, la suficiente riqueza cultural y de análisis como para que se decidiera desde abajo qué, qué onda.

-Los mexicanos, digamos, de afuera, participaron con entusiasmo en la consulta zapatista de 1999. Al menos en Los Angeles más de 30 mil paisanos respondieron a las cinco o seis preguntas que se incluyeron en el cuestionario de la consulta que se hizo aquel año. Igual, llegaron en números significativos a la marcha de los 1,111, en el 97. Y si nos vamos más atrás, está ampliamente documentado que desde 1994 los mexicanos que viven en Estados Unidos han hecho sentir su presencia en una diversidad de acciones, proyectos y apoyos en torno al movimiento zapatista. Pero como que todavía se percibe una cierta lejanía -y no nos referimos a la geografía, al final de cuentas tú ya lo experimentaste, de como la raza recorre esas rutas de aquí para allá y de allá para acá constantemente- en cuanto a la identificación y aceptación plena de, utilizo tus palabras, «esa entidad que crece con identidad propia al norte del río Bravo, el Otro México», que por cierto es el título de una canción de los Tigres del Norte. ¿Qué dirías tú? ¿Ha habido una lejanía, o incomprensión? Tú dijiste hace rato la palabra desconfianza. ¿Es real la percepción?

-Mira, nosotros estamos aprendiendo y pensamos que junto con nosotros está aprendiendo La Otra. Conocimos identidades que no conocíamos y estamos aprendiendo a escuchar el esto soy y aquí estoy de esas identidades. Nuestro contacto con comunidades mexicanas y chicanas al otro lado antes de La Otra Campaña era en qué nos ayudaban, si para difundir, si para hacer campaña de acopio, si para conseguir cosas, ¿no?

 

Pero nunca había sido tan formal o tan seria la presentación. Porque siempre era que tú me dijeras, bueno pues yo puedo contactarte con tal grupo, o puedo hacer una campaña o puedo hacer la denuncia en el Congreso norteamericano, pero no estaba esto de que este soy yo, estoy aquí, esta es mi historia y estas son mis aspiraciones y este es mi sueño. No estaba esta historia contada por cada quien. O sea, yo soy mexicano, o soy chicano o soy indocumentado. Tengo otra realidad, otras aspiraciones y mi sueño es este, y mi sueño no es sólo que tú vivas con dignidad y paz en las montañas del sureste mexicano, es que yo tenga esto y que seamos compañeros.

Y entonces nosotros empezamos a descubrir que así como hay un arcoiris en los pueblos indios, también hay un arcoiris de lo que es el otro México al norte del río Bravo. Por ejemplo, la disputa por el nombre, ¿somos chicanos o somos mexicanos? O de que si se trata de una realidad aparte o si es el mismo tronco que tendió su raíz hasta allá, o si ya se trata de otra vida y otro mundo. Por ejemplo, la situación del indocumentado, si va a estar con los dos pies en los dos lados, en la Unión Americana y de donde salió, porque sigue con esto de las remesas y además va a visitar. Nosotros no podemos hacer como el gobierno, nosotros decíamos sobre esa raza, está cabrón, porque tienen el peso de la economía norteamericana y de la economía mexicana, o sea, los que están trabajando del otro lado sostienen las dos economías. En el caso de México todavía les ayuda un poco el petróleo pero en realidad son las remesas ahorita las que llevan mano. Pero nosotros no podemos reducirlo a un aspecto económico, hay una realidad allí, un dolor, hay una resistencia y hay que reconocerla y nosotros pensamos que esta gira es apenas el inicio para romper con esa distancia.

Nosotros nos sentíamos más cerca de Los Angeles que de algunas colonias de la Ciudad de México, pero al revés no. A lo mejor, para muchos de los mexicanos del otro lado Chiapas estaba igual de lejos que Irak o que Vietnam, y en ese sentido no importaba conseguir dólares para las comunidades indígenas o para los refugiados en el Medio Oriente. Y nosotros pensamos que ahora que empezamos a aprender a decir compañero, compañera, estamos acortando esa distancia, y la estamos acortando abajo. Pero tiene que ver mucho con que haya un contacto directo, personal. Nosotros decimos hay que ir al lugar donde se reúnen, donde trabajan, aprender su modo. Nosotros batallamos menos porque el espanglish se parece mucho al espatzeltal. Pero falta ese conocimiento directo. Si el EZLN puede ser el puente interno, ya no para que el resto del país o del mundo conozca a las comunidades indígenas, sino para que el resto del país o del mundo se conozca asimismo, abajo, por donde está, con un pretexto que sea un pasamontaña, o una lucha indígena, y una montaña que queda lejos y cerca dependiendo de cómo la vea uno, sería fregón.

