El 50 aniversario del Golpe de Estado de 1976 en Argentina no pasó desapercibido en Suiza ni en otros países europeos. Decenas de actividades impulsadas durante el mes de marzo acercaron el Viejo Mundo a la memoria antidictatorial latinoamericana, desde Ginebra y Berna hasta Barcelona y Madrid, pasando por Roma y París. El punto culminante de estas manifestaciones solidarias fue el 24 de marzo, día del fatídico Golpe hace medio siglo.
Mientras centenas de miles de personas ocupaban en Argentina las calles y las plazas de todo el país en una de las jornadas más multitudinarias de los últimos años, en Ginebra y Berna se rendían sendos homenajes a la resistencia social y popular y a las 30.000 personas desaparecidas tras el golpe.
Solidaridad activa, solidaridad política, donde el pasado se mezcló con el presente y la condena a la dictadura coincidió con el repudio cada vez más creciente al Gobierno negacionista de Javier Milei.
Memoria, verdad y justicia
Para la cuarentena de organizaciones argentinas, latinoamericanas, suizas y europeas que firmaron la Declaración Del Golpe de 1976 al proyecto neoliberal de Milei, se trató de denunciar ante la opinión pública el programa económico-social antipopular que Milei viene implementando desde diciembre de 2023. Programa con grades similitudes –casi un continuismo lineal– con el de los militares de entonces.
Elaborada conjuntamente por Nunca Más, Argentinos para la Victoria Provincia 25 (regional suiza), la Asociación El Periscopio de ex presos políticos de Coronda, el Jardín de los Desaparecidos, Latino Lab y AMIS, esta Declaración contó, además, con el respaldo de reconocidas personalidades helvéticas. Entre ellas, senadores y diputados nacionales, así como dirigentes de los principales sindicatos. Y constituyó el marco político, conceptual y consensual de todas las actividades promovidas en Suiza, con un objetivo muy claro: recordar ese traumático hecho histórico y también aprovechar la oportunidad para informar sobre las casi cotidianas formas y expresiones de resistencia que promueven amplios sectores populares en Argentina.
Solidaridad multiplicada
A partir del 2 de marzo y hasta fin de mes se realizaron una decena de muy diversas actividades en Ginebra y en Berna. Entre ellas, el bordado de un patchwork por la memoria; presentación de libros y proyección de películas; un coloquio en la Universidad ginebrina con la participación de jóvenes académicos que llegaron del país conosureño. También una exposición de fotos en ese mismo recinto, así como una video conferencia de intercambio con representantes de INTERMESAS, red que agrupa mesas, comisiones y colectivos encargados de gestionar y proteger en Argentina numerosos Sitios de la Memoria.
Este maratón de solidaridad que convocó a más de un millar de personas culminó simbólicamente el 28 de marzo en el Jardin de los Desaparecidos de Meyrin, un barrio popular de Ginebra que acogió a decenas de refugiados en los años 70. Fue un emotivo homenaje a todos aquellos hombres y mujeres, jóvenes y adultos, y a bebés recién nacidos, que tanto en Argentina como en el resto del continente sufrieron en carne propia la represión, la tortura y, sobre todo, la desaparición-asesinato.
Todas celebraciones reivindicativas de la importancia de la MEMORIA como construcción social colectiva y como antídoto para que la brutalidad dictatorial no se repita. Y que tanto en Suiza como en el resto de Europa apela a ambos lados del Atlántico a intensificar la solidaridad mutua, de tal manera que las luchas de “allá” puedan alimentar las de “acá”, y viceversa.
Reflexiones y debate
El 24 de marzo, varias asociaciones argentinas, latinoamericanas y de la solidaridad helvética con América latina convocaron en el centro comunitario Breitsch Träff de Berna una charla-debate (acompañada de música testimonial) sobre Argentina hoy en una América Latina amenazada. Entre los presentes, representantes de varios países latinoamericanos, como México, Cuba, Colombia, Venezuela, Uruguay, Brasil yArgentina, entre otros, así como numerosos suizos e italianos. Una muestra de diversidad que reforzó el carácter de unidad internacional contra la ultraderecha.
¿Qué Argentina en la época de la dictadura? ¿Qué Argentina y Latinoamérica hoy? fueron las dos preguntas detonantes de un diálogo intenso y participativo del cual surgieron dos reflexiones fundamentales de consenso.
Ayer: dictadura y MEMORIA
Imposible olvidar la brutalidad del terror impuesto entre 1976-1983 por los militares argentinos, apoyados por sectores políticos, empresariales y religiosos y con el total sostén estadounidense.
Con el costo de 30.000 personas desaparecidas, 500 bebés robados a sus padres y madres desaparecidas (las Abuelas de Plaza de Mayo han logrado recuperar 140 de esos niños y niñas), más de 11.000 presas y presos políticos, así como varios cientos de miles de personas exiliadas que huyeron del país o que debieron desplazarse al interior para salvar sus vidas.
