Hace cincuenta años un golpe cívico militar daba comienzo a la dictadura más feroz de la historia argentina. Treinta mil desaparecidos, miles de muertos, presos y exilados cuentan entre sus víctimas. Esta barbarie militar estuvo lejos de ser exclusiva de nuestro país, se extendió con diferentes grados a través de Nuestra América. Una violencia que marcó el comienzo de las transformaciones neoliberales que fueron reconfigurando a nivel global el capitalismo de posguerra. Como lo escribió Walsh en esos tiempos aciagos “en la política económica de ese gobierno debe buscarse no solo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada” (Walsh, 2025: 70).
En esta dirección, los golpes de estado y la acción represiva de las Fuerzas Armadas en la región tuvieron como sostén, impulso e inspiración a una política promovida por los Estados Unidos bautizada como doctrina de la seguridad nacional. Preservar esta mentada seguridad interior, el modo de vida occidental y cristiano como se argüía, ante la amenaza de la expansión comunista y de los procesos que pugnaban por un cambio social justificaba la intervención militar en el orden doméstico capaz de enfrentar a esas fuerzas anatemizadas ahora como el enemigo interno. Su difusión regional se instrumentalizó a través del entrenamiento de los ejércitos latinoamericanos en la tristemente célebre Escuela de las Américas situada en Panamá. Allí se los instruía en las llamadas técnicas de contrainsurgencia que incluían desde la guerra psicológica al secuestro, asesinato, tortura y desaparición de líderes y militantes sociales y políticos.
Con el comienzo de la década de los 80 y de un proceso regional de recuperación de la democracia representativa, crecieron los cuestionamientos y rupturas con esta doctrina y sus nefastas consecuencias. Incluso, en 1984, en cumplimiento de los tratados Carter-Torrijos, finalmente la Escuela de las Américas fue cerrada. En las décadas siguientes, sin embargo, en la medida que el neoliberalismo despertaba mayores resistencias y crisis, diferentes gobiernos estadounidenses intentaron reinstalar nuevas versiones de esta militarización de la seguridad interna ahora justificadas por el combate al narcotráfico, el crimen y las migraciones ilegales.
Todos esos intentos cristalizan hoy en la política del gobierno Trump para América Latina y el Caribe. Pero en esa intensificada continuidad se destaca una novedad. La nueva doctrina de seguridad nacional de los Estados Unidos difundida a fines del 2025 establece a la seguridad económica como una –la más extensa- de sus cinco prioridades. Esta particular significación de la seguridad refiere explícitamente a “garantizar el acceso a cadenas de suministro y materiales críticos” porque “jamás [se] debe depender de ninguna potencia extranjera para obtener componentes esenciales —desde materias primas hasta piezas y productos terminados— necesarios para la defensa o la economía del país. Debemos recuperar nuestro acceso independiente y fiable a los bienes que necesitamos para defendernos y preservar nuestro estilo de vida. Esto requerirá ampliar el acceso estadounidense a minerales y materiales críticos, a la vez que se contrarrestan las prácticas económicas abusivas. Además, la comunidad de inteligencia supervisará las cadenas de suministro clave y los avances tecnológicos en todo el mundo para comprender y mitigar las vulnerabilidades y amenazas a la seguridad y la prosperidad estadounidenses” (The White House, 2025: 13; la traducción es nuestra). Asimismo, plantea la necesidad de “restablecer el dominio energético estadounidense (en petróleo, gas, carbón y energía nuclear) y repatriar los componentes energéticos clave necesarios es una prioridad estratégica fundamental. La energía barata y abundante generará empleos bien remunerados en Estados Unidos, reducirá los costos para los consumidores y las empresas estadounidenses, impulsará la reindustrialización y ayudará a mantener nuestra ventaja en tecnologías de vanguardia como la IA” (The White House, 2025: 14; la traducción es nuestra).
Esta securitización del control de las cadenas de suministro y las reservas conocidas y potenciales de los llamados minerales críticos y los hidrocarburos se concentra en el hemisferio occidental, un eufemismo para referirse al continente americano. Se propone así el Corolario Trump de la Doctrina Monroe (The Trump Corollary to the Monroe Doctrine) que retoma el mandato monroista del siglo XIX del continente para los estadounidenses y también el principio roosveltiano del siglo XX que combinaba la zanahoria con el gran garrote (big stick) aunque en el contexto de la decadencia de la hegemonía estadounidense quede poca o ninguna zanahoria.