-Dices que ahora tienes un conocimiento más directo y más cabal de la raza al norte del Bravo, en contraste con lo que ocurrió en años anteriores o en etapas previas, que era fragmentado, unidimensional. Mencionaste ya a mexicanos, a chicanos, a indocumentados. Pero ese componente al que también hiciste alusión, los estadounidenses, los internacionalistas, ¿Cómo los ves insertos en todo esto que has venido describiendo?

 

-Lo que nosotros vimos allá, es que en muchos de ellos, los que conocimos directamente, están en el trabajo de acompañamiento de la lucha en su país, pero no aparece todavía el de su propia demanda. Es decir, mi historia (la de los estadounidenses) es que apoyo a los chicanos, a los indocumentados. Yo recorro el desierto y dejo agua para los que están cruzando, o yo les doy asesoría legal cuando tienen problemas. Pero todavía sigue faltando su identidad propia -como anglos o no sé cómo les digan allá- y sus demandas, que deben ser también propias. Yo creo que todavía no encuentran el lugar dentro de La Otra. Pienso que están diciéndonos, de una u otra forma, no es mi lugar este, yo soy de otro país, de otra realidad, mi lugar es la sexta internacional, allí sí podemos encontrarnos y contar. Nosotros tenemos la esperanza de que sea esto, porque si faltó.

Puede ser que el ambiente estaba así, se estaba discutiendo el tema del México al norte del río Bravo. Estos compañeros y compañeras pues decían, sí, yo lo acompaño, yo le ayudo, yo enfrento este problema de este lado. Y ya quien soy yo, como veo la Unión Americana, su cultura, su cultura democrática, el racismo que se percibe no sólo con respecto a los que vienen del sur del Río Bravo, sino mero adentro; sus propios problemas, que no sean los reportes periodísticos o lo que sale en los medios de comunicación, o lo que Hollywood dice de si mismo cuando le dan sus arranques de autocrítica, eso falta todavía. Ojalá sea en la sexta internacional donde se dé esto, porque sería muy chingón que pudiéramos construir una relación de compañeros, y que pudiéramos, no sé, mandar maíz a la Universidad de Berkeley, o algo que fuera al revés, que ellos dijeran pues no, (los indígenas) no son gente necesitada, son seres humanos que están luchando, y si nosotros como estudiantes tenemos este movimiento y nos reprimen, pues también ellos nos van a apoyar. Fíjate, esto casi no se conoció, más allá de sus organizaciones, pero nosotros lo intentamos con Mumia Abu- Jamal, y Leonard Peltier, nosotros nos solidarizamos con ellos y exigimos que cancelaran sus órdenes de ejecución, pero acciones como estas todavía no se reflejan en el resto.

Háblanos sobre el sistema político mexicano, su franco proceso de descomposición, y como repercute en el «Otro México».

-Nosotros pensamos que el proceso electoral provocó una especie de imagen holográfica de México que no corresponde a la realidad. O sea, el proceso electoral y la lectura que de este hicieron los medios, simuló un país dividido -así como la frontera y la migra simulan dos países, en el caso de Estados Unidos y México- y esta polarización jaló la atención de la gente en el mundo, con este cuento de que el norte es azul, y el sur es amarillo, igual que este cuento de que el problema de los indocumentados son únicamente los papeles y no toda la cultura de racismo y las condiciones de trabajo que deben enfrentar. Una indígena indocumentada de Nueva York nos cuenta y dice, este, es que a mí me golpea mi marido no puedo hacer la denuncia, necesito los papeles porque si no me deportan. Ahí esta el problema, la cultura que hace que a esa mujer la golpeen. Todas esas cosas como que no se plantean. Otro: el movimiento que hace poco sacó a las calles (en Estados Unidos) a más de un millón de inmigrantes, en los medios se plantea como un problema de política migratoria, y se reduce a que si hay muro o no hay muro, o si hay papeles o no hay papeles. Pero que hay de toda la cultura que nos estuvieron platicando los trabajadores del otro lado, la cultura de represión, de despojo de la cultura y de la identidad histórica o nacional, de explotación, de represión, y que, como nos contaron los chicanos y mexicanos que ya tienen papeles, luego resulta que ni así la libran. Y qué pasa con los que nacieron allá pero también acá, por sus raíces, por su cultura, su lengua, su color, hasta su físico. Pues son de acá. Todas esas cosas están ocultas. Y en realidad lo que descubrió La Otra Campaña es que no es cierto, el norte no es azul ni amarillo, el norte es como cualquier pare de nuestro país cuando se mira hacia abajo.

