En la cumbre anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (Amcham, según sus siglas en inglés) en la Argentina, el ministro de Economía, Luis Caputo, prometió el martes que “los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en décadas”.
“El Indec de Milei en Argentina calcula la inflación asumiendo que
todavía vamos a videoclubs a alquilar películas,
buscamos cabinas telefónicas para hacer una llamada, escuchamos música con Discman o reproductor de MP3, vamos al banco porque necesitamos un extracto de movimientos, miramos la Guía T para encontrar cómo llegar a un lugar en capital,
usamos la enciclopedia de papel para consultar cosas que no sabemos
…”, sintetizó en un posteo de X, Alfredo Serrano Mancilla, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag). La publicación es elocuente y pone en relieve que el dato de inflación en este gobierno es “irreal”.
La inflación de marzo marcó 3,4% según el INDEC
La
inflación de marzo marcó 3,4% mensual, de acuerdo con lo informado por
el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). En lo que va del
año, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló 9,4%. El dato
mensual se ubicó por encima de la proyección del 3,0% de las consultoras
que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que
realiza el Banco Central.
En cuanto a las categorías, «los precios
Regulados tuvieron el mayor incremento (5,1%) por las tarifas de
servicios públicos, transporte y educación, seguidos por el IPC núcleo
(3,2%) -con una variación levemente menor al nivel general- y
Estacionales (1,0%), con subas vinculadas con el turismo y al cambio en
indumentaria que compensaron caídas de precios de verduras y frutas»,
describió el INDEC.
La división con mayor aumento en marzo fue
Educación (12,1%) en función del inicio de clases. Le siguió Transporte
(4,1%) por la suba en combustibles, el transporte público y los pasajes
aéreos.
El FMI recortó medio punto el crecimiento de Argentina en 2026, aunque la sitúa entre las de mejor desempeño regional
La
división con mayor incidencia en la variación mensual regional fue
Alimentos y bebidas no alcohólicas, principalmente por la suba de Carnes
y derivados (6,9%).
Las divisiones con menores variaciones fueron
Bienes y servicios diarios (81,7%) y Equipamiento y mantenimiento del
hogar (1,3%).
Las reacciones de Javier Milei y Luis Caputo
El
presidente Javier Milei sostuvo en un posteo de su cuenta de X: «El
dato es malo. El dato no nos gusta ya que la inflación nos repugna. Sin
embargo, hay elementos duros que nos permiten explicar lo que ha pasado y
especialmente esperar que a futuro la inflación retorne a su sendero
decreciente».
Por su parte, el ministro de Economía, Luis Caputo
expresó: «En el mes se registró un impacto significativo de la guerra en
Medio Oriente, en línea con los efectos registrados en otros países».
«Asimismo,
la economía continúa atravesando un proceso de corrección de precios
relativos, lo que se verificó principalmente en los precios de los
servicios regulados y en Carnes y Derivados», añadió.
«La inflación
núcleo excluyendo carnes se mantuvo en 2,5%, la misma variación que en
febrero. Esto indica que, más allá de shocks puntuales, el componente
subyacente de la inflación se mantuvo estable», explicó Caputo.
«La
inflación es un fenómeno monetario, y puede acelerarse por un aumento en
la oferta monetaria, una caída en la demanda o una combinación de
ambas. A medida que el impacto rezagado del desplome pre electoral en la
demanda de dinero el año pasado vaya perdiendo fuerza, el orden fiscal y
monetario permitirán que la inflación continúe su convergencia hacia
niveles internacionales», finalizó Caputo.
Análisis y perspectivas
Según,
Julián Neufeld, Economista de la Fundación Libertad y Progreso, «el
dato de marzo es contundente, el 3,4% marca una inflación que no baja
desde hace ya 10 meses». Neufeld hizo una distinción de los fenómenos
externos a la política monetaria (de carácter transitorio) del
componente relacionado directamente a la dinámica entre la oferta y la
demanda de pesos. En un primer grupo incluyó al efecto del conflicto
bélico en Medio Oriente, que impactó de lleno en los precios de los
combustibles nacionales, disparando el índice hacia el final del mes.
«Podemos
esperar que este impacto se perpetúe en el próximo mes, en la medida
que el aumento del petróleo se extienda a lo largo de la cadena
productiva». El otro grupo está integrado por los precios regulados
debido a la política de apreciación real de las tarifas en CABA y el
gran Buenos Aires.
Sobre los índices de inflación de los próximos
meses Delfina Barbero, economista de la Fundación Libertad, comentó que
en abril estaría más cercana al 2,5% mensual que al 3%. «Este escenario
se sostiene, en parte, con la contención del precio de los combustibles,
tras el reciente anuncio de YPF de implementar un mecanismo de
amortiguación que limitaría el traslado de la suba del petróleo al
surtidor. A esto se suma un contexto externo algo más favorable, con un
alto al fuego entre EE UU e Irán que podría anticipar una desescalada
del conflicto en Medio Oriente».
Y agregó: «Hacia adelante, y más
allá de la reciente aceleración, el escenario base continúa contemplando
una reanudación del sendero de desinflación. Este proceso estaría
sostenido por la consolidación del ancla fiscal, una postura monetaria
neutral y un tipo de cambio que, al menos en el margen, opera como
factor de contención nominal».
«No obstante, la trayectoria no está
exenta de riesgos, particularmente en un contexto internacional aún
desafiante, donde la dinámica de precios globales —atravesada por
tensiones geopolíticas y temores de una posible estanflación— puede
condicionar la velocidad de convergencia», afirmó la economista.
Para no ser pobre, una familia necesitó $1.434.000 según el INDEC
Una
familia de cuatro integrantes en marzo de 2026 necesitó ingresos por
encima de los $1.434.464 para no ser pobre y de $658.011 para no caer en
la indigencia, de acuerdo con lo informado por el Instituto Nacional de
Estadísticas y Censos (INDEC).
En el tercer mes del 2026, la canasta
básica total (CBT) que se utiliza para medir el umbral de la pobreza
aumentó 2,6%, mientras que la canasta básica alimentaria (CBA) que
define a la indigencia lo hizo en 2,2%. En los dos casos, el aumento fue
menor a la inflación general de este mismo mes, que marcó 3,4%.
En
el año, la CBT acumula un aumento del 9,6% mientras que la CBA aumentó
11,6%, en ambos casos superando a la inflación del 9,4%.
En la
comparación interanual, la CBT aumentó 30,4% y la CBA 32,8%, ubicándose
por debajo y por encima de la inflación general, respectivamente.
El
ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en su cuenta de X: «Fuerte
desaceleración de la Canasta Básica Alimentaria, que pasó de una suba de
3,2% mensual en febrero a 2,2% en marzo. Por su parte, la variación
mensual de la Canasta Básica Total bajó de 2,7% en febrero a 2,6% en
marzo».
Santiago Casas, economista jefe en EcoAnalytics, comentó: «La
Canasta Básica Total desaceleró al 2,6%, pero representa una suba
trimestral anualizada del 43,7%. Con los salarios subiendo menos que la
canasta básica es esperable un aumento de la pobreza durante el primer
trimestre».
La CBA se ha determinado tomando en cuenta los
requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para
que un varón adulto de entre 30 y 60 años, de actividad moderada, cubra
durante un mes esas necesidades (adulto equivalente). Además, se
seleccionaron los alimentos y sus cantidades en función de los hábitos
de consumo de la población a partir de la información provista por la
Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo).
