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15-O en Argentina

Pensar global y actuar local

Fuentes: Rebelión

Alrededor de un millar de personas marcharon en Buenos Aires desde la Plaza del Congreso hasta Avenida de Mayo y 9 de julio para expresar su rotunda disconformidad ante los efectos del capitalismo crepuscular y como manera de adherir a la manifestación de «indignados» que tuvo su momento mejor en la ciudad de Madrid el […]

Alrededor de un millar de personas marcharon en Buenos Aires desde la Plaza del Congreso hasta Avenida de Mayo y 9 de julio para expresar su rotunda disconformidad ante los efectos del capitalismo crepuscular y como manera de adherir a la manifestación de «indignados» que tuvo su momento mejor en la ciudad de Madrid el 15 de octubre. 

Al igual que en cerca de 70 países del mundo, la marcha argentina descargó sus cánticos y consignas contra la clase política hegemónica, el capital financiero, la sobreexplotación y la destrucción ambiental. De hecho, varias sucursales bancarias del centro de la Capital Federal fueros coloridamente pintadas con mensajes alusivos a la usura, la especulación y el enriquecimiento inhumano y antisocial.

León, que se desempeña en la Universidad de Mar del Plata, señaló que «hay una crisis del capitalismo que puede ser mortal en la medida en que podamos ofrecer una respuesta desde la clase trabajadora. Este puede ser un nuevo inicio auspicioso para los asalariados si nos organizamos y luchamos concientemente». Y Tamara junto a León dijo que en Argentina «el grave problema es que no se valora al trabajador».

La profesora Estela asistió a la convocatoria para «apoyar a los indignados del mundo. Debemos llegar a ser una gran familia global. La dignidad humana debe estar sobre los intereses económicos», y agregó que «el 2001 la pasamos muy mal. Conocemos la angustia del desempleo, el dolor de no tener alimento para los hijos». Como docente, Estela acudió al movimiento estudiantil de Chile para significarlo como «un ejemplo maravilloso. Los jóvenes luchan también contra un Presidente que muy suelto de cuerpo explica que ‘para estudiar alguien tiene que pagar’, y ayer nada más el ministro de Educación de acá, Alberto Sileoni, aclaró que, efectivamente, alguien tiene que pagar: el Estado».

Respecto de la enseñanza, la educadora Fernanda argumentó que «no basta que se tenga cobertura total y sea gratuita. Tiene que contemplar contenidos curriculares acordes a una sociedad distinta que la actual».

«El sistema monetario no es malo ni bueno: está obsoleto simplemente»

En la marcha se encontraba un contingente de jóvenes chilenos que estudia en universidades argentinas gratuitamente y que se ha organizado para apoyar el movimiento de los secundarios y universitarios del país andino. El estudiante de primer año de Sociología, Aucalef, que viene del Liceo 80 de la comuna santiaguina de Independencia, declaró que «somos también ‘indignados’ debido a todos los atropellos sufridos por el pueblo de Chile. Estamos coordinados con nuestros compatriotas en la misma lucha. Hemos realizado 5 marchas y funcionamos a través de asambleas horizontales y abiertas. Queremos construir desde las bases», y añadió que «los argentinos nos han dicho que los estudiantes chilenos están marcando el ejemplo en materia de movilización, considerando que allá la policía es completamente militarizada. Y nosotros admiramos la solidaridad del pueblo argentino que nos ha acompañado durante todo este proceso».

Por su lado, el joven minero Cristian Sarago explicó que «es preciso proponer una alternativa al sistema capitalista. Ya no es necesario. Por mi parte, yo estoy por una economía basada en recursos reales y no en laberintos financieros y monetarios. El capital financiero es pura ficción, mientras el precio de los alimentos se juega en la bolsa. El sistema monetario no es malo ni bueno: está obsoleto simplemente. En Argentina se produce comida para 400 millones de personas, pero no se puede nutrir a todas las 37 millones que somos».

Pero no solamente muchachas y muchachos participaron del 15-O. Ismael, un cuentapropista que proviene de la generación de los 70′, manifestó que «en la actualidad el concepto de generaciones se está fusionando en la identidad asociada al rechazo ante la calamidad capitalista. Hoy no somos una certeza ni una negación, somos más bien una duda. Y yo no quiero sentarme en una de las butacas que ofrece el sistema. La duda entonces, es plantearse otro mundo posible, una alternativa. Porque no es permisible que antes de que termine el año en Somalia, 12 millones y medio de seres humanos habrán muerto de hambre ante la indiferencia social».

Miguel es representante de los pueblos originarios aymara y quechua. Marchó «porque el capitalismo está destruyendo el planeta, nuestra Madre Tierra. Y de no hacer nada para cambiar las cosas, nos convertiremos en cómplices del desastre para las generaciones venideras. En este mundo, los pueblos originarios y afrodescendientes no tienen derecho a nada. Y en Argentina, en efecto, hay democracia. Pero de primera y de segunda. Democracia para los que tienen dinero y a quienes se les reconocen los derechos políticos y humanos. Y para nosotros, nada. En la provincia de Formosa, al norte, recientemente han matado a dos hermanos dirigentes cuyos responsables tienen que ver con el gobierno provincial coludidos con las autoridades policiales, judiciales y políticas de la zona», y continuó sumando que «no nos gusta que digan que nuestra gente es violenta cuando reclamamos derechos. No nos gusta que nos tomen por escenografía folclórica. No somos figuritas de manual. Aquí existe una solución política. Así como Néstor Kirchner enfrentó al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial con nosotros, el gobierno que viene debe reconocer ahora nuestro territorio, nuestra cultura. Basta de Estados paternalismos».

La pesadilla de Jujuy

La caminata anticapitalista se detuvo en 9 de julio y Avenida de Mayo. Allí acampa desde el 25 de septiembre un buen grupo de representantes de más 50 mil familias sin tierra de Jujuy, provincia ubicada en el norte grande de Argentina que linda con Chile y Bolivia. El campamento de pobres bajo la escultura del Quijote sirvió de fondo a la marcha.

Una de las voceras de Jujuy relató que desde hace medio siglo que no se construye una sola vivienda para los pobladores de Jujuy, tierra de industria azucarera y minerales de valor magnífico. Como medida de fuerza, los desheredados de Jujuy ocuparon suelos del ingenio de Ledesma para demandar casas pagables al gobierno de la Provincia. Como respuesta y escarnio, el 29 de julio pasado recibieron plomo. Cuatro vidas se perdieron.

«Por eso Jujuy se levantó», contó la delegada Patricia, «y comenzó a tomar tierras, tierras nuestras que se les entrega a otros como forma de pago por clientelismo político. El gobierno provincial nos amenaza constantemente. Los que llegamos a Buenos Aires a exigir una respuesta a nuestras reivindicaciones debimos salir como delincuentes de Jujuy porque no se nos permitía abandonar la zona. Ya llevamos 20 días aquí y aún no tenemos contestación del gobierno nacional. Sólo promesas de recibirnos. Otros nos han dicho que en cuanto terminen las elecciones presidenciales (23 de octubre) nos desalojarán definitivamente. Por favor, acompáñennos».

Es cierto lo que reza un letrero de los manifestantes: pensar es global y actuar es local.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.