Dicha estrategia agresivamente intervencionista se expresó explícitamente en la doctrine de defensa difundida en febrero de 2026 que afirmó: “al mismo tiempo defenderemos de forma activa y sin miedo los intereses estadounidenses en todo el hemisferio occidental. Garantizaremos el acceso militar y comercial de Estados Unidos a zonas claves…Nos comprometemos de buena fe con nuestros vecinos, desde Canadá hasta nuestros socios de América Central y del Sur, pero nos aseguraremos de que respetan y hagan su parte para defender nuestros intereses comunes y cuando no lo hagan estaremos preparados para tomar medidas específicas y decisivas que sirvan concretamente a los intereses de los Estados Unidos” (Le Grand Continent, 2026: s/p). Para concluir en que “este es corolario de Trump a la doctrina Monroe y el ejército estadounidense está preparado para aplicarlos con rapidez, potencia y precisión” (ídem). Ciertamente, no era necesario leer el documento, bastaba con la intervención militar sobre Venezuela; o con la asfixia económica y petrolera sobre Cuba; o con las amenazas de golpe comercial, injerencia militar y control o anexión sobre Cuba, Canadá, Groenlandia, México, etc. Y, por supuesto, ahora con la guerra contra Irán. Y con el lanzamiento desde Florida en marzo del Escudo de las Américas (Shield of the Americas) que da forma al nuevo intento estadounidense de dirigir a las fuerzas militares y de seguridad latinoamericanas hacia el orden doméstico con la excusa de combatir a la redes criminales trasnacionales, el narcotráfico y la migración ilegal. Con el acompañamiento de doce gobiernos de derecha y extrema derecha latinoamericanos, la propuesta de esta alianza militar subordinada a las necesidades de Washington rememora esas otras experiencias pasadas de consecuencias trágicas.
La ofensiva del imperialismo estadounidense sobre la región, de la mano de esta nueva doctrina de seguridad nacional, asume así la forma de un proyecto recolonizador, como lo refirió Marcos Rubio en su discurso en la Conferencia de Seguridad de Munich, llamando a reeditar el proceso de conquista europea y subordinación del Sur del mundo del periodo de transición del feudalismo al capitalismo. O, como lo llamó García Linera, de imposición de protectorados y gobiernos vasallos, un modelo tan utilizado en la construcción del Imperio británico de siglos pasados (García Linera, 2026).
Pero, como lo señalaba Walsh para la última dictadura, el carácter feroz, violento y colonial de la iniciativa imperialista actual no puede ocultar su objetivo de promover una nueva ofensiva extractivista en la región animada por un despojo mayor y desmesurado, una ofensiva orientada a sostener, no ya la transición energética en el Norte industrializado, sino la dinámica del complejo militar tecnodigital, la alianza entre la industria bélica y de seguridad y las grandes tecnológicas, sustento estadounidense en su disputa por la hegemonía global. Es importante no perder de vista las características y procesos que signan a este extractivismo imperialista digital militar porque la defensa y construcción popular de la soberanía y la democracia que exige enfrentarlo no puede estar disociada de un cuestionamiento y camino de salida del extractivismo, de una necesaria estrategia hacia una transición postextractivista.
Bibliografía
García Linera, Alvaro (2026). Protectorados. Portal Diario Red. Disponible en https://www.diario-red.com/opinion/alvaro-garcia-linera/protectorados/20260220182431064266.html
Le Grand Continent (2026). Estrategia de defensa de los Estados Unidos. Portal El Grand Continent. Disponible en https://legrandcontinent.eu/es/2026/01/26/estrategia-de-defensa-nacional-de-estados-unidos-texto-integro/
The White House (2025). National Security Strategy of the United States of America. Portal The White House. Disponible en https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf
Walsh, Rodolfo (2025). Cartas de Rodolfo Walsh. Buenos Aires, Ediciones Herramienta y Huella del Sur.
José Seoane. Investigador del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC) de la Fac. de Ciencias Sociales (UBA) y profesor de dicha casa de estudios.
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