Para determinar
la CBT, se amplía la CBA considerando los bienes y servicios no
alimentarios. «La estimación se obtiene mediante la aplicación del
coeficiente de Engel (CdE), definido como la relación entre los gastos
alimentarios y los gastos totales observados en la población de
referencia», señalan desde el INDEC.
El FMI recorta al 3,5% la previsión de crecimiento de Argentina para 2026 y prevé una inflación el doble de la proyectada
La
nueva proyección del FMI, recogida en el informe de ‘Perspectivas
Económicas Mundiales’ divulgado el martes, implica una revisión a la
baja con respecto del pronóstico de crecimiento del 4,0% previsto para
2026 en el informe publicado a fines de 2025. Además, estima que la
inflación se desacelerará este año en Argentina al 30,4%, levemente por
debajo del 31,5% registrado en 2025, pero casi dos veces más que el
16,4% previsto en octubre pasado.
El Fondo Monetario Internacional
(FMI) prevé que la economía argentina crecerá un 3,5% en 2026, medio
punto porcentual menos de estimado en enero pasado y por debajo del 4,4%
registrado en 2025, al tiempo que eleva significativamente la previsión
de inflación para este año.
La nueva proyección del FMI, recogido en
el informe de ‘Perspectivas Económicas Mundiales’ divulgado el martes,
implica una revisión a la baja con respecto del pronóstico de
crecimiento del 4,0% previsto para 2026 en el informe de perspectivas
publicado en octubre pasado, cifra que se mantuvo también en la revisión
de enero de este año.
Para 2027, el FMI mantuvo la proyección de crecimiento del 4% incluida en el informe del primer mes del año.
Para 2027, en tanto, el organismo prevé que la inflación se reduzca al 15,7%.
El
nuevo informe apunta que la balanza por cuenta corriente de Argentina,
que tuvo en 2025 un déficit del 1,1% del PIB, registrará una caída del
0,8% en 2026, frente al 0,4% previsto para este año en octubre pasado.
El
organismo pronostica además una caída de la tasa de desempleo para
2026, alcanzando un 7,2%, frente al 7,5% registrado en el cuarto
trimestre de 2025.
Esa cifra, anticipó el informe, seguiría cayendo en 2027 hasta ubicarse en el 6,9%.
La
difusión de estas perspectivas se da días después de que se cumpliera
el sábado el primer aniversario de la firma de un nuevo programa de
facilidades extendidas entre Argentina y el FMI.
El acuerdo firmado
por el Gobierno de Javier Milei fijó como uno de sus principales
objetivos reforzar las exiguas reservas del Banco Central, con créditos
por un total de 20.000 millones de dólares, de los cuales 12.398
millones fueron desembolsados poco después de rubricar el pacto.
El FMI aprobó la revisión del acuerdo con Argentina y destrabó el desembolso por U$S 1000 millones
Tras
la llegada del Ministro de Economía, Luis Caputo, a Washington para
pedir más plata, el Fondo Monetario Internacional confirmó que aprobó la
segunda revisión del acuerdo con Argentina lo cual activa un desembolso
de U$S 1000 millones.
El organismo internacional publicó el staff
report que será elevado al directorio (Board en la jerga del FMI) luego
de que el equipo económico argentino, encabezado por Caputo y el
presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, desembarcaran el
miércoles en Washington para participar en las Reuniones de Primavera
del FMI y el Banco Mundial, con el objetivo adicional de destrabar ese
desembolso.
“Quiero agradecer especialmente a Kristalina Georgieva
por su liderazgo y compromiso a lo largo de este proceso. También a Dan
Katz, a Luis Cubeddu y a todo su equipo por el trabajo realizado, que
resultó fundamental para alcanzar el Staff Level Agreement”, señaló
Caputo.
Y afirmó que “este acuerdo es un paso muy importante en la
consolidación de la estabilidad macroeconómica en la que hemos trabajado
estos dos años, y contribuirá a fortalecer el crecimiento económico de
nuestro país”.
Con este paso ya cumplido, se estima que el directorio
del organismo se reunirá dentro de los próximos 15 días para el visto
bueno final y remitir los fondos.
El FMI tenía frenado desde hace dos
meses la aprobación de la segunda revisión y, si bien no hubo
explicaciones formales, se entiende que las trabas pasaban por el
incumplimiento de compromisos que contiene el acuerdo.
Uno de ellos
es la compra de reservas del Banco Central. Si bien el gobierno ya
adquirió la mitad de los U$S 10.000 millones que se comprometió a
adquirir este año, el problema es que esas compras de dólares no
redundan en un aumento de las reservas. El acuerdo con el FMI era que a
fines de 2025 el BCRA debía tener reservas netas negativas de U$S 3000
millones pero eran de unos US$ 13.000 millones.
Por otro lado, el FMI
también reclamaba más celeridad en la eliminación total del cepo
cambiario y en la eliminación total de los subsidios a la energía.
Préstamo del BID
El
Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID) anunció el viernes
17 de abril que prevé acelerar su respaldo a la Argentina con un
financiamiento récord que podría superar los u$s 7.200 millones durante
el año 2026. Este plan de acción representa un incremento sustancial
respecto de los niveles de 2025, cuando el organismo aprobó cerca de u$s
5.000 millones para el país. El anuncio se realizó desde Washington y
marcó un nuevo hito en la relación financiera entre el organismo y la
Nación.
Del monto total proyectado, el BID planea destinar más de u$s
5.000 millones a operaciones soberanas con el sector público argentino.
Este paquete incluye el financiamiento directo a diversos proyectos y
la provisión de una garantía por u$s 550 millones, la cual se sumará a
los aportes de otros organismos multilaterales de crédito. El objetivo
es acompañar el proceso de estabilización y crecimiento que encara la
administración nacional.
BID Invest, el brazo del grupo encargado de
trabajar con el sector privado, proyecta movilizar inversiones por
alrededor de u$s 2.200 millones. El foco de estas operaciones estará
puesto en fortalecer la infraestructura social y productiva, además de
ampliar el acceso a servicios de salud.
El organismo también buscará
dar un impulso a la economía digital y facilitar el financiamiento a las
micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) locales para sostener su
actividad.
Asimismo, se prevé el apoyo a proyectos sostenibles dentro
de la agroindustria y la manufactura de exportación. Entre las
prioridades estratégicas para 2026, el Grupo BID incluyó inversiones
destinadas a mejorar la confiabilidad energética y el desarrollo de
cadenas de valor en minerales críticos, con especial mención al litio.
El
presidente de la entidad, Ilan Goldfajn, destacó dentro del comunicado
que «el Grupo BID acompaña este proceso con más escala y foco en
resultados», al valorar los esfuerzos para estabilizar la economía.
El
programa también contempla el fortalecimiento de la seguridad ciudadana
y del sistema de justicia, junto con la ampliación del acceso a
servicios esenciales como energía, salud y esquemas de protección
social.
Es importante señalar que todas las operaciones mencionadas
están sujetas a la aprobación de los respectivos directorios del Grupo
BID. El programa para 2026 combina el respaldo a reformas estructurales
de segunda generación con inversiones estratégicas en las provincias
argentinas.
