Pocas luchas populares expresan una combatividad y movilización tan constante como el movimiento estudiantil. Existan condiciones objetivas o subjetivas o no, el activismo estudiantil resulta imparable hasta en las peores condiciones políticas.
Recientemente en México, el activismo estudiantil se encuentra enfocado en la lucha de solidaridad por la Liberación Nacional del pueblo Palestino y para detener el genocidio en Gaza, por la Lucha por la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, en la lucha por la democratización de las Instituciones de Educación Superior y las mas variadas acciones de solidaridad con otras luchas populares.
Ante este escenario resulta importante dar una explicación sobre cual es la relacion entre el marxismo y el movimiento estudiantil. Veamos.
Uno de los elementos característicos del avance de las fuerzas productivas dentro del capitalismo, es eldesarrollo de la división social y técnica del trabajo, y con ello, la división social entre trabajo intelectual y trabajo manual. Este proceso, inherente al desarrollo capitalista, se expresa en la división de dos grandes tipos o categorías de trabajadores: el trabajador manual y el trabajador intelectual.
El capitalismo, en general, condena al trabajador manual a condiciones laborales más precarias, a elevados niveles de explotación y a una pobre cultura, a cargar sobre sus hombros una vida de ilusiones irrealizables, de misticismos e ignorancia. La explotación y enajenación a la que es sometida la clase trabajadora reproduce una atmósfera cultural e ideológica que justifica la reducción del proletariado manual a un instrumento de la producción de ganancias privadas. Cuando mucho, la lógica perversa del capital permite que el trabajador manual acceda a ciertos niveles de consumo y, por medio del mercado, a los productos manufacturados de la industria cultural burguesa, de esa industria que bestializa, todo ello para sostener una sociedad que reproduzca la hegemonía de la clase burguesa.
Sin embargo, la realidad del trabajador manual se desgarra en una contradicción, pues ese mundo de misticismos, es contrario a su instinto de clase y asus intereses y necesidades apremiantes, el trabajador manual se da cuenta que las falsas ilusiones que el capital le muestra no son verdad y por ello, en los momentos de crisis estructurales del capitalismo, los fetichismos desaparecen, se destrozan las cadenas ideológicas que lo mantenían atado. Estos son los grandes momentos de las huelgas políticas, de los paros multitudinarios y de cientos de manifestaciones, donde el protagonista es el trabajador manual. Es en esos momentos cuandolos mundos de fantasías se develan y desaparecen, como diría Marx, son los momentos en la historia donde todo lo que parecía solido, se desvanece por los aires.
Por otro lado, se encuentra el trabajador intelectual. Esta categoría de trabajador en la mayoría de los casos cree que pertenecen a un escaño social superior, por arriba del trabajador manual. Este tipo de trabajador se considera a sí mismo como clase media. En su generalidad desprecia el trabajo manual, y aunque también es víctima de las mismas condiciones materiales que condenan al trabajador manual a la enajenación, por su nivel de ingreso, un poco superior, puede acceder con mayor facilidad a mayores segmentos del mercado de productos y a una industria cultural burguesa más elitista. El trabajador intelectual cree falsamente en la idea de que puede ser “alguien en la vida”, ser un hombre o mujer exitosa, es decir, cree que puede ser un burgués o cree que puede colarse y llegar a ser un miembro de las elites dirigentes de la sociedad o el Estado. Es acertado cuando Benedetti decía: “clase media, medio rica, medio culta, entre lo que cree ser y lo que es, media una distancia medio grande.”
No es casual que exista este tipo de pensamiento en el trabajador intelectual, ni tampoco es casual que sea un fenómeno generalizado, pues el trabajador intelectual alguna vez fue un estudiante, y con la instrucción que recibió en las escuelas públicas o en las universidades del estado donde se impregnode este espíritu mezquino. ¿Cómo pasa esto?
Es en las aulas universitarias donde los futuros trabajadores intelectuales se forman, como cuadros técnicos para el capital, lo hacen bajo la forma de estudiantes. Es en ese momento donde surge la creencia de que su desarrollo profesional es solo producto de su esfuerzo individual, de sus desvelos y ayunos. Pero también es en las aulas universitarias burguesas donde el estudiante fetichiza el conocimiento que adquiere y lo convierte en propiedad privada.
Es ahí, en las aulas universitarias, seguramente rodeado por un ambiente de competencia académica e individualismo, de disputas miserables y déspotas burócratas, donde se le inculca que el conocimiento le pertenece solo a él, y que por tanto una ves que salgade las aulas universitarias está en su derecho de venderlo, de aquí surge la aberrante idea de que es normal privatizarlo y comerciar con él.
