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Soberanía deKadente

Fuentes: Rebelión

En qué paisito bananero nos quiere convertir esta pequeña burguesía miserable y cleptómana que gobierna para los poderosos explotadores del mundo. Cuánta mediocridad desparrama el armado político que tiene como líder a la «señora» CFK. El tremendo espamento que ha generado el kirchnerismo por la llegada del buque «Libertad», («escuela» donde han «estudiado» muchos de […]

En qué paisito bananero nos quiere convertir esta pequeña burguesía miserable y cleptómana que gobierna para los poderosos explotadores del mundo. Cuánta mediocridad desparrama el armado político que tiene como líder a la «señora» CFK. El tremendo espamento que ha generado el kirchnerismo por la llegada del buque «Libertad», («escuela» donde han «estudiado» muchos de los peores asesinos de nuestra historia, como Astiz, por ejemplo, y todos los marinos de la Dictadura Militar; parece que, como en la Esma, la «memoria k» está desmemoriada), sirvió para que mostraran sus maquilladas sonrisas los cortesanos de la troupe gubernamental, con la participación de vetustas máquinas de las fuerzas armadas y una militancia que jamás le dio bolilla a un barco que todos los años da la vuelta al mundo y regresa en la mayor de las indiferencias, muestra la decadencia de esta comparsa pejotista que necesitaba desesperadamente algún hecho del cual agarrarse ante el desbarranco pronunciado de los últimos tiempos.

En la banalización metódica de la realidad llevada a cabo por el oficialismo, «soberanía» es destrabar un embargo de un barco militar inembargable según las leyes internacionales del mar, mientras entrega las riquezas que pertenecen a todo el pueblo argentino a las corporaciones multinacionales. De la misma manera, quiere imponer culturalmente en la consciencia popular el concepto de que «buitres» son sólo quienes manejan los fondos especulativos que no aceptan la propuesta de Canje lanzada por el gobierno argentino desde 2005, mientras que los que se adecuaron a él no lo son. Nada más falso y perverso: todos los que lucran con la especulación financiera son buitres además de parásitos. La «deuda» que quiere «honrar» la señora presidenta la provocaron todos  ellos, y por eso es ilegal, ilegítima y fraudulenta

El asunto es que Cristina Fernandez se la pasa quejándose permanentemente de lo que fomenta, apoya y genera. Se queja del mundo al que quiere pertenecer y cuyas luces la fascinan, como París o Harvard. Se queja de las consecuencias y la esencia misma del capitalismo al que defiende a capa y espada, como la especulación financiera. Se queja de la persecución de la Justicia imperialista, a la que se somete. Se queja de la agresión colonial de Gran Bretaña en nuestras Islas Malvinas, pero mantiene intactos los intereses económicos de los piratas en el territorio continental. Pero… ¿qué cree que es el Capitalismo esta buena señora? O mejor dicho: ¿qué nos quiere hacer creer a nosotros?

Pues evidentemente, algo que no es. Lo que, concretamente, favorece los intereses de los explotadores. El capitalismo es aquello que provoca los cacareos presidenciales y mucho más, por eso no hay forma de humanizarlo, por más «serio» que se lo quiera presentar.

En definitiva, también CFK es lo contrario de lo que sus palabras expresan. Dice que no miente, y miente como pocos. Dice que no engaña, y sus políticas nadan en el embuste. Algo así como el «famoso» 54% que nunca fue, y las movilizaciones «populares» que son militancia paga y clientelismo obsceno. Como lo demuestra la movida de micros llevados desde el conurbano bonaerense a Mar del Plata, enviados por los capomafia-intendentes del pejotismo K. Parece que tanta confianza no tenían en el «calor popular» que podía recibir la presidenta si no intervenían con sus «orgas» como lo hacen siempre.

El cinismo mayor lo dejó para el final, cuando citando a San Martín exclamó «cuando no tengamos nada pelearemos en pelotas como nuestros hermanos indios«. A nuestros hermanos indios los está cagando a palos y balazos para quitarles sus tierras ancestrales y entregárselas a las corporaciones sojeras, mineras y petroleras.

Menos a ellas, sin nada y en pelotas nos va a dejar a todos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.