Por último, con este despliegue, la institución busca
proveer la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento
económico a largo plazo mediante una combinación de créditos públicos y
privados
En febrero la deuda aumentó US$ 11.200 millones
En
febrero, la deuda pública creció en US$ 11.200 millones y alcanzó los
US$ 472.135 millones, impulsada fundamentalmente por los bonos atados a
la inflación (CER) y las nuevas emisiones del Gobierno en pesos. Incluso
habiendo pagando fuertes vencimientos, el stock de deuda sigue
escalando.
En apenas dos meses de 2026, la deuda ya aumentó más de
US$ 17.000 millones. Lejos de cualquier desendeudamiento, el esquema
económico de Javier Milei y Luis Caputo profundiza el mismo mecanismo
histórico, deuda para pagar deuda, acrecentando la bola de nieve a
futuro.
Una parte central de este incremento se explica por los
títulos ajustados por inflación. Estos instrumentos no implican pagos
inmediatos de intereses, pero sí engrosan el capital adeudado. En otras
palabras, el Gobierno “patea” obligaciones hacia adelante mientras
acumula una carga cada vez mayor. Esto anticipa más ajuste: cuanto más
crece la deuda, mayores serán las exigencias fiscales futuras para
sostener los pagos, con un oficialismo que tiene al recorte
presupuestario como una de sus herramientas principales.
Este proceso
se vuelve aún más preocupante en un contexto de caída de la
recaudación. Con una economía golpeada por el ajuste, el Estado recauda
menos, lo que agrava el peso de la deuda. El resultado es un círculo
vicioso: menos ingresos, más deuda, y por lo tanto más ajuste sobre
salarios, jubilaciones y gasto social.
El frente externo tampoco
ofrece alivio. Si bien el Banco Central comenzó el 2026 comprando
dólares (acumulando US$ 3.500 millones en unas 50 jornadas), las
reservas brutas continúan cayendo debido a que los pagos de deuda
externa y a organismos internacionales superan los ingresos de divisas.
Así,
las reservas rondan los US$ 44.700 millones y vienen retrocediendo
incluso en jornadas con saldo comprador. Es la expresión concreta de un
problema estructural, cada dólar que entra por el mercado cambiario
termina saliendo por el canal del endeudamiento.
Con el riesgo país
en torno a los 600 puntos, impulsado por la inestabilidad internacional
tras el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el
acceso al financiamiento externo sigue siendo limitado y costoso. En
este contexto, refinanciar los importantes vencimientos de deuda externa
de 2026 y 2027 aparece como un desafío imposible para el Gobierno.
Lejos
de resolver los problemas estructurales de la economía argentina, el
plan de Milei y Caputo los profundiza. Más deuda y más ajuste no son una
solución, sino la continuidad de un modelo que históricamente ha
beneficiado al capital financiero a costa de las grandes mayorías.
Frenar
este círculo vicioso exige otro camino, la organización y movilización
de trabajadores, jubilados y sectores populares para imponer una
política económica al servicio de sus necesidades, rompiendo con el
esquema de endeudamiento permanente que hoy vuelve a hipotecar el
futuro.
Los datos económicos contrastan con lo que muestra el ministro Caputo
La consultora Marina Dal Poggetto pronostica un 33 % de inflación en el año, contra el 10,1 % anunciado por el Gobierno.
Y
aquí aparece un dato de Orlando Ferreres, de estudio Ferreres, que dice
que en el mes de febrero la producción industrial se contrajo 7,9 %.
Son datos que contrastan con lo que ha mostrado el ministro de Economía
que argumenta que estos datos que anuncian los medios son poco menos
que parte de una especie de conspiración para perjudicar al gobierno.
Un
informe del estudio Eco Go sostiene que de acuerdo al criterio que
utiliza el Fondo Monetario para medir reservas, el Banco Central tiene
reservas negativas por 14.497 millones de dólares. Otro dato muestra lo
que Marina Dal Poggetto define como cartera irregular, es decir que
muestra cómo aumenta la mora, el endeudamiento. Hay un cuadro que
muestra cómo ha subido en los últimos meses; la subida arranca
básicamente entre noviembre y febrero del 25. Así se puede ver cómo ha
subido la mora en materia bancaria.
Después hay un pronóstico de
las perspectivas de inflación que plantea para este año el informe
de Marina Dal Poggetto y de la consultora Eco Go: básicamente 33% para
el año, siendo que estamos ya prácticamente en casi 10 % en el primer
trimestre. Y esto, por supuesto, es un dato que básicamente aleja a la
realidad del presupuesto del gobierno, que decía 10,1 %.
La inflación en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 3,0% en marzo de 2026, acumulando un 8,9% en el primer trimestre
Dentro
de este escenario, el rubro Educación con 8,6% y Transporte con 6,0%,
registraron las variaciones más significativas, según indicaron en el
último informe del Instituto de Estadísticas y Censos de CABA (IDECBA).
La inflación de CABA fue de 3% en marzo, con fuerte impacto de alimentos
Este
comportamiento se explicó principalmente por los aumentos en los
precios de los combustibles y lubricantes para vehículos de uso del
hogar, sumado a los ajustes en el valor del boleto de colectivo urbano.
El
impacto de los combustibles fue determinante para que la agrupación de
bienes mantuviera una presión constante sobre el índice general. Según
los datos del IDECBA, el incremento en los surtidores se trasladó de
manera directa al costo de vida de los residentes porteños, siendo uno
de los componentes de mayor incidencia en el rubro junto con la
actualización de las tarifas de los servicios de transporte.
Por
estacionalidad, la Educación aumentó 8,6%, con una incidencia de 0,42
puntos porcentuales, como resultado de los incrementos en las cuotas de
los establecimientos de educación formal.
En el segmento de Alimentos
y bebidas no alcohólicas, la suba promedio fue del 2,6%. El principal
motor de este incremento fue el rubro Carnes y derivados, que anotó un
salto del 6,3%.
Este aumento en las carnicerías fue el dato más
relevante de la canasta alimentaria, superando por amplio margen al
promedio general de la división y convirtiéndose en el principal factor
de presión para el gasto en los hogares.
Dentro de los alimentos y
bebidas, el reporte oficial destacó una suba de 2,6%, contribuyendo con
0,45 puntos porcentuales a la variación mensual del Nivel General. Al
interior de la división, el principal impulso provino de Carnes y
derivados (6,3%). En menor medida, incidieron los aumentos en Pan y
cereales (2,0%) y Leche, productos lácteos y huevos (2,1%)
Los precios de alimentos y bebidas comenzaron abril de 2026 con una baja de 0,4%
Por
el contrario, algunos productos de la canasta básica mostraron una
tendencia a la baja, lo que evitó que el rubro alimentos tuviera un
impacto aún mayor.
Las verduras, tubérculos y legumbres sufrieron una
caída del 3,3%, mientras que las frutas descendieron un 1,8%. Estas
bajas estacionales compensaron parcialmente la fuerte dinámica alcista
de los cortes cárnicos.
El transporte no solo se vio afectado por los
combustibles, sino que formó parte de un fenómeno más amplio de subas
en los precios regulados. Esta agrupación, que incluye servicios con
tarifas controladas o estacionales, escaló un 6,5% en marzo.
El
informe del IDECBA resaltó que este grupo estuvo liderado por Educación y
Transporte, dos sectores clave para la organización de los gastos
mensuales de las familias.