Sin embargo, estas ideas, propias de tartufos, son equivocadas. El estudiante debe de entender que quienes pagaron sus estudios cursados en las escuelas públicas fueron las y los trabajadores, pues son ellos quienes crean con su trabajo la riqueza social día a día.
Además, el estudiante universitario debe de entender que puedo acceder a las universidades publicasgracias a que millones de jóvenes fueron excluidos de las aulas universitarias, y estos fueron rechazadas para ser incorporados tempranamente al mercado laborar, a trabajar generalmente en condiciones precarias, informalidad, subocupación o engrosar las filas del desempleo.
El estudiante universitario debe entender que el conocimiento que ha adquirido no le pertenece, que no lo puede convertir en su propiedad privada, ya que ese conocimiento es un producto social, es producto del desarrollo histórico, del desarrollo de la humanidad y que por tanto no hay razón para privatizarlo.
Hasta aquí quizás no será problema, pues los jóvenes de espíritu democrático y solidario, que, si bien no abundan, sí los hay, pueden asumir estas verdades sin complicaciones. Sin embargo, para unestudiante que pretende ser un revolucionario marxista esto no es suficiente.
El estudiante revolucionario se identifica como parte de la clase trabajadora, es decir sabe que su condición y posición de clase es la proletaria, por tanto, no se conforma con reconocer el esfuerzo que la clase trabajadora realiza para que él asista a las aulas universitarias.
Un estudiante revolucionario, se compromete con su clase, se compromete moral, políticamente e intelectualmente con su clase, y asume una tarea fundamental: ayudar al desarrollo intelectual, político y cultural de la clase trabajadora. Llevar la alta cultura, la ciencia y las ideas a donde esta la clase trabajadora.
El estudiante revolucionario debe de entender que ocupa un lugar privilegiado en la sociedad y que el acercamiento que tiene con el pensamiento científico, con la teoría y con las ideas, lo obliga por fuerza y sin pretexto, a desarrollar y socializar ese pensamiento. Los estudiantes revolucionarios deben de responder con su quehacer diario de estudiantes a las muchas necesidades intelectuales que tiene la clase trabajadora, pues el pensamiento científico, la teoría y las ideas son la base para combatir la ignorancia, los dogmas y fanatismos que oprimen al pueblo trabajador.
Aquí es importante señalar que cuando se habla de la ciencia, la teoría, y las ideas, no se hace referencia a cualquier tipo de teoría o ciencia, sino se hace referencia a la única teoría y a la única ciencia revolucionaria: al marxismo-leninismo, pues el marxismo-leninismo es la única ciencia y teoría que explican al mundo desde una perspectiva clasista y por tanto revolucionaria.
Es en este sentido es que mencionaba el comandante Fidel Castro, el marxismo no es solo la única verdadera ciencia de la política y de la revolución, sino que desde que el hombre tiene conciencia de sí mismo, es la única interpretación verdadera del proceso de desarrollo de la historia humana… Pero nosotros no estudiamos marxismo por simple curiosidad filosófica o histórica. No. Para nosotros es vital, es fundamental, es decisivo, estudiar marxismo y enseñar marxismo: para la Revolución es vital y es decisivo estudiar marxismo y enseñar marxismoi.
Es por ello que es obligación política, moral e intelectual de un estudiante revolucionario contribuir a desarrollar la teoría marxista, porque las ideas y la teoría marxista son fuerzas fundamentales para la emancipación de la clase trabajadora, es la teoría revolucionaria el medio por el cual se debe de combatir el misticismo y las ignorancias que los trabajadores cargan sobre sus hombros y sobre las cuales se sostiene la hegemonía burguesa.
Además, es obligación del estudiante revolucionario combatir el formalismo académico que motiva al estudiante a hacer teoría por hacer teoría, sin ningún compromiso real con su clase, solo por el reconocimiento o por los cartones que se expenden en las universidades burguesas. Parafraseando al gran Julio Antonio Mella, el estudiante revolucionario no debe ser cómplice y convertir a las universidades en una simple fábrica de títulos, no debe pues convertir la universidad en una escuela de comercio a donde se va a buscar tan solo el medio de ganarse la vida.
Es por ello que un estudiante revolucionario debe de combatir el espíritu mezquino y mercantil, típico de un estudiante pequeñoburgués que ve en el conocimiento solo la fuente de la superación, el éxito y el enriquecimiento personal.
