El rico se enseñorea de los pobres; y el que toma prestado es siervo del que presta.
Proverbios 22:7
La DEUDA desde tiempos antiguos, fue siempre un mecanismo para garantizar la sumisión y la dependencia de las naciones y en su caso, de los clientes frente a su acreedor. Hoy no ha cambiado la figura, aunque esta sea descarada y cínica. La deuda externa es uno de los mejores negocios para los acreedores extranjeros.
1. El gobierno actual en Bolivia que es fruto de un accidente político, de un accidente histórico, ha iniciado una carrera desenfrenada (en sus 3 meses) por adquirir toda la deuda que sea posible para resolver la crisis económica del país, que los empresarios, oligarquías, partidos de derecha y toda la reacción ayudaron a agudizarla en la gestión inoperante del gobierno de Arce Catacora. Se saboteó la economía y se construyó una narrativa mediática catastrófica de “crisis”, de “desastre”, de un Estado en situación “terminal” (D.S.5503) a través de sus medios de comunicación -que son casi la totalidad- que, “para salvar al país de una gestión de 20 años donde no hizo nada” se debe recurrir a los organismos internacionales de crédito a las que siempre reverenciaron, para que “salven a Bolivia”.
Es decir, han tenido que montar toda una novela dramática y apocalíptica como la mejor vía para la restauración neoliberal. El gobierno de Arce Catacora, responsable de su propia crisis, no supo lidiar con el acecho empresarial y la propia fractura de su organización política. Esta es la base entonces que está dando pie a la apertura al crédito internacional que siempre postularon y a la supremacía del capital y el rol fundamental de las clases dominantes del país.
2. La demagogia hecho presidente con Rodrigo Paz, quien alardeaba en campaña electoral que no recurriría al endeudamiento externo, pues “con solo controlar la corrupción” y “reducir los gastos del Estado Tranca” eran suficientes para resolver la crisis de los carburantes y falta de dólares. Paz prometió repatriar capitales que habían “fugado” del país. Ni pensar siquiera en exigir a sus admirados empresarios exportadores que NO introducen las divisas de sus exportaciones a la economía boliviana desde hace ya buenas décadas; pese a recibir subvenciones en energía, créditos, impuestos y ser producción de la mano de obra boliviana.
Esta forma de gobernar, no es un detalle menor, pues Rodrigo Paz prometió en campaña electoral otras medidas que hasta la fecha no cumple; como eso de mostrar un borrador de decreto de perdonazo tributario que lo emitiría el primer día de su gobierno, pero que no cumple. Prometer que no se endeudará al país y que no se recurrirá a la pesada carga de la deuda y los condicionamientos, no es un tema programático menor. Entonces, estamos ante un gobierno embustero.
3. Rodrigo Paz y su gobierno, ya cuenta con compromisos y desembolsos de cerca de 10.000 M. de $us. (3.100 de la CAF, 4.500 del BID, 100 de JICA, 1.700 créditos de la Asamblea Legislativa). La deuda solo con el BID superará entonces los 9.500 M.de $us. y se menciona que vienen otros (3.000 del BM y 2.000 de FONPLATA). La economía boliviana cerró al 31 de diciembre 2025 con una deuda externa de 14.131,4 M.de $us, lo que representó el 24,6% del PIB que estaría por debajo del umbral (techo) del 40% recomendado.
Si el servicio de los 14 mil M. de $us, más los compromisos con los bonos soberanos generan el peligro de default para la gestión 2026 y otros años, podemos deducir del riesgoso e irresponsable compromiso en la adquisición de semejante volumen de deuda. Sólo su dimensión debe arrebatarnos en una coyuntura mundial, donde la deuda es y será uno de los grandes problemas de las economías del mundo que se endeudaron para frenar la pandemia del covid-19.
4. De donde, este gobierno que se autodefine de centro, es en realidad una de las versiones de la extrema derecha, que está empeñado en endeudar en los meses siguientes, en un volumen igual o superior al asumido en 19 años por el Movimiento al Socialismo (con Evo y Arce). Este dislate no tiene ninguna racionalidad, cuando estos políticos junto a empresarios, medios de comunicación y toda la derecha y extrema derecha echaba gritos al cielo contra la inversión en caminos, hospitales, infraestructura, canchas deportivas, cultura y soberanía nacional.
5. ¿Pero, para quien son los créditos? La derecha durante los 2 últimos años y en campaña electoral, proclamó que había que achicar el Estado, reducir el gasto, hacer desaparecer la inversión pública, sacar al Estado de los rubros productivos, abandonar del control de los recursos naturales…para que sean los privados quienes asuman el control y dinamicen la economía “con eficiencia” (!) y sacar al “Estado corrupto” (!) del rol protagónico en la economía que fue jugando desde el año 2006.
No serán entonces recursos para que maneje el “Estado Tranca”…verdad?. Como Banzer en la década del 70 (1970), buscan transferir dichos créditos a las oligarquías y en especial al agronegocio; favorecerlos como nos mostraron cuando se estrenaron como nuevo gobierno al anular el Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF) y el impuesto al juego (lavado de dinero). Se trata de trasladar los recursos del Estado hacia los privados y convertir al Estado mismo en un instrumento del capital. No buscan precisamente el achicamiento o reducción del Estado, debido a que han aprendido que, sin él, el capital tampoco puede funcionar. Están poniendo en venta al país, así de concreto Entonces, la impostura en estos tiempos no pretende ni disimular ni desmentir, tal como lo hace el producto naranja.
6. Si a esta carga pesada agregamos la deuda interna, se nos complica la respuesta de cómo la gestión gubernamental de Rodrigo Paz podrá cumplir con los servicios -con la sostenibilidad de la deuda- cuando se van preparando para deshacerse de Entel, BOA y seguramente querrán hacerlo con el Mutún, la empresa de alimentos, la planta de Amoniaco y Urea, las plantas de industrialización que fueron montadas en la gestión de Arce Catacora, las cementeras, et, etc. Desde el sentido común y la lógica básica, ¿cómo podrá el Estado Boliviano cumplir con las obligaciones cuando al mismo tiempo comenzaron a desmontar los grandes avances nunca logrados en la historia del país en cuando a soberanía económica?
7. En sintonía con esta política autodestructiva, vienen los condicionamientos de los acreedores proimperialistas de nacimiento y neoliberales por convicción que acudieron de inmediato a ayudar al desmontaje del Estado Plurinacional y su modelo económico, pues era un mal ejemplo para los pueblos que buscan su liberación, su independencia, su soberanía y su verdadero desarrollo, aunque pecaron de inconsecuentes en la lucha radical como debe ser, contra la vía capitalista y los organismos financieros del capital.
Red de Economía Política
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