En términos interanuales, la división de
Alimentos y bebidas no alcohólicas acumuló un alza del 31,4%, mientras
que Educación trepó al 32,7% y Transporte registró un incremento del
36,4%, todos respecto a marzo del año anterior.
Estos números
reflejan que el transporte, empujado por los combustibles, fue uno de
los sectores que más se encareció en el último año, superando la
inflación general del 32,1% registrada en el territorio porteño.
Cómo impacta la guerra en la nafta, la inflación y el dólar en Argentina
El
crudo sigue en niveles elevados de 110 y 90 dólares el barril tras los
ataques en Irán y la tensión en el estrecho de Ormuz. Aunque mostró una
leve baja, el escenario global sigue presionando sobre los precios
locales, el tipo de cambio y el frente externo argentino.
El petróleo
se mantiene como el principal factor de riesgo para la economía
global y, en particular, para países como la Argentina. Tras haber
superado los US$110 por barril, el crudo mostró una leve corrección,
pero sigue en niveles elevados en un contexto de guerra en Medio Oriente
y fuerte incertidumbre sobre el suministro energético.
El conflicto
sumó un nuevo capítulo con explosiones en el complejo energético South
Pars, en Irán, un activo clave para la producción de gas y petroquímicos
del país. Aunque la situación fue contenida, el episodio volvió a
encender las alarmas sobre la oferta global, en medio del nuevo
ultimátum de Donald Trump a Irán por la reapertura del estrecho de Ormuz
y la incertidumbre por la prolongación de la guerra en Medio Oriente.
Tanto
el crudo Brent como el WTI se revalorizan más de un 50% desde el inicio
de la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán. Vale recordar que
antes de la ofensiva estadounidense e israelí contra Teherán el 28 de
febrero, el Brent se cotizaba en torno a los 73 dólares por barril.
En
la Argentina, el impacto más directo de un petróleo por encima de los
US$100 se da en los combustibles. Si bien las petroleras, con YPF a la
cabeza, vienen aplicando subas graduales para evitar saltos bruscos, el
traslado del precio internacional es prácticamente inevitable. Se estima
que cada 10 puntos porcentuales de suba en la nafta impactan un 0,4% en
el Índice de Precios al Consumidor (IPC). De esta manera, un aumento
del 20% en naftas podría añadir 0,8 puntos a la inflación mensual.
El
esquema actual con algunas definiciones oficiales como el aumento del
corte de la nafta con bioetanol hasta 15 % buscan suavizar los aumentos
mediante ajustes escalonados y mecanismos de promedios móviles, pero los
analistas coinciden en que, si el crudo se mantiene alto por varias
semanas, el ajuste en surtidores terminará llegando más temprano que
tarde.
El efecto no es menor: los combustibles tienen impacto directo
en el transporte, la logística y los costos de producción, por lo que
terminan filtrándose al resto de los precios de la economía.
En
una entrevista televisiva reconoció que la inflación de marzo
probablemente muestre un dato algo más alto debido al petróleo y
factores estacionales, pero reiteró que la disciplina fiscal y monetaria
debería conducir a una desinflación hacia adelante. En cuanto a los
precios de los combustibles, subrayó que las recientes medidas de
estabilización de YPF reflejan decisiones del sector privado.
De
todos modos, el encarecimiento del petróleo aparece como uno de los
principales riesgos para el proceso de desinflación que busca. En un
contexto donde la inflación ya muestra resistencia a bajar del 2%
mensual, un shock energético puede frenar o incluso revertir la
tendencia.
El canal de transmisión es doble:
Directo: suba de naftas y tarifas energéticas
Indirecto: aumento de costos logísticos y de insumos
Este combo puede impactar especialmente en alimentos y bienes de consumo masivo, amplificando el efecto sobre el bolsillo.
Más presión sobre el frente externo
El otro frente sensible es el cambiario. Un petróleo caro encarece las importaciones energéticas y aumenta la demanda de dólares, en un contexto donde la acumulación de reservas sigue siendo uno de los principales desafíos del Gobierno.
Además, la suba del crudo suele venir acompañada de un fortalecimiento global del dólar, lo que agrega presión adicional sobre las monedas emergentes. Para la Argentina, esto implica un escenario más complejo:
– Mayor necesidad de divisas
– Menor margen para sostener el tipo de cambio como ancla
El factor clave sigue siendo el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial.
Aunque en los últimos días algunos buques lograron atravesar la zona, el flujo sigue lejos de normalizarse. Irán mantiene restricciones y advirtió que las condiciones no volverán a ser las mismas, lo que mantiene en vilo al mercado.
Cada señal sobre Ormuz, ya sea su apertura, bloqueo o escalada, tiene impacto inmediato en los precios.
La leve baja del petróleo este lunes no cambia el cuadro de fondo: el mercado sigue operando bajo un escenario de alta tensión geopolítica y oferta condicionada.
Al cuadro de volatilidad se suma la última amenaza discursiva del presidente estadounidense Trump, cuando advirtió que podría atacar “centrales eléctricas y puentes” iraníes a partir del martes si no se abre el estrecho de Ormuz. Anteriormente, había establecido este lunes 6 de abril como fecha límite para que Irán brinde su conformidad a un acuerdo que ponga fin a la guerra o se enfrente a nuevos ataques de Estados Unidos contra su sector energético.
En las últimas horas se conoció un nuevo intento de acuerdo entre Estados Unidos e Irán, a través de mediadores regionales como Pakistán, Egipto y Turquía, que implica un alto al fuego por 45 días con el objetivo de avanzar a “un fin permanente de la guerra”.
Sin embargo, por el momento, la postura del régimen iraní no es favorable al considerar que “un alto el fuego significa una pausa para reorganizarse y volver a cometer delitos”, señalando que “ninguna persona racional haría eso”, según informó la televisión estatal de Irán citando al portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei.
En este sentido, el funcionario sostuvo que “no hay garantías legales ni internacionales. Por tanto, debemos actuar de manera que podamos contar con una garantía sólida para defender nuestra propia seguridad nacional”.
Para la Argentina, esto implica un desafío adicional en un momento clave: sostener la desaceleración inflacionaria, acumular reservas y evitar tensiones cambiarias en un contexto global adverso.
En ese tablero, el petróleo volvió a ocupar un lugar central. Y mientras la guerra continúe, será una de las variables que definan el rumbo de la economía local en los próximos meses.
El lado B de la motosierra
Por Tristán Rodríguez Loredo
La caída de la recaudación tributaria impacta en los fondos que envía la Nación y pone en alerta a los tesoros provinciales.
La
Constitución de 1994 ordenaba al Congreso en un plazo de dos años la
sanción de una ley con adhesión de todas las Legislaturas locales para
un nuevo sistema de coparticipación federal de impuestos. Es decir, hace
30 años que, en lugar de fijar una norma con parámetros claros, se
trabaja sobre los mecanismos emparchados de una ley de 1988. Y como lo
que se reparte se hace sobre una “foto” de aquel momento más los
retoques permeables a cada nueva relación de fuerza, la crisis estalla
cada vez que lo que se recauda baja o no alcanza a cubrir el mínimo
previsto.