Pero esta misma atención que provocaron los medios ahora dice, hay que mirar arriba, a ver que va a hacer Calderón, y todo eso, y no hay que mirar abajo. Nosotros decimos que La Otra Campaña tiene que prepararse para un vacío peor que el que recibió durante el proceso electoral y arriesgarse, a través de la otra red que se está construyendo todavía, a apostar todo, a darse a conocer y a comunicarse a través de los medios alternativos. Por eso si nosotros en Palenque dijimos que la columna vertebral de esta etapa iban a ser los medios alternativos, porque van a ser la forma en que nos vamos a poner en contacto unos con otros, pues ahora esto va a seguir todavía.

Y en el caso de los compas y las compas que están al otro lado del río Bravo, va a ser fundamental. En este sentido, esta chamba de ahorita nos va ayudar mucho, pero todavía es sólo de un lado. Nosotros necesitamos saber que hay del otro lado. A lo mejor podemos cruzar como wetbacks, o podemos seguir viéndonos en la raya. Pero si ustedes también hicieran el esfuerzo de contarnos su historia, y dijeran, como no puedes venir porque esta la border patrol y la Condoleezza (Rice, Secretaria de Estado) hay están estos materiales, este video, estos libros, esta historia, donde has de cuenta que te vas a meter a mi casa, a mi centro de trabajo, al file donde está trabajando toda la raza y allí nos vas a ver.

¡Queremos que quieran que los conozcamos, pues! Yo digo, pues si hay en las tiendas de solidaridad de la Unión Americana videos de las comunidades zapatistas, que chingón sería que en las comunidades zapatistas hubiera videos de las comunidades del Otro Lado.

Entonces, así vemos las cosas a grandes rasgos. Arriba van a seguirse viendo en su propio espejo. Por nuestra parte, el papel de los medios alternativos, de la gente que trabaja allí sigue siendo fundamental. Fíjate, en un lugar, no me acuerdo dónde fue, me estaba yo peleando con los organizadores porque los medios no habían llegado y ellos decían ya hay que empezar. Pero, decía yo, no, ellos son más importantes que yo. La Otra Campaña ahorita no depende de Marcos , depende de ellos, de los medios alternativos. Suponte, aunque yo los oiga, lo que va a hacer que su palabra llegue lejos son ellos, por eso hay que preocuparse que estén ellos. Yo a lo mejor no estoy, pero nomás pones una foto o una imagen de esa de cartón para que se puedan tomar la foto y ya. Pero lo que van a hacer ellos no lo va a hacer nadie. Y nosotros pensamos que esa etapa se alarga y se empieza a cruzar ahora con esto de la consulta, con las definiciones básicas, y luego, cuando se creen los grandes nodos, cuando se vaya plantando la Comisión Sexta en la siguiente etapa, cuando salgan los demás comandantes y nos vamos repartiendo para estar más tiempo, no permanente, pero si con periodos más largos de tiempo en cada zona -en lugar de pasar uno o dos días en cada lugar- ora sí, en la siguiente etapa tardaremos seis meses, en el noroeste, por ejemplo, y allí veríamos los estado del noroeste, y mientras otra comisión está en los estados del norte, y otra en el noreste, y otra en el centro y así nos repartimos, y la posibilidad de comunicarse entre un nodo y otro siguen siendo los medios alternativos.

Ahora, en el caso del otro México, esto que pasó en Tijuana, en Ciudad Juárez, y en Nuevo Laredo, de brincar la frontera aprovechando la tecnología, nosotros pensamos que hay que seguirlo haciendo. Hay que buscarle. Que toda esa creatividad, ingenio e imaginación que nos hizo a nosotros agradecer a los que están del otro lado en toda la primera parte de nuestra vida pública, o sea del alzamiento hasta antes de la Sexta, pudiera ser también construir allí, no se me ocurre como, pero pienso que ese es el trabajo de ustedes, ora si que ahí está la chamba.