Entonces, el estudiante revolucionario tiene una doble tarea: debe de hacer teoría revolucionaria y combatir y acabar con el espíritu pequeñoburgués de la educación capitalista. Solo así asumirá integralmente una posición revolucionaria.
Debemos insistir en esto: No se puede ser estudiante revolucionario a medias. Así como no puede haber revolucionarios solo por las tardes libres, tampoco se puede ser medio revolucionario en las ideas y en la teoría, o medio revolucionario en los estudios. Si las ideas no son revolucionarias, simplemente son ideas burguesas o pequeño burguesas, en cualquiera de sus formas. Es decir, se es completamente revolucionario o simplemente no se es revolucionario.
Entonces ¿Cómo se expresa concretamente la doble tarea de un estudiante revolucionario?
- Primero, por su ubicación privilegiada en la sociedad, debe de contribuir más que nadie a desarrollar la ciencia, la teoría y las ideas revolucionarias, es decir debe de profundizar, sin pretexto alguno, a desarrollar la teoría marxista, su capacidad explicativa y en su fundamento revolucionario.
- Segundo, debe de luchar por que los trabajadores y los hijos de los trabajadores tengan acceso a las ideas y a la cultura, es por ello que la defensa de la educación pública, de masas, científica y gratuita, es parte central de su tarea.
- Tercero, debe de combatir en las universidades y aulas universitarias el pensamiento burgués, pues no se trata de que los hijos de los obreros y campesinos lleguen a la universidad para que se olviden su origen de clase. Es por ello que debe de combatir, desde una perspectiva marxista, las teorías y las ideas que se reproducen en la academia que justifican al mundo capitalista y por tanto sirven para la opresión de la clase trabajadora, pero además debe pugnar por que las ideas, la cultura y la escuela publicas estén al servicio de la clase trabajadora.
- Cuarto, deben de fomentar un gran respeto y solidaridad a las luchas de los trabajadores, un estudiante debe tener claro que el trabajo es la más alta cualidad del hombre, pues fue el trabajo quien lo humanizó, y que es el trabajador quien encarna esa histórica cualidad, pero también debe de tener claro que es la y el trabajador la fuerza material de la revolución socialista.
- El estudiante revolucionario consecuente debe sumarse, agruparse y construir las organizaciones políticas de la clase trabajadora. Como diría Lenin, debe aspirar a ser parte del destacamento de vanguardia que lucha todos los días por destruir el capitalismo y construir un estado socialista.
- Ante el avance del imperialismo y fascismo mundial debe participar de forma decidida en fomentar el internacionalismo revolucionario y proletario basado en la solidaridad incondicional con las luchas de los pueblos por su derecho a la libre autodeterminación, como con la lucha con el pueblo Palestino por su territorio y liberación nacional o la lucha de los pueblos latinoamericanos contra el intervencionismo yanqui.
Un compañero que no asuma estas tareas no puede aspirar a ser un estudiante comunista, no puede llegar a ser un revolucionario. Es así como el estudiante revolucionario debe de asumir el compromiso con la historia y con su clase. Por ello, un estudiante revolucionario asume algo más que el compromiso intelectual con el pueblo, en el fondo asume un compromiso moral y político con el trabajador, con nuestra clase y con la revolución socialista.
Y decimos que es un compromiso moral, porque no debe ser visto como un sacrificio, esperando por algún motivo cobrar a la historia sus esfuerzos revolucionarios. Es moral porque en el fondo debe de sentir que es un gran privilegio servir a la causa más noble, más humana y mas justa, debe de sentirse orgulloso de servir a la causa de la revolución socialista. Es un privilegio que lo ubicaría, como decía el comandante Che Guevara, en el escalón más alto de la especia humanaii.
Es por ello que para el estudiante revolucionario no es ni será nunca un sacrificio servir a la emancipación de la clase trabajadora, contribuir con su esfuerzo intelectual a la lucha revolucionaria por el socialismo. Siempre que sus esfuerzos sean sinceros, el estudiante revolucionario asumirá este compromiso con todo placer, con humildad y con la convicción de que el socialismo es el destino ineludible de la humanidad.
Notas:
i Discurso pronunciado por el comandante Fidel Castro Ruz, primer secretario de la dirección nacional de las ORI y primer ministro del gobierno revolucionario, resumiendo la reunión con los directores de escuelas de instrucción revolucionaria, celebrada en el edificio de la dirección nacional de las ORI, el 27 de junio de 1962.
ii Diario del Che en Bolivia. 8 de agosto de 1967.
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