La caída en la actividad económica en los sectores
manufactureros y servicios en grandes núcleos urbanos trajo aparejado un
efecto “en cascada” para las cuentas fiscales de cada provincia. La
estructura tributaria argentina recae básicamente en 10 impuestos (que
recaudan más del 90% del total) y los que encabezan el ranking tienen
que ver con el consumo (como IVA en el caso nacional e Ingresos Brutos,
en el caso provincial) además de los indirectamente vinculados como el
de los combustibles o los de créditos y débitos bancarios, que dependen
de movimiento comercial. Esto provoca que la porción de recaudación que
llega a las provincias es claramente procíclica.
Está legislado que,
del total recaudado, 54,6% es el que se distribuye entre las provincias
en porcentajes previamente establecidos pero que no sólo tienen que ver
con la magnitud de la población o la producción generada (medida por el
aporte al PBI nacional). Por ejemplo, la provincia de Buenos Aires
recibe 19% del total, pero su aporte es casi el doble. Medido en cada
100$ aportados, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por ejemplo, sólo
recibe $7, Neuquén (otra gran perdedora dado el boom económico de Vaca
Muerta) unos $30 y Buenos Aires, $40. La Pampa, por ejemplo, se ajusta a
su aporte, pero otras cuatro provincias reciben entre casi el doble y
el triple de lo que aportan: Chaco, La Rioja, Catamarca, Formosa y
Tierra del Fuego (a pesar que es la más rica del país). Todo esto fue
generando lo que algunos estudiosos, como Carlos Gervasoni, director del
Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de
la Universidad Di Tella, vinculan entre la calidad de los regímenes
democráticos locales y la generación de una estructura fiscal que
aliente la producción y sea sometida al escrutinio de los contribuyentes
periódicamente.
Puede ser esta una explicación de porqué mientras la
Nación pasaba la motosierra en áreas burocráticas de la estructura de
gobierno (como planta permanente de ministerios y organismos
descentralizados), congelaba la obra pública y licuaba parcialmente las
jubilaciones, las provincias tuvieron conductas fiscales diversas. En su
defensa, siempre argumentaron que sobre su erario caían gastos muy poco
flexibles a la baja: educación (sueldos de docentes), salud (personal
sanitario), justicia general, seguridad (policías provinciales), además
del mantenimiento de la red vial e incluso, para 13 de las 24
jurisdicciones, el rojo intenso de sus cajas previsionales, con
regímenes mucho más generosos y diversos que el austero de la ANSES.
La
motosierra como símbolo de una política fiscal pudo haber sido efectiva
en el corto plazo y ante la emergencia de un riesgo inflacionario
mayúsculo (incluso una híper al estilo argentino) pero no necesariamente
se constituye en la mejor guía para una política económica que se
retroalimenta del crecimiento y la generación de empleo, objetivos
postergados en el primer bienio de la administración libertaria. Según
la consultora Analytica, en el primer trimestre hubo una contracción del
gasto primario real devengado del 36,5% comparado con igual período del
año pasado.
Tanto que hay indicios de un “rebote” casi vegetativo de
algunas partidas de gastos, justo en momentos en que la recaudación
sufre una merma por la caída del consumo.
En un informe reciente
de IDESA, muestra que en el 2024 las provincias ajustaron sus cuentas
públicas licuando el gasto en un contexto de muy alta inflación,
especialmente, en los primeros meses de ese año, pero a medida que la
inflación bajaba, el proceso se fue revirtiendo. “La tendencia hace
presagiar que muchas provincias cerraron el 2025 con déficit y que, de
no mediar cambios ordenadores en las cuentas públicas provinciales, el
2026 será de déficits en la mayoría de las provincias; un fenómeno con
fuertes y riesgosas derivaciones para el desenvolvimiento del programa
económico del gobierno Nacional”, señala su presidente, el
economista Jorge Colina. Para eso, cita el antecedente de los últimos
años de la convertibilidad en que los desequilibrios de las provincias,
cuando se generalizan y son persistentes impactan en la macroeconomía.
“Con una situación fiscal precaria lo más probable es que en lugar de
avanzar en la eliminación de Ingresos Brutos, impuesto sobre los Sellos y
las tasas a las ventas municipales, la tendencia sea a que estas
imposiciones aumenten, agravando los problemas de competitividad”,
aclara, Esto, en un contexto de necesidad de aumentar la competitividad
para la viabilidad de la producción, es preocupante.
Tampoco ayuda el
contexto nacional en cuanto al monto por transferencias automáticas que
reciben. El economista Nadin Argañaraz, presidente del IARAF, destaca
que, en marzo de este año, el gobierno Nacional envió al consolidado de
provincias (más la CABA) $5,05 billones en concepto de coparticipación,
leyes especiales y compensaciones, contra $3,99 billones de igual
período del año anterior, que se traduce en una baja real del 4,3% y de
un -6,4% interanual si consideramos el acumulado del primer
trimestre. Por su parte, la coparticipación (transferencias automáticas
menos leyes complementarias y compensaciones) cayeron aún más: -7,4% en
términos reales. La mayor cuota de responsabilidad recae en la evolución
de los impuestos de mayor peso en la recaudación total: “la recaudación
conjunta de IVA más Ganancias encadena un tercer mes con reducción real
interanual de recaudación, con una baja real interanual de 7,2% en
marzo y resulta importante recordar que la sumatoria de estos dos
impuestos representa aproximadamente el 94% de la masa coparticipable
neta”, subraya Argañaraz. Además, teniendo una perspectiva de los
últimos 17 años, marca que el monto de las transferencias automáticas
reales por coparticipación neta de los primeros tres meses del año (de
confirmarse la inflación supuesta del 3% mensual en marzo), se ubicaría
en el 11º puesto (ordenando de mayor a menor).
Sobre todos estos
datos, recae un gran interrogante que es la proyección de la inflación,
porque erosiona la recaudación y aumenta la presión por recomposiciones
salariales que son el grueso del gasto provincial. En la última encuesta
REM del Banco Central, los encuestados estimaron una inflación mensual
de 3,0% para marzo (+0,5% respecto al REM previo) y un PBI ajustado por
estacionalidad expandiéndose al 1,3% para el primer trimestre del año y
+0,8% para el segundo trimestre. Al parecer, los economistas del núcleo
duro no ven en el corto plazo una perforación del nuevo “piso”
inflacionario del 3% mensual pero tampoco una recesión que profundice
los problemas de ajuste y adaptación. Todo parece indicar una vuelta al
viaje “controlado” que asegure un equilibrio inestable pero suficiente
para ahuyentar en el corto plazo una corrida contra el sistema.
La morosidad familiar es la más alta desde 2004
El incumplimiento de pagos sigue en ascenso y la medición de febrero en base a los números del BCRA llegó a 11,2%, marcando la decimosexta suba consecutiva del indicador de atraso de pagos. El impacto ya no distingue entre bancos, billeteras virtuales y créditos no bancarios.
El presidente Javier Milei suele repetir que su Gobierno «sacó de la pobreza a 10 (12 o 15) millones de personas», e insiste en que su programa económico «es un éxito», pero hay datos de la realidad que «crujen» y cuesta ocultar con relato: la morosidad de las familias es una de esas luces rojas del tablero libertario, y el dato de febrero 2026 revela su extrema gravedad, son los números más altos de atraso en los pagos desde el año 2004.