Este modelo de terror generalizado fue el reaseguro militar de los golpistas para implementar un proyecto económico basado en la destrucción de la empresa nacional, la extrema dependencia del capital internacional, la explosión del ciclo del endeudamiento externo, la destrucción del Estado y, en particular, del Estado social.
Sin embargo, las diversas formas de resistencia popular marcaron el contrapeso de la dictadura, que vio acelerar su caída en 1983 a partir de su derrota en la Guerra de las Malvinas. Un ingrediente esencial desde el mismo origen de la dictadura fue la resistencia permanente de las organizaciones de derechos humanos. Con las Madres de Plaza de Mayo como su principal referente, estas organizaciones fueron instalando lo que luego llegaría a ser un excepcional trabajo de Memoria, Verdad y Justicia hasta hoy. Todo esto dentro del marco de la construcción de una frágil pero perdurable democracia.
Más de 1.200 oficiales de alto rango, así como religiosos y civiles implicados en la represión, fueron condenados por crímenes contra la humanidad en tribunales ordinarios en más de 350 procesos jurídicos. Hechos que hacen de Argentina un ejemplo prácticamente único de justicia y reparación en el continente y en el mundo. Construcción que alcanzó una dimensión particular a partir de 2003 con la llegada al gobierno del presidente Néstor Kirchner, quien instaló toda esta tarea colectiva de MEMORIA como política de Estado. Ese compromiso le valió a Argentina el reconocimiento de la comunidad internacional. Así, por ejemplo, la UNESCO designó como Patrimonio Mundial al Museo emplazado en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires, por donde pasaron 5.000 personas detenidas y desaparecidas, en su gran mayoría ejecutadas durante los denominados “vuelos de la muerte”.
Hoy: democracia fragilizada y resistencias multiplicadas
Con la llegada de Javier Milei al gobierno en diciembre de 2023, con su proyecto negacionista de los derechos humanos, la defensa del clima, el feminismo y las diversidades, entre otras históricas conquistas, se implementa un modelo económico y social que es una copia casi textual del que la última dictadura militar impuso hace 50 años.
Este retroceso de los avances democráticos en Argentina se ve agravado por el nuevo auge de la extrema derecha mundial, unificada fundamentalmente detrás de Donald Trump y Benjamín Netanyahu,modelo al queMilei adhiere obedientemente. De esta manera, Milei se propone como la principal expresión latinoamericana de la nueva internacional reaccionaria en formación.
A pesar de la agresividad político-ideológica con que Milei está tratando de desmantelar el Estado, las leyes sociales y toda referencia institucional progresista, desde el mismo día de su asunción una gran parte de la sociedad argentina ha protagonizado múltiples formas de resistencia. Entre las más numerosas, las cuatro huelgas nacionales en estos últimos 27 meses, las multitudinarias movilizaciones por los derechos humanos, las manifestaciones feministas y por la diversidad dos veces al año (la última, con más de un millón de participantes, en su mayoría mujeres jóvenes), las manifestaciones semanales de los jubilados y las de cada jueves en las principales plazas del país convocadas por Madres, Abuelas de Plaza de Mayo, HIJOS, con el apoyo de sectores progresistas.
Y en paralelo, múltiples formas cotidianas de protesta efectiva contra el proyecto gubernamental, como las ferias alternativas en muchas provincias como una forma de apostar a la sobrevivencia económica y de denunciar la libre importación de productos que instaló el actual gobierno. La política oficial antinacional ya ha causado el cierre de más de 23.000 empresas nacionales (pequeñas, medianas y grandes), con la consiguiente pérdida de trabajos y empleos para más de medio millón de asalariados. Cifra que incluye 90.000 personas del sector público debido a cortes oficiales en las áreas de salud, educación, ciencia, tecnología y derechos humanos, entre otras.
Esta movilización y protesta social que cada día toma más empuje, sin embargo, todavía no encuentra una expresión política de oposición electoral que pueda perfilarse como alternativa al partido La Libertad Avanza de Milei.
La frágil democracia argentina, que este año cumple sus 43 años de existencia, sigue siendo, a pesar de todo, un avance político importante en relación a la época dictatorial. Avances y retrocesos, fortalezas y debilidades: la historia en cada país, región y continente, al igual que la historia universal, tiene sus propias dinámicas y necesita tiempos propios que a veces parecen largos para una u otra generación.
Como lo recordaron los participantes del debate en Berna el pasado 24 de marzo: a pesar de esta compleja coyuntura política, las fuerzas sociales que ayer resistieron la dictadura hoy libran protestas cotidianas. Como resultado, los tiempos políticos del proyecto antisocial de Milei cada vez son más cuestionados por importantes sectores de la sociedad civil argentina e internacional.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