Resulta toda una paradoja conciliar que mientras según el Gobierno millones de personas «salen de la pobreza y están mejor que en 2023», otros tantos millones de argentinos al mismo tiempo se hundan en deudas y atrasos. El fundamentalismo libertario no se ha referido al tema de manera puntual, pero sería inaudito, realmente, pensar que las familias «no pagan porque no quieren».
El discurso oficial suele encontrar «relativizaciones varias» cuando hay temas espinosos en los medios. Así cuando cierran miles de fábricas y pymes se dice que «no se actualizaron», sobre los despedidos que dejan se habla de «ofertas en otros rubros» y hasta se acusa a los gobernadores opositores de «no ajustar», cuando denuncian que la recaudación impositiva se derrumba mes a mes en forma alarmante como obvio síntoma recesivo.
Respecto de la mora en créditos y deudas, según los números que hizo la 1816 en base a datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero del Banco Central (BCRA), en febrero de 2026 el porcentaje de quienes tienen atrasos en sus compromisos llegó al 11,2%, el nivel más alto desde 2004.
El tema lo detalló la agencia Noticias Argentinas, destacando que febrero mostró una suba de 0,6 puntos porcentuales respecto de enero (en ese primer mes del año el mismo indicador se había ubicado en 10,6%», pero hay otro detalle todavía más serio: la suba de febrero fue la decimosexta en forma consecutiva en los atrasos en los pagos. Es decir ya no es un tema «estacional», no es «coyuntural», es una realidad insoslayable que lleva casi un año y medio, la mayoría de la gestión libertaria.
En lo que hace a deudas empresariales, el incumplimiento de pago de las compañías se mantiene en torno al 2,9%, un nivel aceptable, en tanto que si se mira el total del sector privado, la morosidad pasó de 6,4% a 6,7% (+0,3%).
Los créditos no bancarios también preocupan al momento de conocer el número final. Y es que en este segmento, según la consultora, la mora en los hogares alcanzó un impactante 30% en febrero, más de 2% respecto a enero.
Las billeteras digitales
El caso de estas plataformas también muestra señales de alerta. Así entonces Mercado Pago, una de las fintechs más usadas, registró una morosidad del 14,7% en el último año, según las últimas cifras disponibles de enero pasado. Si se miran los números de un año antes, ese número apenas superaba el 5%, de manera que va camino a triplicarse.
Distintos informes privados muestran también altos porcentajes de deudas de familias en otras entidades financieras no bancarias, donde la morosidad escala hasta el 36% en los peores casos.
“En la mayoría de los países del mundo, la gente vive con deudas, lo que pasa es que las honra” dijo Caputo, días atrás. Si bien el funcionario no profundizó específicamente sobre esa suba en el nivel de moras, dijo que el endeudamiento “no es un problema”. No quedó claro si creía que no es un problema para su gestión, para los acreedores o finalmente para los millones de deudores.
Turismo internacional: Argentina registró un déficit récord de USD 7.221 millones en 2025
El
turismo internacional en Argentina dejó en 2025 un déficit récord de
USD 7.221 millones, según datos del Instituto Nacional de Estadística y
Censos (INDEC). El desbalance se explica por la diferencia entre los
argentinos que viajaron al exterior —18,8 millones— y los visitantes que
ingresaron al país —8,7 millones—, en un contexto de fuerte crecimiento
del turismo emisivo frente a un menor flujo receptivo.
El fenómeno
refleja las dos caras del turismo internacional: el turismo receptivo,
vinculado a los extranjeros que llegan al país; por otro, el turismo
emisivo, que corresponde a los argentinos que viajan al exterior. En
2025, esta última tendencia se consolidó con un volumen
significativamente mayor de salidas que de ingresos.
El Gobierno ejecutó $ 466.000 por mes en el programa de Apoyo a la Salud Mental
De
acuerdo con el informe de Balanza de pagos, el turismo receptivo generó
ingresos por USD 4.852 millones durante el año pasado. En contraste, el
gasto de los argentinos en el exterior alcanzó los USD 12.072 millones.
La diferencia entre ambos flujos dio como resultado un saldo negativo
de USD 7.221 millones.
La magnitud del déficit no solo marca un
récord histórico desde que se mide este indicador, sino que también
permite dimensionar su impacto macroeconómico. Ese monto equivale al 40%
de los vencimientos de deuda en dólares que Argentina debe afrontar
este año y se acerca al total de compromisos en bonos en manos privadas,
estimados en USD 7.400 millones.
El rojo turístico de 2025 superó
incluso el anterior récord negativo registrado en 2017, cuando el saldo
había sido de USD 6.008 millones. Es decir, el desbalance actual es
mayor en USD 1.213 millones, consolidando una tendencia creciente en la
salida de divisas por viajes al exterior.
En perspectiva histórica,
el dato también se ubica como el peor resultado en al menos tres
décadas. En las últimas dos décadas, el país acumuló un déficit promedio
anual de USD 1.915 millones en el intercambio turístico.
Ganancias récord de las empresas de gas natural
La Asociación Personal Jerárquico (APJ-GAS) informa sobre las ganancias extraordinarias de las empresas de gas natural “que se explican casi en su totalidad por aumentos tarifarios que abonamos todos los usuarios”, apunta, y realiza una advertencia ante las próximas paritarias.
Compartimos el comunicado:
Ganancias récord de las empresas de gas natural
Las empresas de la industria del gas natural informaron a la Comisión Nacional de Valores utilidades de gran magnitud durante el período que venció el 31 de diciembre de 2025 y que se explican casi en su totalidad por aumentos tarifarios que abonamos todos los usuarios. Además, contemplan una cantidad de fondos reservados, inversiones de diferente tipo y moneda y dividendos anticipados que ya fueron cobradas por sus accionistas.
Solo daremos algunos ejemplos prácticos. Datos comprobados, no elucubraciones financieras.
En el caso de Transportadora de Gas del Sur se informó una ganancia de 420.000 millones de pesos, ganancias reservadas por un billón 650.000 pesos e inversiones en títulos públicos, de deuda privada, plazos fijos, acciones y fondos comunes de inversión por 1 billón 100.000 pesos.
Transportadora de Gas del Norte informó una utilidad de 219.200 millones de pesos, inversiones a valor razonable por $170.000 millones y de disponibilidad restringida por $83.000. En su caso, durante 2025 se distribuyeron dividendos en dos oportunidades: $182.000 millones y $71.300 millones. Por último, informó la existencia de ganancias reservadas por $300.000 y otras reservas por un monto de $200.000 millones.
Naturgy Ban informó ganancias en el período 2025 por 183.000 millones de pesos y ganancias reservadas por $28.000 millones. Posee participaciones en fondos comunes de inversión por un total de $78.000 millones y comunicó que puso en venta el inmueble de Isabel La Católica 931 por un valor de 960.000 dólares.
Metrogas informó ganancias por un total de 132.500 millones de pesos, comunicó que existen ganancias reservadas por $420.000 y otras reservas por $411.000 millones y constituyó una reserva para futuros dividendos de 130.600 millones de pesos. Además, la comercializadora Metroenergía (95% del capital es de Metrogas y 5% de YPF), comunicó utilidades por 36.500 millones de pesos y propuso distribuir dividendos por ese total.
En el caso de Ecogas aunque actúan en tándem, los balances de sus distribuidoras se informan por separado. Distribuidora de Gas Cuyana informó ganancias por $53.000 millones y reservas facultativas para distribución de futuros dividendos por $9.000 millones aunque ya abonó dividendos anticipados por otros $12.000 millones. Distribuidora de Gas del Centro informó utilidades por $44.200 millones y distribuyó dividendos en forma anticipada a sus accionistas por un total de $90.000 millones que deberán ser ratificados por ellos mismos.
Por último, Camuzzi Gas Pampeana informó utilidades por $26.000, ganancias reservadas por $45.000 millones y otras reservas por un total de $21.000 millones. Son algunos casos que demuestran qué pasa en nuestra industria.
Los salarios de sus trabajadores/as deberán reflejar parte de esas utilidades, reservas e inversiones financieras. Son quienes generan esas riquezas y soportan el servicio. Las próximas paritarias deberán cantar claro.
Lumilagro echó 170 trabajadores para importar de China e India: “si vuelve a convenir fabricaremos acá”
El
mate es “la bebida nacional”. Y Lumilagro era sinónimo de termo. Hace
unos años empezaron a llegar las marcas extranjeras, sobre todo de
acero. La planta de Tortuguitas llegó a tener 300 puestos de trabajo. En
2022 bajaron a 220 y quedaban 170. La empresa los despidió a casi todos
hace unas semanas y solo quedaron los que necesita para mantener la
planta. Porque no cerró, como decían algunos medios. Apagó los hornos y
se puso a importar.
Ahora trae las ampollas de vidrio de India y
Vietnam y los termos de acero de China. Acá solo produce algunos termos
de acero y se dedica a personalizar termos y botellas térmicas con
serigrafías.
El motivo es claro: la apertura indiscriminada de
Javier Milei golpeó a muchos sectores industriales. En el caso de los
termos se suma el contrabando. Lo que dicen en todos lados: “No podemos
competir”.
Lejos de pensar en una reconversión productiva, que podría
atender otras necesidades de consumo y sociales, la familia Nadler
prefirió “asociarse” al modelo “industricida”. De productor pasó a ser
importador.
Pero con el cinismo típico de los empresarios dice que no
se trata de algo irreversible: “Si vuelve a ser conveniente fabricar en
Argentina, lo volveremos a hacer. Si sube el dólar me puede convenir
volver a fabricar”, señalaron los voceros de la empresa.
Si sube el
dólar, una devaluación, será un nuevo golpe al salario. Porque la clave
de Lumilagro es el mercado local, por lo que tendría que venderle termos
a un pueblo con ingresos devaluados.
En cualquier caso, siempre lo peor le toca a los laburantes.
La
única que puede terminar con los cierres, despidos y flexibilizaciones
es la clase trabajadora si se une y plantea su propia salida: que la
crisis la paguen los empresarios y quienes la produjeron.
Cierre de emblemática fábrica en Córdoba
Tras
más de tres décadas produciendo gomas en Argentina, una emblemática
fábrica de Córdoba anunció el cierre definitivo de su planta principal.
Esta decisión marca el fin de una era para una firma que logró competir
mano a mano con los gigantes multinacionales del sector.
La planta
ubicada en el barrio de San Vicente, capital provincial, dejó de
producir de manera repentina luego de más de 30 años. Esta sede era el
núcleo operativo de la empresa y el símbolo de su expansión provincial
durante los últimos años. La fábrica fue un motor económico vital para
la región y para la comunidad local.
La crisis económica actual y la
caída del consumo interno fueron los factores determinantes que llevaron
a la empresa a cerrar la fábrica de la emblemática firma Gomas Gaspar,
una histórica planta de suelas y bases para calzado ubicada en Córdoba.
Tras
más de 30 años de trayectoria, su desaparición marca el fin de un
referente industrial que proveía a marcas de todo el país. En abril de
2026, la compañía cesó sus actividades de forma definitiva.
El
conflicto comenzó a hacerse visible en diciembre de 2025, cuando la
empresa dejó de pagar el aguinaldo, seguido de orden de vacaciones
forzadas y un desmantelamiento progresivo de la producción que culminó
con el cierre total de sus puertas este mes.
La caída del consumo
interno y la falta de competitividad frente a las importaciones fueron
factores determinantes. A estas causas macroeconómicas se sumaron
denuncias de mala administración por parte de los trabajadores.
A
pesar de tener una demanda constante de pedidos, los trabajadores
señalaron que la empresa entró en un espiral de deudas salariales y
falta de inversión, lo que hizo insostenible su continuidad en el
contexto económico actual.
Según datos del INDEC, la industria
manufacturera inició el 2026 con una caída interanual del 8,7% en
febrero. El consumo masivo, tras haber sufrido un derrumbe histórico del
16% en 2024, no logró una recuperación sólida en 2025 (apenas un 2%),
dejando al mercado en niveles muy por debajo de los históricos.
El
cierre de la planta de Córdoba dejó a decenas de 40 trabajadores en la
calle. Los operarios fueron notificados de la decisión mediante
telegramas que confirmaron el fin de la relación laboral de manera
inmediata y sin previo aviso. Esta situación ha provocado movilizaciones
en las puertas de la fábrica para reclamar por la preservación de los
puestos de trabajo.
Los empleados, algunos con hasta 25 años de
antigüedad, denunciaron que no solo no recibieron sus indemnizaciones,
sino que se les adeudan varios meses de sueldo y aguinaldos.
Este caso no es aislado, ya que se suma a otros cierres icónicos en la provincia como el de Córdoba Goma (72 años de historia) y la crisis en la planta de Neumáticos Ruiz se suma un caso nacional como el de Fate.
Gomas
Gaspar nació hace más de 30 años en el barrio San Vicente, fundada por
el ingeniero Rodolfo Polero. Gracias a su especialización en tecnología
del caucho, se convirtió en un proveedor clave de suelas y bases para
las principales marcas de calzado de Argentina, llegando incluso a
exportar sus productos en sus épocas de mayor crecimiento.
Durante
décadas, la fábrica fue un símbolo de la industria cordobesa,
destacándose por su capacidad de innovación y por sostener una plantilla
de empleados con muchísima antigüedad. Sin embargo, tras años de
liderazgo, no logró resistir el impacto de la crisis de 2025, cerrando
definitivamente en abril de 2026 y dejando atrás su legado como
referente del sector.
La rebelión industrial del Norte Grande
Por Ariel Maciel – Editor de Economía Política en Perfil.com
A
horas del arribo de Javier Milei a Tucumán, el sector productivo
regional desmintió los dichos del ministro Luis Caputo sobre el vínculo
con las empresas. Reclamos por asfixia impositiva, la crisis de los
biocombustibles y la amenaza de una desocupación masiva.
El malestar
del sector productivo del Norte Grande alcanzó un punto de ebullición
frente al rumbo económico de la administración central. Mientras el
presidente Javier Milei visitó Tucumán para participar del Foro
Económico del NOA —donde enfrentó fuertes protestas en las calles y
renovó sus críticas al advertir: «Yo no ataco a los empresarios, ataco
al chorro»—, los referentes fabriles de la región denunciaron un
escenario de asfixia financiera y falta de respuestas oficiales. La
crisis expuso una profunda desconexión entre el relato gubernamental y
la realidad de las economías regionales, que advirtieron sobre un
inminente colapso de la actividad.
En este contexto, el presidente de
la Unión Industrial de Tucumán, Jorge Rocchia Ferro, visibilizó el
descontento de las provincias del norte. El dirigente trazó un duro
diagnóstico sobre el impacto de la recesión económica y alertó que el
sector productivo local quedó en una posición de extrema vulnerabilidad
frente a las decisiones de la Casa Rosada. Al describir la gravedad
institucional y económica de la situación, el empresario fue
tajante: «Somos kelpers, somos parias».
La falta de canales de
comunicación agravó el conflicto político. Recientemente, el ministro de
Economía, Luis Caputo, afirmó en foros internacionales que el modelo
oficial «no es anti empresario» y en su participación en el evento que
organizó IAEF aseguró mantener un diálogo fluido con los actores del
sector privado. Sin embargo, la cúpula industrial tucumana desmintió esa
cercanía de manera categórica. Al ser consultado sobre su vínculo con
el titular del Palacio de Hacienda, Rocchia Ferro expuso la nula
receptividad oficial: «No me da bola». Asimismo, reveló la urgencia del
sector y solicitó públicamente una audiencia urgente con el funcionario
nacional.
El reclamo de los industriales se sustentó en una serie de
asimetrías estructurales que encarecieron la producción de manera
insostenible. Uno de los ejes centrales del conflicto radicó en
la presión impositiva desmedida que recayó sobre los servicios básicos.
El dirigente detalló que la sumatoria de tributos nacionales,
provinciales y municipales multiplicó los costos operativos de las
fábricas. Para ilustrar este impacto directo en las cuentas, precisó que
una factura de electricidad de dos millones de pesos «termina siendo
$20 millones, por todos los cargos que tiene».
A la carga fiscal se
sumó el encarecimiento de los insumos energéticos y la deficiencia
histórica en la infraestructura logística. Rocchia Ferro señaló que la
región carece de rutas adecuadas y de una red ferroviaria funcional para
el transporte de mercaderías. Además, cuestionó el esquema de precios
de los combustibles y exigió un trato diferencial para compensar la
falta de acceso a la red de gas natural. Sobre este punto, el empresario
exigió una equiparación lógica con otras zonas del país: «Nos debería
costar lo mismo que el sur, USD 2,61».
La política en materia
de energía verde representó otro foco de fricción con el Ejecutivo. El
titular de la entidad fabril remarcó que la actividad de
los biocombustibles resulta vital para el sostenimiento económico y
social del norte argentino. Frente a la inacción oficial, el petitorio
del sector fue directo y exigió seguridad jurídica para las inversiones
existentes. «Usted tiene una Ley de biocombustibles, cúmplala», sería
uno de sus mensajes que enviaría si mantuviera una charla con Milei,
afirmó.
En el plano comercial, la apertura indiscriminada de
importaciones encendió las alarmas por la supervivencia de las firmas
locales. El sector alertó sobre la competencia desleal frente a
productos extranjeros que ingresaron subsidiados por sus propios Estados
de origen, como es el caso de China. Ante la imposibilidad de competir
bajo esas condiciones, Rocchia Ferro reclamó la implementación de
valores de referencia, la revisión de los certificados de origen y la
fijación de cupos específicos, medidas diseñadas para resguardar a
la industria textil.
El impacto de esta crisis industrial proyectó un
escenario de desocupación masiva a corto plazo. El dirigente recordó
que la actividad azucarera generó empleo para más de 55.000 personas en
el norte, mientras que el sector del limón ocupó a otros 30.000
operarios. Para dimensionar la gravedad de las políticas de ajuste sobre
el entramado privado a nivel nacional, el presidente de la cámara
tucumana aportó un dato estadístico alarmante: «En el país han cerrado
26.000 empresas».
Frente a los constantes agravios del Poder
Ejecutivo, los empresarios exigieron respeto institucional y
previsibilidad financiera. Rocchia Ferro desestimó las acusaciones que
los tildaron de «prebendarios» y defendió el rol de las fábricas como
las verdaderas generadoras de valor. Por último, reclamó condiciones
estrictas para la llegada de capitales externos y propuso que el dinero
extranjero permanezca inmovilizado por al menos 18 meses para evitar la
especulación financiera, dado que, ante el menor riesgo
macroeconómico, «cuando se asustan se la llevan a toda».
Industria panadera
El
Secretario General de la Cámara de Industriales Panaderos de la
Provincia de Buenos Aires (CIPAN), Martín Pinto, mantuvo una reunión en
el Senado de la Nación con los legisladores Sergio Uñac y Jorge
Capitanich. Durante el encuentro, que contó con la presencia de
representantes de diversas entidades productivas, Pinto expuso la
crítica situación que atraviesan las pequeñas y medianas industrias del
sector. El dirigente alertó sobre el impacto de la recesión en una
actividad esencial vinculada al consumo diario de la población.
Advierten que el consumo de pan cayó 55% y ya cerraron 2.000 locales.
Pinto
advirtió que el cierre de panaderías es constante como consecuencia
directa de la caída de las ventas y la pérdida del poder adquisitivo de
los consumidores. A este escenario se suma el aumento sostenido de los
costos operativos, lo que pone en riesgo la continuidad de los
establecimientos.
La exposición buscó visibilizar el deterioro de las
empresas nacionales ante la falta de medidas que permitan sostener la
producción y el empleo en el actual contexto económico.
En el marco
de la reunión, el referente de CIPAN acompañó el reclamo del sector
productivo para que se avance con una declaración de emergencia
económica, social y productiva para las PyMEs industriales.
Los
empresarios fundamentaron este pedido en la retracción del mercado
interno y la pérdida de competitividad que afecta al entramado
productivo nacional. Según Pinto, la ausencia de medidas de alivio
agrava la crisis del sector panadero y de la industria en general.
“Tener en dos años 2.000 panaderías cerradas con 16.000 puestos perdidos no se vio nunca».
La
agenda de diálogo institucional en el Senado estuvo orientada a acercar
propuestas legislativas que den respuesta a la crisis. Los
representantes de las distintas entidades coincidieron en que el
escenario actual está marcado por una fuerte retracción de la actividad.
En
este sentido, señalaron que resulta indispensable contar con
herramientas legales que permitan frenar el cierre de empresas y
proteger el trabajo argentino frente a la caída del consumo interno.
El
encuentro en la Cámara Alta formó parte de una serie de reuniones para
buscar soluciones al deterioro del entramado PyME. Los industriales
hicieron hincapié en la necesidad de adoptar medidas urgentes para
reactivar la actividad productiva.
Pinto resaltó que el sector
panadero, al ser una industria de proximidad y consumo masivo, refleja
de manera inmediata la pérdida de dinamismo en la economía y el impacto
inflacionario en los insumos básicos.
Los panaderos advierten que el Gobierno está “asfixiando a las pymes”
Los
dirigentes empresarios concluyeron la reunión resaltando la importancia
de generar propuestas legislativas que permitan dar una respuesta
institucional a la crisis.
El objetivo planteado ante los senadores
es establecer un marco de protección para las empresas nacionales que
evite la destrucción de puestos de trabajo. La declaración de emergencia
solicitada es vista por el sector como un paso necesario para
estabilizar la situación de las pequeñas industrias bonaerenses.
Fuentes: AFP, Perfil, Indymedia Trabajadoras/es, La Izquierda Diario
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